Articulos sobre la economía Mexicana
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La semana pasada comentamos que, al cambiar el año base de las Cuentas Nacionales de 2008 a 2013, el INEGI básicamente reescribió la historia económica de las últimas décadas. El proyecto, que involucró la modificación de alrededor de 60 millones de datos, favoreció los sexenios priístas al incrementar las tasas de crecimiento del PIB de Salinas, Zedillo y Peña Nieto, mientras que castigó a los panistas al disminuir las de Fox y Calderón. Algo extraño.

Ayer el INEGI divulgó los indicadores de consumo privado e inversión fija bruta para agosto, también con cambio de base, por lo que ahora podemos examinar estas dos variables muy importantes para ver si hay diferentes historias. Al hacer gráficas de estos indicadores, lo primero que se me ocurrió fue sacar correlaciones entre las series nuevas y las anteriores. En el caso de las tasas de crecimiento mensuales de las series de inversión, encontré correlaciones sumamente bajas y en algunos casos hasta negativas. En el caso de las de consumo, no son tan bajas, pero tampoco podemos decir que son muy elevadas. En otras palabras, sí, tenemos historias diferentes.

En cuanto a la inversión, la noticia fue que en agosto aumentó 1.5 por ciento, después de dos meses de caídas de -0.6 y -1.2 por ciento en junio y julio, respectivamente. Lo que hizo que creciera fue la compra de maquinaria y equipo, ya que la construcción volvió a caer y marca 18 meses al hilo con una tendencia negativa. Sin embargo, hay una inconsistencia entre la construcción total (que disminuye -0.1 por ciento) y sus dos componentes, residencial y no residencial (que aumentan 0.6 y 0.2 por ciento, respectivamente). ¿Cómo puede caer el total si las dos partes crecen? Pero por lo menos con el rebote de la inversión en construcción residencial, se rompe la tendencia negativa de este segmento de cuatro meses y hay una pequeña recuperación después de una caída fuerte de -2.8 por ciento en julio. En el caso de la no residencial, no hay forma, pues hila casi 32 meses con tendencia negativa.

Con la información anterior (base 2008), habíamos observado que la inversión residencial sufrió una pequeña crisis. “Pequeña”, porque fue de solo un mes, pero no por la magnitud de la caída. INEGI informó que se desplomó -8.6 por ciento respecto al mes anterior, la tasa más negativa para un mes desde febrero de 1995, cuando estábamos en plena crisis del tequilazo. ¿Qué fue lo qué pasó? Realmente nadie tenía una explicación, pero la cifra era verdaderamente alarmante. Ahora el INEGI nos cambia la historia con cifras base 2013. Resulta que no hubo un desplome de -8.6 por ciento, sino solo un resbalón de -2.8 por ciento en julio, pero sí hubo una crisis de un mes. La caída de -1.9 por ciento en abril la transformaron en una catástrofe de -9.9 por ciento. Pero para que no nos vayamos a sentir mal, ahora resulta que hubo como nueve meses entre 2003 y 2016 en que la construcción residencial cayó más de -8.0 por ciento en un mes. Ahora la variabilidad de este segmento de inversión es muchísimo más grande que antes. Si comparamos las series de tendencia-ciclo antes y después, vemos que no cambia tanto la historia, pero sí nos concentramos en el mes a mes, las diferencias son verdaderamente radicales.

En cuanto al consumo, la noticia fue que en agosto aumentó 0.3 por ciento, después de una caída marginal de -0.1 por ciento en julio. Aumentó 0.5 por ciento el consumo de servicios, para regresar a la senda de crecimiento sostenido que tenido ya por un buen rato; aumentó el consumo de bienes de origen nacional 0.2 por ciento para hilar tres meses de bajo (pero positivo) crecimiento después de una mala racha negativa en los primeros meses del año; y finalmente disminuyó -2.6 por ciento en consumo de bienes importados por segundo mes consecutivo, después de siete meses de crecimiento vigoroso.

A diferencia con la inversión, la historia no cambia mucho con el consumo. Las tasas son diferentes, pero sin marcar realmente una historia distinta. Los servicios marcan ahora, igual que antes, una tendencia constante al alza casi siempre en línea con su tendencia-ciclo, mientras que el consumo de bienes marca mucha más variación de mes a mes como antes. Los bienes de origen nacional siguen estancados, mientras que los importados muestran prácticamente el mismo ciclo.

¿Qué le pasó a la inversión que no le pasó al consumo?

El Consumo

octubre 11th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Consumo)

El consumo de los hogares representa alrededor de dos terceras partes del PIB y como 50 por ciento de la demanda agregada del país. Es difícil pensar que podemos crecer mucho si no aumenta el consumo. A principios de año había mucha preocupación de que habría una desaceleración ante la incertidumbre que prevalecía con la llegada de Trump y el deterioro muy marcado en el poder adquisitivo de los ingresos ante la escalada de precios. Sin embargo, cual fue la sorpresa, que en el primer trimestre se mantuvo y en el segundo se aceleró, incluso a tal grado que fue el componente del PIB que más creció en el segundo trimestre. ¿Qué podemos esperar para el tercer trimestre y los últimos meses del año?

El tercer trimestre arrancó con una mala nota, ya que el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) disminuyó -0.7 por ciento en julio respecto al mes anterior. Aunque anticipamos cierta recuperación en agosto, es posible ver otra tasa negativa en septiembre ante los acontecimientos trágicos de los sismos. Esto significa que el crecimiento del trimestre pudiera ubicarse muy cerca de cero. Sin embargo, el consumo privado solo tuvo una variación marginalmente negativa (-0.01 por ciento) en julio, por lo que en el trimestre pudiera todavía presentar una tasa positiva, aunque posiblemente menor al del trimestre anterior. No hay duda que los sismos tuvieron un impacto sobre el gasto familiar, pero en conjunto no necesariamente fue negativo. Muchos establecimientos cerraron por algunos días, por lo que disminuyó el consumo en restaurantes, turismo y en muchos servicios. Sin embargo, hubo un aumento en la compra en ferreterías, farmacias y artículos básicos. Por ejemplo, la ANTAD reportó un crecimiento de 2.8 por ciento real en tiendas totales en septiembre, la tasa más elevada desde abril y la segunda más alta en el año.

No queda claro que tanto va aumentar o disminuir el consumo en septiembre, pero sí habrá un cambio en el patrón de gasto de las familias. Si examinamos el consumo por segmentos en los últimos trimestres, encontramos que el gasto en servicios ha sido muy constante, incluso, casi no ha variado de su tendencia-ciclo en los últimos años. Sin embargo, el consumo de bienes de origen nacional prácticamente no ha crecido en los últimos seis meses; en julio se ubicó -1.8 por ciento por debajo del pico registrado en diciembre pasado. En cambio, el consumo de bienes de origen importado ha registrado un crecimiento espectacular; en julio se encontraba 14.2 por ciento por encima de su punto bajo registrado en noviembre. Es muy probable que en el tercer trimestre veamos una desaceleración en los servicios, una caída en el consumo de bienes importados y una aceleración en el de bienes de origen nacional.

El Indicador de confianza del consumidor señaló una mejoría en septiembre de 30 puntos base para hilar ocho meses consecutivos al alza. No obstante, apenas se ubica en niveles similares a los observados a mediados del año pasado, que mostraba el mayor pesimismo visto desde mediados de 2010. El problema de este indicador es que muestra la mala percepción que tiene el consumidor respecto a la situación económica actual y futura del país, pero no necesariamente refleja sus intenciones de comprar bienes y servicios. Por lo mismo, hemos construido un indicador alterno, llamado “Intenciones de Compra”, que toma cinco preguntas de la Encuesta Nacional sobre la Confianza del Consumidor (ENCO) relacionados a las percepciones de consumir. Este indicador no solo muestra la misma recuperación de los últimos ocho meses, sino que se coloca por encima de cualquier nivel observado desde mediados de 2008. En otras palabras, la ENCO nos dice que el consumidor tendrá una percepción muy negativa acerca de la situación económica del país, pero muestra un optimismo creciente en sus intenciones de consumir.

Otros indicadores que ayudan a pensar que el consumo se mantendrá son los que provienen del mercado laboral. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestra en lo que va el año tasas de desempleo urbano abierto más bajos desde que existe la encuesta a principios de 2005. Esto ha ocasionado que, en algunas partes de la República, empresas están ofreciendo mejores salarios para obtener las personas que necesitan. De ser el caso, podemos esperar que el consumo se mantendrá por el resto del año.

La ENIGH

agosto 30th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en La ENIGH)

Hace poco más de un año el INEGI dio a conocer los resultados del Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) de 2015 y se vio envuelto en uno de los mayores escándalos en toda su historia, superado solo por el caso Merodio. Resulta que introdujo cambios en los criterios para la captación y verificación de los datos, de tal forma que ya no fuera comparable la información con años anteriores. El INEGI ha introducido cambios en metodologías y formas en levantar su información en múltiples ocasiones anteriores, pero en esta ocasión causó controversia al no realizar consulta previa ni abrir primero el tema a un mínimo debate. La molestia de Coneval, el instituto encargado de medir oficialmente la pobreza mediante las cifras del MCS, fue tan grande que, al final de cuentas, simplemente rehusó medir la pobreza para 2015. Causó mucha suspicacia, dado que las cifras de pobreza resultan sustancialmente menores a los años anteriores. El golpe al INEGI fue tremendo, especialmente en términos de credibilidad, confianza y transparencia.

El INEGI y el Coneval limaron asperezas al reunirse y discutir opciones al futuro. El Coneval no quería perder la comparabilidad con el pasado y alegaba que hubo un acuerdo en no cambiar la metodología en un periodo mínimo de diez años. El INEGI busca continuamente mejorar la medición del ingreso y sabe que la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) siempre lo ha subestimado. Parte del problema es que el INEGI ya había empezado a levanta la ENIGH 2016, por lo que ya era tarde que esta nueva encuesta pudiera ser compatible con las anteriores de 2010, 2012 y 2014. Por lo mismo, se quedó el Instituto de estadísticas con el reto de mejorar la medición y mantener la comparabilidad con el pasado al mismo tiempo, no uno u otro.

Si el INEGI hubiera mejorado la medición, pero dejando a Coneval sin la posibilidad de medir la pobreza, se hubiera armado de vuelta el escándalo. Pero también, si hubiera mantenido la comparabilidad, pero sin corregir las grandes deficiencias en la medición del ingreso, también hubiéramos dudado de su papel como el responsable nacional de producir las estadísticas del país. Por lo mismo, creo que el INEGI encontró una solución genial. Con el ENIGH 2016 inicia una nueva serie histórica con una medición más precisa del ingreso (y aún le falta), y al mismo tiempo ofrece un modelo estadístico que genera las cifras necesarias para medir la pobreza con elementos de continuidad con los ejercicios anteriores. Lo más importante de esto último es que Coneval está satisfecho con la entrega de lo mismo.

No obstante, el problema de la medición del ingreso todavía no queda del todo resuelto. Basta con dos ejemplos sencillos. La ENIGH 2016 dice que el ingreso de los hogares fue 6.24 billones de pesos el año pasado, mientras que las Cuentas Nacionales estiman que el consumo de las familias fue 13.36 billones de pesos. En otras palabras, el ingreso que calcula esta Encuesta es menos de la mitad de lo que los consumidores gastaron, por lo que la subestimación del ingreso sigue muy presente. Al mismo tiempo, la ENIGH dice que los ingresos de hogares provenientes de otros países (remesas) fueron 11.5 millones de pesos trimestrales, equivalente a 45.0 billones de pesos anuales, mientras que el Banco de México tiene registrado una entrada por 48.1 billones. Aquí podemos ver que, aunque la encuesta también subestima las transferencias, la diferencia ya no es tan grande como fue en el pasado.  En resumen, podemos ver mejorías, pero al mismo tiempo vemos que todavía faltan más.

Afortunadamente, el INEGI está consciente de que todavía tiene que lograr una medición más completa del ingreso. No solamente enfrenta el reto de no subestimarlo, sino también de resolver el problema de que la encuesta está troncada en lo que respecta a los ingresos de los más ricos del país.  Estos dos problemas nos hacen ver que la pobreza no es tan extendida como dice la encuesta, pero la distribución del ingreso es mucho más desigual que la que se logra medir. Para esto, el instituto propone desde ahora reunirse con la academia y expertos para discutir, debatir y explorar cómo se puede mejorar estas encuestas. Una de las vías más prometedoras es la integración de los registros administrativos del SAT, que tiene información valiosísima de los ingresos de todos los contribuyentes.

El Crecimiento en 2017

junio 28th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Crecimiento en 2017)

Ayer martes, el INEGI informó que las exportaciones manufactureras tuvieron muy buen desempeño en los primeros cinco meses del año. Comparado con el mismo periodo del año pasado, las automotrices crecieron 9.4 por ciento, mientras que las no automotrices aumentaron 8.3 por ciento. Estos datos confirman que ha regresado, después de casi un par de años de ausencia, nuestro motor principal de crecimiento.

Las cifras de la balanza comercial para el primer trimestre del año señalan un avance de 2.2 por ciento respecto al trimestre anterior. Sin embargo, no es lo mismo la entrada de dólares nominales (de la balanza comercial) que la contabilización del volumen de exportaciones, que es lo que mide las cuentas nacionales. Tenemos que sumar los servicios exportados (principalmente turismo), convertir a pesos y deflactar por el índice de precios de exportación. El resultado es que las exportaciones en cuentas nacionales crecieron 4.4 por ciento, no solamente lo doble que el registro de la balanza comercial, sino que resulta el componente más dinámico del PIB medido por el lado del gasto.

Esta noticia es muy buena, ya que en el mismo periodo se observaron tasas negativas para la inversión pública (-3.7 por ciento), el consumo de gobierno (-0.5 por ciento) y la inversión privada (-0.7 por ciento). El consumo de los hogares mostró una muy pequeña desaceleración (a primera vista), ya que creció 0.67 por ciento comparado con 0.75 por ciento del trimestre anterior. De hecho, si las exportaciones continúan creciendo a buen paso, podríamos esperar tasas positivas para la inversión privada en poco tiempo. Lo único que no tiene remedio es el gasto público, ya que el gobierno pasa por un proceso necesario de consolidación fiscal.

El buen desempeño del trimestre, en especial de las exportaciones, ha llevado a una revisión al alza en el consenso de crecimiento para el año. De una expectativa alrededor de 1.5 por ciento que teníamos hace unos meses, ahora las encuestas de especialistas anticipan una tasa de 2.0 por ciento de crecimiento del PIB para 2017. De cumplirse, veremos solo una pequeña desaceleración, ya que el año pasado crecimos 2.3 por ciento. Sin embargo, si tomamos en cuenta que el año pasado fue bisiesto, deberíamos ver estas cifras corregidas por efectos de calendario. Al corregir por el día adicional que tuvimos en 2016, resulta que el año pasado el PIB avanzó 2.0 por ciento, mientras que la expectativa para este año sería de 2.3 por ciento. En otras palabras, medido día por día tenemos la expectativa que vamos a crecer un poco más este año que en 2016.

La incógnita radica en el consumo de los hogares. El promedio de los primeros tres meses del año resultó 0.67 por ciento superior al trimestre anterior (así se mide el PIB). Sin embargo, el consumo de marzo resultó -1.1 por ciento inferior a diciembre, por lo que claramente hubo una trayectoria negativa en el transcurso del trimestre. Existen múltiples indicadores complementarios que apuntan hacia una desaceleración mucho más significativa en el consumo privado. Posiblemente el más importante es la aceleración en la inflación, que ha mermado significativamente el poder adquisitivo de las familias.

En principio, no se debe medir el consumo total de las familias para el cálculo del PIB, sino solamente la de bienes y servicios de origen nacional. Dada las complicaciones estadísticas, cada componente se mide en su totalidad y al final se restan las importaciones totales. De esta forma queda la producción interna del país para el total, pero no queda tan claro cuanto fue la parte interna para cada uno de sus componentes. Dado que las importaciones crecieron 6.2 por ciento en el primer trimestre, vimos una expansión muy robusta en la demanda agregada. Pero dado que sabemos que hubo importaciones muy elevadas de bienes de consumo no petroleros, podemos inferir que el consumo de bienes y servicios de origen nacional no creció en el primer trimestre, por lo que su desaceleración fue muy pronunciada.

Aparentemente, la importación de bienes de consumo del primer trimestre fue excepcional, por lo que no debe mantenerse. La pregunta es que, si se va sustituir por bienes de origen nacional, lo que ayudaría a que el consumo de los hogares que contribuye al PIB se recupere en lo que resta del año. De lo contrario, podríamos anticipar una mayor desaceleración.