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El Mediano Plazo

septiembre 23rd, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Mediano Plazo)

Ayer en la tarde, el Poder Ejecutivo mandó los Criterios Generales de Política Económica para 2016 al Congreso de la Unión. Aunque no tengo las cifras que se utilizaron para el marco macroeconómico al momento de escribir, queda claro que los números que divulgó la SHCP a principios de abril en el documento de “Pre-Criterios” dejaron de ser relevantes y requerían de una actualización significante.

Hace cuatro meses anticipaba crecimiento en 2015 entre 3.2 y 4.2 por ciento, mientras que 2016 estaba entre 3.3 y 4.3 por ciento. Cuando el INEGI publicó el PIB del segundo trimestre, la SHCP anunció que bajaba su expectativa de 2015 a un rango de 2.0 a 2.8 por ciento, pero mantuvo la de 2016 sin cambio. Las últimas encuestas señalan 2.3 por ciento como el consenso para 2015 y 3.0 por ciento para 2016. Son ya muy pocos analistas que esperan crecimiento de 3.3 por ciento o más para el próximo año. Según la última encuesta de Banamex de Expectativas, BNP-Paribas, Nomura, Old Mutual, Pro Asset, Santander, Thorne y UBS estiman crecimiento entre 3.3 y 3.5 por ciento. Pero salvo Santander y posiblemente UBS, los demás son instituciones sin mucha presencia en el país, que no tienen tan claro el panorama. En este sentido, realmente llama la atención el optimismo desbordado de Santander.

El tipo de cambio promedio de 2015 estaba en 14.80 para 2015 y 14.50 para 2016. Sin embargo, el promedio de los primeros ocho meses del año se ubica en 15.46, mientras que al 8 de septiembre cerró en 16.80. Aun en el caso optimista de que el peso se apreciara de aquí a fin de año, lo más probable es que el promedio termine por encima de 16 pesos por dólar. Dado que prevalece la fortaleza del dólar y no se ve en el mediano plazo una apreciación significativa del peso, a estas alturas 14.50 para 2016 es una cifra difícil de creer.

El precio promedio por barril de petróleo estaba en 50 dólares para 2015 y 55 para 2016. Aunque el promedio de los primeros ocho meses del año anda en 48.48 dólares, el hecho de que actualmente está en 41.11 nos hace pensar que el promedio terminará el año en un nivel mucho más abajo. Igual, suena muy optimista un precio promedio de 55 dólares para 2016, especialmente con el regreso al mercado de Irán y la desaceleración de China.

La SHCP esperaba una tasa de inflación fin de año de 3.0 por ciento para 2015 y para 2016. Sin embargo, la depreciación cambiaria no se ha revertido y la mayoría de los analistas anticipan que el traspaso empezará a cobrar factura hacia fines de este año o a más tardar en 2016. La última encuesta de Expectativas de Banamex muestra que todas las instituciones financieras (salvo Banorte que mantiene una proyección oficialista), ven un incremento en la inflación el próximo año.

Este año ha sido difícil, caracterizado por caídas en el precio y en el volumen de la exportación de petróleo, de una elevada volatilidad en los mercados financieros internacionales (en especial los cambiarios), de un aumento en la incertidumbre de los inversionistas y de un estancamiento en las actividades secundarias. Lo único que nos ha salvado de todavía menor crecimiento ya sido la reactivación en el consumo de los hogares.

El problema es que 2016 no se ve necesariamente mejor. Los precios de los commodities van a permanecer bajos, ya que la economía China no va mejorar y el resto del mundo sigue con problemas. No se ve que Estados Unidos vaya a tener más crecimiento, por lo que es difícil anticipar una buena evolución en nuestras exportaciones. Mientras que las exportaciones de automóviles (según AMIA) crecieron 14.1 por ciento a tasa anual en los primeros cuatro meses del año, han avanzado tan solo 2.3 por ciento en los últimos cuatro. Las exportaciones manufactureras no automotrices muestran una tendencia negativa desde hace casi medio año. El Indicador IMEF No Manufacturero de agosto anticipa una desaceleración en el comercio y los servicios. ¿En qué podemos basar el optimismo de que vamos a crecer más el siguiente año?

Otra característica primordial de este año, tanto externo como interno, ha sido la incertidumbre, que no solo ha sido uno de los factores principales detrás de la volatilidad en los mercados financieros, sino también ha actuado como freno a la inversión. La mayor parte proviene del titubeo en la política monetaria de Estados Unidos, que a su vez ha provocado una hipersensibilidad ante cualquier evento. El problema es que no queda claro que todo se tranquilizará con un incremento próximo en la tasa, ya que seguirá la duda acerca de cuándo y cuánto será el siguiente.

Falta de Confianza

abril 7th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Arena Publica - (Comentarios desactivados en Falta de Confianza)

Este lunes (6 de abril), el INEGI dio a conocer los resultados de los Indicadores de Confianza Empresarial para marzo, que muestran caídas en prácticamente todos los rubros. De los 25 indicadores publicados, hubo disminuciones en 24, mientras que en 16 el nivel se ubica por debajo del umbral de los 50 puntos. Cayó la confianza empresarial manufacturera como resultado de caídas en cada uno de sus cinco componentes y disminuciones en cada uno de los siete subsectores de la industria. La confianza empresarial en el comercio tuvo tasas negativas en sus cinco subíndices, mientras que la de la construcción disminuyó en cuatro. El único subíndice que no presentó un panorama más pesimista fue en la construcción ante la pregunta de ¿cómo considera usted la situación económica de su empresa hoy en día comparada con la de hace 12 meses? Esta sí presentó una pequeña mejoría, pero sólo porque la mayoría de las empresas constructoras vienen recuperándose de una crisis sufrida apenas hace un año.

No solamente llaman la atención las caídas generalizadas en todos los indicadores, sino también el hecho de que están registrando nuevos mínimos. Los Indicadores de Confianza de la Construcción y del Comercio marcaron records de pesimismo, ya que ambos llegaron al nivel más bajo que se ha observado a lo largo de toda su historia, que inicia en junio de 2011. En el caso de la construcción, el subíndice sobre la situación económica futura del país se ubica 7.9 puntos por debajo del nivel de marzo del año pasado para registrar su nivel más bajo de 57.7 puntos. En el Comercio, se desplomó el subíndice sobre el momento adecuado para invertir 10.5 puntos para llegar a un nuevo mínimo de 24.9 puntos, mientras que la situación económica futura de la empresa disminuyó 3.3 puntos para marcar 63.7 puntos. Aunque este último se puede considerar todavía relativamente elevado, siempre es el subíndice que refleja mayor optimismo.

El Indicador de Confianza Empresarial Manufacturero tiene más historia, ya que se levanta mensualmente desde enero de 2004. En este caso, todos los mínimos históricos pertenecen al periodo de la gran recesión de 2008-2009. Sin embargo, el Indicador y sus componentes registran los niveles más pesimistas de los últimos cinco años, no visto desde principios de 2010 cuando la economía apenas empezaba a recuperarse. El subsector que más cayó en marzo fue el de equipo de transporte (-6.2) para ubicarse en 49.7 puntos, mientras que el subsector con el nivel más bajo (43.5 puntos) fue el de “textiles, prendas de vestir, cuero y piel, madera, papel y otras”.

La caída en la confianza empresarial empezó hace seis meses y coincide con la última tendencia de revisiones a la baja en el consenso para el crecimiento económico. Como hemos comentado, hace seis meses el consenso para el crecimiento económico de este año era alrededor de 3.7 por ciento y a partir de entonces hemos visto una revisión sistemática hasta llegar a la expectativa actual que gira alrededor de 3.0 por ciento. Sin embargo, la previsión más pesimista de las encuestas es de 2.3 por ciento (Vector), que todavía se ubica por encima del crecimiento de los últimos dos años (de 1.4 y 2.1 por ciento, respectivamente). En este sentido, el consenso de mayor crecimiento este año no parece coincidir con el pesimismo empresarial. En buena medida, esto hace pensar que todavía vamos estar viendo más revisiones a la baja en los siguientes meses.

¿Por qué ha crecido el pesimismo en los últimos meses hasta llegar a los niveles actuales? Primero está la caída en el precio y en la producción petrolera, que provocó un primer recorte en el gasto público para 2015 y un recorte posterior para 2016. Al elaborar los “pre criterios” de política económica, la misma SHCP incorporó una revisión a la baja en su estimación de crecimiento de 3.7 a 3.2 por ciento. Muchos empresarios piensan que los recortes presupuestales no solamente implica menor inversión pública, sino también que afectará a la propia inversión privada. Habrá que recordar que la parte más importante de la inversión es justamente la construcción. También es posible que ven menos oportunidades para la generación de empleos y una mayor merma en el poder adquisitivo de los ingresos, por lo que habrá menos consumo de bienes y servicios en los hogares.

También habrá que tomar en cuenta que la manufactura empezó el año con un tropiezo, ya que ligó varios meses al hilo con caídas consecutivas en la producción. Pero sorprende un poco más el pesimismo del comercio, ya que los primeros meses del año han sido bastante buenos. Tanto la ANTAD como la AMIA reportan muy buenas ventas para enero y febrero. Aquí el problema es que las series de los indicadores de confianza empresarial para el comercio (y la construcción) apenas empezaron a reportarse a mediados de 2011, por lo que no existe suficiente historia todavía para calcular los ajustes estacionales. Esto significa que no deberíamos analizar los cambios en los niveles de confianza de un mes a otro. Sin embargo, los únicos dos subíndices que mostraron una mejora en el margen (en febrero respecto a enero) fueron precisamente los relacionados a la situación económica presente del país en estos dos sectores.

Existe la posibilidad de que los empresarios también estén influenciados por el ambiente político, que viene en deterioro ante el aumento en la corrupción y la inhabilidad del gobierno por enfrentarla. Los millones de anuncios políticos que anteceden las elecciones son como para deprimir al mexicano más optimista. Los escándalos de los 43 desaparecidos, la compra de las casas en Malinalco y en Las Lomas, el uso indebido de helicópteros y tantas cosas más son pruebas del cinismo creciente de nuestra clase política.

Al final de cuentas, tenemos que tomar en cuenta que un mayor pesimismo empresarial no implica en automático que el crecimiento económico en general o la inversión privada en particular vayan a resultar menores. El siguiente paso será examinar la confianza del consumidor que publicará el INEGI el miércoles 8 de abril. ¿Se desplomará igual?

La Necesidad de Base Cero

marzo 25th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Arena Publica - (Comentarios desactivados en La Necesidad de Base Cero)

Todos sabemos que el desplome del precio del petróleo implica una merma importante en los ingresos del Sector Público. Para 2015 el problema no es tan grave, ya que existe una cobertura que compensará parte de la pérdida, más la toma de utilidades del Banco de México (que dicen que puede era alrededor de 80 mil millones de pesos) y una recaudación extraordinaria en el IEPS a la gasolina. Aun así y quizás más por razones precautorias, el gobierno federal anunció un recorte al gasto en el año. Sin embargo, al no ser que se recupere el precio el año entrante (algo no esperado), las finanzas públicas necesitarán un ajuste mayor para 2016. No habrá cobertura, mientras que ingresos extraordinarios de 2015 no serán recurrentes.

Esto significa que el gobierno tendrá que utilizar tijeras muy grandes para recortar el presupuesto de gastos de 2016. De proceder en forma “inercial”, como típicamente se elabora el presupuesto, el gobierno tendrá que anunciar un recortar generalizado y cada dependencia tendrá que ajustarse lo mejor que pueda. Al final, se podrá acomodar más gasto en algunos rubros a expensas de menos en otros, pero el ajuste podría ser traumático para muchos proyectos y dependencias. Ante esta problemática, el gobierno ha anunciado que elaborará un presupuesto de “base cero”, es decir, de estudiar a fondo cada rubro y cuestionar la importancia que cada peso gastado. Ya no se tratará de agregar o quitar aquí y allá, sino empezar de cero para construir un presupuesto más eficiente.

No es la primera vez que un gobierno ha anunciado la intención de elaborar el presupuesto desde cero. Sin embargo, no queda muy claro que tan exitoso ha sido en el pasado. La idea es excelente, sin embargo, la logística es sumamente complicado. Ante la dificultad, el gobierno ha solicitado la asesoría de la OCDE, pero tampoco queda claro que tenga la experiencia y conocimiento suficiente. El problema principal es que el presupuesto se tiene que elaborar en aproximadamente seis meses, que se antoja muy poco tiempo para cuestionar absolutamente todos los aspectos del gasto público.

Todos sabemos que el gasto público es sumamente ineficiente y que ante menos cantidad, la solución es mayor calidad. Podemos apreciar el tamaño del problema al contrastar las cifras de gasto que reporta la SHCP con las cuentas nacionales que elabora el INEGI. Mientras que la SHCP simplemente contabiliza su flujo de efectivo, el INEGI tiene que medir el “valor agregado” del gasto para ver que tanto va contribuir al PIB. Por ejemplo, la SHCP reporta como gasto los recursos destinados a programas como Prospera, mientras que el INEGI lo considera una trasferencia de un lugar a otro sin valor agregado. Si el gobierno le quita recursos a un hogar para dárselos a otro, no hay una generación de valor.

La ineficiencia del gasto público quedó claro en las cifras reportadas para 2014. La SHCP reportó que ejercicio 8.4 por ciento más en su gasto programable el año pasado respecto al anterior. Sin embargo, si sumamos el consumo de gobierno más la inversión pública de las cuentas nacionales, resulta que es -0.3 por ciento menor. En principio, sabemos que el consumo de gobierno (gasto corriente) no aporta mucho al crecimiento económico, mientras que la inversión pública debe ser mucho más productivo. Aquí la SHCP estuvo reportando todo el año que su gasto de capital físico (inversión) estaba aumentando todos los meses a tasas anuales superiores 20 por ciento y en ocasiones hasta de más de 30 por ciento. Sin embargo, al examinar las cuentas nacionales de 2014, encontramos que la inversión pública fue el único componente del PIB por el lado del gasto que terminó el año con una contribución negativa; sufrió una caída real de -7.5 por ciento. Pero no es solamente este año; la inversión pública ha disminuido cinco años consecutivos.

¿Qué nos dicen estas cifras? El gasto público es mucho más ineficiente de lo que creíamos y no necesitábamos un desplome en los precios del petróleo para justificar la elaboración de un presupuesto de base cero. Este ejercicio era necesario desde antes. Peor aún, si consideramos que el único propósito de la Reforma Hacendaria era recaudar más, quitando recursos escasos a los hogares y a las empresas, para ejercer un gasto de nulo impacto en el PIB.

El Recorte

febrero 11th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Recorte)

La Secretaría de Hacienda anunció la semana pasada un recorte al gasto público de 2015, equivalente al 0.7 por ciento del PIB. La medida reconoce no solo una merma importante en los ingresos petroleros para el año ante la caída significativa en el precio de exportación, sino además posibles dificultades para las finanzas públicas en los años venideros. La cobertura petrolera ayudará a cubrir algo del faltante, pero no llegarán dichos recursos a las arcas hasta principios del año entrante. Existen vasos comunicantes entre los ingresos por exportación de petróleo y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a la gasolina, por lo que la recaudación adicional compensará en parte al Gobierno Federal. Sin embargo, no es un aumento en la recaudación total del Sector Público, sino un cambio de una bolsa a otra. Al final de cuentas, la programación financiera del presupuesto dejó de cuadrar, por lo que la SHCP ha empezado a realizar los ajustes necesarios.
Algunos analistas han señalado que el recorte parece muy severo, ya que todavía no se sabe cómo quedará el precio del petróleo en lo que resta del año. No obstante, la prudencia siempre ha sido lo adecuado ante estas situaciones. Puede ser que el precio quede en los niveles actuales o incluso baje más. La misma producción del petróleo ha disminuido, por lo que el valor podría verse impactado tanto por precio como por volumen. Si la Reserva Federal empieza a aumentar su tasa, habrá un impacto sobre el servicio de la deuda pública mexicana en perjuicio del presupuesto. Incluso, no nos debería sorprender que hubiera otro recorte más adelante en la medida en que se confirma que no se recupera el precio del petróleo. Ante la incertidumbre prevaleciente, las medidas precautorias son más que bienvenidas.
Otros analistas han criticado al gobierno por recortar demasiado la inversión pública en vez de concentrar los esfuerzos en el gasto corriente. En principio, es muy fácil disminuir la inversión o cancelar proyectos de infraestructura como los de los trenes rápidos, en vez de asumir los costos políticos de afectar intereses mediante recortes en los gastos que figuran como superfluos, ineficientes y de nulo impacto económico. Pero el problema de fondo es que una reestructuración del gasto corriente requiere un replanteamiento de pies a cabeza de todo el presupuesto y ejercicio del gasto, algo que sería casi imposible en las circunstancias actuales. Para esto el gobierno ha prometido realizar este esfuerzo para el presupuesto de 2016, e incluso ha invitado al Banco Mundial a asistir en la tarea, que se antoja monumental.
Pero la pregunta de los 64 mil pesos es si el recorte afectará o no las posibilidades de crecimiento económico para este año. La última encuesta de Banxico que levanta entre “especialistas” en economía señala que el consenso actual es de 3.3 por ciento, dentro de un rango que va de 2.7 a 4.0 por ciento. Sin embargo, esta encuesta se levantó antes de que se anunciara el recorte al gasto público. La siguiente encuesta relevante será la que realiza Banamex cada quincena entre instituciones financieras y que se publicará el jueves 5 de febrero. Es un hecho de que nadie revisará su proyección al alza; veremos solo revisiones a la baja, o bien, instituciones que deciden mantener su estimado actual. Ésta será la primera oportunidad de observar la afectación a las expectativas.
Intuitivamente, pienso que el impacto será muy marginal. El gasto público no ha sido un motor de crecimiento en los últimos años, por más que anuncia la SHCP que ha aumentado. Hemos visto que si el gobierno le quita más recursos al sector privado (como en la reforma fiscal) para aumentar su gasto, la economía crece menos. En este caso, la disminución en el gasto no implica regresar recursos a los hogares y empresas, pero sí que se va eliminar un gasto reconocido como ineficiente e improductivo. Si eliminamos un gasto que no contribuye al crecimiento, ¿habrá menos crecimiento? Lo que va determinar la tasa del PIB este año son las exportaciones no petroleras, la inversión privada y el consumo de los hogares, en otras palabras, el gasto privado.
Al final del año será posible ver un crecimiento económico menor ante la caída en los precios petroleros. Sin embargo, el canal de transmisión será menos inversión privada ante una disminución en las oportunidades que ofrece la reforma energética, o bien, ante menos confianza en las empresas y en los hogares. Sin embargo, todavía queda casi todo el año por adelante y mucho por averiguar.