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El Papel de los Inventarios

febrero 1st, 2013 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico

El PIB de Estados Unidos del cuarto trimestre de 2012 disminuyó 0.01% (mediante su primera estimación), en buena medida por una reducción significativa en los inventarios.  En principio, esto llevar a pensar que la contracción es temporal, ya que es factible que aumente la producción en el siguiente trimestre para reponer inventarios.  En sí, los inventarios son el componente del PIB de mayor varianza y de más difícil interpretación.  Por ejemplo, los inventarios disminuyen en una recesión cuando las empresas prefieren vender sus bienes almacenados y disminuir su producción con el afán de reducir costos.  Pero también pueden disminuir los inventarios cuando la economía se encuentra en expansión, ya que las empresas venden más rápido de lo que producen.  Por lo mismo, a pesar de ser un componente del PIB, los inventarios no tienen un movimiento cíclico bien definido.

En sí, los cambios en inventarios provienen de la diferencia entre ventas y producción.  Muchas veces su variación resulta de las decisiones de las empresas cuando deciden producir más o menos, pero también cambian en función del mercado cuando aumenta o disminuye la demanda por los productos.  Por lo mismo, para interpretar correctamente el movimiento en este componente, tenemos que diferenciar las variaciones anticipadas de las no anticipadas.  Para esto debemos entender porque los cambios en inventarios se consideran parte del PIB y se le dan un tratamiento similar a la inversión.

La definición del Producto Interno Bruto (PIB) es la suma de los valores de mercado de todos los servicios y bienes finales producidos por los recursos (trabajo y capital) de la economía que residen en el país.  En esta definición, posiblemente las palabras más importantes o clave son “final” y “producidos”.  Dado que es un concepto de valor agregado, se excluye el consumo intermedio (para evitar doble contabilidad), por lo que sólo se suma los servicios y bienes finales.  Dado que se mide la producción y no la venta, se toma en cuenta los servicios y bienes en el momento en que son producidos.  Este significa que al contabilizar todos los bienes finales producidos, independientemente si se vendieron o no, se tienen que considera los cambios en inventarios.

Cuando una empresa produce un bien final, se contabiliza como parte del PIB, ya sea que se vende de inmediato (aumenta el consumo privado) o se almacena para su venta posterior (aumenta los inventarios).  Si es un aumento en inventarios, la empresa no recibe ingresos en ese momento, por lo que se considera como una inversión.  En otras palabras, una empresa invierta en producir bienes para posteriormente venderlos.  En el momento de su venta, hay una disminución en inventarios y un aumento en el consumo, dos movimientos contables que se neutralizan (y por lo tanto, no cambia el PIB).

En sí, hay tres tipos de inversión que realiza una empresa. La primera es aquella que se hace para incrementar la capacidad de producción, mientras que la segunda es la producción misma.  La primera se le denomina “inversión fija” y se refiere a la construcción y a la compra de maquinaria y equipo.  La segunda es precisamente la “variación en existencias” o “cambio en inventarios”.  La tercera es la inversión financiera, que no se considera como parte del PIB y tiene un tratamiento totalmente diferente.

La contabilidad nacional o cuentas nacionales utilizan conceptos muy definidos para enfatizar estas diferencias.  De entrada, los primeros dos tipos de inversión se denominan como “formación de capital”, precisamente para resaltar la diferencia entre el capital físico y el financiero.  Posteriormente, para distinguir entre los dos primeros tipos de inversión, al primero se le llama “formación de capital fijo” mientras que al segundo se le dice “variación en existencias”.  Se agrega la palabra “fijo”, ya que no cambia constantemente como la inversión en inventarios, aunque si se reconoce que sufre cierto deterioro a través del tiempo.  Este deterioro o depreciación, es reconocido como un gasto de inversión y formalmente se denomina “consumo de capital fijo”.  Por lo mismo, se le agrega la palabra “bruta” para llamarse “formación bruta de capital fijo”.

De esta manera, si se suman la formación bruta de capital fijo y las variaciones en las existencias, se obtiene la formación bruta total de capital (FBK).  Es en este sentido que el indicador de la inversión bruta fija que divulga el INEGI cada mes no incluye cambio en inventarios, mientras que la FBK sí.  En la contabilidad nacional, la FBK es igual al ahorro bruto total de la economía.

En resumen, se hace la distinción entre la formación bruta de capital fijo y el cambio en inventarios, ya que el acervo de inventarios cambia constantemente al producir productos que no se venden de inmediato y al vender productos que fueron elaborados de forma previa.  Con estos conceptos aclarados, podemos analizar mejor el papel de los inventarios en la economía.

Como ya se dijo, los inventarios son básicamente la diferencia entre producción y ventas.  Si la primera aumenta más que las segundas, existe una acumulación de inventarios y viceversa.  Ya que tanto las ventas como la producción señalan un aumento en la actividad económica, a primera vista no queda muy claro cuál es el papel que juegan los inventarios.  Si el empresario prevé una expansión, puede aumentar la producción y acumular inventarios en anticipación a un incremento en ventas de tal forma que no acumula pedidos insatisfechos; en cambio, si presagia una recesión empieza a disminuir su producción y sus inventarios, por lo que los inventarios tienden a ser procíclicos.

Dado que uno de los factores claves para interpretar los cambios que ocurren en las existencias es la distinción entre un aumento intencional y uno no previsto, se recomienda ver a los inventarios en relación con las ventas, que en sí es un indicador común en la administración de existencias.  Si los inventarios aumentan en la misma proporción que las ventas, se explica como un cambio intencional.  En cambio, si la relación inventarios a ventas cambia, normalmente se interpreta como no intencional o no anticipado.  Las empresas utilizan esta relación para saber si el nivel de inventarios es suficiente o no para el ritmo actual y esperado de las ventas.

Aun así, no deja de ser de interpretación difícil.  Si la relación inventarios-ventas aumenta en una economía en expansión es un indicador favorable, pero si lo hace en medio de una recesión, puede señalar posibles recortes en la producción.  En sí, los inventarios son un indicador rezagado, ya que –normalmente- todavía crecen al inicio de una recesión, ya que los empresarios no tienen certidumbre si la duración de la disminución en la demanda es temporal o será más prolongada.  Los inventarios pueden disminuir más al iniciarse la fase de recuperación, pues los productores prefieren utilizar sus inventarios excesivos antes que aumentar la producción.

También se debería considerar que al inicio de una etapa de recuperación sería más factible esperar una contracción en los inventarios, antes que un aumento en la producción.  Las empresas todavía no están seguras de que la mayor demanda va durar, por lo que la disminución inicial en las existencias es una desinversión no planeada.

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