Header

Una Nueva Crisis Alimentaria

septiembre 5th, 2012 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico - (Comentarios desactivados en Una Nueva Crisis Alimentaria)

Desde que México regresó a inflaciones de un solo dígito a partir de 2000, hemos observado una inflación promedio de 4.43%.  Aunque todavía no se ha logrado llegar al objetivo puntual de inflación de 3%, por lo menos en cinco de los últimos diez años hemos visto una tasa fin de año por debajo de 4%, que es el umbral superior del rango de variabilidad impuesto por las autoridades monetarias.  Por lo mismo, la actuación de la Junta de Gobernadores del Banco de México nos hace pensar que el objetivo real de la inflación de fin de año es 4% y no 3%.

El único año que realmente fue una excepción fue 2008 cuando la inflación terminó en 6.53%, producto de una crisis alimentaria internacional que vio alzas significativas en los precios de los alimentos y productos agropecuarios en los mercados mundiales.  En México los precios de las mercancías alimentarias aumentaron 9.46%, mientras que los precios de los productos agropecuarios sufrieron incrementos de 11.63% en promedio.  En buena parte, fue la gran recesión de 2009 que ayudó a disminuir las presiones del momento y regresar la inflación a tasas más moderadas.

El año pasado vimos la inflación promedio (3.41%) más baja en la historia del INPC (que existe desde 1969), a pesar de que hubo alzas importantes en los precios de las mercancías alimentarias.  Lo que contribuyó a que no hubo más inflación fue que los incrementos en los precios de los bienes agropecuarios fueron limitados.  Sin embargo, esta tendencia se revirtió en la primera mitad de este año y últimamente hemos visto que la inflación ha vuelto a tomar una tendencia alcista.

Queda muy claro que el alza de precios está concentrado en alimentos y energéticos.  Sin considerar los precios de las mercancías alimentarias y de los productos agropecuarios, la inflación anual (que se ubica en 4.42%) bajaría a 3.24%.  Si también eliminamos los precios de los energéticos, tendríamos una tasa de apenas 2.57%.

Los expertos opinan que la inflación anual seguirá al alza en septiembre, llegando a un pico de casi 4.8%, para después bajar en el último trimestre del año y ubicarse muy cerca de una tasa de 3.8%, similar a la observada a fines de 2011.  La razón principal es que se espera que se revierte el ciclo alcista en los precios agropecuarios, que bien sabemos son muy volátiles y se mueven en forma cíclica irregular.

Sin embargo, la pregunta obligada es ¿realmente bajarán los precios agropecuarios?  Un reporte reciente del Banco Mundial señala que los precios de los alimentos en los mercados mundiales han aumentado 7% entre abril y julio, mientras que algunos productos como maíz y soya han registrado máximos históricos.  Incluso, el Banco se pregunta si no estamos al borde de una nueva crisis alimentaria como la que se observó en 2008.

El Banco Mundial reporta condiciones climáticas adversas en muchas partes del mundo, aunado a inventarios reducidos, como las causas principales de los incrementos significativos en los precios.  Ahora está en espera de evaluar bien el patrón climatológico del fenómeno de El Niño, que dependiendo de cómo se desarrolla, podría causar inundaciones severas en algunas partes del mundo y sequias inexorables en otras.  También advierte que si algunos países productores deciden limitar exportaciones como respuesta al alza de precios, definitivamente nos enfrentaríamos a una crisis alimentaria parecida a la de 2008.

En México nos enfrentamos a la crisis del huevo, que en algunas partes de la República ha duplicado su precio en menos de un par de meses.  A pesar de las medidas tomadas, que incluyen importaciones sin aranceles y apoyos para reponer el stock de gallinas, los expertos estiman que el precio no se revertirá significativamente hasta fines de año.  Aunque vimos que los precios de las mercancías alimentarias habían disminuido su ritmo de incrementos a principios de año, en los últimos dos meses las alzas han empezado a acelerar de nuevo.

En principio, deberíamos esperar que la inflación revierta su tendencia alcista en el último trimestre del año.  Sin embargo, debemos advertir que el riesgo de más alzas en los precios de los alimentos procesados y los commodities ha aumentado significativamente.  La mayoría de los analistas no esperan que el Banco de México vaya a iniciar un ciclo de endurecimiento en su política monetaria en los siguientes trimestres.  No obstante, de desatarse una nueva crisis alimentaria mundial las autoridades monetarias tendrán que tomar las medidas pertinentes para mitigar el contagio de expectativas, que pudiera encadenar en mucho más inflación de lo que ahora se anticipa.

Aun en el caso de que se logre mantener la inflación general por debajo de 4%, las autoridades tendrán que medir el impacto de los incrementos de precios de los alimentos en los segmentos menos protegidos de la sociedad.  Una crisis alimentaria pega mucho más a las clases bajas y contribuye significativamente a incrementar la pobreza.  Ojalá que las autoridades no estén demasiado distraídos con el cambio de gobierno para tomar las acciones pertinentes y preventivas.

La Tasa de Política Monetaria

noviembre 16th, 2011 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico - (Comentarios desactivados en La Tasa de Política Monetaria)

Hace seis meses el consenso de los analistas de mercados financieros era que la economía iba crecer en 2011 en 4.4 por ciento, con una inflación de fin de año de 3.8 por ciento.  Incluso, había varias instituciones que veían el crecimiento del PIB en 4.8 por ciento (Banamex y UBS), mientras que otras anticipaban una inflación todavía mayor de hasta 4.1 por ciento (Bancomer).  Sin embargo, la turbulencia mayor que experimentaron prácticamente todos los mercados financieros a partir de fines de julio cambiaron estas perspectivas hacia una visión más pesimista.  La última encuesta anticipa un aumento en el PIB de 3.7 por ciento con una tasa de inflación de 3.4 por ciento, en la cual Vector piensa que la economía crecerá únicamente 3.3 por ciento y Deutsche Bank espera que la inflación termine en 3.1 por ciento.

Aunque había dudas acerca de la viabilidad de Grecia y se hablaba de la posibilidad de una recesión norteamericana antes del 21 de julio, cuando Standard & Poor’s anunció que bajaba la calificación soberana de Estados Unidos, los mercados estaban relativamente tranquilos.  Ya se veía una clara desaceleración en la economía norteamericana dentro el contexto de la recuperación más lenta en la historia de los últimos 60 años.  Sin embargo, el tipo de cambio seguía su trayectoria descendente y nuestras exportaciones mantenían tasas de crecimiento sorpresivas.  De alguna forma u otra, las expectativas cambiaron radicalmente y hasta la fecha seguimos viendo un exceso de volatilidad en los mercados.

Si examinamos la encuesta de Expectativas de Analistas de Mercados Financieros que levanta Banamex cada quincena, hace seis meses encontramos que ni una sola institución anticipaba una disminución en la tasa de política monetaria.  De las 22 instituciones encuestadas, todas sin excepción veían una tasa mayor a fines de 2012, es decir, una política monetaria que empezara a ser menos laxa.  Siete instituciones, incluyendo a Banamex y Bancomer (las dos más grandes), esperaban un aumento en la tasa en octubre de este año.  Las que más lejos esperaban el próximo aumento lo veían en marzo del 2012.

Ahora, 21 de las instituciones anticipan que no habrá un aumento en la tasa, por lo menos no antes de empezar 2013.  Únicamente Banorte piensa que el Banco de México aplicará una política más restrictiva el próximo año.  De las 21, seis piensan que la tasa permanecerá sin cambio y 15 anticipan ahora una disminución.  De éstas 15, nueve esperan una disminución de 25 puntos base en el próximo anuncio de política monetaria dentro de dos semanas.  Las autoridades monetarias  han dejado ver claramente que perciben un cambio en las balanzas de riesgo hacia menor crecimiento e inflación.  Aunque dicen que están a la espera de más indicadores económicos, hablan de la posibilidad de un mayor relajamiento monetario si las condiciones mundiales lo ameritan.

Queda claro que los cambios que se han producido en las expectativas de las variables económicas y en las decisiones de política monetaria obedecen a la elevada volatilidad observada en los mercados, producto de una mayor incertidumbre sobre la evolución de la economía mundial.  De entrada, el hecho de que las autoridades monetarias contemplan la posibilidad de un mayor relajamiento monetaria aun cuando la inflación se encuentra por arriba del objetivo y permanecen algunos riesgos inflacionarios, descalifica a los críticos que argumentan que el Banco de México esta obsesionado con la inflación a tal grado que siempre instrumentaba una política que sacrificaba el crecimiento económico y la generación de empleos.

En anticipación a la decisión que se anunciará el próximo 2 de diciembre, hay algunas consideraciones que se tendrá que tomar en cuenta.  El primero es que no queda tan claro que tan efectivo es la política monetaria en la actualidad.  En Estados Unidos, la Reserva Federal redujo su tasa a prácticamente cero y ha instrumentado una política de expansión monetaria sin precedente.  Sin embargo, a pesar de esta gran laxitud la tasa de desempleo permanece elevada y la recuperación ha perdido fuerza.  Las encuestas bancarias revelan que están dispuestos a otorgar más crédito pero que no hay demanda por parte de las empresas.  Indicadores económicos y financieras de Estados Unidos señalan que las empresas tienen liquidez y están generando buenas utilidades, no obstante, no están dispuestos a invertir.  ¿Esto qué significa?  Que no es un problema de una escasez de oferta de fondos prestables, sino más bien de una falta de demanda ante la percepción creciente de riesgo.  Una política monetaria más expansionista aumentaría la oferta pero no estimularía la demanda.  Por lo mismo, puede no ser efectiva.

Otra consideración es el efecto que pudiera tener sobre el tipo de cambio.  Desde agosto, se fue de menos de 12 pesos por dólar a más de 13, producto de salidas de capital que buscan refugio en activos menos riesgosos.  Los fondos de inversión han vendido instrumentos en pesos con rendimientos mayores de siete por ciento para comprar papel en dólares con tasas menores a dos por ciento.  En principio, un mayor relajamiento monetario haría todavía menos atractivo al peso y pudiéramos ver todavía más depreciación.

Una parte de la efectividad de la política monetaria se observa mediante el efecto que tiene una disminución en la tasa de corto plazo (la de política monetaria) sobre las de mayor plazo.  Cuando la de política estaba en 8.25 por ciento a finales de 2008, la curva de rendimientos estaba casi plana, ya que la tasa de tres años promediaba 8.28 por ciento y la de 10 años 8.72 por ciento.  Desde que disminuyó la tasa de política monetaria a 4.5 por ciento, la curva tiene una pendiente más elevada.  Una baja en la tasa interbancaria de 375 puntos base logró disminuir la de 10 años en 156 puntos.  La pregunta que tenemos que hacer ahora ante la posibilidad de que el Banco baje su tasa es ¿qué tanto más bajarán las tasas de mayor plazo?  Más importante aún, ¿hará que bajen las tasas activas, es decir, las tasas a las cuales se presta?  No queda tan claro.

Ante esta disyuntiva, ¿qué ganaría el banco central con más relajamiento monetario?  Económicamente no mucho, pero sí en términos políticos.  Aunque la política monetaria no fuera efectiva, las autoridades monetarias se verían sensibles a las perspectivas de bajo crecimiento y falta de empleos.

¿Relajamiento Monetario?

octubre 14th, 2011 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico - (Comentarios desactivados en ¿Relajamiento Monetario?)

El Banco de México dio a conocer su anuncio de política monetaria hoy viernes (14 de octubre), en el cual se mantiene el objetivo para la tasa de interés interbancaria en 4.5 por ciento.  Ante el marco de un deterioro significativo del sector externo, admite que las perspectivas de crecimiento para la economía mexicana se han revisado a la baja.  Aunque mantiene su postura expansiva actual, dice en forma muy explícita que podría hacer conveniente un relajamiento de la política monetaria en un futuro cercano.  Esto significa que si hay algún movimiento en la tasa en los próximos 12 meses, será a la baja y ya no al alza como eran las expectativas anteriores.

Si vemos la encuesta de expectativas de analistas financieros que levante quincenalmente Banamex del 4 de agosto, observamos que el 100 por ciento de las instituciones financieras esperaban que el siguiente movimiento de la tasa sería hacia arriba.  De los 21 participantes, todos salvo uno (Vector) pensaban que la tasa cerraría sin cambios en 2011, mientras que 19 anticipaban un aumento en 2012.  Sólo dos (Deutsche e ING) esperaban que el próximo incremento se diera a principios de 2013.  Por ejemplo, Banorte manifestaba su creencia de que habrá un aumento de 50 puntos base en marzo del próximo año y que llegaría a 6.50 por ciento antes del cierre de 2012.

La misma encuesta dos meses después (4 de octubre) señala ya cambios significativos en las expectativas.  Aunque ocho instituciones todavía esperaban que el próximo movimiento fuera al alza, ya 10 decían que sería a la baja.  De éstas, cinco anticipaban un relajamiento antes de terminar este año.  Barclays y UBS pensaban que el Banco de México estaría anunciando hoy la primera baja.  Únicamente Banorte y HSBC todavía anticipan un aumento antes del cierre de 2012, y sólo HSBC piensa que llegará a 5.0 por ciento.

¿Qué es lo que motivaría al banco central a disminuir su tasa objetivo?  Un deterioro mayor en las perspectivas de crecimiento de la economía mexicana y la “gran lasitud” monetaria en los principales países desarrollados.  Dado la revisión a la baja en las expectativas de crecimiento para 2012, ¿por qué no la ha bajado todavía?  El tipo de cambio reflejó una depreciación significativa del peso mexicano en los últimos meses a raíz del aumento pronunciado en la aversión al riesgo en los mercados mundiales.  Una disminución en la tasa de interés haría todavía menos atractivo la inversión en pesos y podría propiciar todavía un mayor debilitamiento del peso.  El banco reconoce que una dinámica adversa del tipo de cambio representa un riesgo al alza para la inflación.  Si el tipo de cambio no se hubiera disparado tanto en septiembre, las probabilidades de un relajamiento monetario adicional hubieran sido mucho mayores.

Hace dos meses sólo tres (de 21) bancos anticipaban que el tipo de cambio pudiera cerrar este año por encima de 12 pesos, siendo el más pesimista apenas 12.25 (ING Bank).  Ahora nadie lo ve por debajo de 12 pesos este año, aunque todavía siete instituciones piensan que habrá una apreciación significativa en estos siguientes dos meses para llevar al tipo de cambio por debajo de 12.50 antes del cierre del año.  Cinco anticipan que quedará por arriba de 13 pesos en diciembre, mientras que siete lo ubican entre 12.50 y 12.87.  Este amplio espectro de expectativas refleja la incertidumbre cambiaria actual, a tal grado que un banco (Scotiabank) de plano admite no tener la más mínima idea y prefirió no contestar.

Aunque también hubo una revisión a la baja en las perspectivas de crecimiento para este año, en realidad no fue tan significativa ya que sólo se disminuyó tres décimas.  Incluso, seis instituciones todavía piensan que la economía podrá crecer lo mismo o más en la segunda mitad del año en relación al que observamos (3.9 por ciento) en la primar mitad.  Hay un solo pesimista en serio (Vector), que prevé una disminución significativa en el PIB en el cuarto trimestre del 2011.  En el otro extremo, tenemos a dos (Banorte y HSBC) que anticipan mayor crecimiento en 2012 que en este año.

El consenso de las instituciones que habrá una desaceleración marginal en la actividad económica en la segunda mitad de este año y menos crecimiento en 2012, pero todavía por encima de 3.0 por ciento; el tipo de cambio se apreciara en los siguientes tres meses para terminar en 12.50 y allí se quedará en 2012.  Por último, se prevé que el siguiente movimiento del Banco de México será una reducción en su tasa objetivo y éste será antes del tercer trimestre de 2012.

Es importante señalar que esta expectativa era la que prevalecía en la semana anterior a este último anuncio de las autoridades monetarias.  La referencia explícita a la posibilidad de un relajamiento ante un mayor deterioro de las expectativas de crecimiento, sugiere que las instituciones no han terminado de revisar sus expectativas.  Lo más probable que habrá varias instituciones que no veían la posibilidad de una baja, ahora modifiquen su perspectiva.

Un relajamiento adicional de la tasa objetivo significa que veríamos un nuevo mínimo histórico para las tasas de interés nominales de corto plazo.  De darse esta perspectiva, será interesante ver que pasará a la curva de rendimientos.  Es posible esperar una disminución en las tasas de mayor plazo, pero difícilmente podríamos esperar una curva aplanada.  Aun así, ante un relajamiento sin precedentes en nuestro país, ¿aumentará la inversión y el consumo privado?  ¿Qué tan efectivo es la política monetaria en México para estimular, aunque sea en el corto plazo, el crecimiento económico?

Estas últimas preguntas ni siquiera las trataré de contestar.