El Próximo Gobernador

En el transcurso de las últimas siete semanas, hemos examinado a varios candidatos potenciales para ser el próximo Gobernador del Banco de México. Los criterios fueron diez (Reforma, 5 de julio), mediante los cuales otorgamos calificaciones de 7.1 a Luis Videgaray, 7.7 a Lorenza Martínez, 8.25 a José Antonio Meade, 8.7 a Alejandro Díaz de León, 9.0 a Manuel Ramos Francia y 9.65 a José Sidaoui. No obstante, no son los únicos candidatos. Se ha mencionado con insistencia a varios más y seguramente habrá quienes ven como buenos candidatos a personas que no estoy considerando.

Se ha mencionado a Miguel Messmacher Linartas, actual Subsecretario de Ingresos de SHCP. Tiene los estudios necesarios, sin embargo, su pasada por Banxico fue realmente muy corto. No tiene mucha experiencia relevante en política monetaria y es por mucho el más joven. Todavía no tiene los tamaños para ser Gobernador, aunque es excelente economista con mucho futuro. Su calificación es 7.5.

Gerardo Rodríguez Regordosa es un extraordinario financiero. Su conocimiento y experiencia en temas de deuda pública, colocaciones de bonos y mercados es impresionante. Sin embargo, nunca pasó por el Banco y no tiene un posgrado en economía, sino solamente una maestría en investigación de operaciones. Su calificación es de 8.65.

Javier Guzmán Calafell es actualmente Subgobernador del Banco, por lo que es un candidato natural. No obstante, su edad (63 años) lo coloca en la rayita y no podría ser designado para un periodo posterior a 2021. Aun así, tiene una calificación de 8.95, obtenida mediante su experiencia y conocimientos acumulados.

Alonso García Tamés acumuló casi 20 años de experiencia en el Banco de México, antes de dar el brincó a la SHCP donde ocupó los cargos de Director General de Crédito y Subsecretario del Ramo. Su experiencia y conocimientos son mucho más que suficientes para ocupar el puesto. Su única limitación es que no es economista (sino actuario) y no tiene posgrado. Su calificación es de 8.95.

Finalmente habría que considerar varias personas más que, no cumplen algún requisito legal, pero que están sobradamente calificados. El ejemplo más nombrado es Alejandro Werner Wainfeld, que obtiene una calificación de 9.6 mediante su trayectoria, experiencia, educación y conocimientos. Sin embargo, a pesar de ser mexicano, nació en Argentina, por lo que no califica. Es una lástima que tengamos criterios tan miopes; existen muchos ejemplos de gobernadores de bancos centrales en otros países que ni siquiera son de la nacionalidad del país en donde ejercen su puesto. Por ejemplo, el Gobernador de Banco de Inglaterra es Mark Carney, un canadiense.

También está el requisito de edad que descalifica a un sinnúmero de candidatos increíbles como Francisco Gil Díaz, Jesús Marcos Yacamán, Everardo Elizondo Almaguer, Guillermo Güemez García, José Ángel Gurria Treviño, Ernesto Zedillo Ponce de León y quién sabe quiénes más. Sin calificarlos, es una estupidez limitar a una persona por ser de la tercera edad, ya que son los de más experiencia y trayectoria.

Con esto acabamos está serie de calificar a los posibles candidatos. Al final, es importante señalar que la lista de diez criterios es subjetiva y aunque muchas personas me han dicho que concuerdan, hay otros que no. Es todavía más subjetivo el otorgamiento de una calificación, de lo cual estoy seguro de que hay mucha discrepancia entre el público. No obstante, mi intención era generar discusión y debate, lo cual creo que se logró.

La ley marca que la designación lo hace el presidente de la República, la cual tendrá que ser ratificado por el Senado. También señala requisitos legales que bien ya sabemos son manipulables. Recordemos el famoso caso de Paloma Merodio que, a pesar de no cumplir con los requisitos establecidos, fue ratificada por el Senado. Esto significa que a final de cuentas será más importante la amistad y cercanía con el presidente que los propios méritos. Pienso que es casi un hecho que el próximo gobernador no será de los mejores de la lista ni tampoco el ideal.

La decisión final tendrá una gran dosis de elementos políticos. Es muy probable que el presidente designe al que más le conviene y no al mejor calificado. Es más probable que el nombramiento sea un premio de consolación a alguien que pudiera estar considerado para candidato a la presidencia, pero a la mera hora no le tocó. Lástima, pero así es.

¿Y tú qué opinas?