Articulos sobre la economía Mexicana
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El Poder Adquisitivo

septiembre 27th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Poder Adquisitivo)

Aparentemente hubo una mejoría en el ingreso laboral real entre 2014 y 2016. La razón principal fue que en 2015 la inflación fue 2.13 por ciento (la más baja en la historia del INPC) y en 2016 fue 3.36 por ciento. Sin embargo, ya podemos advertir desde ahora que es muy probable que habrá una disminución significativa en 2017, ya que todo apunta a que la inflación terminará el año por arriba de 6.0 por ciento. Incluso, los propios datos del Banco de México señalan que en agosto el promedio de aumentos en las revisiones salariales fue 4.1 por ciento, justo cuando la inflación alcanzó 6.66 por ciento.

Estos datos ponen de relieve el próximo aumento en el salario mínimo que, según varias fuentes, podría aumentar entre 12 y 14 por ciento antes de finalizar el año. De entrada, llama la atención el informe mensual de Conasami que presume que, de enero a julio el salario mínimo general acumuló un crecimiento en su poder adquisitivo de 5.81 por ciento. Su cálculo resulta de descontar la inflación de 3.57 por ciento acumulada en los primeros siete meses del año al incremento nominal de 9.58 por ciento que se otorgó a partir del primero de enero. Sin embargo, resulta un tanto capciosa el cálculo ya que, para empezar 3.9 por ciento del aumento era para compensar la pérdida de poder adquisitivo del año anterior y tan solo 5.5 por ciento fue el “monto independiente de recuperación”. Si hacemos el cálculo con esta lógica, resulta que para octubre es casi un hecho de que ya se habrá perdido por completo el monto de recuperación al enfrentar una inflación acumulada en esos diez meses por arriba de 5.5 por ciento.

Sin embargo, el cálculo debe llevar otro raciocinio, ya que los que ganan cerca de un salario mínimo no enfrentan la canasta implícita del INPC que incluye automóviles, servicio telefónico celular, servicios de esparcimiento, carnes y productos alimenticios que simplemente no están a su alcance, restaurantes, hoteles y viajes en avión. Incluso, el INPC abarca el concepto de renta imputada en la vivienda propia que ni siquiera es un concepto que afecte a su restricción presupuestal. Para la familia que busca sobrevivir con un salario mínimo, el cálculo de inflación que se obtiene mediante el INPC ha de ser parecido a algo sacado de una novela de Franz Kafka.

Uno de los organismos que entiende mejor este entorno que el Conasami es el Coneval. Este organismo calcula una línea de bienestar mínimo (canasta alimentaria) que comprenda el ingreso mínimo mensual por persona que se necesita para no estar en una situación de pobreza extrema. Para agosto de este año, el monto se calcula en 1,477.31 pesos que, para una familia de dos representa más del doble del salario mínimo vigente. Dado que los componentes de esta canasta son fijos, la línea de bienestar mensual contiene implícitamente un índice de precios mucho (pero mucho) más relevante para el segmento de la población que gana cerca de un salario mínimo que el INPC.

Pues resulta que el incremento en precios para la canasta alimentaria de bienestar mínimo a agosto es de 12.69 por ciento, prácticamente el doble del 6.66 por ciento que reporta INEGI. El acumulado en el año es 7.86 por ciento comparado con 4.08 por ciento del INPC. Si hacemos el cálculo con estas cifras, resulta que ya le debemos a los que ganan el salario mínimo 2.2 por ciento de lo que dizque se le otorgo como monto de recuperación.

El gobierno actual presume que el poder adquisitivo del salario mínimo ha mejorado, aunque marginalmente, en lo que va este sexenio. ¿Cómo llegan a esta conclusión? Resulta que el aumento nominal acumulado del salario mínimo es ligeramente superior a la inflación acumulada en el INPC. No obstante, mientras que la inflación acumulada a agosto en el sexenio llega a 18.90 por ciento, el costo de adquirir la canasta alimentaria de bienestar mínimo ha aumentado 27.51 por ciento, es decir, el mínimo ha perdido 6.75 por ciento de poder adquisitivo relevante en esta administración.

Está a la vuelta de la esquina la próxima reunión del Consejo de Representantes del Conasami en la cual se va definir el incremento a los mínimos que, según esto, se hará en forma parecida al anterior; habrá dos partes que compensan la inflación pasada (un porcentaje) y otra denominada “monto independiente de recuperación”. Ojalá que en esta ocasión se tome el índice implícito de la canasta alimenticia como referencia.

Cuatro Años

septiembre 6th, 2016 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Cuatro Años)

Mañana, 1 de septiembre, el Ejecutivo entregará su Cuarto Informe al Poder Legislativo. Al quien se toma la molestia de leerlo, seguramente encontrará puras maravillas. Sin embargo, sabemos que han sido cuatro años muy difíciles, de escasos logros y de muchos retrocesos. Por ejemplo, hace una semana el INEGI informó que había disminuido el PIB en el segundo trimestre respecto al primero, lo cual convirtió al periodo en el segundo peor del sexenio. Sin embargo, la SHCP presumió que el trimestre tuvo el mejor desempeño para un segundo trimestre desde 2012, claro mediante la trampa de incluir efectos de calendario y estacionalidad.

En el terreno político, tenemos una presidencia con la aprobación más baja en la historia, resultado de los múltiples escándalos de la Casa Blanca, Malinalco y el plagio de la tesis, en conjunto con eventos trágicos como Ayotzinapa y Apatzingán (y varias más), la fuga del Chapo, la vacilada de Virgilio Andrade y hasta la ratificación de Alfredo Castillo. Pero posiblemente ha pesado más la continua inseguridad y la impunidad rapante ante la corrupción extendida. Sin embargo, dejó el análisis de estos temas a mis colegas politólogos.

En el terreno económico, las noticias son peores. El crecimiento promedio anual de los cuatro años se ubica por debajo del promedio de los tres sexenios anteriores. Sin embargo, cada uno de los anteriores se enfrentó a una gran crisis: el “tequilazo” de 1995, la recesión de 2001-2002 y la gran recesión de 2008-2009. A pesar de no haber entrado en recesión este sexenio, el promedio no alcanza los anteriores que sí tuvieron. La herida se siente peor ante la promesa de crecer más del 5 por ciento con las reformas estructurales (o ya de perdida 3.5 por ciento sin reformas).

El gobierno ha presumido de la creación de empleo y la disminución en el desempleo. De hecho, la tasa de desempleo urbano de julio de 4.41 por ciento no solamente es la más baja del sexenio, sino la menor desde mayo de 2008. El problema es que el desempleo abierto nunca ha sido el problema laboral más apremiante del país; lo es el empleo precario y mal remunerado. Por ejemplo, la tasa de condiciones críticas de ocupación en mayo de este año registró su nivel más elevado desde mayo 2005, por arriba incluso del pico observado en la gran recesión de 2008-2009. La ENOE confirma que la gran mayoría de los empleos creados en los últimos años son de dos salarios mínimos para bajo. La misma encuesta muestra que el ingreso laboral real se ubica por debajo de los niveles observados a lo largo de los últimos ocho años (a pesar de una muy pequeña recuperación en 2015).

Una de los aspectos económicos que han presumido los últimos tres gobiernos es la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, la empresa calificadora Moody’s puso a México en “perspectiva negativa” en marzo, mientras que S&P hizo lo mismo en agosto, ambos cuestionando los desequilibrios macroeconómicos que se han ido formando en los últimos dos años y empeorando en 2016. Después de promediar 1.1 por ciento entre 2003 y 2013, el déficit en cuenta corriente superará 3.0 por ciento del PIB este año, a pesar de haber acumulado una depreciación significativa de la moneda. El incremento de aproximadamente 45 por ciento en los últimos dos años en el tipo de cambio es por mucho el ajuste más grande que se ha observado para un periodo similar desde que existe el régimen cambiario actual. Finalmente, el déficit fiscal tradicional como porcentaje del PIB de 2015 fue el más abultado desde 1990. Esto ha llevado a que la deuda pública como porcentaje del PIB se ubica más de 20 puntos porcentuales por encima del nivel observado en 2007.Los desequilibrios macroeconómicos se han acentuado a tal grado que las autoridades se han visto ante la necesidad de aplicar políticas fiscal y monetaria restrictivas a pesar de que la inflación se encuentra por debajo de su objetivo y que existe una brecha negativa del producto (estamos creciendo por debajo del potencial).

Por último, tenemos el logro de que la inflación registró su mínimo histórico a finales del año pasado y que liga 15 meses por debajo del objetivo puntual de 3.0 por ciento. Sin embargo, se empieza a cuestionar la medición de la inflación, ya que cada vez más no corresponde a lo que enfrentamos, tema que abordaremos la próxima semana.