Articulos sobre la economía Mexicana
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Confianza Empresarial

mayo 10th, 2017 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Confianza Empresarial)

El INEGI dio a conocer los resultados del indicador de confianza empresarial para abril. En el margen, hay mejorías en todos los sectores y en todos sus componentes. De la misma forma, también se percibe una mejoría en las expectativas de crecimiento del país para el año. Por ejemplo, el consenso de la Encuesta de Expectativas de los “Especialistas” en Economía del Sector Privado de Banxico, subió a 1.7 por ciento, cuando estaba en 1.5 por ciento apenas dos meses. Aunque todavía prevalecen factores que apunta a que el crecimiento este año será menor al de 2016, la diferencia ya no parece ser tan abismal.

¿De dónde proviene este optimismo? Como lo sugiere la apreciación del peso desde mediados de enero hasta abril, hubo una clara sobrerreacción en enero a los daños que representarían el gasolinazo y la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos. Sin embargo, es importante matizar esta mejoría, ya que en términos relativos todavía persiste cierto pesimismo. Por ejemplo, en la misma encuesta de Banxico señala un “especialista” que anticipa crecimiento de 0.0 por ciento para el año. El indicador de confianza empresarial muestra dos meses de recuperación, pero aun así sus niveles están en niveles históricamente bajos.

El indicador de confianza tiene varios hechos estilizados que valen la pena recordar. Primero, el empresario siempre ve el futuro con más optimismo que el presente, ya sea de la situación económica del país o la de su empresa. Segundo, siempre refleja mayor optimismo en la situación de su empresa comparado con la del país, ya sea en la actualidad o del futuro. Tercero, el componente de mayor pesimismo siempre es en torno a si ahora es el momento adecuado para invertir. Cuarto, al comparar ésta con la confianza del consumidor, siempre resulta más optimista el empresario. A raíz de estas vicisitudes, resalta el hecho de que lo que motivó realmente el desplome en la confianza empresarial en enero fue una caída brutal en la percepción futura de la situación económica del país. Aunque hubo disminuciones en los cinco componentes del Indicador, éste registró su mínimo histórico, mientras que los demás cayeron, pero ni siquiera cerca de sus mínimos anteriores. En los últimos dos meses la percepción futura del país en la confianza empresarial manufacturero se ha recuperado 6.7 puntos, pero aun así se ubica en la zona de “pesimismo”.

Existen otras señales y tendencias interesantes de este indicador. A partir de mediados de 2011 se modificó la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial para incluir a los sectores de construcción y comercio. También se abrió el sector manufacturero para abarcar siete subsectores diseñados ad-hoc. Anteriormente, el indicador se llamaba “confianza del productor”, pero al incluir más sectores, se modificó a “confianza empresarial”. En los primeros tres años de poder realizar comparaciones entre estos sectores, no se definió uno como más optimista o pesimista, ya que mostraban tendencias similares siendo a veces un sector más optimista y a veces otro. Sin embargo, desde mediados de 2015 los sectores de la construcción y de comercio han mostrado mucho más pesimismo que la manufactura. Resulta interesante esta tendencia, ya que mientras la manufactura mostraba algo de estancamiento, el comercio vivía buen momento ante el crecimiento continuo del consumo de los hogares.

Otra tendencia sugestiva está presente en los tres sectores y también en cada uno de los siete subsectores de la manufactura. Desde prácticamente el inicio de este sexenio se ha presentado una tendencia declinante continuo, es decir, poco a poco, los empresarios han abandonado una visión optimista en general y con el tiempo han mostrado cada vez más y más pesimismo. En los primeros meses del sexenio (de 2013), hubo un incremento en la confianza empresarial, a tal grado que se registró un máximo histórico. El Pacto para México y el discurso de que era el “momento México” dio muchas esperanzas y más que uno compró la idea de sería factible crecer por arriba de 5 por ciento. Sin embargo, esta ilusión se fue desvaneciendo con el tiempo y ahora iniciamos el quinto año consecutivo con una tendencia cada vez más hacia el pesimismo.

Pero, al final de cuentas la mejoría que hemos observado en estos dos meses es simplemente la recuperación de una sobrerreacción a inicios de año y no un cambio de tendencia. Lástima.

La Confianza

octubre 19th, 2016 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en La Confianza)

El INEGI empezó a calcular la confianza del consumidor a partir de abril de 2001. El indicador es un índice de difusión, que va de 0 a 100 y que se calcula mediante el promedio de cinco preguntas sobre las percepciones del consumidor. El valor del indicador se construye mediante los porcentajes de respuestas, de tal forma que representa un promedio ponderado de “optimismo” relativo en un momento dado. Cero significaría el pesimismo máximo, mientras que 100 reflejaría el optimismo máximo. Existe un umbral natural de 50 que separa dos zonas de optimismo (50 a 100) y de pesimismo (de 0 a 50).

En los primeros años que se levantó la Encuesta Nacional Sobre la Confianza del Consumidor (ENCO), se encontró que el nivel de confianza siempre daba un valor por debajo de los 50 puntos. En su momento, el INEGI se preocupó de divulgar un indicador de confianza que reflejara un pesimismo permanente de los consumidores. Por lo mismo, decidió ocultar el nivel de la confianza en un momento dado al igualar enero de 2003 a 100. De esta forma, el índice revelaba el cambio a través del tiempo, pero sin dar a conocer el nivel de la confianza en un momento dado. Afortunadamente, a mediados del año pasado decidió publicar la información completa mediante lo que ahora llama el “indicador de balance”. Desafortunadamente, se decidió continuar con el índice anterior, lo que confunde al público y a muchos analistas. Por ejemplo, en septiembre disminuyó el índice -1.6 puntos, mientras que el indicador cayó -0.6 puntos; dos números para el mismo fenómeno. Peor aún, en momentos uno dice que mejora la confianza, mientras que el otro que disminuye.

La ENCO demuestra ciertos hechos estilizados de la confianza del consumidor. Primero, desde que existe la serie encontramos que nunca se ha registrado un valor superior a los 50 puntos, es decir, en la zona de “optimismo”. Esto significa que el consumidor mexicano es por naturaleza pesimista, solo que a veces es más pesimista y a veces menos pesimista. No obstante, el ubicarse en la zona de pesimismo no significa que los consumidores dejan de comprar. Un estudio realizado por Gerardo Leyva del INEGI muestra que el valor de 34.5 es un umbral empírico (econométrico) que separa las variaciones anuales negativas de las positivas en el consumo privado en el país. Segundo, siempre muestra más optimismo sobre su propia situación respecto a la percepción que tiene sobre la situación económica del país. Tercero, siempre ve con mayor optimismo el futuro respecto a la situación actual, ya sea su propia situación o el del país. Por último, siempre ve con mayor pesimismo sus posibilidades de compra de bienes duraderos.

Por ejemplo, en septiembre el indicador señala un nivel de 35.2 puntos (en su escala de 0 a 100), que resulta del promedio de la situación actual del hogar (43.9), la situación futura del hogar (48.4), la situación económica actual del país (29.6), la situación económica futura del país (32.9) y las posibilidades actuales de comprar bienes duraderos (20.3). Podemos ver cómo se cumplen los hechos estilizados mencionados. Sin embargo, también llama la atención que el nivel actual del indicador (35.2) se ubica ya cerca del umbral estadístico de 34.5 señalado por Leyva. De hecho, el nivel de septiembre es el más bajo que se ha observado desde abril de 2010, cuando la economía empezaba a recuperarse de la Gran Recesión de 2008-2009.

Si analizamos con un poco más de detalle el indicador, encontramos que todos sus componentes muestran una tendencia a la baja en los últimos cuatro a seis meses. Sin embargo, los dos componentes que se refieren a la percepción del consumidor sobre la situación económica del país, tanto la actual como la del futuro, muestran una tendencia a la baja desde hace un año. La percepción actual de la situación económica es la más baja desde mayo de 2009, justo cuando estábamos a la mitad de la Gran Recesión. Pero la percepción sobre la condición económica del país dentro de 12 meses respecto a la actual situación, se ubica en su mínimo histórico, es decir, los consumidores ven con más pesimismo el futuro ahora que en cualquier otro momento de la historia del indicador, incluso más pesimista que cuando estábamos en medio de la famosa Gran Recesión.

Realmente llama la atención. ¿De dónde proviene este pesimismo? Me imagino que muchos saben el por qué.

Dos Visiones Distintas

febrero 6th, 2014 | Posted by Jonathan Heath in Arena Publica - (Comentarios desactivados en Dos Visiones Distintas)

No es tan fuera de lo común encontrar opiniones diferentes sobre México (y me imagino sobre cualquier país) dentro y fuera del país. Es más, las opiniones en el extranjero suelen ser más optimistas comparadas con los que residen en México. Podríamos pensar que los que viven fuera del país tienen menos información y no tienen la misma experiencia del vivir el día a día los problemas y dificultades que se presentan. Por ejemplo, no viven el caos diario del tráfico, las manifestaciones continuas, la toma del Zócalo o del Monumento de la Revolución, etc. Tampoco conocen nuestra historia con el mismo detalle y sentimiento. Por ejemplo, en 1994 antes de la devaluación de diciembre, los extranjeros traían sus fondos de inversión a México con base en los indicadores económicos existentes. Sin embargo, los mexicanos ya estaban comprando dólares porque sabían que había una crisis al final de cada sexenio. Si compramos esta hipótesis, podríamos decir que los que residen aquí son más realistas y por tanto, más pesimistas.

Pero también se puede argumentar que los mexicanos tienen una visión más sesgada y subjetiva, menos apegado a los hechos fríos.  No porque hemos tenido devaluaciones continuas en el pasado significa que vamos a volver a sufrir la misma experiencia, en especial cuando ya no hay la inflación de antes, el déficit externo es muy pequeño y las finanzas públicas están sanas (bueno, más o menos). No porque las pocas reformas que tuvimos a lo largo de la década anterior fueron ineficaces, significa que las que se han aprobado ahora también lo van a ser. Si esta visión es correcta, entonces podemos pensar que los extranjeros son más realistas y por tanto, más optimistas.

Independientemente de quien tenga razón, llama la atención la gran divergencia entre el pesimismo interno y el optimismo externo que existe en este momento. En el exterior, siguen con el tema del “momento México”. Moody’s y Standard & Poor’s, las dos empresas calificadoras más importantes del mundo, han mejorado nuestra calificación de riesgo-país, argumentando principalmente que las diez reformas aprobadas van a transformar al país y permitir que ahora si podamos crecer. Banker’s, una revista Europea que se especializa en temas financieros, le otorgó el premio del Ministro de Finanzas del año a nuestro Secretario de Hacienda por haber empujado las reformas. Medios tan importantes como el Financial Times, The Economist y el New York Times, escriben regularmente sobre el futuro promisorio del país. Sin duda, México está en la mira del resto del mundo como uno de los países con más potencial.

En cambio en México, la mayoría de los analistas se burlan del “momento México”, ven como se desvanece el Pacto para México y anticipan un año ríspido de manifestaciones y actos de desobediencia civil como protesta por las reformas. Pero no sólo el círculo rojo exterioriza su pesimismo, sino también los hogares. El Indicador de Confianza del Consumidor lleva 13 meses con una tendencia negativa, mientras que el resultado de enero se acerca a los mínimos visto en la gran recesión de 2009. La confianza empresarial también desciende rápidamente en todos los sectores que reporta el INEGI.

Quién sabe quién tendrá la razón al final de cuentas. Posiblemente nos encontremos a mitad del camino, con algo más de crecimiento como anticipan los extranjeros, pero sin que sea espectacular como se espera aquí. Pero hoy tenemos que reírnos de la ironía de que prácticamente a la misma hora que el INEGI nos reportaba un desplome en la confianza de los consumidores, Moody’s estaba informando su decisión de mejorar nuestra calificación de riesgo-país, llevándonos ya a la familia de los “A”, que refleja una capacidad fuerte (ya no simplemente adecuada) de cumplir con nuestras obligaciones crediticias. Mientras que los consumidores ven los efectos negativos de la reforma fiscal, Moody’s argumenta que la misma reforma hará maravillas para el país. Mientras que los consumidores manifiestan menos apoyo al gobierno y baja la popularidad del presidente, Moody’s piensa que el gobierno toma las acciones correctas y habla muy bien de Enrique Peña Nieto.