El Desplome de la Confianza

El INEGI dio a conocer el viernes pasado, el indicador de confianza del consumidor para enero. No solamente se registr贸 un nuevo m铆nimo hist贸rico (28.9), muy por debajo del anterior (33.1 de octubre 2009), sino que se lleg贸 a tal nivel mediante la ca铆da m谩s pronunciada para un mes a otro desde que existe del indicador. De hecho, los cinco componentes experimentaron ca铆das escandalosas, nunca visto antes. Las ca铆das de cuatro de los componentes fueron las mayores en toda la historia, mientras que tan solo una (sobre el momento adecuado para adquirir bienes duraderos) no logr贸 establecer una m谩xima, pero por una sola d茅cima. Los niveles de tres de los cinco componentes tocaron nuevos m铆nimos, que son la percepci贸n del consumidor sobre la situaci贸n econ贸mica del pa铆s del presente y del futuro y sobre la situaci贸n econ贸mica del hogar en el futuro. Fue tan estrepitosa la noticia, que REFORMA decidi贸 darla a conocer a ocho columnas el s谩bado pasado (aunque desafortunadamente habl贸 del 鈥溍璶dice鈥 y no del 鈥渋ndicador鈥).

Unos d铆as antes, el INEGI hab铆a dado a conocer el indicador de confianza empresarial, que tambi茅n registr贸 una ca铆da exagerada, mientras que uno de sus componentes (sobre la situaci贸n econ贸mica futura del pa铆s) estableci贸 un nuevo m铆nimo hist贸rico. 驴Qu茅 es lo que explica el pesimismo tan exagerado tanto del consumidor como del empresario? Entre los factores mencionados por algunos analistas est谩n la llegada de Trump y la depreciaci贸n del peso. Si bien es cierto que estos dos factores han pesado en el 谩nimo de la gente, explican la trayectoria descendente que tiene ambos indicadores desde hace un a帽o (algo que ya hemos comentado aqu铆 en octubre y noviembre del a帽o pasado), pero no la ca铆da tan pronunciada de enero respecto al mes anterior. M谩s bien fue el gasolinazo que incendi贸 a la poblaci贸n a tal grado que hubo manifestaciones en todo el pa铆s y saqueos en muchas partes. Esto 煤ltimo fue la gota que derram贸 el vaso, que ya se estaba llenando desde tiempo atr谩s.

El nivel del indicador de confianza del consumidor (28.9) se ubica ahora por debajo del umbral 鈥淟eyva鈥 de 34.5 puntos, que estableci贸 el INEGI como el umbral estad铆stico consistente con una ca铆da en el consumo de los hogares (con un 95 por ciento de probabilidad). En principio, esto significa que deber铆amos de observar una tasa negativa en el consumo privado, pr谩cticamente el 煤nico factor por el lado del gasto del PIB que ha estado creciendo. De ser cierto, es casi un hecho que estar铆amos entrando ya en una recesi贸n. 驴Ser谩?

No necesariamente. Si analizamos detenidamente cada uno de los cinco componentes de indicador, encontramos ca铆das acentuadas en todos, a tal grado que tres se ubican en m铆nimos hist贸ricos. Sin embargo, los otros dos que no registraron m铆nimos hist贸ricos son la apreciaci贸n sobre la situaci贸n actual del hogar y sobre el momento actual para efectuar compras de bienes duraderos. Si analizamos las preguntas de la encuesta que no est谩n incluidas en el indicador, en especial aquellas enfocadas a decisiones de compra, encontramos que ninguna registr贸 un m铆nimo hist贸rico.

Esto significa que el consumidor todav铆a no ve tan fatal su situaci贸n econ贸mica personal en la actualidad, sino que su pesimismo est谩 mucho m谩s enfocado en la situaci贸n econ贸mica del pa铆s (tanto el actual como el futuro) y el posible efecto que podr谩 tener m谩s adelante sobre su hogar. Est谩 muy preocupado por el incremento de precios en general (no solamente de la gasolina), ya que podr谩 ver mermado su poder adquisitivo. Por lo pronto, podemos esperar un poco m谩s de cautela, que se va manifestar en una desaceleraci贸n en el consumo, pero no necesariamente una ca铆da tal cual. Desafortunadamente, los indicadores de consumo son los m谩s atrasados de todos. No obstante, habr谩 que estar atento.

La noticia hace resaltar a煤n m谩s la inconsistencia del INEGI en mantener dos resultados distintos (un 鈥溍璶dice鈥 y un 鈥渋ndicador鈥) de una sola encuesta. Por ejemplo, en enero el 鈥溍璶dice鈥 disminuy贸 17.9 puntos porcentuales, mientras que el 鈥渋ndicador鈥 cay贸 6.1 puntos. He platicado mucho sobre esto, tanto con Eduardo Sojo, el presidente anterior, como con Julio Santaella, el presidente actual. Ambos coinciden en que el problema radica en la testarudez del Banco de M茅xico (que paga la encuesta), que no ha querido autorizar la desaparici贸n del 鈥溍璶dice鈥, a pesar de que solo sirve para confundir.

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