Articulos sobre la economía Mexicana
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Desaceleración

noviembre 29th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Desaceleración)

El INEGI informó que la tasa de crecimiento del PIB del tercer trimestre fue negativa, de -0.3 por ciento. La noticia en sí no fue de sorpresa, ya que no fue muy distinta a la tasa del estimado oportuno anunciado hace tres semanas de -0.2 por ciento. Sin embargo, al igual cuando se anunció el cambio de año base, sigue sorprendiendo las revisiones de cifras anteriores. Los cambios anunciados nos relatan un comportamiento muy distinto de este año a lo que pensábamos apenas hace un mes. Primero, el 31 de octubre presentó el INEGI el cambio de año base de las cuentas nacionales que, en sí, significa una revisión a casi 60 millones de datos. En este proceso observamos, por ejemplo, que el crecimiento de 2016 no fue de 2.3 por ciento como se había informado a principios de año, sino más bien de 2.9 por ciento y en especial, se revisó al alza el crecimiento del último trimestre del año. Posteriormente, con la presentación del cálculo tradicional del PIB del tercer trimestre se revisó a la baja el crecimiento del segundo trimestre a 0.3 por ciento (antes se había reportado 0.6 por ciento).

¿Qué significa tanto cambio para el comportamiento de la economía en 2017? A iniciar el año, las expectativas eran pesimistas. La llegada de Trump, las perspectivas de la renegociación del TLCAN, el gasolinazo y la trayectoria de la política monetaria de Estados Unidos, hicieron que prácticamente todos los analistas revisaran a la baja sus expectativas de crecimiento para el año. Sin embargo, en lo que fuimos conociendo las cifras de crecimiento, encontramos que no hubo una desaceleración significativa del PIB en los primeros trimestres del año. Los números originales decían que después de crecer 0.7 por ciento en el cuarto trimestre de 2016, crecimos 0.6 por ciento en cada uno de los dos primeros trimestres de 2017. Nos quedamos con la explicación de que en cada uno de los tres trimestres crecimos más o menos igual, aunque fue cambiando el dinamismo de un componente del PIB a otro. En el primer trimestre fueron las exportaciones y en el segundo fue el consumo privado lo que permitió que la expansión de la economía continuara a un mismo paso.

Pero ahora cambia esa interpretación. Los nuevos números dicen que después de crecer 1.0 por ciento en el cuarto trimestre de 2016, hubo una desaceleración marcada en cada uno de los tres trimestres siguientes: 0.6 por ciento en el primero, 0.3 por ciento en el segundo y ahora, -0.3 por ciento en el tercero. Lo que pensábamos que iba pasar y después vimos que no paso, ahora resulta que siempre sí pasó. Si estudiamos bien los indicadores disponibles, encontramos que lo que más explica la desaceleración en la economía es la disminución paulatina en la producción del petróleo y la falta de dinamismo en la inversión privada.

¿Qué podemos anticipar para el cierre del año? Si extrapolamos la trayectoria de los últimos cuatro trimestres hacia el último del año, llegamos a una conclusión muy pesimista. Sin embargo, la caída del tercer trimestre se explica en parte por las afectaciones de los sismos en septiembre (la actividad económica disminuyó -0.5 por ciento en eses mes), lo cual es de carácter temporal. Por lo mismo, es de esperarse un rebote en la actividad económica en el cuarto trimestre. No obstante, el fracaso de ronda cuatro y las posiciones absurdas de Estados Unidos en el proceso de renegociación hacen prever una mayor probabilidad de que no tengamos un TLCAN 2.0 el año entrante. Esto seguirá frenando la inversión privada, limitando las posibilidades de un mayor dinamismo.

Por lo pronto, el Banco de México anunció una revisión a la baja en su estimado de crecimiento del PIB para 2017, de 2.25 por ciento (punto medio de su intervalo) a 2.05 por ciento. La siguiente encuesta de expectativas que veremos es la que levanta Banxico a los “especialistas” en economía, que se publicará el viernes, 1 de diciembre. Sin embargo, el último día de entrega fue el viernes 24, el mismo día que INEGI publicó sus últimos datos. No queda claro que los participantes tuvieron tiempo para revisar sus expectativas. El próximo martes, 5 de diciembre, conoceremos las expectativas de las instituciones financieras, mediante la encuesta que recopila Citibanamex cada quince días. Es muy probable que allí veamos reflejado esta desaceleración en una revisión a la baja en el consenso, aunque sea por uno o dos décimas.

El Impacto Económico de los Sismos

octubre 4th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Otras publicaciones - (Comentarios desactivados en El Impacto Económico de los Sismos)

Siempre cuando hay un desastre natural, en especial como los temblores del pasado 7 y 19 de septiembre, surgen preguntas sobre el impacto económico, en especial en términos de crecimiento económico, inflación y el costo de las reparaciones. No obstante, son difíciles de contestar ante la falta de datos duros. Pero aun en el caso de contar con información más veraz, éste se obtiene con un rezago significativo, posiblemente hasta de años después. Por ejemplo, se estima que el terremoto de 1985 costó entre 2 y 3 por ciento del PIB de aquellos años, pero todavía está abierto a debate.

A los dos días de la tragedia, Citibanamex publicó una nota oportuna en la que sostiene que el impacto será relativamente moderado en cuanto a la actividad económica, probablemente restando entre 0.3 y 0.4 por ciento al crecimiento del PIB del tercer trimestre y una reducción de 0.1 por ciento al crecimiento del año. Adoptó un enfoque de ajuste en días laborales ante el hecho de que la actividad productiva se detuvo brevemente en ciertas regiones del país. Banorte emitió una nota similar con estimaciones parecidas. El Banco Base dijo que reducía su estimado de crecimiento para 2017 en 0.2 puntos porcentuales. En cambio, Moody’s divulgó una nota que sostiene que no ve como el daño puede afectar el desempeño de la actividad económica en el año, por lo que mantiene su estimado de crecimiento para este y el próximo año.

En cuanto a los daños, un análisis realizado por el Servicio Geológico de Estados Unidos estima daños entre US1,000 y US10,000 millones, por lo que proyecta que el impacto podría llegar hasta uno por ciento del PIB. A los pocos días, empezaron a salir estimaciones del gobierno, como del estado de Chiapas que estimó sus daños en 4,500 millones de pesos. El gobierno federal reportó que la reconstrucción de los daños causados por los sismos costará por lo menos 39 mil 150 millones de pesos, mediante la reparación de 153 mil 545 viviendas, 12 mil 931 escuelas y mil 225 inmuebles históricos. Sin embargo, todas estas estimaciones provienen de cálculos hechas sobre las rodillas, sin fundamento en datos duros.

Por lo mismo, no hay más que aplaudir el esfuerzo de INEGI de haber levantado una encuesta exprés sobre las afectaciones de los sismos, que se publicó a los diez días del temblor del 19 de septiembre. Nunca había visto una encuesta oficial similar ante una emergencia de este tipo, por lo menos en un país emergente como la nuestra. La encuesta ofrece información cualitativa generada con base en las opiniones de los empresarios, con la finalidad de apoyar las decisiones que se tienen que tomar en esta etapa de reconstrucción. Cubre las ocho entidades que fueron mayormente afectadas, de tal forma que podemos ahora realizar estimaciones más certeras.

De entrada, ahora sabemos que en estas ocho se localizan 2.3 millones de establecimientos económicos, que representan 41.4 por ciento del total del país y 35.3 por ciento del PIB. Del total de establecimientos, 16.1 por ciento tuvieron alguna afectación derivada de los sismos, mientras que 39.3 por ciento tuvieron que suspender labores. INEGI reporta que 43.2 por ciento de los que tuvieron que parar sus actividades fue por un solo día, 23.4 por ciento por dos días, 10.8 por ciento por tres y 22.6 por ciento por un tiempo mayor. Ante estos datos, nuestra primera conclusión es que el impacto sobre el crecimiento económico de septiembre será algo mayor a las estimaciones preliminares.

La encuesta incluyó un apartado de expectativas sobre la actividad económica en el cuarto trimestre del año. Varían algo entre las industrias manufactureras, el comercio y los proveedores de servicios, pero entre 40 y 50 por ciento de los establecimientos estiman que su actividad económica será menor en el cuarto trimestre, mientras que tan solo entre 5 y 12 por ciento anticipan mayor desempeño. Esto nos lleva a nuestra segunda conclusión, de que también habrá algo de afectación al PIB del cuarto trimestre, aunque ciertamente menor al efecto inmediato en septiembre.

En términos generales, podemos decir que, aunque el impacto global podría ser relativamente menor, sí veremos una recomposición entre las actividades. Por ejemplo, mientras que muchos servicios y comercios verán afectadas sus negocios por cierres y también por una menor demanda, otros como los relacionadas a la construcción se verán beneficiados ante una mayor demanda. Finalmente, el menor crecimiento que veremos en 2017 por estas tragedias, se lo podemos sumar (y hasta un poco más) al crecimiento de 2018.

El Comercio Exterior: preambulo de lo que pudiera ser agosto

septiembre 27th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Otras publicaciones - (Comentarios desactivados en El Comercio Exterior: preambulo de lo que pudiera ser agosto)

El INEGI informó que la actividad económica global disminuyó -0.7 por ciento en julio, mediante caídas en las actividades primarias (-1.6 por ciento), las secundarias (-1.0 por ciento) y las terciarias (-0.1 por ciento). No es buena noticia para el comienzo de un trimestre que termina con el impacto de un terremoto de dimensiones mayores. Por lo mismo, agosto puede ser el fiel de la balanza entre un trimestre positivo y negativo. Obviamente habrá que esperar a que salgan los indicadores mediante los cuales podemos evaluar el desempeño del mes, pero por lo pronto podemos empezar con los datos de comercio exterior que acaba de publicar el INEGI.

Lo primero que hay que ver es el desempeño de las exportaciones, en especial las de bienes manufacturados ya que han sido el motor principal de crecimiento de la economía mexicana en las últimas décadas. Cuando éstas crecen, “jalan” al resto de la economía. Julio fue mal mes para las exportaciones manufactureras al disminuir -2.7 por ciento respecto al mes anterior. Afortunadamente, la caída la podemos interpretar como ruido típico a lo largo de una tendencia creciente, ya que en agosto estas avanzaron 2.3 por ciento. En especial, vimos un repunte significativo en las exportaciones de bienes manufactureros no automotrices, que puede ser buena señal de que la producción manufacturera podría estar recuperándose después de un par de trimestres de estancamiento.

En seguida volteamos a ver las importaciones, que se mueven muy de la mano con la demanda agregada. Si éstas crecen es buena señal de activación económica. En agosto observamos una caída en la importación de bienes de consumo (-1.1 por ciento), que no preocupa mucho, ya que muestran una tendencia alcista muy robusta mediante crecimientos mensuales desde principios de año. De hecho, el nivel registrado en agosto se ubica 12.0 por ciento por arriba del mismo mes del año pasado. No obstante, las buenas noticias son que las importaciones de bienes intermedios crecieron 3.9 por ciento en el mes respecto a julio y se ubican ahora 14.7 por ciento por encima del año anterior. Esto es una señal muy buena de una posible reactivación de la producción manufacturera en los siguientes meses y refuerza el mensaje del buen desempeño de las exportaciones. Finalmente, las importaciones de bienes de capital crecieron 4.8 por ciento en agosto al registrar su monto más elevado desde mediados de 2015, lo cual habla bien de la inversión fija bruta.

En el mes, el saldo de la balanza comercial arrojó un déficit de 2,732 millones de dólares, el segundo más elevado del año. Sin embargo, es irrelevante si la balanza comercial es deficitario o superavitario, en especial cuanto se trata de analizar el impacto del comercio exterior en la actividad económica. Lo que queremos ver es que tanto las exportaciones como las importaciones crezcan mucho, independientemente de que si uno crece más que el otro, ya que ambos son signos de una buena marcha de la economía. El hecho de que ambos crecieron a tasas de doble dígito en agosto es una excelente señal.

El Tercer Trimestre

septiembre 27th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Tercer Trimestre)

La marcha de la actividad económica en la primera mitad del año fue sorprendente, ya que la famosa desaceleración (o incluso hasta recesión) que se esperaba nunca llegó. Los crecimientos de los dos primeros trimestres de 0.7 y 0.6 por ciento, respectivamente, no fueron muy diferentes al del último trimestre de 2016 de 0.7 por ciento. Aun así, hay muchos analistas que anticipaban un paso más lento en la segunda mitad de este año, antes de poner en la ecuación los efectos del temblor del 19 de septiembre. Estamos a pocos días de concluir el tercer trimestre y nos preguntamos de que si hay evidencia de una desaceleración y si tendremos que realizar algún ajuste ante los últimos acontecimientos.

La primera observación es, aunque hemos mantenido el paso en estos últimos trimestres, la composición del PIB por el lado del gasto sí ha cambiado. En 2016, el componente más dinámico fue el consumo de los hogares, mientras que la inversión y las exportaciones (que habían sido lo más dinámico en 2015) presentaron una desaceleración significativa. Empezó el año con una expectativa muy pesimista ante la llegada de Trump, el gasolinazo y un máximo histórico en el tipo de cambio, pero al finalizar el primer trimestre vimos que la actividad económica se había mantenido. La verdad es que sí hubo una desaceleración marginal en el consumo privado y tasas negativas en el gasto público, tanto en el consumo de gobierno como en la inversión pública, y en la inversión privada. Lo que nos salvo fue un comportamiento muy favorable (y sorpresivo) en las exportaciones, que tuvieron su mejor crecimiento trimestral de los últimos diez trimestres y el tercer mejor desde principios de 2010. En otras palabras, tuvimos casi el mismo crecimiento del trimestre anterior, pero con una composición muy diferente.

Para el segundo trimestre vimos de nuevo que se mantuvo el ritmo de la actividad económica, pero de nuevo con una composición muy distinta. Ahora vimos una aceleración importante en el consumo de los hogares, una recuperación marginal en el consumo de gobierno, una mejoría en la inversión privada (aunque no extraordinaria) y una caída en las exportaciones. Otra vez sorprendió este comportamiento, ya que se había anticipado que las exportaciones serían el motor principal de crecimiento, mientras que el consumo privado seguiría desacelerándose. Sin embargo, se hizo notar la apreciación de la moneda y algo menos de crecimiento en la producción manufacturera de Estados Unidos, que frenaron las exportaciones. Por el lado del consumo, aumentó significativamente la adquisición de bienes importados y creció el gasto en servicios, pero se estancó el consumo de bienes de origen nacional. Igual, es posible que la disminución en el tipo de cambio tuvo algo que ver.

Las primeras noticias del tercer trimestre no son buenos. El INEGI anunció el lunes pasado que la actividad económica global (IGAE) de julio disminuyó -0.7 por ciento respecto al mes anterior, mediante caídas en las tres principales clasificaciones de actividades. Las actividades primarias disminuyeron -1.6 por ciento, las secundarias -1.0 por ciento y las terciarias -0.1 por ciento. No tenemos todavía mucha información de agosto y sabemos que es muy probable que septiembre sufre alguna afectación por el temblor del 19. Muchos establecimientos permanecieron cerrados, aunque fuera por algunos días, en varios estados de la República, por lo que pudiéramos anticipar que el IGAE de septiembre tenga una tasa negativa o por lo menos muy cercano a cero. Esto nos hace pensar que el trimestre en su conjunto sí va mostrar una desaceleración.

No obstante, el efecto final del temblor sobre la actividad económica global no será tan negativa. Seguro veremos una recuperación importante en el cuarto trimestre en sectores claves como la construcción, con la contrapartida de disminuciones en otros sectores como de ciertos servicios. No tendríamos porque esperar una afectación en la manufactura ni en la exportación. Al final, es posible esperar un nivel similar en la actividad económica en la segunda mitad del año, pero de nuevo, con una composición muy diferente.

En principio, estaría de acuerdo con mantener la misma expectativa de crecimiento para el año o en su defecto, restarle 0.1 por ciento. Lo que pudiera marcar la diferencia serán las exportaciones. ¿Seguirán retrocediendo o se recuperarán?