Inicio
La Pobreza en México PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jonathan Heath   
05.02.2007

 Escrito el 9 de febrero para Ejecutivos de Finanzas de marzo de 2007

Vicente Fox pidió al INEGI que levantara la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares en 2005, cuando no correspondía, para evaluar la evolución de la pobreza en su sexenio y entregar resultados positivos antes de terminar su mandato.  Sin embargo, los resultados no fueron tan halagadores como se anticipaba.

 

El sexenio pasado se estableció una metodología “oficial”, a propuesta de un grupo de académicos convocados por la Secretaría de Desarrollo Social, para medir la pobreza en México.  Con base en la información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, que recopila el INEGI cada dos años, se establecieron umbrales de ingreso para definir tres distintos niveles de pobreza en el país y así realizar comparaciones con años anteriores.

La metodología clasifica la pobreza en tres categorías: la “alimentaria”, la de “capacidades” y la “patrimonial”.  En términos prácticos o por lo menos no tan elegantes, podríamos decir que las clasificaciones son de muy muy pobres, muy pobres y pobres.  En vez de optar por una metodología que considerara ciertos mínimos de bienestar, como hogares con acceso al agua, drenaje, luz y con piso de tierra, se optó por expresar la pobreza en términos del ingreso diario por persona.  Queda claro que no existe una fórmula “correcta”, por lo que el mérito de la metodología consistió más que nada en adoptar una medición que todos pudieran utilizar para comparar la pobreza en distintos tiempos.

Dado que el INEGI levanta la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) cada dos años, se pueden estimar los niveles de pobreza en el país y hacer comparaciones bi-anuales.  En 2004 se informó que el número de pobres en el país se redujo a 49.0 millones de personas, lo que representaba 47.0 por ciento de la población.  Por primera vez en la historia, la pobreza en su definición más amplia correspondió a menos de la mitad de los mexicanos en el país.  Dado que el Presidente Vicente Fox había puesto mucho énfasis en su programa “Oportunidades” y se vio una reducción significativa en los primeros años del sexenio, el gobierno presumió que su política de desarrollo social era exitosa.  No solamente eso, sino además el Presidente giró instrucciones de realizar una encuesta extraordinaria en 2005, para evaluar la evolución de la pobreza en su sexenio y entregar resultados positivos antes de terminar su mandato.

Los resultados confirman que hubo una disminución significativa en la pobreza en los primeros cinco años del sexenio, de 2000 a 2005.  Sin embargo, no fue así en el último año, específicamente de 2004 a 2005.  Aunque hubo avances en la población urbana al ver disminuir la pobreza en cada una de las tres definiciones, se registró un retroceso importante en la población rural, que es el objetivo del programa Oportunidades.  Al sumar el aumento en la pobreza rural con la disminución en la urbana, las cifras señalan un aumento en el número de personas que viven en condiciones de pobreza a nivel nacional.

La pobreza alimentaria, también conocida como extrema, se define como la población que cuenta con un ingreso per cápita insuficiente para adquirir una alimentación mínimamente aceptable.  La metodología estima cuánto sería el ingreso mínimo para adquirir los alimentos necesarios y éste constituye el umbral para superar este nivel de pobreza.  La Encuesta de 2005 arrojó que 9.9 por ciento de la población que vive en zonas urbanas, tiene ingresos menores a 791 pesos (el umbral establecido) y 32.3 por ciento que vive en zonas rurales, ganan menos de 584 pesos al mes.  Combinado, significa que la pobreza extrema alcanza 18.2 por ciento de la población total.

La pobreza de capacidades se define como la población que cuenta con un ingreso per cápita insuficiente para realizar las inversiones mínimamente aceptables en la educación y la salud de cada uno de los miembros del hogar.  A precios de 2005, el ingreso mensual de referencia para cubrir estas necesidades es de 969.84 pesos para la población urbana y 690.87 pesos para la rural.  Por último, la pobreza patrimonial considera a la población que no tiene el ingreso mensual suficiente para adquirir los mínimos indispensables de vivienda, vestido, calzado y transporte para cada uno de los miembros del hogar.  A precios de 2005, el ingreso mensual de referencia es de 1,586.54 pesos para la población urbana y 1,060.34 pesos para la rural.

Dado que estos son líneas o umbrales, la pobreza alimentaria es un subconjunto de la pobreza de capacidades y ésta a su vez, es un subconjunto de la pobreza patrimonial.  Esto es obvio, ya que la persona que no puede adquirir la alimentación mínima necesaria, tampoco puede realizar los gastos de educación y salud considerados, que definen la línea que divide la pobreza de capacidades de la patrimonial y así sucesivamente.  Por lo mismo, del total de los casi 49 millones de personas que se consideran pobres en el país, podemos decir que 38.8 por ciento viven sin poder adquirir una alimentación mínimamente aceptable: Otro 13.7 por ciento adicional, aunque pueden adquirir su alimentación, no pueden realizar las inversiones mínimamente aceptables en la educación y la salud de cada uno de los miembros del hogar.  Finalmente, 47.5 por ciento sí logran ubicarse por encima de los umbrales anteriores, pero no cuentan con el ingreso mensual suficiente para adquirir los mínimos indispensables de vivienda, vestido, calzado y transporte para cada uno de los miembros de su hogar.

En el periodo 2000-2005, casi 700 mil hogarres dejaron la pobreza extrema, conocida como la alimentaria.  Dado que hubo un aumento en la población y en el número de hogares en esos cinco años, el porcentaje disminuyó de 18.5 a 14.1 por ciento de los hogares totales.  En términos de personas, la disminución fue de 4 millones 768 mil, lo que representa una baja de 5.9 por ciento de la población.  Si consideramos a la población que sí tiene el ingreso mínimo para alimentarse, pero todavía clasifica como pobreza de capacidades, la mejoría fue bastante menor, ya que únicamente 779 mil personas dejaron de pertenecer a este segmento de la pobreza.

El problema viene cuando observamos a las personas que sí cuentan con un ingreso per cápita suficiente para realizar las inversiones mínimamente aceptables en la educación y la salud, pero no pueden adquirir los mínimos indispensables de vivienda, vestido, calzado y transporte para cada uno de los miembros del hogar.  Este segmento de la población no disminuyó, sino que aumentó en un millón 742 mil personas, que en 2005 representó 1.7 por ciento de la población.  En otras palabras, si no consideramos a las tres clasificaciones como subconjuntos, sino como segmentos separados de la población, se puede apreciar que la mejoría en los niveles de pobreza se explica en su gran mayoría por personas que dejaron la pobreza extrema para inmigrar a la pobreza patrimonial.

A pesar del aumento en la pobreza rural en 2005 y la ampliación comentada de la pobreza patrimonial en los últimos años, tenemos que admitir que sí ha existido progreso en el combate a la pobreza.  En 1950, 88.4 por ciento de la población se consideraba pobre desde el punto de vista “patrimonial”, de los cuales 61.8 por ciento vivían en condiciones de pobreza extrema.  Cincuenta y cinco años después, 47.0 por ciento de la población clasifica como pobre, una disminución de 41.4 puntos porcentuales.  La pobreza extrema se ubica ahora en 18.2 por ciento de la población, una reducción de 43.6 puntos porcentuales.  Lo más interesante de los estudios sobre la materia es que el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica son, por mucho, los dos factores que más contribuyen a la mejoría.

Ultima modificación ( 20.03.2007 )
< Anterior   Siguiente >