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La Marcha de la Inflación

febrero 9th, 2013 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico

Después de haber cerrado el año pasado en 3.57%, la tasa anual de inflación disminuyó a 3.25% en enero.  Apenas en septiembre de 2012 (hace cuatro meses) la inflación general había llegado a 4.77%.  Salvo por un par de meses en 2011 (septiembre y octubre), la tasa anual de enero es la más baja que hemos observado desde 2006.  Al mismo tiempo, la tasa subyacente cayó marginalmente (un par de centésimas) para registrar 2.88%, un nuevo mínimo histórico.

El comportamiento de la inflación de los últimos tres meses ha sorprendido a todos.  Primero, en noviembre y diciembre observamos tasas muy por debajo a lo esperado como resultado de caídas en frutas y verduras (que se anticipaba) y en el servicio de la telefonía celular (que no se había contemplado, por lo menos en la magnitud registrada).  Apenas hace algunos meses, el consenso para el cierre de la inflación de 2012 era superior a 4.0%.  Sin embargo, la magnitud de las disminuciones mencionadas hizo que la inflación prácticamente se desplomara y cerró el año muy por debajo de lo anticipado.

En enero también sorprendió la inflación. Primero, en la primera quincena la tasa fue 0.15%, por debajo de lo esperado.  Después, en la segunda quincena fue anormalmente elevada (0.40%), producto de un ajuste inesperado al alza de los servicios de telefonía celular.  Incluso, la baja tan pronunciada en noviembre/diciembre, combinada con el incremento mayor en enero en la telefonía móvil, hace sospechar del trato que se le ha dado a este servicio dentro del índice de precios.  Pero al final de cuentas, la inflación de enero (0.40%) terminó muy inferior al del mismo mes del año anterior (0.71%), por lo que la tasa anual disminuyó a 3.25% de 3.57% del mes anterior.

La baja tan pronunciada en la inflación en los últimos cuatro meses ha llevado a un cambio en el tono de los pronunciamientos del Banco de México.  En su último comunicado de la decisión de política monetaria y en las minutas de su junta, el Banco ha insinuado que es posible un relajamiento en su postura.  En otras palabras, los balances de riesgos de inflación y crecimiento económico han cambiado a tal grado que el Banco ve posible una disminución en su tasa de política monetaria.

A pesar de que la tasa general se ha acercado al objetivo puntual de 3% del Banco Central, es muy probable que la tasa anual registrada en enero sea un mínimo y que repunte en los siguientes meses.  La razón principal es que las tasas observadas en febrero y marzo del año pasado fueron anormalmente bajas.  Para que la tasa anual mantenga su tendencia a la baja tendríamos que observar tasas todavía más bajas en estos meses.  Por lo mismo, en principio es fácil pensar que la decisión de bajar la tasa de política monetaria podría ser precipitada.

Sin embargo, si concentramos muestra atención en la tasa subyacente, que es la parte más susceptible a las decisiones de política monetaria, vemos que su tendencia a la baja podrá continuar por lo menos por unos seis meses más, acercándose a una tasa de 2.5%.  Al mismo tiempo, si observamos la inflación medido mediante el índice de precios al productor, encontramos que está ha registrado mínimos históricos (por debajo de 2%) en los últimos dos meses.  El índice con petróleo y con servicios registró una tasa anual de 1.18% en enero.  En principio, los precios del productor tienen un comportamiento adelantado a los del consumidor.  Si suben, las empresas tarde o temprano ajustarán sus precios al alza para el consumidor.  En este caso, los precios al productor han registrado apenas aumentos marginales, por lo que no es muy probable que las empresas vean la necesidad de ajustar los precios en los siguientes meses.

Las metodologías para mediar el PIB potencial y así la brecha de producto no son muy precisas, ya que el PIB potencial no es directamente observable.  No obstante, el Banco de México estima que actualmente no existe una brecha significativa, por lo que el PIB potencial y el PIB real son muy parecidos.  Esto significa que no existen presiones inflacionarias significativas por el lado de la demanda.  Todo parece indicar que la economía puede crecer tranquilamente alrededor de 4% sin generar presiones inflacionarias.

Todo lo anterior nos dice que aun en el caso de que la inflación general empiece a subir de nuevo a partir de febrero, no existen peligros inminentes que pudieran elevarse por encima de 4%.  Incluso, es posible que la inflación promedio anual de 2013 pudiera terminar por debajo del mínimo histórico de 3.41% registrado en 2011.  Obviamente existen riesgos de que pudieran aparecer fenómenos inesperados que pudieran incidir en mayores incrementos en los precios de lo que ahora se anticipa.  Sin embargo, todo parece indicar que por primera vez en mucho tiempo existe algo de margen para que las autoridades monetarias relajen su postura de política monetaria mediante una disminución en su tasa de política monetaria.  El tiempo nos dirá.

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