Articulos sobre la economía Mexicana
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El Legado

noviembre 23rd, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (1 Comments)

Cuando Miguel Mancera llegó al Banco de México el 1 de diciembre de 1982, la inflación se ubicaba en 84.5 por ciento. Su mandato terminó el 31 de diciembre de 1997 y entregó la Gubernatura a Guillermo Ortiz con 27.7 por ciento de inflación y el camino arreglado para seguir con la trayectoria descendiente mediante la autonomía de la institución. Ortiz terminó al final de 2009 con una tasa de 3.6 por ciento y dejó el marco de “inflación por objetivos” (inflation targeting) en marcha para que el siguiente simplemente terminara de consolidar lo que ya estaba puesto. No obstante, Agustín Carstens se va con la mancha de entregar al nuevo Gobernador una inflación, con los criterios de hoy, muy elevada, alrededor de 6.3 por ciento.

Sin embargo, el objetivo de inflación de 3 por ciento no se aplica exclusivamente al final del periodo, sino más bien es permanente, por lo que realmente importa es la inflación promedio. En los quince años de Mancera la inflación promedió 43.3 por ciento anual; con Ortiz fue 6.6 por ciento; y, Carstens 3.9 por ciento. Pero al final, ¿quién tiene más mérito? En primer lugar, mi voto va para Mancera, ya que su legado fue la autonomía de la institución, una estructura institucional que realmente ha permitido a los siguientes gobernadores verse muy bien. En segundo lugar, ubico a Ortiz, ya que su mandato fue mucho más complicado, primero mediante la transición hacia el régimen de política monetaria actual, después en la aplicación inicial que buscaba formular expectativas de inflación bajas cuando no existían y finalmente en terminar de poner los cimientos de un banco central sólido, respetable y funcional. Sin quitarle mérito a Agustín Carstens, a él le tocó un vuelo muy tranquilo, todo preparado y listo de antemano. Realmente, ¿cuáles fueron sus logros?

Algunos señalan las minutas de las Juntas de Gobierno, que no se publicaban hasta la llegada de Carstens. Sin embargo, Ortiz trabajó arduamente en este proyecto, por lo que realmente fue más mérito de él. Carstens llegó, solo puso el último empujón y se colgó la medalla. Pero más importante, preguntamos ¿es un logro? El FMI acaba de emitir una gran crítica a las minutas de Banxico. Dice que son excesivas, llenas de discusiones repetitivas, de mucho rollo y poco efectivo en términos de transmitir una política de comunicación y transparencia eficaz.

Al final de cuentas, Carstens es un gran economista que domina al fondo los temas relevantes de política monetaria y estabilidad financiera. También ha sabido rodearse de los mejores economistas del país. Sin embargo, la tarea del Gobernador no acaba allí. Es el administrador del Banco y de todo lo que eso involucra. Mientras ha criticado el manejo imprudente del gobierno federal en torno a las finanzas públicas, aumentó el organigrama exponencialmente. Si comparamos el número de altos mandos del último informe de Ortiz contra la estructura actual, encontramos 22 por ciento más directores generales y 55 por ciento más directores, más toda la estructura propia de Gerencias, subgerencias y analistas que esta expansión involucra. Por ejemplo, la nueva Dirección General de Sistemas de Pagos y Servicios Corporativos incluye una subgerencia de Género, Diversidad e Inclusión. Sin menospreciar el tema, ¿qué tiene que ver con los temas de un banco central?

El despilfarro no se queda allí. Dicen que muchos funcionarios del Banco sudaron para esconder el verdadero gasto que se dilapidó en la campaña fallida para dirigir el FMI. En su momento se hablaba de una cifra mayor a los 50 millones de dólares. ¿Será cierto el rumor muy difundido de la contratación de un servicio privado de jets bajo un contrato carísimo? Muchos analistas desde hace tiempo han pedido a gritos una comisión en el Senado cuya función sea vigilar, controlar y cuestionar la logística administrativa del Banco, ya que como está ahora se concentra un gran poder, desmedido, en el papel del Gobernador, que en la práctica no rinde cuentas a nadie.

Lo anterior nos deja con mucha inquietud ante el proceso de designación del siguiente Gobernador del Banco. Al posponer el nombramiento hasta que el presidente de la República designe el candidato presidencial del PRI y decide como barajear su gabinete, deja en evidencia que es un proceso político atado a los intereses exclusivos de un partido político y no de escoger al mejor calificado mediante criterios técnicos.

El Ministro Zedillo

mayo 16th, 2016 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Ministro Zedillo)

Publicado en Reforma el 28 de septiembre de 1999

 

La revista Euromoney sorprendió a todos la semana pasada al otorgarle a José Angel Gurría el premio del Secretario de Finanzas del año.  Más que otorgarle a México un reconocimiento, reveló su ignorancia sobre la operación política actual de nuestro país.

Debemos admitir que el Presidente Ernesto Zedillo es realmente diferente a todos los presidentes que hemos tenido a lo largo de nuestra historia.  Para empezar, es el único que nunca hizo nada para llegar a ser Presidente.  No es miembro de la familia revolucionaria, como la gran mayoría de los presidentes que han surgido después de la Revolución.  No cumple con los requisitos que hace tiempo delineó el politólogo norteamericano Peter Smith en su libro “Los Laberintos del Poder”.  La mayoría de los analistas políticos dirían que ni siquiera es político.

Precisamente de esto último nace el odio y falta de comprensión de muchos politólogos hacia el Presidente.  Tratan de entenderlo desde la óptica de un político y a través de la teoría política.  Sin embargo, la lógica de Ernesto Zedillo no es la de un político, sino más bien la de un economista.  Es en este sentido que podríamos decir que Zedillo como Presidente es buen economista, más no un buen político.  Por lo mismo, es más fácil que un economista entienda al Presidente y las acciones que ha realizado a través del sexenio, que los politólogos tradicionales que han dedicado años a analizar las figuras presidenciales y el presidencialismo en México.

A muchos le queda claro que al Presidente no le gusta la política política y le fascina la política económica.  Resulta fácil imaginarnos un día en Los Pinos con Ernesto Zedillo y varios miembros de su Gabinete haciendo antesala.  El primero pasa y le empieza a explicar el problema de Chiapas y la necesidad de resolver el conflicto cuanto antes.  Zedillo lo interrumpe y le dice que lo vea con Roberto Albores.  Pasa el segundo y le trata de explicar la gravedad de la huelga de la UNAM y el daño que pudiera terminar por ocasionar.  Igual lo interrumpe y le dice que es asunto del Consejo Universitario.

Así pasa con uno y otro hasta que le toca turno a José Angel Gurría.  Inmediatamente le dice que cierre la puerta y empieza a remangarse la camisa.  Desaparece su gesto de aburrimiento y sonríe.  Antes de permitirle la palabra a Gurría empieza a explicarle algunos nuevos aspectos de la política macroeconómica.  Al llegar al tema de la política cambiaria, pide que los acompañe Guillermo Ortiz para que juntos le expliquen a Gurría lo que van hacer.

La fama de José Angel Gurría proviene de su habilidad de negociador inclusive antes de la crisis financiera de 1982.  El fue quien viajó por todo el mundo contratando deuda en el transcurso del sexenio de López Portillo.  Posteriormente participó en todas las renegociaciones, que fueron como cinco en la década de los ochenta.  Su buen desempeño lo colocó como Subsecretario de Hacienda en un puesto creado especialmente para él.  Finalmente, Zedillo lo pone como Secretario de Hacienda pensando que haría muy buen papel negociando con la Cámara de Diputados ya dominada por la oposición.

Sin embargo, tenemos que reconocer que como economista Gurría no está en las mismas ligas que Ernesto Zedillo o Guillermo Ortiz.  Precisamente, Zedillo nombra a Ortiz Gobernador del Banco de México porque sale sobrando en Hacienda.  Dicen por ahí que Zedillo escribió partes enteras del Pronafide de su puño y letra.  En cambio, poner a Ortiz en el Banco de México hacía mucho sentido ya que así Zedillo podría confiarle toda la autonomía necesaria pues sabía que es un buen economista que piensa igual que él.  Al final de cuentas, ¿qué haría Zedillo si no se ocupara de la política económica?  Es su pasión, lo que realmente sabe bien y lo que le gusta hacer.

Es con esta misma lógica que podemos entender la política económica del gobierno.  Zedillo llegó al poder sumergido en una gran crisis económica que le restó todo margen de maniobra.  Tuvo que emprender maniobras totalmente impopulares para sacar al país de una gran recesión lo más rápido posible.  Ya que lo logró, por más cosas buenas que llegara hacer, ni con milagros podría restablecer el poder adquisitivo que los mexicanos tuvimos antes de 1995.  De allí su frustración y su obsesión por evitar una nueva crisis económica en el año 2000.

Con toda la lógica de un buen economista, Zedillo se sentó a analizar todas las crisis anteriores y a hacer una lista de todas sus causas.  De allí en adelante se puso a diseñar políticas para evitar cada punto en su lista.  Difícilmente podemos pensar en alguna acción de política económica que haya realizado el Presidente sin consultar su lista.  Es tanta su obsesión por evitar la crisis, que podríamos apostar que primero estaría dispuesto a que perdiera el PRI antes de permitir un descalabro económico.

Sus críticos han señalado que su estrategia se ha limitado al ámbito económico y que no le ha dado el peso suficiente a lo político.  Puede ser cierto, pero de nuevo hay que recordar que su lógica es de economista y por lo mismo, tiende a subestimar los peligros políticos.

¿Es sana esta obsesión?  Hasta cierto punto habría que admitir que sí.  Por primera vez en 30 años parece que vamos a terminar el sexenio sin desequilibrios macroeconómicos y el próximo Presidente, sea quien sea, va poder iniciar su sexenio con el pie derecho.  Difícilmente podríamos estar en esta situación sin que Ernesto Zedillo hubiera estado algo menos que obsesionado con el tema.

La parte negativa es que existen demasiados problemas políticos sin resolver.  Nuestras instituciones políticas se encuentran en un estado sumamente frágil, justo cuando nos enfrentamos a las elecciones más significativas casi de todo el siglo.  Resulta difícil argumentar que no ha faltado liderazgo político en un momento clave.  Sin embargo, si pudiéramos elegir de nuevo al Presidente para 1995, a la luz de todo lo que ha pasado, Zedillo sería un excelente candidato con todo y lo que no pudo hacer.

La situación macroeconómica del país está en una situación envidiable para afrontar los riesgos del año entrante.  Esto es justamente lo que pretende reconocer la revista Euromoney.  Sin embargo, se equivocaron al otorgárselo a José Angel Gurría.  El receptor del premio de Ministro de Finanzas del año es Ernesto Zedillo.

Veinte Años de Autonomía

octubre 15th, 2013 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Veinte Años de Autonomía)

Aunque la fecha exacta es el primero de abril de 2014, el Banco de México decidió adelantar la conmemoración de sus primeros 20 años de autonomía el lunes y martes pasados. Aprovechando la reunión del FMI a fines de la semana pasada, la institución invitó a banqueros centrales de nueve países, ex-Gobernadores de cinco más, junto con varios académicos distinguidos y muchas personalidades importantes del medio. También estaban presentes todos los ex-Gobernadores del propio Banxico y miembros pasados de la Junta de Gobierno.

Se analizaron temas relevantes como los argumentos para la independencia de los bancos centrales, experiencias de los banqueros, límites de los objetivos de la banca, política monetaria no convencional, y diseño e implementación de los bancos centrales. Al final, terminaron con un panel de lujo compuesto de Miguel Mancera, Pedro Aspe, Guillermo Ortiz y Francisco Gil Díaz, para analizar el impacto de la autonomía de Banxico en la economía mexicana. Fue un evento de lujo, bien organizado y por demás interesante. Enhorabuena.

Como era de esperarse, Banxico obtuvo a lo largo de las sesiones muchas felicitaciones y elogios de todo tipo por haber logrado abatir la inflación a cifras bajas de un solo dígito y después mantener la estabilidad de precios a niveles (casi) aceptables desde principios de la década pasada. En especial, el Gobernador Agustín Carstens fue el centro de los aplausos, ya que coincidió el festejo con su nombramiento del Banquero Central del año.

¿Se merece realmente nuestra Banca Central el encomio presentado? Hay quienes rápidamente señalan que la Junta de Gobierno no ha logrado el objetivo puntual de 3 por ciento de inflación, sino sólo mantener la tasa por debajo de 4 por ciento (el techo del rango de variabilidad) en ciertos periodos. Otros comentan que aunque se han visto algunos esfuerzos por ser más transparentes, todavía es una institución relativamente cerrada, en especial en el manejo de su presupuesto y administración interna. Por último, el tema del mandato único (versus el doble mandato que incluye velar por el crecimiento económico) todavía se mantiene como tema de debate en ciertos círculos.

El promedio anual de la inflación de los últimos diez años es de 4.3 por ciento. Si nos queremos concentrar en el vaso medio vacío, está claro que queda pendiente el último empujón para situar la inflación alrededor del 3 por ciento. Sin embargo, el medio vaso lleno (que habría que reconocer que está mucho más lleno que vacío), ubica a la economía mexicana en una era de estabilidad macroeconómica bastante sólida en tiempos que ha predominado la inestabilidad financiera en el ámbito mundial. Si bien la tasa general todavía permanece ligeramente por arriba del objetivo, la tasa subyacente, que es la que responde a la política monetaria del Banco, se ubica en mínimos históricos y su promedio de los últimos 12 meses es menor a 3 por ciento. El componente no subyacente, influido principalmente por la política de precios de la SHCP, realmente queda fuera del alcance del Banco Central. Si el objetivo de inflación se concentrara en la tasa subyacente (como es el caso de algunos países), el Banco estaría cumpliendo cabalmente con su objetivo.

La transparencia siempre es una batalla cuesta arriba, es decir, siempre habrá por donde mejorar. Sin embargo, la Junta ya publica sus minutas y mantiene un dialogo permanente con los actores relevantes. Por ejemplo, a principios de noviembre el Banco llevará a cabo su Segundo Foro de Discusión entre los economistas que regularmente escriben acerca de la evolución de la economía mexicana (los llamados “Central Bank Watchers”) y los que trabajan en la Dirección General de Investigación Económica del Banco. Este intercambio de ideas es especialmente bienvenido en estos momentos en que el Banco ha decidido instrumentar una política todavía más expansiva, cuando la mayoría de los bancos centrales empiezan a revertir (o pensarlo por lo menos) lo que ha sido la política más laxa de todos los tiempos.

Aunque tanto el Presidente como el Secretario de Hacienda fueron muy enfáticos en cuanto al tema del mandato único, las acciones últimas de la Junta de Gobierno nos hacen pensar que el tema es casi irrelevante. Con la inflación básicamente bajo control y sin peligro de revertirse, la Junta se ha concentrado más en apoyar el crecimiento económico como si existiera el doble mandato.

Siempre habrá pendientes. Sin embargo, Banxico permanece como el ejemplo a seguir y sí, debemos estar orgullosos de sus logros.