Articulos sobre la economía Mexicana
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La Inflación

noviembre 1st, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en La Inflación)

La inflación registró 6.66 por ciento en agosto de este año, la tasa anual más elevada desde mayo 2001. En apenas 20 meses vimos como se fue de 2.13 por ciento en diciembre de 2015 (la tasa más baja desde que existe el INPC a partir de 1969), a la más elevada de los últimos 195 meses. El mes pasado, por primera vez en 15 meses, vimos que bajó a 6.35 por ciento. ¿Es el comienzo de una nueva trayectoria a la baja?

La tasa mensual de 0.31 por ciento de septiembre fue algo fortuita. Fue mucho menos de lo anticipado, ya que en la segunda quincena bajaron varios precios temporalmente a raíz de los sismos, como el transporte público y el servicio de telefonía móvil. Estas disminuciones se combinaron con la reducción en precios de varias frutas y verduras y el final de la temporada alta de turismo, de tal forma que la tasa de la segunda mitad del mes fue -0.17 por ciento, muy inusual para una segunda quincena de septiembre. De no haber sido por los sismos, es muy probable que la inflación del mes se hubiera acercado más a 0.5 por ciento; pero aun así la inflación anual hubiera quedado alrededor de 6.5 por ciento, marcando el principio de una trayectoria descendente.

Los últimos cuatro meses del año son, típicamente, los de mayor inflación en el año. Se combinan los aumentos en colegiaturas (septiembre) con incrementos en las tarifas eléctricas ante el fin de la temporada de subsidios en las zonas cálidas del país (octubre y noviembre), con los aumentos en precios en diciembre ante la mayor demanda por los aguinaldos y compras navideñas. Esto significa que la tasa anual aumentará o disminuirá de aquí a fin de año, si la inflación de estos meses es mayor o menor a los mismos del año anterior. La inflación acumulada de los últimos cuatro meses de 2016 fue 2.48 por ciento, mientras que la mayoría de los analistas apuestan a que no será muy diferente en los mismos meses de 2017. Esto nos lleva a que el consenso para fin de año (de la Encuesta de Instituciones Financieras de Citibanamex del 5 de octubre) es de 6.3 por ciento. El Banco de México sí anticipa que será menor, para terminar el año en 5.9 por ciento.

Casi todos anticipan una disminución significativa en la inflación en 2018. El consenso de la encuesta de Citibanamex es de 3.8 por ciento para fin de año, que ya se ubica por debajo del límite superior del rango de variabilidad de Banxico. La institución más pesimista (Vector) anticipa que bajará a 4.5 por ciento, pero hay varios (Bursamétrica, Itaú y Nomura) que anticipan que la tasa bajará hasta 3.3 por ciento.

La razón principal es por el efecto de la base de comparación. En enero de este año sufrimos un incremento de 1.70 por ciento respecto al mes anterior, el aumento más pronunciado para un mes desde enero de 1999. Todos recordamos el famoso gasolinazo que provocó manifestaciones, saqueos y protestas por todos lados ante la decisión del gobierno de aumentar en forma descabellada el precio de la gasolina. Dado que nadie anticipa que las autoridades vuelven a cometer el mismo error en enero de 2018, matemáticamente tendremos una disminución muy pronunciada que, a principios de año, debería disminuir la inflación anual por debajo de 5.0 por ciento.

En los siguientes meses de 2017, en especial febrero y marzo, hubo una escalada de precios ante el impacto de la gasolina y por la depreciación acumulada en el tipo de cambio de los dos años anteriores. Dado que se anticipa un tipo de cambio en el primer trimestre de 2018 menor a la que existía a principios de 2017, ya no existe la presión cambiaria. Por lo mismo, es de esperar que las tasas de febrero y marzo de 2018 sean mucho menores a las observadas en 2017.

¿Pero por qué sentimos que la inflación es mucho más elevada y que no bajará tan rápidamente? Una buena parte de la razón es que el INEGI involucra en su cálculo precios virtuales (como la renta imputada), que no tiene nada que ver con las restricciones presupuestales de muchas familias y precios de muchos bienes y servicios que son muy estables pero que casi no nos percatamos. En cambio, los precios más visibles, como de los alimentos, son los que más han aumentado. Simplemente podemos voltear a ver la inflación implícita en la Canasta Alimentaria que calcula Coneval para medir la pobreza laboral; en agosto llevaba un incremento de 12.7 por ciento, prácticamente lo doble de lo que nos reporta INEGI.

El tipo de cambio cerró el año en 17.2487 pesos por dólar y ya para el final de la primera semana de 2016 estaba en 17.9283. Parece inminente que pronto entrará al terreno de los 18 pesos. Ciertamente, el mercado cambiario ha mostrado mucho nerviosismo, que difícilmente se puede justificar. El 31 de diciembre de 2014 estaba en 14.7414, por lo que sostuvo un aumento de 17.0 por ciento en el año. Sin embargo, si tomamos en cuenta que a principios de junio de 2014 estaba en 12.8462, el aumento acumulado en aproximadamente un año y medio llega a 39.6 por ciento. En buena medida, ha sido resultado del fortalecimiento del dólar contra la mayoría de las monedas del mundo, por lo que las explicaciones deben provenir principalmente del exterior. No obstante, en los últimos meses hemos visto ya nerviosismo interno, que rebasa los limites de lo que pudiera dictaminar los fundamentos de la economía.

Queda claro que nadie anticipaba esta depreciación. Según la Encuesta de Expectativas de Banamex, que se levante cada 15 días entre alrededor de 25 instituciones financieras, el consenso (mediana) del mercado a mediados de 2014 era que el tipo de cambio terminaría 2015 en 12.68 pesos. En ese momento, la institución más pesimista, Scotia Bank, lo vea en 13.40, mientras que JP Morgan anticipaba 12.25 pesos para el cierre del año. Hace un año (7 de enero de 2015), cuando el tipo de cambio esta acercándose a los 15 pesos, el consenso estaba en 14.00 para fin de año, siendo el más pesimista Nomura (15.00) y el más optimista BBVA Bancomer (13.00). A pesar de una tendencia alcista que lleva ya año y medio y sitúa al tipo de cambio cerca de los 18 pesos, la última encuesta (7 de enero de 2016) prevé que la paridad terminará este año en 17.00 pesos. Todas las instituciones encuestadas anticipan una apreciación respecto al tipo de cambio de ahora, ya que la más pesimista, Monex, piensa que estará en 17.87 pesos a fines de diciembre. Más sorprendente, CIBanco anticipa que estará en 15.30 pesos en doce meses.

¿Por qué esperan todas las instituciones una apreciación este año? Primero, porque la depreciación actual refleja un claro sobre ajuste, mucho más allá de lo que dictaminan los fundamentos. Segundo, porque el comportamiento histórico de los últimos 21 años (desde que existe el régimen cambiario actual) siempre ha señalado que el peso se aprecia lentamente después de una aguda depreciación. Tercero, anticipan políticas monetaria y cambiaria más restrictivas, que evitaran una mayor debilidad. Finalmente, porque no quieren admitir la posibilidad de que continúe la debilidad del peso todo el año.

¿Es posible que el tipo de cambio termine el año por encima de los 18 pesos? Definitivamente. En años anteriores, vimos una entrada espectacular de inversión extranjera de portafolio a raíz de la política monetaria expansionista sin precedente de la Reserva Federal y otros bancos centrales. Ahora que empieza un nuevo ciclo de ésta política no debemos esperar que los flujos de capital sean tan favorables. Esto implica una nueva mezcla entre la oferta y demanda de divisas, que fácilmente puede mantener el tipo de cambio en los niveles actuales o incluso, todavía a un nivel mayor.

El Mediano Plazo

septiembre 23rd, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Mediano Plazo)

Ayer en la tarde, el Poder Ejecutivo mandó los Criterios Generales de Política Económica para 2016 al Congreso de la Unión. Aunque no tengo las cifras que se utilizaron para el marco macroeconómico al momento de escribir, queda claro que los números que divulgó la SHCP a principios de abril en el documento de “Pre-Criterios” dejaron de ser relevantes y requerían de una actualización significante.

Hace cuatro meses anticipaba crecimiento en 2015 entre 3.2 y 4.2 por ciento, mientras que 2016 estaba entre 3.3 y 4.3 por ciento. Cuando el INEGI publicó el PIB del segundo trimestre, la SHCP anunció que bajaba su expectativa de 2015 a un rango de 2.0 a 2.8 por ciento, pero mantuvo la de 2016 sin cambio. Las últimas encuestas señalan 2.3 por ciento como el consenso para 2015 y 3.0 por ciento para 2016. Son ya muy pocos analistas que esperan crecimiento de 3.3 por ciento o más para el próximo año. Según la última encuesta de Banamex de Expectativas, BNP-Paribas, Nomura, Old Mutual, Pro Asset, Santander, Thorne y UBS estiman crecimiento entre 3.3 y 3.5 por ciento. Pero salvo Santander y posiblemente UBS, los demás son instituciones sin mucha presencia en el país, que no tienen tan claro el panorama. En este sentido, realmente llama la atención el optimismo desbordado de Santander.

El tipo de cambio promedio de 2015 estaba en 14.80 para 2015 y 14.50 para 2016. Sin embargo, el promedio de los primeros ocho meses del año se ubica en 15.46, mientras que al 8 de septiembre cerró en 16.80. Aun en el caso optimista de que el peso se apreciara de aquí a fin de año, lo más probable es que el promedio termine por encima de 16 pesos por dólar. Dado que prevalece la fortaleza del dólar y no se ve en el mediano plazo una apreciación significativa del peso, a estas alturas 14.50 para 2016 es una cifra difícil de creer.

El precio promedio por barril de petróleo estaba en 50 dólares para 2015 y 55 para 2016. Aunque el promedio de los primeros ocho meses del año anda en 48.48 dólares, el hecho de que actualmente está en 41.11 nos hace pensar que el promedio terminará el año en un nivel mucho más abajo. Igual, suena muy optimista un precio promedio de 55 dólares para 2016, especialmente con el regreso al mercado de Irán y la desaceleración de China.

La SHCP esperaba una tasa de inflación fin de año de 3.0 por ciento para 2015 y para 2016. Sin embargo, la depreciación cambiaria no se ha revertido y la mayoría de los analistas anticipan que el traspaso empezará a cobrar factura hacia fines de este año o a más tardar en 2016. La última encuesta de Expectativas de Banamex muestra que todas las instituciones financieras (salvo Banorte que mantiene una proyección oficialista), ven un incremento en la inflación el próximo año.

Este año ha sido difícil, caracterizado por caídas en el precio y en el volumen de la exportación de petróleo, de una elevada volatilidad en los mercados financieros internacionales (en especial los cambiarios), de un aumento en la incertidumbre de los inversionistas y de un estancamiento en las actividades secundarias. Lo único que nos ha salvado de todavía menor crecimiento ya sido la reactivación en el consumo de los hogares.

El problema es que 2016 no se ve necesariamente mejor. Los precios de los commodities van a permanecer bajos, ya que la economía China no va mejorar y el resto del mundo sigue con problemas. No se ve que Estados Unidos vaya a tener más crecimiento, por lo que es difícil anticipar una buena evolución en nuestras exportaciones. Mientras que las exportaciones de automóviles (según AMIA) crecieron 14.1 por ciento a tasa anual en los primeros cuatro meses del año, han avanzado tan solo 2.3 por ciento en los últimos cuatro. Las exportaciones manufactureras no automotrices muestran una tendencia negativa desde hace casi medio año. El Indicador IMEF No Manufacturero de agosto anticipa una desaceleración en el comercio y los servicios. ¿En qué podemos basar el optimismo de que vamos a crecer más el siguiente año?

Otra característica primordial de este año, tanto externo como interno, ha sido la incertidumbre, que no solo ha sido uno de los factores principales detrás de la volatilidad en los mercados financieros, sino también ha actuado como freno a la inversión. La mayor parte proviene del titubeo en la política monetaria de Estados Unidos, que a su vez ha provocado una hipersensibilidad ante cualquier evento. El problema es que no queda claro que todo se tranquilizará con un incremento próximo en la tasa, ya que seguirá la duda acerca de cuándo y cuánto será el siguiente.

La Inflacion de la Primera Quincena

enero 28th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Arena Publica - (Comentarios desactivados en La Inflacion de la Primera Quincena)

Dos días antes de que el INEGI dé a conocer las cifras de la inflación quincenal, Banamex levanta y publica una encuesta entre las instituciones financieras para conocer sus expectativas. En su encuesta del 20 de enero, resultó que el consenso entre las 24 instituciones que participaron era que la tasa de inflación general para la primera quincena de enero sería de 0.24 por ciento, en un rango de 0.09 por ciento (Finamex) hasta 0.50 por ciento (Scotia). La encuesta también señalaba que se anticipaba 0.16 por ciento para la tasa subyacente, dentro de un rango de 0.04 por ciento (JP Morgan y Vector) a 0.38 por ciento (Signum). Dos días después, el jueves 22 de enero, se dio a conocer que la tasa general de la quincena fue -0.19 por ciento y la subyacente -0.09 por ciento. En muy pocas ocasiones se ha equivocado el mercado en una magnitud tan grande. Por lo mismo, merece un análisis más exhaustivo que lo normal.
¿Qué pasó? ¿Por qué no se anticipó la caída? De entrada, lo que más disminuyó fue el precio del jitomate (-32.8 por ciento), que tuvo una incidencia de -0.204 puntos porcentuales en la disminución total. En la lista de los diez precios que más bajaron, también se ubicó el chile poblano (-4.7 por ciento), aunque su incidencia fue tan solo de -0.012. Esto empujó a que el subíndice de frutas y verduras bajara -2.6 por ciento con una incidencia de -0.199 puntos. La gran variabilidad de los precios de estos productos hace sumamente difícil anticipar la magnitud, el tiempo y la dirección, por lo que fue lo que más contribuyó a la sorpresiva disminución. Además, se debe contemplar la disminución como fenómeno temporal, ya que en algún momento volverán a subir.
Sin embargo, si el precio del jitomate no hubiera bajado, de todos modos la inflación general se hubiera ubicado alrededor de cero por ciento, todavía muy por debajo de la expectativa. Resulta que también disminuyó el subíndice de “otros servicios” en -0.99 por ciento, con una incidencia de -0.172 puntos. Aquí los precios que contribuyeron a la baja fueron los del servicio de larga distancia, tanto nacional como internacional, el servicio telefónico local fijo, el del transporte aéreo y los servicios turísticos en paquete. Aunque los precios relacionados a la telecomunicación deberían haberse incorporado en las previsiones (posiblemente salvo el telefónico local fijo), se pueden considerar como disminuciones permanentes. En cambio, los precios del transporte aéreo y de los servicios turísticos (que están relacionados) obedecen a un comportamiento estacional; suben al empezar vacaciones y bajan a su conclusión, lo que significa que son variaciones temporales.
Posiblemente uno de los precios que aumentaron fue el responsable del margen de error en muchos de los analistas: el precio de la gasolina magna subió 1.9 por ciento en la mayoría del país. Sin embargo, a nivel nacional (ya ponderado por variaciones en la zona fronteriza), se registró un incremento de tan solo 0.9 por ciento, con una incidencia de 0.041. Pero la disminución de -2.1 por ciento en las tarifas eléctricas tuvo una incidencia de -0.056 puntos, que terminó por neutralizar por completo el impacto de la gasolina. El subíndice de energéticos aumentó tan solo 0.03 por ciento y tuvo un impacto imperceptible en la tasa general de 0.003 puntos.
La misma encuesta de Banamex dice que las instituciones anticipan una tasa general de 0.41 por ciento para todo el mes; el rango de las previsiones va de 0.20 por ciento (Vector) hasta 0.89 por ciento (Prognosis). Dado que para llegar a la tasa mínima contemplada de 0.20 por ciento, la inflación de la segunda quincena tendría que ser superior a 0.31 por ciento, queda muy claro que todas las instituciones tendrán que realizar revisiones mayores a la baja. Hasta ahora, la única institución que he visto divulgar una nueva estimación es Banamex, que ahora anticipa -0.04 por ciento para el mes, lo que implica 0.19 por ciento en la segunda quincena.
No obstante, más que una nueva previsión para el mes, lo que realmente va ser interesante será ver si las instituciones van a modificar sus expectativas para todo el año. El consenso que existía hasta antes de conocer la sorpresiva tasa de la primera quincena, era de 3.40 por ciento. El rango era de 3.0 por ciento (Banorte y Nomura) hasta 4.22 por ciento (Scotia). Tendrán que considerar que la disminución en los precios agrícolas y los asociados al turismo son de carácter temporal, mientras que los de los servicios relacionados a la telecomunicación son permanentes. Por lo pronto, Banamex anunció que anticipa ahora 3.26 por ciento para fines de diciembre, en vez de 3.28 por ciento que tenía antes de conocer la tasa de la primera quincena. Esto significa que espera que las disminuciones no anticipadas de principios de año serán básicamente compensadas con incrementos adicionales a través del año. ¿Será la opinión del consenso?
Por lo pronto, los factores que más podrán contribuir a una disminución y a un aumento en la inflación anual siguen siendo los mismos. Pero no tenemos que entrar en detalle, ya que están especificados en mi penúltima entrada anterior de este mismo Blog de Arena Pública (titulado “Las Perspectivas de Inflación” del 9 de enero).