Articulos sobre la economía Mexicana
Header

Reescribiendo Historia

noviembre 1st, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Reescribiendo Historia)

El INEGI dio a conocer la estimación oportuna del PIB para el tercer trimestre, con la novedad de que disminuyó -0.2 por ciento respecto al trimestre anterior. Con este dato se confirma que sí hubo afectaciones negativas a la actividad económica del país a raíz de los sismos de septiembre. Si suponemos que los datos del IGAE no se van a actualizar y que guardan consistencia con la evolución del PIB, la tasa implícita del IGAE para septiembre es alrededor de -0.8 por ciento. A pesar de contar con dos meses con tasas negativas en el trimestre, es prácticamente un hecho de que se recuperará el crecimiento en el cuarto trimestre, por lo que no hay indicio alguno que esta caída sea el comienzo de una recesión.

No obstante, la noticia del día no es la tasa negativa del tercer trimestre, sino el cambio de año base de las cuentas nacionales a 2013 (antes era 2008). Esta actualización implica modificaciones de alrededor de 60 millones de cifras en el banco de datos del INEGI. De alguna forma u otra, con este esfuerzo enorme de tener números más realistas, el INEGI ha reescrito la historia económica. Ahora nos toca a nosotros los analistas examinar cuidadosamente los indicadores para encontrar que ha cambiado sustancialmente y si nuestras interpretaciones anteriores siguen siendo válidas.

El proyecto anunciado del INEGI trae muchas noticias positivas, ya que no es simplemente el cambio de año base, sino que involucra la revisión y actualización de conceptos, definiciones, clasificaciones y métodos de cálculo. Por ejemplo, a partir de ahora contamos con un nuevo indicador trimestral del ahorro bruto, desglosado en ahorro interno y externo. Se realizó una homologación entre los dos calendarios agrícolas que manejaba el INEGI para el PIB trimestral y el anual, de tal forma que ya no vamos a tener dos tasas del PIB diferentes. Se incorpora una desagregación entre el comercio al por mayor y al por menor, por lo que ya tenemos 20 (en vez de 19) sectores de la actividad económica. Se tomaron en cuenta casi todas (55 de 57) las recomendaciones internacionales provenientes del FMI para mejorar nuestro Sistema de Cuentas Nacionales. Las cuentas ya reflejan cambios estructurales en la economía en términos de telecomunicaciones, dinámica de los negocios y comercio electrónico. Hoy en día, México tiene el año base más actualizado de toda América Latina.

Queda muy claro que casi todas las tasas de crecimiento de los indicadores que conocemos se modifican, algunos por mucho y otros no tanto, con este cambio de base. Por lo mismo, tardaremos un buen rato en asimilar toda la nueva información. Sin embargo, por lo pronto podemos comentar las diferencias en el PIB, el rey de los indicadores económicos. De entrada, el crecimiento promedio real de 1994 a 2016 se revisa a la baja a 2.4 por ciento de 2.6 en la base anterior. De los 23 años, 17 se revisan a la baja y 6 al alza. Los años de mayor revisión a la baja son 2007 y 2005, de 86 y 72 puntos base, respectivamente. Los de mayor revisión al alza son justamente los tres últimos de 2014 a 2016, que ahora resultan con tasas de 2.8, 3.3 y 2.9 por ciento, cuando antes eran 2.3, 2.6 y 2.3 por ciento, respectivamente.

A nivel de crecimiento promedio real anual por sexenio, resulta que el de Zedillo casi no cambió (3.26 versus 3.29 por ciento), mientras que los sexenios panistas de Fox y Calderón sufrieron revisiones a la baja; Fox a 1.94 de 2.27 por ciento y Calderón a 1.70 de 2.12 por ciento. En cambio, el promedio de los cuatro años de Peña Nieto sube a 2.59 por ciento de 2.14 que se tenía antes. Con los números anteriores, resultaba que este sexenio era el único desde que existe la modalidad de que los periodos presidenciales son sexenios en que no se alcanzaba, por lo menos en un año, crecimiento de 3 por ciento o más. Pero ahora con estas revisiones, resulta que en 2015 crecimos 3.27 por ciento.

En cuanto a las tasas más recientes, resulta que nos habían dicho que el año pasado habíamos alcanzado 2.29 por ciento de crecimiento; ahora resulta que fue 2.91 por ciento. Hubo revisiones sustanciales al primero y cuarto trimestres a 1.0 y 1.1 por ciento, de 0.4 y 0.7 por ciento, respectivamente. En cambio, en este año solo hubo revisiones marginales a la baja en los primeros dos trimestres a 0.59 y 0.568 por ciento, respectivamente, de 0.66 y 0.570 por ciento antes.

Mejoria de Ultimo Momento

marzo 2nd, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Mejoria de Ultimo Momento)

Sorprendió el INEGI el pasado 31 de enero cuando reveló su estimado oportuno del PIB para 2016 de 2.3 por ciento. Por ejemplo, el consenso de la Encuesta Mensual de Expectativas del IMEF de 30 economistas estaba en 2.0 por ciento en enero y sólo cuatro (los más optimistas) anticipaban 2.2 por ciento. El más pesimista esperaba 1.7 por ciento. La Encuesta Quincenal de Expectativas de Citibanamex de 20 de enero mostraba un consenso de 2.1 por ciento, igual con cuatro instituciones financieras optimistas que anticipaban 2.2 por ciento y una que esperaba tan solo 1.7 por ciento. Bancomer, por ejemplo, pensaba que el crecimiento sería 1.8 por ciento. Incluso, en la última encuesta del 21 de febrero, todavía 9 de 22 instituciones financieras esperaban que la tasa sería menor al estimado de 2.3 por ciento (cinco anticipaban 2.1 por ciento).

Sin embargo, cuando el INEGI reportó ya el cálculo tradicional el pasado 22 de febrero confirmó que el crecimiento de 2016 fue 2.3 por ciento. No hubo revisiones significativas para los crecimientos reportados en los primeros tres trimestres (que suele suceder), sino simplemente fue porque el cuarto trimestre cerró mucho mejor que lo esperado. Aunque el crecimiento de 0.7 por ciento no fue tan bueno como el 1.1 por ciento del tercero, las cifras mensuales del IGAE sugieren que los tres últimos meses del año tuvieron mejor promedio. Aunque no tendremos el desglose del PIB por el lado del gasto para el último trimestre hasta el 21 de marzo, podemos aventurar que el consumo de los hogares se mantuvo, mientras que hubo una mejoría en el desempeño de las exportaciones.

La mejoría en las exportaciones en el cuarto trimestre fue fundamentalmente mediante las no petroleras. En los primeros tres trimestres del año, tuvimos un déficit acumulado en el balance de exportaciones no petroleras de 3,474 millones de dólares (md), un promedio de 1,158 por trimestre. Sin embargo, en el cuarto trimestre hubo un superávit de 3,162 md, resultado de una mejoría de 5,335 md en las exportaciones. Esta mejoría no esperada ayudó a que el déficit de la cuenta corriente cerrara el año en 27,858 md, casi 5 mmd por debajo del consenso. Si este resultado lo combinamos con el hecho de que el PIB nominal creció también mucho más que lo anticipado (8.7 por ciento), resulta que el déficit cerró el año en 2.7 por ciento del PIB, bastante mejor a lo esperado (entre 3.0 y 3.1 por ciento del PIB).

Esta mejoría de último momento es importante, ya que las exportaciones no petroleras han sido el motor principal de crecimiento del país de los últimos veinte años. El tipo de cambio se ajustó alrededor de 60 por ciento en cuestión de dos años, sin que las exportaciones pudieran crecer en forma importante. En otras épocas en que hemos visto un ajuste cambiario de tal magnitud (incluso hasta menos), hemos visto un auge en las exportaciones. Aparentemente estamos viendo el principio de la recuperación, que pudiera ser el factor que nos salve de una recesión. No obstante, habría que estar atentos al desenvolvimiento de la economía en este primer trimestre, ya que indicadores oportunos como el Indicador IMEF apuntan hacia una desaceleración significativa. Hoy, miércoles, sale los datos de febrero; en especial, hay que observar los subíndices de nuevos pedidos, que mostraron caídas tanto en el Manufacturero como el No Manufacturero en enero.

Hubo algo curioso en cuanto el 2.3 por ciento del PIB del año pasado. Dado que 2016 fue año bisiesto hubo un día adicional, que aportó valor agregado al PIB. La diferencia fue 0.248 por ciento, es decir, sin el día extra el PIB hubiera crecido tan solo 2.05 por ciento. Para muchos, fue una diferencia muy grande que no se explica. Sin embargo, uno entre 365 días del año equivale a 0.27 por ciento, o bien, uno entre 260 días hábiles es igual a 0.38 por ciento. Con esto podemos concluir que fue un día gratis que aportó al crecimiento en el año, pero no fue tan productivo, ya que estuvo por debajo del promedio diario. Queda claro que las autoridades no van hablar del crecimiento del PIB corregido por los efectos de calendario, ya que no conviene referirse a una tasa menor. Sin embargo, el año entrante el crecimiento del PIB será menor ya que estamos contemplando un día menos. Ya verán que entonces sí estarán hablando de la importancia de la tasa corregida.

Crecimiento Económico

septiembre 6th, 2016 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Crecimiento Económico)

El INEGI dio a conocer el cálculo tradicional del PIB para el segundo trimestre. Los resultados fueron ligeramente mejores que los de la “estimación oportuna” reportados hace como tres semanas. En vez de una disminución de -0.3 por ciento respecto al trimestre anterior, la tasa resultó ser -0.2 por ciento, mientras que la tasa anual anterior de 1.4 por ciento resultó ser 1.5 por ciento. No obstante, se revisó el crecimiento del primer trimestre a la baja a 0.5 por ciento (de 0.8 por ciento). La noticia de una disminución en la actividad económica es ciertamente una mala noticia. Sin embargo, no es tan mala como parece.

Cuando el INEGI reportó la estimación oportuna, había una aparente inconsistencia en las dos tasas reportadas. La razón es que, al no dar a conocer las revisiones de los trimestres anteriores, las dos cifras se contraponían. Con la entrega del cálculo tradicional, el INEGI reporta una revisión al alza del segundo trimestre de 2015 y una revisión a la baja del primer trimestre de 2016, justamente las bases de las dos tasas. El resultado final es que el PIB del segundo trimestre (ajustado por estacionalidad) es 14,326.8 mil millones de pesos de 2008, cuando la estimación oportuna nos decía que era 14,326.8. Es una diferencia de -0.3 por ciento.

Pero ¿cómo podemos afirmar que no es tan mala noticia? La respuesta está en los números mensuales del IGAE. Ya sabíamos que abril fue muy mal mes (-1.10 por ciento), de hecho, el peor desde principios de 2009. Sin embargo, mayo repuntó 0.96 por ciento y junio 0.56 por ciento. El comportamiento conjunto de estos dos meses ha sido el mejor desde febrero/marzo de 2010. Febrero, marzo y abril fueron malos meses (crecimientos de 0.08, -0.19 y -1.10 por ciento), de tal forma que el nivel de abril se ubicaba -1.21 por ciento por debajo de enero. Sin embargo, la recuperación observada de mayo y junio ya nos ubica 0.29 por ciento por encima de ese mes. Pero lo más importante es que la economía observa una mejor dinámica entrando al tercer trimestre. En otras palabras, el mal desempeño del segundo trimestre se debió a un comportamiento aberrante de un solo mes: abril.

Aun así, los números para 2016 no pintan bien. Vamos a suponer un escenario muy optimista, de crecimientos alrededor de 1.0 por ciento en cada uno de los siguientes dos trimestres. Es muy optimista, ya que sería el mejor desempeño para un periodo similar en lo que va el sexenio. El resultado sería una tasa de crecimiento de 2.1 por ciento para todo el año. Ahora pensemos en un escenario equilibrado, de crecimientos alrededor de 0.6 por ciento en cada trimestre (más o menos el promedio por trimestre de 2014 y 2015). El crecimiento del año llegaría a 1.8 por ciento. Finalmente, un escenario un poco más pesimista de crecimientos alrededor de 0.5 por ciento, nos situará en 1.7 por ciento para todo el año. Obviamente, con algo de mala suerte podríamos alcanzar una tasa todavía menor, pero por lo pronto podemos situar el rango de crecimiento probable entre 1.7 y 2.1 por ciento. A estas alturas, se ve muy difícil que el crecimiento del año termine fuera de este intervalo.

Para los que quieren comparar el crecimiento del PIB con Estados Unidos: nuestros vecinos crecieron 0.8 y 1.2 por ciento en los dos primeros trimestres del año; nosotros 2.0 y -0.7 por ciento.

Fe de erratas: La semana pasada comentaba los resultados trimestrales de la ENOE. No me explico bien el por qué (siempre soy muy cuidadoso), pero tenía un error en un dato en Excel para el primer trimestre de 2016 en el empleo remunerado. La consecuencia fue que dije que había disminuido en el segundo trimestre respecto al primero, cuando en realidad aumentó 0.9 por ciento, después de una disminución de -0.7 por ciento en el trimestre anterior. El resultado es que el incremento en el ingreso promedio real de 0.8 por ciento se ve ampliado por el aumento en el empleo, por lo que la masa salarial real aumenta 1.7 por ciento respecto al trimestre anterior y 2.8 por ciento respecto al año anterior. ¿Qué nos dicen estas cifras? A pesar de la disminución en el ingreso por hora trabajada, aumentó el número de horas trabajadas lo suficiente para aumentar el ingreso promedio real. Mayor ingreso y más empleo remunerado se traduce en mayor masa salarial real (1.7 por ciento), por lo que las familias tienen más ingresos para poder seguir consumiendo. Buenas noticias.

La Marcha de la Economía

agosto 3rd, 2016 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en La Marcha de la Economía)

El INEGI dio a conocer que la estimación oportuna del PIB en el segundo trimestre muestra una disminución de -0.3 por ciento respecto al trimestre anterior y 1.4 por ciento respecto al mismo trimestre del año anterior. Este resultado se deriva de una disminución de -0.1 por ciento en las actividades primarias (agropecuarias), una caída de -1.7 por ciento en las secundarias (manufactura, construcción y minería) y un estancamiento en las terciarias (comercio y servicios). Cabe recalcar que estas cifras son simplemente una primera aproximación al PIB con base en información preliminar e incompleta, por lo que podrían ser diferentes a las generadas para el PIB tradicional, que conoceremos el 22 de agosto.

El INEGI no pone los datos completos en su página (en el BIE), para enfatizar que estas tasas son simples estimaciones. Esto dificulta en parte cálculos derivados de estas tasas. De entrada, no son compatibles las tasas de -0.3 y 1.4 por ciento entre sí con los datos anteriores. Por ejemplo, si multiplicamos el PIB por el primer trimestre por la tasa de -0.3 por ciento, obtenemos un número para el PIB del segundo trimestre distinto a que si multiplicamos el segundo trimestre del año pasado por 1.4 por ciento. Si tomamos como bueno el PIB del segundo trimestre de 2015 y lo multiplicamos por 1.4 por ciento (la tasa anual reportada por INEGI), resulta que la caída del segundo trimestre de este año es -2.1 por ciento por debajo del PIB del primer trimestre. Por lo mismo, resulta muy complicado analizar lo que pasó.

Igual pasa con el IGAE, cuyos datos tenemos hasta mayo. Podemos suponer que la correlación entre el IGAE y el PIB es muy elevada, lo que permite sacar por diferencia lo que la estimación oportuna del PIB nos dice sobre el comportamiento implícito de junio. El IGAE disminuyó 1.25 por ciento en abril y creció 0.98 por ciento en mayo. Para que el promedio del IGAE de los tres meses correspondientes al segundo trimestre sea -0.3 por ciento por debajo del promedio de los tres meses del primer trimestre, el crecimiento [implícito] de junio fue 1.3 por ciento respecto a mayo. ¿Creíble? De ser cierto, estaríamos hablando del mejor desempeño para dos meses consecutivos (mayo y junio) desde junio y julio de 2009, que resultó de un efecto rebote al terminar la Gran Recesión de 2008-2009. En principio, este cálculo señala una recuperación robusta en la actividad económica de la caída registrada en abril. En cambio, si tomamos la tasa anual de 1.4 por ciento como punta de partida, junio solo tuvo un avance de 0.1 por ciento respecto al trimestre anterior, cuyo comportamiento se podría caracterizar como mediocre. En otras palabras, estos datos del PIB traen implícitamente cambios en la serie histórica, que simplemente no nos dejan saber bien lo que pasó en estos últimos meses.

A estas alturas, podemos pensar en dos escenarios, uno optimista y otro pesimista. El escenario optimista señala que el desempeño desfavorable de abril fue solo una “aberración”, que se compensó con una recuperación rápida en los siguientes meses. En el margen vemos una mejoría en Estados Unidos que, combinado del efecto rezagado de la depreciación de la moneda, podría traer cierta recuperación en las exportaciones en el tercer trimestre, mientras que el consumo y la inversión privada seguirán su trayectoria creciente. Para el cuarto trimestre hagamos el supuesto que Hilary Clinton gana las elecciones en Estados Unidos y podríamos terminar con una economía creciendo 2.5 por ciento o más.

En el escenario pesimista tenemos una caída en la actividad económica en el tercer trimestre, a raíz de los bloqueos en puertos y vías de comunicación en el país y una continuación en el estancamiento manufacturera de Estados Unidos. Dos trimestres consecutivos con tasas negativas marca el comienzo de una ligera recesión. Para el cuarto trimestre, vamos a suponer que gana las elecciones Donald Trump, lo que provoca una salida masiva de capitales del país, una depreciación adicional significativa de la moneda y la necesidad de aumentos pronunciados en la tasa de política monetaria de Banxico. Se detiene la inversión privada y la economía entra en una recesión ya más profunda. ¿Crecimiento para el año? 1.5 por ciento o menos.

A estas alturas, pienso que ambos escenarios tienen 50 por ciento de probabilidades.