Foco Rojo

A pesar de tener una tasa de crecimiento del PIB muy bajo, una de las caracter铆sticas principales de la econom铆a mexicana desde hace aproximadamente 15 a帽os ha sido su estabilidad macroecon贸mica. De 2001 a la fecha, la inflaci贸n promedio anual ha sido de 4.2 por ciento. De 2001 a 2008, el balance p煤blico tradicional mantuvo un promedio de -0.3 por ciento del PIB (de hecho, es el mismo promedio desde 1993 a 2008). El balance de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos sostuvo un d茅ficit de -1.1 por ciento del PIB de 2003 a 2012. La disciplina fiscal, el r茅gimen cambiario de flotaci贸n y una pol铆tica monetaria aut贸noma y bien dirigida, se combinaron para forjar una estabilidad fundamental. En reconocimiento, las agencias calificadoras otorgaron el grado de inversi贸n a M茅xico a partir de 2000 (BBB-) y desde entonces hemos subido dos pelda帽os a BBB+. Incluso, en febrero de 2014 Moody鈥檚 nos otorg贸 la calificaci贸n de A3, que corresponde a un nivel alto/mediano, de bajo riesgo de cr茅dito, considerado como 鈥Prime-1/Prime-2鈥.

No obstante, en marzo Moody鈥檚 nos puso en 鈥減erspectiva negativa鈥, que significa que estar谩 contemplando bajar nuestra calificaci贸n a Baa1, de nivel mediano, que implica la existencia de algunos elementos especulativos y riesgo de cr茅dito moderado, ya no bajo. 驴Por qu茅? La raz贸n principal citada fue la trayectoria del d茅ficit y deuda p煤blica, que en los 煤ltimos a帽os se ha apartado del buen manejo de unas finanzas p煤blicas sanas. En cuatro a帽os, la deuda p煤blica ha aumentado m谩s de diez puntos porcentuales del PIB y est谩 ya muy cerca de rebasar el umbral de 50 por ciento. De 2009 a la fecha el promedio del balance p煤blico tradicional subi贸 a -2.7 por ciento del PIB, siendo que el a帽o pasado lleg贸 a -3.5 por ciento. Sin embargo, si tomamos los requerimientos financieros totales del sector p煤blico, la cifra rebasa cuatro por ciento. Queda claro que se ha perdido el buen manejo de las finanzas p煤blicas, que nos hab铆a caracterizado en a帽os anteriores.

Pero las finanzas p煤blicas sanas es solo un aspecto. Desde 2013 a la fecha, el promedio del d茅ficit de la cuenta corriente tambi茅n ha aumentado a -2.4 por ciento del PIB, siendo que en 2015 registr贸 -2.8 por ciento. El 煤ltimo c谩lculo oficial (Pre-criterios de abril) es que este a帽o aumentar谩 a -3.1 por ciento del PIB y en un descuido podr铆a ser todav铆a mayor. Poco a poco nos estamos acercando a los niveles del d茅ficit 鈥渂enigno鈥 de Pedro Aspe, que mantuvo un promedio de -4.3 por ciento entre 1990 y 1994, y que nos llev贸 a una de las peores crisis en nuestra historia moderna.

Por lo pronto, el d茅ficit acumulado de la balanza comercial en los primeros cuatro meses del a帽o (de 6 mil millones de d贸lares) es el m谩s elevado para un comienzo de a帽o de toda nuestra historia. Las exportaciones automotrices han dejado de crecer desde mediados del a帽o pasado, mientras que las no automotrices manufactureras llevan m谩s de a帽o y medio con una tendencia negativa. La combinaci贸n con la ca铆da en el volumen y precio de exportaci贸n de petr贸leo sigue restando ingresos al pa铆s: en el primer trimestre de 2016 las exportaciones totales disminuyeron m谩s que cualquier trimestre desde el primero de 2009 en la Gran Recesi贸n. Todo esto, a pesar de una depreciaci贸n acumulada del peso que ha llevado al tipo de cambio a subir 48 por ciento en casi dos a帽os.

La vulnerabilidad de un d茅ficit abultado es mayor cuando se considera que la cuenta financiera empieza a registrar menos flujos de capital. La nueva direcci贸n de la pol铆tica monetaria de la Reserva Federal es similar a la que ocurri贸 en 1994, cuando se tuvieron que utilizar las reservas internacionales para financiar el d茅ficit de la cuenta corriente y terminamos sin reservas. Hoy tenemos un r茅gimen cambiario distinto, que en principio debe ajustarse para instaurar cierto equilibrio. El problema es que el ajuste no ha funcionado a la fecha y el d茅ficit sigue creciendo.

Tanto las finanzas p煤blicas como la balanza externa se han deteriorado en estos a帽os. Todav铆a no llegan a niveles de inminente peligro, pero ya preocupa la trayectoria. Un Moody鈥檚 nos vigila. 驴Las dem谩s calificadoras? 驴El FMI? 驴El Banco de M茅xico? 驴La SHCP? Todav铆a est谩n a tiempo de tomar medidas m谩s energ茅ticas. 驴Lo har谩n?

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