Los Efectos de Calendario

Este artículo apareció en la Sección de Negocios del Periódico Reforma en mi Columna Pulso Económico, sin embargo, por equivocación editorial apareció con el titulo equivocado “Dilapidando Prestigio”, que no tiene nada que ver con el articulo.
Cada quien tiene sus pequeñas obsesiones y en algunos casos, no tan pequeñas. En mi caso, una es el cálculo, uso e interpretación de las tasas de crecimiento de los indicadores económicos. Existen muchas formas de calcular tasas, mediante distintas variantes de cada serie de tiempo. Cada una tiene implicaciones diferentes y en muchos casos, el análisis conduce a conclusiones contradictorias, opuestas o por lo menos confusas. Pero al final de cuentas, el problema de fondo es que la mayoría de los reporteros, analistas y comentaristas tratan el tema con demasiada ligereza; no le dan la importancia suficiente a la tasa en sí. El resultado, en la mayoría de los casos, es que atribuyen un fenómeno a un factor equivocado.
A través del tiempo, he escrito aquí y en muchos otros lugares sobre el tema. En este espacio, mi columna del 12 de marzo de este año versó sobre el tema de la estacionalidad, mientras que el 13 de abril fue sobre el efecto de Semana Santa. Para el interesado en estos temas, pueden leer estos artículos en mi página (www.jonathanheath,net), o bien, en el acervo histórico del periódico. Ahora, vuelvo a insistir en el tema, pero enfocado exclusivamente en los efectos de calendario. En México, la Semana Santa es la estrella de estos efectos, de la cual muchos ya están muy conscientes. Sin embargo, aun cuando lo mencionan en su escrito, terminan por confundir factores ajenos con lo que realmente sucedió.
Pero estos efectos influyen mucho más allá de la Semana Santa. Basta ejemplificar con tres meses en 2013 cuando comparamos las tasas anuales de las series originales del IGAE con las mismas derivadas de las series corregidas por efectos calendario. En febrero, la tasa anual de la serie original fue 0.4 por ciento, pero ya corregida fue 1.9 por ciento; en junio, la primera fue -0.4 por ciento, mientras que la segunda fue 0.5 por ciento; finalmente, en diciembre la original fue 1.1 por ciento y la corregida 0.4 por ciento. Si no tomamos en cuenta las diferencias de calendario, el análisis de las tasas anuales puede derivarse en conclusiones muy distintas a la realidad.
¿Cuáles son los efectos de calendario? Los factores estacionales son eventos que ocurren con regularidad cada año y que hacen que el crecimiento de un mes no se pueda comparar con otro, por ejemplo, la Navidad o el Buen Fin, el pago del aguinaldo o las vacaciones de verano, o bien, el comienzo (o fin) de la temporada de subsidios en las tarifas eléctricas en ciudades con temperaturas extremas. En otras palabras, son factores regulares que siempre ocurren en las mismas fechas dentro de un año calendario. En cambio, los efectos de calendario son eventos irregulares, es decir, que no se repitan en las mismas fechas, pero que igual pueden causar distorsiones en la lectura de las tasas de crecimiento. La Semana Santa puede ser al comienzo o al final de abril, pero cada de vez en cuando también se celebra en marzo. Los días laborales de un mes a otro pueden cambiar simplemente porque un mes empieza en sábado y otro en lunes. Ciertos días de asueto ocurren en un momento dado en miércoles y en otros años en jueves o viernes, lo que implica un puente que se aprovecha para vacacionar.
Por ejemplo, las ventas que reporta ANTAD pueden variar significativamente de un mes a otro simplemente por el hecho de tener un fin de semana más (o menos). Una empresa que trabaja cinco días a la semana puede tener 20 días hábiles en un mes y 22 en el siguiente. Este simple hecho le da la oportunidad de producir 10 por ciento más. En el extremo, es como si comparamos el crecimiento de algo en un periodo de cinco semanas contra otro de cuatro; siempre habrá crecimiento positivo.
Cuando se calculan los factores estacionales para ajustar una serie por estacionalidad, primero se tiene que “corregir” por efectos de calendario. En Estados Unidos, Canadá y muchos otros países, no utilizan las series originales (sin corregir o sin ajustar), sino reportan una sola serie para cada indicador ya corregido por efectos de calendario y ajustado por estacionalidad. Si se requiere calcular una tasa anual, al igual con las mensuales, se hace a partir de esta única serie. De esta forma se asegura no tener un sesgo que complica el análisis. Incluso, utilizan la misma serie para el cálculo de la tasa promedio de cada año. En cambio, el INEGI en aras de transparencia, reporta tres series distintas para cada indicador: la original, la corregida por efectos de calendario y la ajustada por estacionalidad. Aquí lo único que logra el Instituto es confundir más al público.

¿Y tú qué opinas?