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Desempleo ¿Algún Mensaje?

mayo 5th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Arena Publica - (Comentarios desactivados en Desempleo ¿Algún Mensaje?)

A raíz de la gran recesión de 2008-2009, la tasa de desempleo urbano en México llegó a registrar un máximo de 7.6 por ciento en julio de 2009. A mediados de ese año empezó la recuperación y la tasa disminuyó paulatinamente hasta llegar cerca de 6.0 por ciento a principios de 2011. No obstante, a partir de entonces habíamos observado una tendencia lateral, alrededor de 5.9 por ciento, que duró aproximadamente 44 meses (de enero 2011 a agosto 2014). El crecimiento económico de los últimos cuatro años simplemente no fue lo suficiente para disminuir el desempleo.

Sin embargo, los últimos datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestran que el comportamiento ha cambiado. A partir de septiembre de 2014, vemos una clara tendencia a la baja; en marzo de 2015 la serie de tendencia-ciclo llegó a 5.1 por ciento, un punto porcentual completo por debajo del nivel registrado apenas hace nueve meses. En la serie normal (ajustada por estacionalidad), vimos una primera disminución significativa en noviembre cuando llegó a 5.3 por ciento (de 5.8 por ciento en octubre) y después una baja adicional en diciembre a 5.0 por ciento.

En un principio, la tasa de diciembre parecía ser un “outlier” (aberración estadística), típico de la alta varianza de los datos de la ENOE, por lo que esperábamos que subiera de nuevo en enero cerca de su tendencia. Aunque sí aumentó en enero y de nuevo en febrero, los incrementos no fueron realmente tan significativos (5.1 y 5.3 por ciento, respectivamente). Más aun, en marzo se registró una nueva disminución a 5.0 por ciento, la tasa más baja que se ha observado desde octubre 2008 (de los últimos 77 meses). Ya podemos afirmar que estamos ante una mejoría indiscutible y lo que corresponde ahora es preguntarnos por qué y qué implicaciones tiene.

En paralelo a esta convalecencia laboral, hemos visto a partir de enero de este año un incremento importante en el consumo de los hogares. Los primeros indicadores en señalar la mejoría fueron las ventas a tiendas totales de la ANTAD y las ventas internas de automóviles de la AMIA (para enero, febrero y marzo). En seguida el INEGI reportó la mejoría comentada en el desempleo (en los primeros tres meses del año) y un repunte en las exportaciones no petroleras (a partir de marzo). Posteriormente, el INEGI señaló aumentos en las ventas al por menor (para enero y febrero) y en el consumo privado interno de la economía (para enero). Estos datos duros, aunado a una mejoría en los índices que produce la Encuesta Nacional de Confianza del Consumidor (ENCO), muestran claramente que el consumo familiar empieza a recuperarse después de dos años de estancamiento.

Hace un mes cuando veíamos las primeras indicaciones de esta mejoría, vertimos algunas hipótesis. La primera es que estamos sintiendo los efectos del gasto electoral en miras a las elecciones de mitad de sexenio de junio. No parece ser el caso, ya que los efectos positivos se empezaron a sentir mucho antes de lo que pudiera ser un mayor gasto público. Una segunda es que existe una demanda reprimida que se empieza a satisfacer. Sin embargo, sin la contrapuesta de una mejoría en el ingreso, no parece ser una explicación satisfactoria. Finalmente, tenemos que el incremento observado en la inversión privada empieza a tener efectos positivos en la generación de empleo, una mejoría en las perspectivas de ingreso y aumentos en el consumo. Ojalá que esta última sea la hipótesis con mayor peso, ya que tiene las mejores implicaciones para el crecimiento económico de aquí en adelante. Simplemente veamos el último dato de la importación de bienes de capital, que en marzo crecieron 13.2 por ciento respecto al año pasado.

Si bien es cierto que el dato del IGAE de febrero no fue tan bueno, la mayoría de los indicadores que giran alrededor de las actividades terciarias empiezan a dar señales de mejoría. Obviamente necesitamos más datos, pero por lo pronto parece que las perspectivas pudieran mejorar por primera vez en lo que va el sexenio.

Siete Medidas para 2015

enero 7th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Siete Medidas para 2015)

Según las últimas encuestas, el rango de proyecciones para el crecimiento del PIB en 2015 va de 3.0 a 4.3 por ciento. En este espacio caben los rangos establecido de Banxico (3.0 a 4.0 por ciento) y de SHCP (3.2 a 4.2 por ciento). La institución más pesimista (Bank of America Merrill Lynch) prevé 3.0 por ciento, mientas que el más optimista (Banorte) anticipa 4.3 por ciento. Aunque Banorte es la única institución en todo el país que muestra más optimismo que el propio gobierno, habría que mencionar que acaba de revisar a la baja su proyección desde 5,0 por ciento. En principio, podríamos pensar que el punto medio del rango (3.65 por ciento) representa el consenso. Sin embargo, la distribución de las proyecciones es asimétrica, ya que la mediana es apenas 3.4 por ciento.
Estamos lejos todavía de tener ni siquiera los primeros datos de este año, pero el sentimiento generalizado de la población es que no habrá mucha mejoría con respecto al año pasado. Habrá que recordar que las proyecciones de principios de año para 2013 y 2014 fallaron miserablemente, por lo que el consenso actual de 3.4 por ciento es visto como muy optimista por la mayoría. Aun suponiendo que llegamos a crecer a esta tasa, el promedio anual para la primera mitad del sexenio será de apenas 2.3 por ciento. Esta cifra es bastante mediocre, especialmente si tomamos en cuenta que se aprobaron todas las famosas reformas estructurales que prometían detonar el crecimiento.
Uno de los retos más importantes para el gobierno este año es inducir la recuperación del ingreso disponible de los hogares, ya que el consumo familiar es el lastre más notorio de la actividad económica. Por lo pronto, el presidente de la República anunció siete medidas para impulsar la economía familiar, por lo cual estaremos pendientes para ver si estas nuevas políticas impactarán el consenso para el crecimiento de 2015. En lo particular, no pienso modificar mi propia proyección, ya que las medidas son pocas y de poco impacto. De entrada, cuatro de las siete no son nuevas, dado que ya estaban contempladas dentro de las reformas estructurales previamente aprobadas.
Al iniciar el año, hubo una reducción de dos por ciento en las tarifas eléctricas para los hogares y los negocios; un incremento de una sola vez de 1.9 por ciento (en vez de 3.0) en los precios de las gasolinas; y, la eliminación del cobro diferenciado en las llamadas telefónicas de larga distancia. En adición, se realizará la distribución de 10 millones de televisiones digitales; habrá un programa de impulso a emprendedores; un conjunto de medidas para impulsar la construcción de vivienda; y ciertos apoyos fiscales a los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca.
Si tomamos en cuenta que el subíndice de precios de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno ha sido el de mayor incremento en los últimos años, la reducción en las tarifas eléctricas y la eliminación de “gasolinazo” mensual son medidas bienvenidas que sí debería disminuir la merma del poder adquisitivo del ingreso familiar. El hecho de que el precio de la gasolina en México es ahora sustancialmente mayor al de Estados Unidos, convierte un gran subsidio de gobierno de años anteriores en una fuente de ingresos adicionales, por lo que era muy difícil que el gobierno siguiera aumentando su precio cada mes. De todas, estas dos medidas son los de mayor impacto.
Sin embargo, no queda muy claro a quienes y en cuanto va beneficiar la eliminación de larga distancia, aunque seguramente habrá algunas familias beneficiadas. La distribución de televisiones digitales parece ser mucho más una medida electoral que de apoyo familiar, ya que no tendrá impacto en el ingreso personal de los hogares. No se conoce detalle alguno del programa de impulso a emprendedores, pero no suena como algo que pudiera tener mayor impacto en el corto plazo. Las medidas para la vivienda son muy necesarias, aunque habría que estudiar de fondo su eficacia, especialmente ante el hecho de que las políticas anteriores llevaron a casi todos los desarrolladores a la quiebra. Finalmente, qué bueno que habrá más apoyos los tres estados más pobres de la República, pero el impacto sobre el crecimiento nacional será marginal en el mejor de los casos.
Dado que algunas medidas ya estaban contempladas y otras prácticamente no tendrán impacto, es casi un hecho de que no veremos revisiones en las proyecciones de crecimiento. Para esto, estaremos pendientes de las primeras cifras de la actividad económica del año, para ver si empieza a reactivarse el consumo.