Articulos sobre la economía Mexicana
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El Consumo

octubre 11th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Consumo)

El consumo de los hogares representa alrededor de dos terceras partes del PIB y como 50 por ciento de la demanda agregada del país. Es difícil pensar que podemos crecer mucho si no aumenta el consumo. A principios de año había mucha preocupación de que habría una desaceleración ante la incertidumbre que prevalecía con la llegada de Trump y el deterioro muy marcado en el poder adquisitivo de los ingresos ante la escalada de precios. Sin embargo, cual fue la sorpresa, que en el primer trimestre se mantuvo y en el segundo se aceleró, incluso a tal grado que fue el componente del PIB que más creció en el segundo trimestre. ¿Qué podemos esperar para el tercer trimestre y los últimos meses del año?

El tercer trimestre arrancó con una mala nota, ya que el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) disminuyó -0.7 por ciento en julio respecto al mes anterior. Aunque anticipamos cierta recuperación en agosto, es posible ver otra tasa negativa en septiembre ante los acontecimientos trágicos de los sismos. Esto significa que el crecimiento del trimestre pudiera ubicarse muy cerca de cero. Sin embargo, el consumo privado solo tuvo una variación marginalmente negativa (-0.01 por ciento) en julio, por lo que en el trimestre pudiera todavía presentar una tasa positiva, aunque posiblemente menor al del trimestre anterior. No hay duda que los sismos tuvieron un impacto sobre el gasto familiar, pero en conjunto no necesariamente fue negativo. Muchos establecimientos cerraron por algunos días, por lo que disminuyó el consumo en restaurantes, turismo y en muchos servicios. Sin embargo, hubo un aumento en la compra en ferreterías, farmacias y artículos básicos. Por ejemplo, la ANTAD reportó un crecimiento de 2.8 por ciento real en tiendas totales en septiembre, la tasa más elevada desde abril y la segunda más alta en el año.

No queda claro que tanto va aumentar o disminuir el consumo en septiembre, pero sí habrá un cambio en el patrón de gasto de las familias. Si examinamos el consumo por segmentos en los últimos trimestres, encontramos que el gasto en servicios ha sido muy constante, incluso, casi no ha variado de su tendencia-ciclo en los últimos años. Sin embargo, el consumo de bienes de origen nacional prácticamente no ha crecido en los últimos seis meses; en julio se ubicó -1.8 por ciento por debajo del pico registrado en diciembre pasado. En cambio, el consumo de bienes de origen importado ha registrado un crecimiento espectacular; en julio se encontraba 14.2 por ciento por encima de su punto bajo registrado en noviembre. Es muy probable que en el tercer trimestre veamos una desaceleración en los servicios, una caída en el consumo de bienes importados y una aceleración en el de bienes de origen nacional.

El Indicador de confianza del consumidor señaló una mejoría en septiembre de 30 puntos base para hilar ocho meses consecutivos al alza. No obstante, apenas se ubica en niveles similares a los observados a mediados del año pasado, que mostraba el mayor pesimismo visto desde mediados de 2010. El problema de este indicador es que muestra la mala percepción que tiene el consumidor respecto a la situación económica actual y futura del país, pero no necesariamente refleja sus intenciones de comprar bienes y servicios. Por lo mismo, hemos construido un indicador alterno, llamado “Intenciones de Compra”, que toma cinco preguntas de la Encuesta Nacional sobre la Confianza del Consumidor (ENCO) relacionados a las percepciones de consumir. Este indicador no solo muestra la misma recuperación de los últimos ocho meses, sino que se coloca por encima de cualquier nivel observado desde mediados de 2008. En otras palabras, la ENCO nos dice que el consumidor tendrá una percepción muy negativa acerca de la situación económica del país, pero muestra un optimismo creciente en sus intenciones de consumir.

Otros indicadores que ayudan a pensar que el consumo se mantendrá son los que provienen del mercado laboral. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestra en lo que va el año tasas de desempleo urbano abierto más bajos desde que existe la encuesta a principios de 2005. Esto ha ocasionado que, en algunas partes de la República, empresas están ofreciendo mejores salarios para obtener las personas que necesitan. De ser el caso, podemos esperar que el consumo se mantendrá por el resto del año.

Hábitos de Consumo

mayo 24th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Hábitos de Consumo)

Hasta ahora, el consumo de los hogares ha sido el único componente del PIB por el lado del gasto que crece relativamente bien. En 2016 el PIB creció 2.1 por ciento (corregido por efectos de calendario), medio punto porcentual menos que el año anterior. Mientras que el consumo mejoró al crecer 2.5 por ciento (comparado con 2.2 por ciento en 2015), se desaceleró el consumo de gobierno (1.1 por ciento versus 2.4 por ciento en 2015), la inversión privada (2.2 por ciento comparado con 8.1 por ciento del año anterior) y las exportaciones (1.2 por ciento contra 10.4 por ciento hace un año). La inversión pública se desplomó -9.5 por ciento para hilar siete años consecutivos con tasas negativas. No tendremos las cifras para el primer trimestre de 2017 hasta el mes entrante, pero el comportamiento de consumo será clave para determinar el crecimiento este año.

En principio se anticipa cierta desaceleración ante la pérdida en el poder adquisitivo de las familias como consecuencia del incremento en la inflación. Algunos indicadores, como el ingreso real laboral y las ventas reportadas por ANTAD, ya señalan cambios en esa dirección. Sin embargo, las cifras duras que pudieran colaborar cambios en el consumo están rezagadas, por lo que todavía no podemos confirmar o rechazar esta hipótesis.

Una alternativa es examinar la encuesta que recopila la empresa Kantar WorldPanel sobre el consumo de bienes masivo. Cada semana Kantar visita 8,500 hogares para registrar sus compras y hábitos de consumo. Consideran 75 categorías de consumo masivo y los datos representan los hábitos de 19.2 millones de hogares urbanos en todo México. El panel está diseñado para representar la distribución geográfica y socioeconómica de la población urbana del país. La información es muy oportuna y útil para anticipar el consumo de los hogares, que INEGI reporta con un rezago de tres meses. Lo que Kantar dice es que el dinamismo del consumo se mantiene, aunque muestra una afectación negativa ante el aumento en la inflación. Incluso, Kantar dice que los aumentos en precios son mayores a lo que reporta el INEGI.

En años anteriores, la inflación oficial siempre había estado en línea con la recopilación de precios de Kantar. Sin embargo, desde el año pasado Kantar ha detectado diferencias importantes. Mientras que el INEGI reporta la inflación en 5.8 por ciento, Kantar dice que se ubica en 11.8 por ciento, prácticamente el doble. Peor aún, los más afectados son los niveles socioeconómicos más bajos. Los niveles AB, que tienen más recursos para sortear la escalada de precios, muestran aumentos en precios de 6.7 por ciento. Sin embargo, el nivel C sufre una inflación de 11.4 por ciento y el nivel D de 12.7 por ciento. Pero los de menos recursos, clasificados como D-/E, tienen aumentos de 13.5 por ciento en los precios de los bienes que consumen.

¿Cómo afrontan las familias el aumento en la inflación? Kantar ha encontrado que los hábitos de consumo cambian cuando se percibe una situación de crisis. Por ejemplo, en 2009 Kantar detectó un aumento en la frecuencia a tiendas, pero con tickets menores, es decir, en cada viaje hubo un menor desembolso. El consumidor empiezo a comprar paquetes y tamaños más pequeños, que al final del día costaban más por unidad. Visito menos los establecimientos como supermercados y realizó más compras en tiendas pequeñas, a pesar de que los precios suelen ser menores en las cadenas grandes. También compró más promociones y marcas más baratas y redujo el consumo de bienes prescindibles.

Aunque sí ha aumentado significativamente la inflación, no estamos en tiempos de crisis como en la recesión de 2009. Pero, aun así, 6 de cada 10 hogares admiten que han cambiado sus hábitos de compra en este último año; el 42 por ciento dicen que siguen comprando como siempre. Kantar encontró que 23 por ciento admiten comprar más promociones, 22 por ciento dicen que están comprando marcas más económicas y 13 por ciento realizan compras de menor desembolso. Los productos más prescindibles son los de belleza, ya que son los primeros que sacrifican; alrededor de 7 por ciento de los hogares dicen que están gastando menos en estos productos. No obstante, los supermercados y las tiendas de conveniencia no han perdido compradores. Todos los niveles socioeconómicos están incrementando su gasto en los canales modernos.

Hay Pulso

abril 4th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Hay Pulso)

Hacía fines del año pasado la economía marchaba a un paso lento, caracterizado por desequilibrios fiscal y externo crecientes. A pesar de un ajuste cambiario extraordinario a lo largo de dos años, nuestras exportaciones no crecían. A pesar de un gasto público sin precedente, la inversión pública seguía cayendo (por séptimo año consecutivo) y la deuda pública ya rebasaba 50 por ciento del PIB. Peor aún, tanto la política fiscal como la monetaria se tornaban más y más restrictiva, prometiendo un freno adicional a la actividad económica. La percepción de la situación económica del país reflejaba un pesimismo no visto en mucho tiempo. En ese momento, gana Trump la presidencia de Estados Unidos. En un par de meses vimos cómo se desplomaba el peso junto con la confianza empresarial y del consumidor.

Ya con el tipo de cambio tocando 22 pesos por dólar y la confianza del consumidor en mínimos históricos, los analistas que se dedican a tratar de anticipar el rumbo de la economía revisaban sus expectativas para el crecimiento a la baja. El consenso llegó a 1.5 por ciento, pero algunos esperaban todavía algo peor. Por ejemplo, las instituciones financieras más importantes como Banamex (1.2 por ciento), Bancomer (1.0 por ciento) y Banorte (1.1 por ciento) fueron de los más pesimistas. Incluso, una institución, BNP-Paribas, puso su expectativa en 0.0 por ciento para el año. No era para menos, ya que algunas de las primeras cifras, como el Indicador IMEF y las ventas de ANTAD, marcaban una clara tendencia a la baja.

Para tener una tasa de crecimiento más cercano a 1.0 por ciento, necesitaríamos anticipar una caída en el PIB en el primer trimestre del año. El escenario lo vea ante una inversión privada detenida por la incertidumbre que representaba Trump y ante un consumo privado más medido por la pérdida en el poder adquisitivo como consecuencia del incremento significativo en la inflación. Pero cuál ha sido la sorpresa que los primeros indicadores duros muestran que la actividad económica sigue creciendo. El INEGI reportó que el IGAE de enero creció 0.27 por ciento respecto a diciembre. Aunque no es una tasa tan robusta, sí implica un ritmo de crecimiento mayor a 3 por ciento y es la novena tasa positiva consecutivo para la actividad económica global. Fue producto de avances marginales en las actividades secundarias y terciarias y de una tasa muy significativa en las primarias. No todo va bien, pues la minería sigue a la baja y el comercio presentó una caída importante (¿saqueos?). Pero simplemente el hecho de que no hubo una tasa negativa en general para el mes fue excelente noticia.

Para febrero, ya tenemos dos indicadores adicionales con buen desempeño. Las exportaciones manufactureras avanzaron 3.6 por ciento en febrero y más aún, muestran una clara tendencia al alza. Las exportaciones no petroleras de enero-febrero se ubican 6.9 por ciento por encima del mismo bimestre del año anterior, mientras que las petroleras reflejan una recuperación muy importante. Dado que las exportaciones han sido el principal motor de crecimiento del país a lo largo de los últimos 24 años, su buen comportamiento es vital. También sigue a la baja el desempleo; la tasa urbano de 3.78 por ciento de febrero es la más baja desde que existe la ENOE desde enero de 2005. La mejoría observada a lo largo de los últimos 15 meses es de las más pronunciadas desde la que vimos después de la crisis “tequilera” de 1997 a 1999. Finalmente, la trayectoria del tipo de cambio en los últimos dos meses ha regresado el valor del peso a los niveles pre-Trump, claro reflejo de que se han revertido las preocupaciones extremas.

No todas las noticias son buenas. Más bien predominan señales mixtas. El desplome en las obras de ingeniería civil es impresionante, la edificación muestra una tendencia lateral desde hace buen tiempo y las ventas de ANTAD anticipan una desaceleración importante en el comercio. El incremento en la inflación en los primeros tres meses del año es sumamente preocupante, ya que anticipa una pérdida importante en el poder adquisitivo, fundamental para el consumo de los hogares. No obstante, la economía no se está colapsando como algunos anticipaban. Se mantiene cierto pulso, nada acelerado, pero lo suficiente como para relajarnos tantito. Con todo esto, es muy probable que veamos ahora revisiones al alza en las expectativas de crecimiento para el año.

¿Recesión?

febrero 15th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en ¿Recesión?)

Como alguna vez dijo Agustín Carstens que “México solo tiene un catarrito”, ahora el Presidente nos dice que no enfrentamos una crisis sino tan solo “un desafío Económico”. ¿Será? Todavía no tenemos datos duros sobre el comienzo del año, pero algunas cifras ya están disponibles.

Empezamos el año con el mayor aumento en el precio de la gasolina en la historia moderna de la “estabilización macroeconómica”. No solamente provocó que la tasa de inflación fuera la más elevada para un mes desde enero de 1999, sino que causó una furia en la población que culminó con manifestaciones, saqueos y disturbios en muchas entidades. De 3.4 por ciento en diciembre, la inflación del consumidor subió a 4.7 por ciento en enero; sin embargo, los precios productor de mercancías y servicios de uso intermedio alcanzó 13.1 por ciento anual, mientras que los de la industria manufacturera registró una tasa de 27.0 por ciento. Estos datos nos hacen anticipar un incremento mucho más pronunciado en la inflación en el año y una merma considerable en el poder adquisitivo de la población.

El tipo de cambio “fix” terminó 2016 en 20.52 pesos por dólar; pero en los primeros once días del año subió a 21.91 pesos. El nivel implica un aumento de 49.6 por ciento en dos años y 68.7 por ciento en tres. Aunque ha bajado un poco en las últimas dos semanas, aun así, el tipo de cambio real alcanzado en enero representa el nivel más deteriorado de la moneda desde que inició el régimen cambiario actual. En principio, esto debería llevar a un “boom” en las exportaciones, sin embargo, tuvieron una tasa negativa de crecimiento en 2016 al igual que en 2015. Sabemos que eventualmente habrá un mayor traspaso a la inflación, por lo que las perspectivas de nuestro poder adquisitivo se ven todavía más nublado.

En los primeros días de febrero salieron los indicadores de confianza empresarial y del consumidor, caracterizados por un desplome generalizado. En el caso de la del consumidor se registró el mayor nivel de pesimismo en toda la historia del indicador, muy por debajo de su peor momento en la Gran recesión de hace ocho años. Lo que más preocupa al consumidor (y al empresario) es la situación actual y futura de la economía del país, pero hubo caídas abruptas en todos los aspectos.

Banxico reaccionó con un incremento de 50 puntos base en su tasa de política monetaria, para llegar a 6.25 por ciento. Uno de los pocos aspectos de la economía que tuvo buen desempeño en los dos últimos años fue el consumo de los hogares, alimentado en buena medida por el crecimiento real del crédito. Sin embargo, con un incremento acumulado de 325 puntos base (más lo que nos espera en los siguientes meses), nos hace pensar que el consumo empezará a desacelerarse, ya que, entre el incremento en los precios y el encarecimiento del crédito, los hogares no podrán sostener su ritmo de compra de los bienes y servicios.

Uno de los primeros indicadores que ya reflejan esta desaceleración anticipada son las ventas reales reportadas por la ANTAD en enero. La tasa anual de ventas a tiendas totales creció apenas 2.1 por ciento, comparada con una tasa de 8.6 por ciento en enero del año pasado. Sin embargo, preocupa todavía más la expectativa de crecimiento de la ANTAD para todo el año de apenas 1.2 por ciento, comparado con el observado de 6.8 por ciento en 2016 y 7.3 por ciento de 2015.

Finalmente tenemos los Indicadores IMEF sobre el desempeño manufacturero y no manufacturero (comercio y servicios) de enero. Ambos indicadores se ubican por debajo del umbral de 50 puntos, que es consistente con una desaceleración económica. Pero en especial, llama la atención el No Manufacturero, ya que las actividades terciarias han sido de lo poco que ha producido crecimiento en el país. El nivel de este indicador se ubica en 47.1 puntos, su nivel más bajo observado fuera de los años de la Gran Recesión, mientras que su subíndice de nuevos pedidos registró un mínimo de 42.9 puntos, ya consistente con un entorno de recesión.

No hay muchos más datos que estos mencionados y no podemos aventurar un análisis completo a partir de una sola observación. Sin embargo, todos estos indicadores apuntan a una situación de crisis o de recesión y no simplemente de un pequeño desafío. Podemos tener todavía la ilusión de que enero tuvo un comportamiento aberrante y que empezaremos a mejorar a partir de febrero. ¿Ustedes lo creen?