Articulos sobre la economía Mexicana
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Radiografía del 2016

marzo 23rd, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Radiografía del 2016)

El INEGI divulgó ayer martes el desglose del PIB por el lado del gasto para el cuarto trimestre de 2016, que consiste en consumo privado, consumo de gobierno, inversión fija bruta, exportaciones e importaciones. Con esta información ya tenemos todas las cifras del año. Ya sabíamos que el PIB creció 2.3 por ciento, impulsado por un día más (año bisiesto). Si corregimos por este efecto de calendario, el crecimiento fue 2.05 por ciento. Este día adicional impulsó principalmente al consumo de los hogares, ya que su tasa de 2.8 fue 2.5 por ciento ya corregido, mientras que los otros componentes del PIB no muestran mucha diferencia. Al final de cuentas, el consumo explica 1.9 puntos porcentuales del crecimiento del PIB, es decir, su expansión contribuyó el 83 por ciento del avance en la actividad económica del año. Con estos números, resulta que el consumo privado tiene su máxima expansión para un año en lo que va del sexenio, marginalmente mejor que 2013.

A pesar de la mejoría en el consumo, el PIB creció menos el año pasado que en 2015. Los dos factores que realmente explican la desaceleración son la inversión fija bruta y las exportaciones. La inversión total creció 0.4 por ciento en 2016 versus 4.3 por ciento el año anterior. Si la desglosamos entre pública y privada, primero encontramos que la pública disminuyó -9.4 por ciento en 2016, comparado con -11.7 por ciento en 2015. Con esta cifra vemos una tasa negativa en la inversión pública por séptimo año consecutivo. En 1995, la pública representaba 51.6 por ciento de la inversión total, mientras que en 2016 solo explica 14.5 por ciento. La inversión privada creció 2.2 por ciento el año pasado, una desaceleración significativa comparado con el avance de 8.1 por ciento del 2015.

La desaceleración en las exportaciones muestra una faceta interesante en cuanto a su contribución al crecimiento económico. En 2015 habían crecido 10.4 por ciento, mientras que en 2016 solo avanzaron 1.2 por ciento, es decir, después de haber sido el componente más dinámico de la actividad económica en 2015, el año pasado fue de los menos. Sin embargo, estas cifras contrastan enormemente con las de la balanza comercial, que cayeron -4.1 por ciento en 2015 y -1.8 por ciento en 2016. Entre ambas series hay dos diferencias básicas. Primero, la balanza comercial registra las exportaciones en dólares nominales, mientras que en las cuentas nacionales se expresan en pesos reales. Si el deflactor implícito de las exportaciones se calcula bien, lo último sería equivalente a volumen, mientras que lo primero es valor. Significa que exportamos más volumen en 2015 comparado con el año anterior, pero recibimos menos dólares. En cambio, en 2016 la diferencia no fue muy marcada. Esto fue especialmente significativo en las exportaciones petroleras, ya que disminuyeron -45.3 por ciento (dólares nominales) en 2015, mientras que las no petroleras aumentaron 0.8 por ciento. En 2016, las petroleras cayeron -19.1 por ciento y las no petroleras -0.6 por ciento. La segunda diferencia radica en que la balanza comercial incluye solo mercancías, mientras que en las cuentas nacionales incluye servicios no factoriales (esencialmente turismo, fletes y transporte).

Finalmente, vemos que el consumo de gobierno aumentó 1.1 por ciento en 2016, menos que el avance de 2.4 por ciento en el año anterior. Si sumamos el consumo de gobierno y la inversión pública para obtener una idea del gasto público, resulta que disminuyó -1.5 por ciento en 2016, muy parecido a la tasa de -1.4 por ciento del año anterior. Estas cifras también difieren de las que reporta la SHCP, básicamente por diferencias en cobertura y metodología. Mientras que la SHCP reporta el gasto federal, INEGI tiene que considerar todas las instancias de gobierno. La SHCP registra flujos de efectivo, mientras que el INEGI calcula el valor agregado del gasto. Esto significa que el gasto que registra SHCP en muchos de sus programas sociales, INEGI lo considera como transferencias y no valor agregado.

En resumen, crecimos un poco menos en 2016 que en el año anterior, a pesar de una mejoría en el consumo de los hogares. La razón es que la inversión privada y las exportaciones se desaceleraron bastante. ¿Qué se espera para este año? Menos crecimiento en el consumo y la inversión privada y más en las exportaciones.

Señales de Recuperación

junio 24th, 2014 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Señales de Recuperación)

Días antes de que el INEGI anunciara el PIB del primer trimestre, el Banco de México dio a conocer el nuevo rango de crecimiento que anticipa para el crecimiento del año. Básicamente con información de dos meses (enero y febrero) y estimaciones sobre la actividad económica de marzo, el Banco revisó a la baja en siete puntos decimales para obtener un rango de 2.3 a 3.3 por ciento (punto medio 2.8 por ciento). Sin embargo, el desempeño de marzo resultó ser mucho peor de lo que se esperaba, por lo que el Banco se vio forzado a revisar aún más su estimado (aunque sin divulgar la nueva cifra).

A pesar de haber anunciado que ya no iba a reducir la tasa de política monetaria, la Junta de Gobierno decidió (por 3 votos a dos) bajarla de nuevo en 50 puntos base. En su comunicado, admiten una debilidad mayor a la estimada en el consumo y la inversión, mientras que el Gobernador del Banco aceptó públicamente que ya tienen un nuevo estimado de crecimiento más bajo, que será anunciado en su debido tiempo (en el próximo Informe Trimestral). Esta acción de las autoridades monetarias ha suscitado un debate interesante en torno al mandato del Banco. ¿Actúa como si tuviera doble mandato? ¿Está cediendo ante presiones políticas? ¿Busca el Gobernador complacer al Ejecutivo en pos de que le gustaría renovar su puesto por seis años más? ¿La decisión sorpresiva merma la credibilidad de la Junta? ¿Qué tan eficiente es la política monetaria para apuntalar el crecimiento económico?

El INEGI anunció hace un mes que la actividad económica de marzo había disminuido 0.81 por ciento respecto al mes anterior (ajustado por estacionalidad), uno de los peores desempeños de un mes desde la gran recesión de 2009. Esta caída llevó a que el crecimiento del primer trimestre fuera menor a lo esperado y a que casi todas las instituciones y analistas revisaran a la baja su estimado para el año. Sin embargo, resulta importante recordar que un mes malo no significa una tendencia negativa, ya que el crecimiento del IGAE siempre refleja cierta varianza. Después de un mes decepcionante, es usual observar una recuperación significativa al mes siguiente simplemente por un efecto rebote de una base de comparación baja.

Ahora el INEGI divulgó que la actividad económica de abril aumentó 1.25 por ciento, que es una tasa muy elevada (16.05 por ciento anualizado), mientras que la tasa de marzo fue revisada a -0.61. Una buena parte de la explicación de este comportamiento puede ser un rebote del mes anterior, pero aun así llama la atención. Si tomamos el crecimiento promedio mensual de los primeros cuatro meses del año y lo anualizamos, obtenemos una cifra de 4.3 por ciento. En otras palabras, con estos nuevos datos del INEGI, el comportamiento económico no parece ser tan débil como pensábamos con la información disponible a marzo.

El Banco de México nos había advertido que a pesar de una mejoría en las actividades secundarias (gracias a una recuperación en las exportaciones no petroleras), el consumo de los hogares y la inversión de las empresas reflejaban una debilidad preocupante. En el primer trimestre, las actividades terciarias (comercio y servicios) avanzaron tan solo a una tasa anualizada de 1.1 por ciento. Sin embargo, en abril el INEGI reporta un brinco de 1.09 por ciento respecto a marzo (13.84 por ciento anualizado), lo que sugiere el comienzo de una recuperación en serio. El problema es que todavía no queda claro la explicación de esta cifra. ¿Es simple ruido (positivo) de un mes o un efecto rebote? Si fuera el caso, no tenemos por qué esperar que los siguientes meses se comporten igual. Pero también pudiera ser que empieza a recuperarse la confianza en los hogares y en las empresas. De ser cierto, pudiera ser el comienzo de la recuperación tan anhelada. Pero independientemente de la interpretación, pone en más duda la decisión de Banxico, que ahora parece haber sido precipitada.

Paralelamente a esta discusión, hay que resaltar la manipulación engañosa de la SHCP. Los efectos de calendario hicieron que la tasa anual de marzo del IGAE tuviera un sesgo positivo, mientras que la de abril uno negativo. Sin embargo, la SHCP presumió la tasa de marzo sin mencionar que fue elevada (3.2 por ciento) por el efecto favorable de más días laborables. En cambio, puso de relieve inmediato el hecho de que la tasa baja de abril (0.5 por ciento) se debió a que en su comparación tuvo menos días laborables. No se vale. Quizá quiere engañar a algunos, pero lo único que logra realmente es una pérdida de credibilidad (que vaya si le hace falta).