Confianza

Una de las características del sexenio ha sido la merma continua en la confianza, tanto de la empresarial como la del consumidor. Después de registrar mínimos históricos en 2009 a raíz de la Gran Recesión, todos los indicadores de confianza recuperaron terreno en los tres últimos años de Calderón, cuando el PIB tuvo una tasa de crecimiento promedio superior a 4 por ciento. Cuando EPN inició el sexenio, casi todos estos indicadores andaban en máximos históricos, o bien, en niveles no visto en mucho tiempo. El Pacto para México y las reformas estructurales pintaban promesas de mejoría en la situación económica del país. Sin embargo, la tendencia observada en los últimos cinco años ha sido constantemente a la baja.

Primero, el gobierno tardó en arrancar y en 2013 casi entramos en recesión. Después vino la reforma fiscal, que resultó más que nada recaudatoria y nociva para las familias. Enseguida llegaron los escándalos de la Casa Blanca y de Malinalco, con el mensaje claro y rotundo de que la corrupción y la impunidad no solo iban en acenso, sino que serían la etiqueta principal de la administración. A esas alturas del sexenio, empezaba a quedar claro que las reformas no habían tenido los efectos prometidos, aumentaba constantemente la deuda pública y el problema de la seguridad pública estaba peor que en la administración anterior. Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch, las tres agencias calificadoras más importantes del mundo, colocaron a México en “perspectiva negativa”. Hacia finales de 2016 llega Trump y al arrancar 2017 vino el gasolinazo, a la que respondió la población con manifestaciones y saqueos y la confianza del consumidor se desplomó a niveles históricos de pesimismo.

Si bien, la reacción registrada en enero del año pasado fue una sobrerreacción, por lo que posteriormente vimos cierta recuperación. Pero el máximo alcanzado en el año (septiembre) aún se ubicaba por debajo de toda la trayectoria de los siete años anteriores. El promedio de los cinco componentes de la confianza del consumidor estuvo en la zona de pesimismo, al igual que los tres sectores (manufactura, comercio y construcción) de confianza empresarial. Desde que existen estas encuestas, nunca habíamos observado un pesimismo tan generalizado por tanto tiempo. El mensaje de confianza reportado por los indicadores del INEGI coincide con los resultados de las encuestas de opinión pública sobre la popularidad del presidente, que ubican a EPN como el más impopular en la historia y sobre la percepción de corrupción y seguridad pública, que ubican a este sexenio como el peor. Las estadísticas de homicidios en lo que va del sexenio ya rebasaron el récord que implantó Calderón en su administración.

Iniciamos la etapa formal de las campañas presidenciales en medio de una crisis de confianza. Nunca como antes, había un sentido de rechazo al partido oficial. Su candidato no solo no levanta ánimo, sino está a punto de caer al cuarto lugar. No importa que diga ni como le pueda ir en los debates, simplemente ya no queremos más corrupción, más impunidad, más PRI. Pero el problema se extiende al PAN, que tuvo dos oportunidades sin avanzar, sin resolver los problemas apremiantes. Resulta difícil pensar que ahora de la nada promete hacer lo que no hizo antes. La etiqueta del “PRIAN” pega duro, ya que por más que prometan, lo más seguro es que será más de lo mismo, justo lo que ya no quiere la mayoría. ¿Margarita Zavala? Aunque sea independiente, sabemos sus raíces y es difícil pensar que el neocalderonismo sea algo distinto. Los tres representan el pasado, el presente y un futuro que no queremos. Sus promesas nos hacen recordar de la historia de Pedro y el lobo.

Aparentemente el único candidato que realmente ofrece cambio es ya saben quién. ¿Pero realmente lo representa? Sí es cierto que muchas de sus promesas suenan al priismo de antaño. La construcción de refinerías que no costean y que saldrán más caros suena como despilfarro. La cancelación del NAICM asusta, ya ni siquiera por el costo sino por la necesidad de contar con un aeropuerto moderno, de vanguardia, que podría ser un super negocio para el país. Si bien es cierto que su programa escrito tiene muchos puntos a favor, su discurso es cambiante, a veces aterrorizador y muchas veces incongruente. No inspira la confianza necesaria para impulsar el cambio que necesitamos.

No votar no es opción. ¿Entonces?

3 thoughts on “Confianza”

  1. Como dijo Javier Sicilia “Hay que darle la oportunidad a la izquierda. O nos da una grata sorpresa, o nos decepciona para entender finalmente, que el régimen presidencial se agotó y hay que cambiarlo”. Creo más lo segundo. Se acaba la esperanza y forzosamente, tiene que entrar la razón para forjar un régimen más participativo y democrático.

    1. La situación de la Ciudad de México es una grata sorpresa de parte de la izquierda? Deterioro de la ciudad, problemas de vialidad al por mayor que crecieron con los segundos pisos que no han sido solución sino lo contrario… Problemas de abasto de agua y de la calidad del agua! Las delegaciones en manos del partido del peje de mal en peor. Ni siquiera se salva la que dirigía el “segundo” de “morena”… Los dos ex priístas, ex de cepa que se inconformaron por lo que no podían obtener en ese partido y le dijeron adiós! Para formar al fin su propio negocio, digo negocio, porque se dice que las cabezas en la dirigencia está a cargo de los hijos de López O. y/o de personas allegadas por ser familiares y/o amistades añejas de toda su confianza..Y no se diga de sus asesores inmediatos que aparecieron en principio al comienzo de los escarceos de la campaña en diciembre- enero y que se dice eran cooperadores en el gobierno de Venezuela, por ejemplo. En fin López O. es el hombre de siempre, de carácter variable, que miente en principio con tal de lograr sus aspiraciones. Prometer no empobrece.
      La izquierda, representada por el PRD en otros Estados tampoco es mejor que “morena”… Véase el caso de San Luis Potosí, capital, donde gobierna en base al clientelismo… reparto de unos cuantos pesos que ciertamente le vienen bien a mucha gente o porque lo necesitan o porque son conformistas… Despido de gente que fue sustituida por otros afines a su causa… Y se callaban o los callaban, amenazando hasta con lastimarlos si se quejaban ante los organismos de protección al trabajo… Esos son algunos ejemplos expuestos al vapor por falta de tiempo y espacio, de la IZQUIERDA en MÉXICO. Y en particular del propio López O., de quien recuerdo que cuando asumió el gobierno en el DF, de inmediato dejo notar su autoritarismo, cuando un día estaba en un evento y paso un hombre con su familia y se atrevió a manifestar su desaprobación con algo así como una mentada de madre y de inmediato lo detuvieron los guaruras de López sin importar la presencia de su esposa y sus pequeños hijos. Ese es el verdadero AMLO, y eso no cambia con la maquillada que durante este sexenio se ha estado recetando para dar una imagen más grata a la gente. Lo de adentro no cambia, por más que se maquille, se corte el pelo y sonría mas seguido…

  2. Olvidaba decir que ese suceso de los guaruras fue incluso publicado en los diarios capitalinos y nacionales… Otro ejemplo de como miente… en la pasada campaña para gobernador del estado de Chihuahua, fue a darle el espaldarazo (asi lo decia AMLO) a un hombre que resulta que es el heredero de uno de los terratenientes más famosos que ha tenido México, y que López diciendo que no admira, ni coincide con el gobierno chavista de Venezuela, pues resulta que el hombre de su elección en Chihuahua es un gran admirador de Hugo Chávez… Y además se parece a AMLO en su carácter voluble y que tampoco se sabe de que vive exactamente, solo que esperaba que falleciera su madre para quitarle su añeja casa…. Así son los hombres que secundan a López O por su propia selección! OJO!!!

¿Y tú qué opinas?