Las Proyecciones del Gobierno

En estos meses, la SHCP tiene la tarea de preparar el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF), la Iniciativa de la Ley de Ingresos (ILI) y los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) para 2015, que se enviarán al Congreso para su aprobación antes del 8 de septiembre. Este ejercicio ha despertado mucho interés, en especial por el anunció de la intención de trabajar en una reingeniería del gasto público con una perspectiva de Presupuesto Base Cero. Lo que la SHCP busca es contener el crecimiento inercial de los egresos, pues en los últimos dos sexenios el gasto corriente aumentó de 10.9 a 15.2 por ciento del PIB. Sin la abundancia de recursos petroleros, si quiere SHCP cumplir con la trayectoria prometida de un déficit fiscal decreciente, simplemente tiene que buscar cómo gastar menos y mejor.

Que tan efectivo podrá ser este ejercicio de reingeniería ha sido tema de numerosos debates. Existe mucho escepticismo al respecto y las expectativas no son muy buenas. La mayoría piensa que, efectivamente, habrá recortes en el gasto, pero realmente no mejorará la calidad y eficiencia del mismo. En otras palabras, el gasto público seguirá aportando muy poco (si es que algo) al crecimiento económico, mientras que el gobierno hostigará a los hogares y a las empresas para quitarles el máximo de recursos posibles.

Sin embargo, los recortes no son el único tema de discusión en esta ocasión. También se cuestionan los parámetros que se utilizarán en el marco macroeconómico para elaborar el ejercicio financiero. La SHCP anunció a principios de abril (en un documento conocido como pre-criterios) que elaborará el presupuesto con estimados de 3.7 por ciento para el crecimiento económico, de 14.50 pesos por dólar para el tipo de cambio promedio y 4.5 por ciento para la tasa de política monetaria. Si consultamos las últimas encuestas de expectativas, encontramos que se anticipa un crecimiento mucho menor de 3.2 por ciento, un tipo de cambio más cercano a 16 pesos y una tasa de interés ligeramente menor. Esto ha llevado a varios a preguntar que si no sería recomendable que los CGPE fueran formulados por una entidad autónoma y validados por expertos independientes.

Ha sido muy criticada la SHCP por sus proyecciones económicas en este sexenio. Para el presupuesto de 2013 se utilizó una tasa de crecimiento para el PIB de 3.9 por ciento, cuando tan solo crecimos 1.4 por ciento. Para 2014 se utilizó de nuevo una tasa de 3.9 por ciento y el crecimiento se quedó en 2.1 por ciento. Para este año, la SHCP estimó que el crecimiento sería 3.7 por ciento, mientras que el consenso actual es de 2.5 por ciento (y seguimos revisando a la baja). Peor aún, cada trimestre tiene que salir la SHCP a admitir que el crecimiento será menor a lo que estimaban apenas hace tres meses.

Pero a pesar de que el gobierno se ha equivocado constantemente en sus proyecciones económicas, no creo que se necesita una entidad autónoma para elaborar los parámetros ni una valuación de expertos independientes. El estancamiento de 2013 y el desempeño mediocre de los siguientes dos años fue sorpresa para todos. Si vemos cuanto eran las estimaciones de consenso en los momentos en que la SHCP preparó sus presupuestos, observamos que todos nos equivocamos, tanto el sector privado como los organismos internacionales. Nadie tiene una bola de cristal y no por ser el gobierno debe tener una mejor habilidad de proyectar el futuro que los demás. Más bien, lo que tiene que hacer es tomar los últimos datos correspondientes, basados en la información disponible al momento. Si sus proyecciones difieren mucho de los consensos de las encuestas disponibles (como la de Especialistas en Economía del Sector Privado que realiza Banxico, la de Expectativas quincenales de Instituciones Financieras que levanta Banamex, o la Encuesta Mensual de Expectativas del Comité de Estudios Económicos del IMEF), entonces el Congreso tendrá la responsabilidad de cuestionar a la SHCP.

Lo que sí debería de dejar de hacer la SHCP es participar en el “juego” de tener proyecciones actualizadas cada trimestre. A diferencia del Banco de México donde es parte del análisis de la economía, que se necesita para respaldar sus decisiones de política monetaria, la SHCP solo necesita realizar un marco macroeconómico en septiembre de cada año para la programación financiera de su presupuesto. No es necesario tener proyecciones al día, que sólo alimentan una travesura mediática en la cual no gana absolutamente nada. Salir cada tres meses para este propósito es un invento innecesario de este sexenio.

¿Y tú qué opinas?