Articulos sobre la economía Mexicana
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Afectaciones Sísmicas

octubre 4th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Afectaciones Sísmicas)

Después de que el INEGI dio a conocer que la actividad económica global (IGAE) de julio disminuyó -0.7 por ciento respecto al mes anterior, anunció que el Índice Compuesto de Indicadores Coincidentes (SICCA) cayó 0.4 puntos porcentuales en el mismo mes, para situarse en el mismo nivel que se encontraba en diciembre pasado. A pesar de este pequeño retroceso, el ciclo económico registró 99 meses en fase de ascenso, la más larga en la historia del indicador y también la expansión más lenta de cualquier fase anterior. Es prácticamente un hecho de que en agosto cumpliremos 100 meses (ocho años y cuatro meses) de crecimiento continuo, pero a paso de tortuga.

De los pocos indicadores disponibles para agosto, podemos anticipar que el IGAE tendrá crecimiento positivo. En cambio, para septiembre es altamente probable que experimentaremos de nuevo un retroceso, por lo que el PIB del trimestre pudiera tener una tasa de crecimiento muy cercana a cero o incluso, una tasa negativa. Según la encuesta exprés del INEGI en torno a las afectaciones del sismo, se localizan 2.3 millones de establecimientos económicos en los ocho estados afectados, que representan 41.4 por ciento del total del país y 35.3 por ciento del PIB. Del total de estos establecimientos, 16.1 por ciento tuvieron alguna afectación derivada de los sismos, mientras que 39.3 por ciento tuvieron que suspender labores. De los que tuvieron que parar actividades, 77.4 por ciento fue por tres días o menos, mientras que 22.6 por ciento por un tiempo mayor. Simplemente en términos de días laborales, la primera conclusión es que los sismos sí tuvieron un impacto importante en la actividad económica de septiembre.

La teoría nos dice que los desastres naturales tienen una afectación negativa en la actividad económica en el corto plazo, para después provocar un impulso mediante la reconstrucción. Por ejemplo, el huracán Manuel de 2013 trajo dos trimestres consecutivos de tasas negativas en Guerrero, mientras que el huracán Odile de 2014 hizo lo mismo en Baja California Sur. No obstante, en los siguientes trimestres hubo un impulso significativo en la actividad económica en ambos estados. También se tiene que tomar en cuenta que las afectaciones son muy diferentes en cada sector y subsector económico. Por ejemplo, el turismo sufre mucho más, mientras que la construcción sale más favorecida.

¿Qué podemos esperar para el cuarto trimestre? De entrada, la encuesta del INEGI señala que entre 40 y 50 por ciento de los establecimientos anticipan que su actividad económica será menor (dependiendo si son industrias manufactureras, comercio o proveedores de servicios), mientras que tan solo entre 5 y 12 por ciento anticipan mayor desempeño. Es casi un hecho de que el turismo y sectores relacionadas como los de servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas experimentará un menor desempeño, mientras que la construcción se verá favorecida. Por el lado del gasto, podemos pensar que, si bien las familias mantengan su ritmo de compras, sí habrá cambios en sus patrones de consumo. Lo que no queda claro es dónde quedará el balance, es decir, a nivel del PIB nacional.

El flujo de 12 meses de las remesas creció 8.8 por ciento en agosto, un poco más que el 8.1 por ciento de julio. Pero al convertir a pesos y descontar la inflación, sufrieron una ligera caída de 0.1 por ciento en pesos reales, el tercer mes con tasa negativa. No obstante, será interesante ver el desempeño del flujo en los siguientes meses, ya que podríamos anticipar un aumento significativo en apoyo a muchas de las familias afectadas. También habrá un complemento al ingreso disponible de las familias mediante donaciones, condonaciones y apoyos de distintos orígenes. Esto nos hace pensar que no necesariamente veremos una interrupción en el ingreso de las familias, que es el determinante más importante del consumo de los hogares, por lo que el gasto privado podrá crecer en el cuarto trimestre, aunque con patrones de consumo alterados.

Al final de cuentas, estimamos que el consenso para el crecimiento de 2017 va disminuir alrededor de 0.1 por ciento a raíz de los sismos. Posiblemente no suena como mucho, pero tenemos que tomar en cuenta que la mayoría de las afectaciones se registrarán en forma diferente en distintos sectores y subsectores de la economía.

El Impacto Económico de los Sismos

octubre 4th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Otras publicaciones - (Comentarios desactivados en El Impacto Económico de los Sismos)

Siempre cuando hay un desastre natural, en especial como los temblores del pasado 7 y 19 de septiembre, surgen preguntas sobre el impacto económico, en especial en términos de crecimiento económico, inflación y el costo de las reparaciones. No obstante, son difíciles de contestar ante la falta de datos duros. Pero aun en el caso de contar con información más veraz, éste se obtiene con un rezago significativo, posiblemente hasta de años después. Por ejemplo, se estima que el terremoto de 1985 costó entre 2 y 3 por ciento del PIB de aquellos años, pero todavía está abierto a debate.

A los dos días de la tragedia, Citibanamex publicó una nota oportuna en la que sostiene que el impacto será relativamente moderado en cuanto a la actividad económica, probablemente restando entre 0.3 y 0.4 por ciento al crecimiento del PIB del tercer trimestre y una reducción de 0.1 por ciento al crecimiento del año. Adoptó un enfoque de ajuste en días laborales ante el hecho de que la actividad productiva se detuvo brevemente en ciertas regiones del país. Banorte emitió una nota similar con estimaciones parecidas. El Banco Base dijo que reducía su estimado de crecimiento para 2017 en 0.2 puntos porcentuales. En cambio, Moody’s divulgó una nota que sostiene que no ve como el daño puede afectar el desempeño de la actividad económica en el año, por lo que mantiene su estimado de crecimiento para este y el próximo año.

En cuanto a los daños, un análisis realizado por el Servicio Geológico de Estados Unidos estima daños entre US1,000 y US10,000 millones, por lo que proyecta que el impacto podría llegar hasta uno por ciento del PIB. A los pocos días, empezaron a salir estimaciones del gobierno, como del estado de Chiapas que estimó sus daños en 4,500 millones de pesos. El gobierno federal reportó que la reconstrucción de los daños causados por los sismos costará por lo menos 39 mil 150 millones de pesos, mediante la reparación de 153 mil 545 viviendas, 12 mil 931 escuelas y mil 225 inmuebles históricos. Sin embargo, todas estas estimaciones provienen de cálculos hechas sobre las rodillas, sin fundamento en datos duros.

Por lo mismo, no hay más que aplaudir el esfuerzo de INEGI de haber levantado una encuesta exprés sobre las afectaciones de los sismos, que se publicó a los diez días del temblor del 19 de septiembre. Nunca había visto una encuesta oficial similar ante una emergencia de este tipo, por lo menos en un país emergente como la nuestra. La encuesta ofrece información cualitativa generada con base en las opiniones de los empresarios, con la finalidad de apoyar las decisiones que se tienen que tomar en esta etapa de reconstrucción. Cubre las ocho entidades que fueron mayormente afectadas, de tal forma que podemos ahora realizar estimaciones más certeras.

De entrada, ahora sabemos que en estas ocho se localizan 2.3 millones de establecimientos económicos, que representan 41.4 por ciento del total del país y 35.3 por ciento del PIB. Del total de establecimientos, 16.1 por ciento tuvieron alguna afectación derivada de los sismos, mientras que 39.3 por ciento tuvieron que suspender labores. INEGI reporta que 43.2 por ciento de los que tuvieron que parar sus actividades fue por un solo día, 23.4 por ciento por dos días, 10.8 por ciento por tres y 22.6 por ciento por un tiempo mayor. Ante estos datos, nuestra primera conclusión es que el impacto sobre el crecimiento económico de septiembre será algo mayor a las estimaciones preliminares.

La encuesta incluyó un apartado de expectativas sobre la actividad económica en el cuarto trimestre del año. Varían algo entre las industrias manufactureras, el comercio y los proveedores de servicios, pero entre 40 y 50 por ciento de los establecimientos estiman que su actividad económica será menor en el cuarto trimestre, mientras que tan solo entre 5 y 12 por ciento anticipan mayor desempeño. Esto nos lleva a nuestra segunda conclusión, de que también habrá algo de afectación al PIB del cuarto trimestre, aunque ciertamente menor al efecto inmediato en septiembre.

En términos generales, podemos decir que, aunque el impacto global podría ser relativamente menor, sí veremos una recomposición entre las actividades. Por ejemplo, mientras que muchos servicios y comercios verán afectadas sus negocios por cierres y también por una menor demanda, otros como los relacionadas a la construcción se verán beneficiados ante una mayor demanda. Finalmente, el menor crecimiento que veremos en 2017 por estas tragedias, se lo podemos sumar (y hasta un poco más) al crecimiento de 2018.

El Comercio Exterior: preambulo de lo que pudiera ser agosto

septiembre 27th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Otras publicaciones - (Comentarios desactivados en El Comercio Exterior: preambulo de lo que pudiera ser agosto)

El INEGI informó que la actividad económica global disminuyó -0.7 por ciento en julio, mediante caídas en las actividades primarias (-1.6 por ciento), las secundarias (-1.0 por ciento) y las terciarias (-0.1 por ciento). No es buena noticia para el comienzo de un trimestre que termina con el impacto de un terremoto de dimensiones mayores. Por lo mismo, agosto puede ser el fiel de la balanza entre un trimestre positivo y negativo. Obviamente habrá que esperar a que salgan los indicadores mediante los cuales podemos evaluar el desempeño del mes, pero por lo pronto podemos empezar con los datos de comercio exterior que acaba de publicar el INEGI.

Lo primero que hay que ver es el desempeño de las exportaciones, en especial las de bienes manufacturados ya que han sido el motor principal de crecimiento de la economía mexicana en las últimas décadas. Cuando éstas crecen, “jalan” al resto de la economía. Julio fue mal mes para las exportaciones manufactureras al disminuir -2.7 por ciento respecto al mes anterior. Afortunadamente, la caída la podemos interpretar como ruido típico a lo largo de una tendencia creciente, ya que en agosto estas avanzaron 2.3 por ciento. En especial, vimos un repunte significativo en las exportaciones de bienes manufactureros no automotrices, que puede ser buena señal de que la producción manufacturera podría estar recuperándose después de un par de trimestres de estancamiento.

En seguida volteamos a ver las importaciones, que se mueven muy de la mano con la demanda agregada. Si éstas crecen es buena señal de activación económica. En agosto observamos una caída en la importación de bienes de consumo (-1.1 por ciento), que no preocupa mucho, ya que muestran una tendencia alcista muy robusta mediante crecimientos mensuales desde principios de año. De hecho, el nivel registrado en agosto se ubica 12.0 por ciento por arriba del mismo mes del año pasado. No obstante, las buenas noticias son que las importaciones de bienes intermedios crecieron 3.9 por ciento en el mes respecto a julio y se ubican ahora 14.7 por ciento por encima del año anterior. Esto es una señal muy buena de una posible reactivación de la producción manufacturera en los siguientes meses y refuerza el mensaje del buen desempeño de las exportaciones. Finalmente, las importaciones de bienes de capital crecieron 4.8 por ciento en agosto al registrar su monto más elevado desde mediados de 2015, lo cual habla bien de la inversión fija bruta.

En el mes, el saldo de la balanza comercial arrojó un déficit de 2,732 millones de dólares, el segundo más elevado del año. Sin embargo, es irrelevante si la balanza comercial es deficitario o superavitario, en especial cuanto se trata de analizar el impacto del comercio exterior en la actividad económica. Lo que queremos ver es que tanto las exportaciones como las importaciones crezcan mucho, independientemente de que si uno crece más que el otro, ya que ambos son signos de una buena marcha de la economía. El hecho de que ambos crecieron a tasas de doble dígito en agosto es una excelente señal.

El Tercer Trimestre

septiembre 27th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Tercer Trimestre)

La marcha de la actividad económica en la primera mitad del año fue sorprendente, ya que la famosa desaceleración (o incluso hasta recesión) que se esperaba nunca llegó. Los crecimientos de los dos primeros trimestres de 0.7 y 0.6 por ciento, respectivamente, no fueron muy diferentes al del último trimestre de 2016 de 0.7 por ciento. Aun así, hay muchos analistas que anticipaban un paso más lento en la segunda mitad de este año, antes de poner en la ecuación los efectos del temblor del 19 de septiembre. Estamos a pocos días de concluir el tercer trimestre y nos preguntamos de que si hay evidencia de una desaceleración y si tendremos que realizar algún ajuste ante los últimos acontecimientos.

La primera observación es, aunque hemos mantenido el paso en estos últimos trimestres, la composición del PIB por el lado del gasto sí ha cambiado. En 2016, el componente más dinámico fue el consumo de los hogares, mientras que la inversión y las exportaciones (que habían sido lo más dinámico en 2015) presentaron una desaceleración significativa. Empezó el año con una expectativa muy pesimista ante la llegada de Trump, el gasolinazo y un máximo histórico en el tipo de cambio, pero al finalizar el primer trimestre vimos que la actividad económica se había mantenido. La verdad es que sí hubo una desaceleración marginal en el consumo privado y tasas negativas en el gasto público, tanto en el consumo de gobierno como en la inversión pública, y en la inversión privada. Lo que nos salvo fue un comportamiento muy favorable (y sorpresivo) en las exportaciones, que tuvieron su mejor crecimiento trimestral de los últimos diez trimestres y el tercer mejor desde principios de 2010. En otras palabras, tuvimos casi el mismo crecimiento del trimestre anterior, pero con una composición muy diferente.

Para el segundo trimestre vimos de nuevo que se mantuvo el ritmo de la actividad económica, pero de nuevo con una composición muy distinta. Ahora vimos una aceleración importante en el consumo de los hogares, una recuperación marginal en el consumo de gobierno, una mejoría en la inversión privada (aunque no extraordinaria) y una caída en las exportaciones. Otra vez sorprendió este comportamiento, ya que se había anticipado que las exportaciones serían el motor principal de crecimiento, mientras que el consumo privado seguiría desacelerándose. Sin embargo, se hizo notar la apreciación de la moneda y algo menos de crecimiento en la producción manufacturera de Estados Unidos, que frenaron las exportaciones. Por el lado del consumo, aumentó significativamente la adquisición de bienes importados y creció el gasto en servicios, pero se estancó el consumo de bienes de origen nacional. Igual, es posible que la disminución en el tipo de cambio tuvo algo que ver.

Las primeras noticias del tercer trimestre no son buenos. El INEGI anunció el lunes pasado que la actividad económica global (IGAE) de julio disminuyó -0.7 por ciento respecto al mes anterior, mediante caídas en las tres principales clasificaciones de actividades. Las actividades primarias disminuyeron -1.6 por ciento, las secundarias -1.0 por ciento y las terciarias -0.1 por ciento. No tenemos todavía mucha información de agosto y sabemos que es muy probable que septiembre sufre alguna afectación por el temblor del 19. Muchos establecimientos permanecieron cerrados, aunque fuera por algunos días, en varios estados de la República, por lo que pudiéramos anticipar que el IGAE de septiembre tenga una tasa negativa o por lo menos muy cercano a cero. Esto nos hace pensar que el trimestre en su conjunto sí va mostrar una desaceleración.

No obstante, el efecto final del temblor sobre la actividad económica global no será tan negativa. Seguro veremos una recuperación importante en el cuarto trimestre en sectores claves como la construcción, con la contrapartida de disminuciones en otros sectores como de ciertos servicios. No tendríamos porque esperar una afectación en la manufactura ni en la exportación. Al final, es posible esperar un nivel similar en la actividad económica en la segunda mitad del año, pero de nuevo, con una composición muy diferente.

En principio, estaría de acuerdo con mantener la misma expectativa de crecimiento para el año o en su defecto, restarle 0.1 por ciento. Lo que pudiera marcar la diferencia serán las exportaciones. ¿Seguirán retrocediendo o se recuperarán?