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La Inversion Publica

febrero 18th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en La Inversion Publica)

Desde principios de este sexenio, la SHCP ha tenido problemas con el gasto público y en especial con la inversión pública. Primero, a principios de 2013 hubo un subejercicio exagerado en el gasto. Posteriormente, la SHCP anunció que ya estaba ejerciendo según el presupuesto, pero aun así terminó siendo uno de los factores que contribuyó al mediocre desempeño económico ese año. Durante casi todo el año pasado, la SHCP reportó un incremento real significante en su gasto, en el cual siempre destacaron las tasas elevadas en la inversión física. Sin embargo, cuanto volteábamos a cotejar las cifras con las cuentas nacionales del INEGI, no solamente sobresalían grandes discrepancias, sino que resultaba que la inversión pública fue disminuyendo sistemáticamente durante todo el año pasado. Todavía no tenemos las cifras del cuarto trimestre, pero es muy probable que la inversión pública termina 2014 como el único componente del PIB con una contribución negativa al crecimiento.
La SHCP emite un reporte mensual de las finanzas públicas. Durante todo 2014 destacó que la inversión en capital del gobierno federal creció a tasas reales anuales superiores a 20 por ciento. Incluso, en algunos meses el crecimiento superó 30 por ciento. El INEGI da a conocer el desglose del PIB por sus componentes cada tres meses. La inversión pública de las cuentas nacionales llegó a su pico en el último trimestre de 2010. A partir de 2011 muestra una clara tendencia a la baja, llegando a un punto mínimo en el último trimestre de 2012. Durante 2013 muestra un crecimiento cercano a cero por ciento, mientras que a partir de 2014 de nuevo muestra una clara tendencia a la baja. El punto mínimo de los últimos 15 trimestres se registra en el segundo de 2014.
Pero, ¿cómo puede ser que el INEGI reporta un desempeño negativo, mientras que la SHCP nos dice que ha crecido a tasas reales muy elevadas? En principio, la diferencia tan marcada en los números se presta mucho a la sospecha. La respuesta es que ambas instituciones utilizan criterios diferentes para su clasificación, cobertura, registro y valoración. Muchos conceptos que la SHCP considera inversión, no lo son en las cuentas nacionales, cuya metodología proviene del Manual del Fondo Monetario Internacional. El INEGI se apega a los estándares internacionales, mientras que parece ser que la SHCP básicamente lleva su contabilidad como quiera.
La primera diferencia es la cobertura. La SHCP reporta la inversión física del gobierno federal, mientras que el INEGI abarca todas las instancias de gobierno, incluyendo el estatal y local. El gobierno federal representa 13.2 por ciento de la Formación Bruto de Capital Fija (FBCF), mientras que el sector público en general abarca 21.2 por ciento. La segunda diferencia es el método de cálculo. Mientras que el INEGI contabiliza las obras ejecutadas en forma devengada, la SHCP reporta los flujos de efectivo del gasto y financiamiento. Esto significa que si la SHCP transfiere recursos a un fondo de inversión de otra instancia de gobierno, lo considera “inversión”, mientras que el INEGI simplemente lo ve como una transferencia de un bolsillo a otro. El INEGI no lo va a contabilizar como inversión hasta que los ladrillos, las varillas y el cemento ya estén en su lugar.
Otra diferencia fundamental es la clasificación sectorial. El Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN) clasifica inversión propia como parte del sector en sí y no como parte de la construcción en general. Mientras que los números no son tan diferentes entre la CFE y la inversión en el sector, ni tampoco entre la SCT y su sector correspondiente, existe mucha discrepancia entre la inversión de Pemex y la obra pública en el ramo correspondiente. Mientras que el INEGI clasifica la construcción de pozos petroleros de Pemex como parte del sector minero y no como construcción pública, las discrepancias provienen de la exploración en los pozos no productivos, que SHCP clasifica como inversión y el INEGI no.
Es muy probable que la tendencia negativa de la inversión pública continúa durante 2015, ya que la mayoría de los recortes presupuestales que anunció la SHCP a raíz de la caída en el precio del petróleo es en este tipo de gasto. Muchos analistas ya han revisado a la baja sus expectativas de crecimiento para este año. Hoy dará a conocer Banxico el rango de crecimiento esperado para el 2015, mientras que la SHCP hará lo mismo el viernes, después de que el INEGI nos informa del crecimiento del último trimestre de 2014 y del año en su conjunto. Hay que estar atentos.

Ya se Acabó el Invierno

octubre 8th, 2014 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Ya se Acabó el Invierno)

Después de un largo periodo de estancamiento, la mayoría de los indicadores económicos ya señalan recuperación. Por ejemplo, el Indicador Coincidente del Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) del INEGI tocó fondo en febrero y ya registra cinco meses de crecimiento (a julio). Este significa que el conjunto de seis variables que coinciden con el ciclo económico está en la fase de recuperación, que expresa crecimiento aunque todavía se ubica por debajo de su tendencia de largo plazo. Si se mantiene su ritmo actual de crecimiento, pasaremos de la fase de recuperación a una de expansión hacia fines del primer trimestre de 2015.
Resulta interesante detenerse a analizar la trayectoria de la economía que produce el SIC. Al tocar fondo en febrero y empezar a crecer a partir de marzo, el Indicador Coincidente termina una fase de 22 meses consecutivos de disminuciones. Si bien es cierto que la profundidad alcanzada en la fase recesiva fue muy poca (la menos profunda de todas las fases recesivas desde 1980 a la fecha), también es cierto que se estableció un nuevo record en duración. Nunca antes habíamos alcanzado una racha de 22 meses consecutivos con tasas negativas. El record anterior de 20 meses se registró entre mayo de 1985 y diciembre de 1986. También hubo un periodo muy prolongado (37 meses) entre un pico y un punto mínimo entre septiembre 2000 y septiembre 2003, pero que se vio interrumpido por tres meses (abril a junio de 2002) en un intento de recuperación. Esto significa que el estancamiento observado a lo largo de casi dos años, que no logró calificarse como “recesión” en el sentido clásico, fue un periodo nunca visto antes en la economía mexicana (desde que existen datos mensuales a partir de 1980).
También ha mejorado la confianza, tanto del consumidor como el empresarial. El componente cíclico de ambos indicadores muestra una tendencia al alza de siete meses, que empezó en marzo de este año. La confianza del consumidor empezó a disminuir a partir de julio del año pasado, hasta registrar en enero de 2014 su nivel más bajo de los últimos 44 meses. En una escala de 0 a 100 (como debe ser un indicador de difusión), la confianza al consumidor llegó a un nivel de 35.6 puntos en enero y ahora (septiembre) se ubica en 38.2 puntos. Aunque todavía se ubica por debajo de su promedio histórico de 39.8 puntos, su recuperación señala que eventualmente deberíamos observar una mejoría en el consumo de los hogares.
Dentro de la mejoría observada, los dos componentes del Índice de Confianza que más optimismo muestran son referentes a la situación económica de los miembros del hogar. El de la situación actual (comparada con la de hace doce meses) se ubica en 44.3 (versus su promedio histórico de 44.8), mientras que el de la situación esperada dentro de doce meses registra 51.5 puntos (siendo su promedio histórico 52.6). La confianza empresarial muestra un patrón similar. En noviembre de 2013 registró 49.9 puntos, el nivel más bajo de los últimos 45 meses (desde febrero de 2010), mientras que en septiembre de este año se ubicó en 52.7 puntos. Resulta interesante que tanto los consumidores como los empresarios siempre ven mejor la situación de sus hogares o empresas que la del país en general, mientras que también siempre muestran más optimismo acerca del futuro en comparación a la situación actual (tanto para sus hogares como para el país).
Prácticamente todos los indicadores económicos de Estados Unidos muestran mejoría, lo que alimentará nuestras exportaciones a su país. La inversión privada empieza a mostrar una mejoría en su avance, tanto en la construcción como en la adquisición de maquinaria y equipo. A pesar de las medidas fiscales adversas que el gobierno federal impuso a principio del año, se espera que el sector privado aumente sus inversiones en la segunda mitad del año. Por lo tanto, la última lectura de los indicadores económicos muestra mejorías en el consumo de los hogares (aunque todavía sin recuperar totalmente su forma), en la inversión privada y en las exportaciones, junto con una perspectiva de mayor optimismo. Todos estos factores deberán contribuir a un mayor crecimiento económico en el último trimestre de este año y el año próximo. Parece ser que ya se acabó el invierno y se asoma la primavera.
Pero sorprendentemente, el gran ausente de la fiesta es el gobierno: el gasto público real registrada en las cuentas nacionales señala que se ubica actualmente en su nivel más bajo de los últimos 17 trimestres, a pesar de aumentos significativas en la recaudación y la deuda pública.

El Motor de Crecimiento

septiembre 3rd, 2014 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Motor de Crecimiento)

A principios de año, la gran mayoría de los indicadores económicos mostraban una tendencia negativa o de estancamiento, lo que motivó una revisión sistemática a la baja en las proyecciones de crecimiento para el año. Hace unos meses, los resultados ya señalaban un comportamiento mixto, con mejorías en la producción manufacturera y las exportaciones, pero todavía un desempeño pobre en la inversión y el consumo de los hogares. Afortunadamente, en el último mes empieza a surgir un balance más favorable que apunta hacia una recuperación más en forma para la segunda mitad del año. Aunque ya parece un sueño alejado alcanzar una tasa de 3 por ciento para el año, todavía con algo de suerte podemos alcanzar la expectativa oficial de la SHCP de 2.7 por ciento.
El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas divulgó el lunes los resultados del Indicador IMEF Manufacturero para agosto. El nivel ajustado por tamaño de empresa registró 53.4 puntos, el segundo mejor nivel observado desde septiembre-noviembre de 2012, mientras que la tendencia alcanzó 52.9 puntos, el nivel más elevado desde diciembre 2012. Fueron tan buenas noticias que hasta la SHCP la divulgó en su cuenta de Twitter.
Sabemos lo importante que es la producción manufacturera para México. Dado que alrededor del 80 por ciento de nuestras exportaciones no petroleras son bienes manufactureros, cuando nuestras exportaciones crecen bien, se encienda la producción manufacturera y tarde o temprano, jala a la economía interna. Desde mediados de los noventa ha sido prácticamente en único motor de crecimiento del país. Cuando deja de crecer, al poco tiempo se estanca el resto de la economía.
El entorno externo se oscureció a principios de año cuando Europa seguía en recesión y la actividad económica de Estados Unidos experimentó una contracción significativa. Sin embargo, el segundo trimestre mostró que el anterior fue simplemente una anomalía a raíz de las condiciones climatológicas adversas y una disminución sorpresiva en los servicios de salud y cuidado personal. Entrando la primavera, los negocios aceleraron la producción ante una demanda creciente y hubo un notorio incremento en los inventarios. El consumo de los hogares aumentó significativamente, lo cual es muy importante para la economía norte americana, ya que representa su principal motor de crecimiento. El rebote del segundo trimestre fue tan importante, que las últimas encuestas ya muestran revisiones al alza para 2014 de 1.6 por ciento en julio a 2.1 por ciento en agosto (según Consensus Economics). Aunque el FMI todavía no ha revisado al alza su estimación para el año, ha dicho que Estados Unidos crecerá por arriba de su potencial en la segunda mitad de 2014 y en 2015.
No queda duda que mejorado el entorno externo para México y que representará un impulso importante para la economía en los dos últimos trimestres del año. ¿Pero la economía interna? Hasta ahora el consumo de los hogares y la inversión privada han permanecido estancados, caracterizados por niveles de confianza muy endebles. Aunque la construcción parece haber tocado fondo hace unos meses, todavía no levanta lo suficiente como para contribuir al crecimiento económico. El gobierno federal presume de aumentos significativos en el gasto público, especialmente en los rubros de inversión, pero todavía no se traduce en valor agregado en las cuentas nacionales.
Aquí es justamente donde recibimos gratamente las noticias del Indicador IMEF No Manufacturero para agosto. Registró un incremento de 2.2 puntos para alcanzar 52.7 puntos en el mes, pero quizás la noticia más importante es que se da un incremento importante después de siete meses consecutivos de una marcada tendencia a la baja. La noticia parece indicar que el estancamiento del consumo de los hogares toco fondo y que empieza a revertirse. El gasto amplio a nivel de gobierno federal empieza a sentirse a nivel estatal y local, lo que sugiere que la inversión pública debe empezar a pintar en esta segunda mitad del año. Si el consumo y la inversión privada responden, aunque tibiamente, es posible que ya pudiéramos entrar a una etapa seria de recuperación.
¿Qué signos deberíamos esperar? Este viernes el INEGI divulgará los indicadores de confianza al consumidor y empresarial. La parsimonia del consumidor ha sido un factor clave en las compras en los hogares, que se ha reflejado en los niveles tan bajos del índice de confianza. Necesitamos ver un aumento sistemático en este índice, dejando atrás los niveles actuales menores a 90 puntos (37 puntos en una escala de 0 a 100). Vamos a ver, pues será un buen primer paso.

La Copa Mundial empieza mañana y Brasil está en la mira de todo el mundo. Su equipo es por mucho el favorito, pues no solamente tiene a Neymar da Silva Santos y un muy buen equipo, sino la indiscutible ventaja de jugar en casa. En cambio, México tiene prácticamente nulas posibilidades de ganar el campeonato y una batalla cuesta arriba simplemente para llegar al cuarto partido. Sin embargo, en medio de esta gran fiesta de futbol, llama la atención el caos que parece reinar en el país ante la multitud de protestas, huelgas y manifestaciones. De no resolverse rápidamente, estamos enfrentando la posibilidad de observar una Copa muy accidentada.

El problema central es que una buena parte de la población no estuvo de acuerdo con el gasto exorbitante que realizó el gobierno de Dilma Rousseff en los preparativos, especialmente cuando la economía está estancada y existen muchas carencias por otros lados. También los sindicatos han aprovechado la situación política para chantajear al gobierno ante la posibilidad de que se paralice el transporte durante el Mundial. Pero no solo enfrenta Dilma la urgencia de resolver el problema inmediato, sino que también ha disminuido sustancialmente su popularidad faltando ya menos de cuatro meses para las elecciones presidenciales. Aunque todavía lleva la delantera sobre el Senador Aécio Neves y el ex gobernador Eduardo Campos, ha perdido más de diez puntos porcentuales en las encuestas desde febrero.

El pobre desempeño del PIB en el primer trimestre prácticamente eliminó el poco optimismo que quedaba para el crecimiento de 2014. Las últimas encuestas señalan que Brasil no llegará ni siquiera al 2 por ciento este año. Por el lado de la oferta no hay indicios de una posible mejora en la producción industrial, mientras que por el lado de la demanda permanecen estancados el consumo de los hogares y las inversiones. En adición al anémico comportamiento de la economía, el Banco Central sostiene una tasa de interés real elevada para tratar de cumplir con su objetivo de inflación.

Ante esta coyuntura, llama la atención las declaraciones del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que descalificó a los que han criticado a Brasil y dicho que México ha lo desbancado como la promesa futura de América Latina. Lula dijo que después de revisar los fundamentos económicos mexicanos, encontró que todo es peor que en Brasil. Para ejemplificar la lentitud de México, dijo que la reforma energética mexicana fue algo que se hizo con Petrobras hace 20 años y que no hay ningún indicador comparable a los brasileños.

Al ser por mucho los dos países más grandes de América Latina, siempre se están comparado. Por un lado, las dos economías se han caracterizado por tener una tasa promedio de crecimiento muy bajo en los últimos treinta años, mientras que por otro lado, han ofrecido promesas similares de que en algún momento podrán despegar. En principio, Brasil aparentemente ha registrado una tasa de crecimiento económico ligeramente superior al que ha presentado México. Sin embargo, en materia de estabilidad económica, México ha mostrado mejores calificaciones que Brasil. Brasil gana en recepción de inversión extranjera directa, mientras que México sale adelante en materia de finanzas y deuda pública.

Es aquí donde resulta interesante la tesis que acaba de presentar Juan Mendoza en el ITAM sobre una evaluación diferente de la trayectoria de crecimiento económico de México y Brasil. Se utilizó una metodología desarrollada por Vernon Henderson para medir el crecimiento mediante el empleo de imágenes satelitales para ver la intensidad de las luces de los distintos países en el tiempo. La hipótesis central es que hay una relación constante entre la intensidad de las luces visto desde el espacio y el crecimiento económico. Sin entrar en detalle en cómo se desarrolló el estudio, las conclusiones principales fueron que mientras existe una probable subestimación en el crecimiento económico de México entre 1992 y 2008 de 0.43 por ciento promedio anual, existe una supuesta sobreestimación para Brasil en el mismo periodo de 0.99 por ciento. El estudio encontró que el crecimiento reportado de 2.69 por ciento por el INEGI para México debería haber sido 3.12 por ciento y en Brasil, en vez de 3.26 por ciento de crecimiento oficial, realmente se registró 2.27 por ciento. De ser cierto, la escasa ventaja que nos llevaba Brasil en el desempeño económico en las últimas décadas se convierte en una pequeña desventaja.

Al final de cuentas, lo más seguro es que Brasil nos ganará el partido el próximo martes 17 de junio. Bien por ellos.