Articulos sobre la economía Mexicana
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Paloma

Marzo 19th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (0 Comments)

La controversia sobre la designación de Paloma Merodio a la Junta de Gobierno del INEGI va creciendo. El eje central es que realmente no cumple los requisitos legales. Peor aún, ni siquiera cerca. Me habían dicho que era cuestión de interpretación jurídica, pues con consideraciones laxas, pudiera calificar, aunque fuera apenas. Sin embargo, ya con una investigación más exhaustiva, está lejos pero muy lejos de calificar.

Como comentamos la semana pasada, la ley dice que debe “ser profesional distinguido en materias relacionadas con la estadística, la geografía o la economía, así como haber ocupado, por lo menos durante cinco años, algún cargo de alto nivel en los sectores público o privado, o ser un académico de reconocido prestigio en las materias mencionadas”. El único puesto relevante, es decir, que califica de “alto nivel”, es su aproximadamente un año en el puesto de Director General en Sedesol. El puesto que ocupó en el IMSS está marcada como categoría “L”, que la propia ley lo pone en el tabulador de “mando medio”.

Sin embargo, con estos dos puestos no llega ni cerca a los cinco años. Habría que sumar su estancia en la prestigiosa consultoría GEA, de Mauricio González y Jesús Reyes Heroles. Resulta que trabajó allí dos años cinco meses, pero en un puesto de apoyo a los socios, que se caracteriza por ser de pasantes, que después van a estudiar un posgrado. La referencia que dan de ella es que fue una excelente colaboradora, pero definitivamente no fue en un puesto de nivel jerárquico que se pudiera interpretar de “alto nivel”. En otras palabras, tiene alrededor de uno de los “por lo menos” cinco años necesarios para el puesto. Ya la semana pasada en esta misma columna, vimos que tampoco califica como “profesional distinguido” o de “académico de reconocido prestigio”. Al final de cuentas, no cumple con ni uno solo de los requisitos.

Me han dicho que la designación de Merodio tiene que ser aprobada por dos comisiones del Senado para que procede al pleno para su votación. En la de Gobernación me dicen que aparentemente domina el PRI, que siempre aprueba en automático las designaciones de la Presidencia, sin mayor consideración. No me queda claro, pero habría que preguntar a Cristina Díaz Salazar del PRI, con quien no he tenido la oportunidad de platicar. La otra, de Población y Desarrollo, es presidida por Armando Ríos Piter del PRD, e integrada por Esteban Albarrán Mendoza del PRI y Juan Carlos Romero Hicks del PAN. Según me han dicho Romero Hicks ya se pronunció en contra, mientras que Albarrán votará al estilo PRI. Por tanto, el voto decisivo queda en manos de Ríos Piter. Sin embargo, nadie sabe cuál será su decisión. Algo fuera de lo común, se ha caracterizado por un silencio total en estas últimas semanas. Me han señalado que “el silencio de @RiosPiterJaguar sobre la nominación de Merodio para INEGI es preocupante. Espero valore gravedad”.

Romero Hicks protestó formalmente ante el “microexpediente” que recibieron ambas comisiones en torno a su curriculum, ya que no contiene la información necesaria para sustentar la experiencia académica y profesional que presume. Obvio. La presidencia mandó documentación insuficiente ante el temor de que más información la descalificaría para el puesto.

En adición a la falta de experiencia, otros han señalado conflictos de interés que pudieran incluso dañar el proceder del INEGI y su reputación. Resaltan dos artículos a su favor, uno escrito por Humberto Musacchio y otro por Yuriria Sierra. El primero pone como argumento que es una mujer muy guapa, comentario exageradamente sexista. El segundo dice que su designación es importante porque sería la primera mujer en la Junta de Gobierno. Aparentemente, no ha oído de Rocío Ruiz, quien ocupó una silla en la Junta hace apenas cuatro años. Pero lo que más llama la atención es la larga lista de mujeres muy capaces para el puesto, que también ya discutimos la semana pasada. Incluso, en estos días me han llegado muchos más nombres que debería haber incluido.

Estaremos muy atentos en estos días a las decisiones de estas Comisiones de vital importancia. No queremos más daño a la reputación del INEGI, que entró en controversia con Coneval sobre la medición de pobreza y ha suscitado sospechas en torno a la medición de la inflación. Lo que más necesita ahora es una Junta de Gobierno sólida, más allá de cualquier sospecha.

Desde hace casi un año, los economistas que participan en las encuestas rutinarias de expectativas han revisado consistentemente a la baja el consenso para el crecimiento económico para 2016. Hace diez meses (agosto 2015), el consenso de la mayoría de las encuestas giraba alrededor de 3.2 por ciento de crecimiento para este año, mientras que la SHCP todavía pensaba en 3.8 por ciento. No obstante, hasta el mes pasado las revisiones habían llevado al consenso a esperar tan 2.3 por ciento. Pero con la entrega de las últimas encuestas, hemos visto por primera vez algunas revisiones al alza: la quincenal que realiza Banamex a instituciones financieras revisó al alza a 2.4 por ciento, mientras que la mensual que Banxico aplica a “especialistas” en economía aumentó a 2.45 por ciento. La excepción fue la Encuesta Mensual de Expectativas IMEF, que quedó sin cambios en 2.3 por ciento.

¿Qué fue lo que motivó a algunos (no todos) a esperar ligeramente más crecimiento? Básicamente fue el comportamiento del primer trimestre del año, que creció en términos anualizados 3.3 por ciento respecto al trimestre inmediato anterior y 2.8 por ciento respecto al mismo trimestre del año anterior. Esta cifra fue mayor a la anticipada y señala la posibilidad de más crecimiento para el año en su conjunto. Es importante recordar que el PIB del año es el promedio de los cuatro trimestres, por lo que un buen crecimiento al principio de año contribuye mucho más a que si se diera al final.

El optimismo no es generalizado, ya que en la Encuesta de Banamex solo cinco instituciones incrementaron su expectativa, mientras que en la del IMEF cinco revisaron al alza, pero cuatro a la baja. También prevalece el pesimismo para algunos. Banamex anticipa 2.1 por ciento y GEA 1.9 por ciento, mientras que un participante no identificado en la Encuesta de Banxico espera tan solo 1.7 por ciento. Este extremo parece un tanto exagerado, ya que implica necesariamente que la economía entra en recesión (tasas negativas de crecimiento) en la segunda mitad del año.

¿Por qué esta ambigüedad? ¿Por qué algunos ven cada vez más difícil el crecimiento, al lado de otros que ven un rayito de luz? La respuesta es que el crecimiento económico está prácticamente dividido en dos factores opuestos: el sector externo, que va de mal en peor, caracterizado por tasas negativas, y el consumo de los hogares, que mantiene su paso de recuperación, alentado por mejorías en el ingreso promedio real de las familias y mayor flujo de crédito. En todo esto, encontramos al gobierno simplemente de espectador sin poder realmente hacer mucho, ya que el deterioro en las finanzas públicas ha obligado a recortar el gasto público. Al mismo tiempo, las autoridades monetarias tienen los brazos atados ante la dirección que empieza a tomar la política monetaria de la Reserva Federal. Esto significa que no podemos contar con una política fiscal o monetaria contra cíclica que pudiera alivianar el paso.

Los pesimistas ven la perspectiva cada vez más negativa para Estados Unidos, que demanda menos de nuestras exportaciones a pesar de una mejoría significativa en el tipo de cambio. La ausencia de este motor de crecimiento va a repercutir tarde o temprano en una desaceleración en el consumo privado. Si examinamos las últimas dos décadas, encontramos que la economía interna nunca ha podido crecer sin el empuje del exterior. El escenario se complica aún más al observar que estamos al inicio de un ciclo alcista en las tasas de interés en un entorno de incertidumbre, que genera volatilidad y expectativas negativas.

Los optimistas ven el consumo como un elemento vigoroso, que crece muy a pesar del estancamiento manufacturero y que es muy probable que las exportaciones empiecen a recuperar su camino gracias al impulso del tipo de cambio. La construcción, elemento preponderante de la inversión privada, empezó el año con un impulso sólido, mientras que los beneficios de las reformas estructurales empiezan a surtir efecto.

Al final, ¿dónde quedaremos? Es cuestión de balance entre lo negativo de las exportaciones y lo positivo del consumo. ¿Cuál prevalecerá y terminará por dominar al otro? Por lo pronto, no queda tan claro, ya que las cifras de exportaciones han sido cada vez más negativas, mientras que las del consumo cada vez mejores.