Articulos sobre la economía Mexicana
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La Necesidad de Base Cero

marzo 25th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Arena Publica - (Comentarios desactivados en La Necesidad de Base Cero)

Todos sabemos que el desplome del precio del petróleo implica una merma importante en los ingresos del Sector Público. Para 2015 el problema no es tan grave, ya que existe una cobertura que compensará parte de la pérdida, más la toma de utilidades del Banco de México (que dicen que puede era alrededor de 80 mil millones de pesos) y una recaudación extraordinaria en el IEPS a la gasolina. Aun así y quizás más por razones precautorias, el gobierno federal anunció un recorte al gasto en el año. Sin embargo, al no ser que se recupere el precio el año entrante (algo no esperado), las finanzas públicas necesitarán un ajuste mayor para 2016. No habrá cobertura, mientras que ingresos extraordinarios de 2015 no serán recurrentes.

Esto significa que el gobierno tendrá que utilizar tijeras muy grandes para recortar el presupuesto de gastos de 2016. De proceder en forma “inercial”, como típicamente se elabora el presupuesto, el gobierno tendrá que anunciar un recortar generalizado y cada dependencia tendrá que ajustarse lo mejor que pueda. Al final, se podrá acomodar más gasto en algunos rubros a expensas de menos en otros, pero el ajuste podría ser traumático para muchos proyectos y dependencias. Ante esta problemática, el gobierno ha anunciado que elaborará un presupuesto de “base cero”, es decir, de estudiar a fondo cada rubro y cuestionar la importancia que cada peso gastado. Ya no se tratará de agregar o quitar aquí y allá, sino empezar de cero para construir un presupuesto más eficiente.

No es la primera vez que un gobierno ha anunciado la intención de elaborar el presupuesto desde cero. Sin embargo, no queda muy claro que tan exitoso ha sido en el pasado. La idea es excelente, sin embargo, la logística es sumamente complicado. Ante la dificultad, el gobierno ha solicitado la asesoría de la OCDE, pero tampoco queda claro que tenga la experiencia y conocimiento suficiente. El problema principal es que el presupuesto se tiene que elaborar en aproximadamente seis meses, que se antoja muy poco tiempo para cuestionar absolutamente todos los aspectos del gasto público.

Todos sabemos que el gasto público es sumamente ineficiente y que ante menos cantidad, la solución es mayor calidad. Podemos apreciar el tamaño del problema al contrastar las cifras de gasto que reporta la SHCP con las cuentas nacionales que elabora el INEGI. Mientras que la SHCP simplemente contabiliza su flujo de efectivo, el INEGI tiene que medir el “valor agregado” del gasto para ver que tanto va contribuir al PIB. Por ejemplo, la SHCP reporta como gasto los recursos destinados a programas como Prospera, mientras que el INEGI lo considera una trasferencia de un lugar a otro sin valor agregado. Si el gobierno le quita recursos a un hogar para dárselos a otro, no hay una generación de valor.

La ineficiencia del gasto público quedó claro en las cifras reportadas para 2014. La SHCP reportó que ejercicio 8.4 por ciento más en su gasto programable el año pasado respecto al anterior. Sin embargo, si sumamos el consumo de gobierno más la inversión pública de las cuentas nacionales, resulta que es -0.3 por ciento menor. En principio, sabemos que el consumo de gobierno (gasto corriente) no aporta mucho al crecimiento económico, mientras que la inversión pública debe ser mucho más productivo. Aquí la SHCP estuvo reportando todo el año que su gasto de capital físico (inversión) estaba aumentando todos los meses a tasas anuales superiores 20 por ciento y en ocasiones hasta de más de 30 por ciento. Sin embargo, al examinar las cuentas nacionales de 2014, encontramos que la inversión pública fue el único componente del PIB por el lado del gasto que terminó el año con una contribución negativa; sufrió una caída real de -7.5 por ciento. Pero no es solamente este año; la inversión pública ha disminuido cinco años consecutivos.

¿Qué nos dicen estas cifras? El gasto público es mucho más ineficiente de lo que creíamos y no necesitábamos un desplome en los precios del petróleo para justificar la elaboración de un presupuesto de base cero. Este ejercicio era necesario desde antes. Peor aún, si consideramos que el único propósito de la Reforma Hacendaria era recaudar más, quitando recursos escasos a los hogares y a las empresas, para ejercer un gasto de nulo impacto en el PIB.

Los Estragos de la Reforma Hacendaria

marzo 6th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Arena Publica - (Comentarios desactivados en Los Estragos de la Reforma Hacendaria)

De las diez u once reformas estructurales que se han aprobado, la más criticada ha sido la Reforma Hacendaria. Quitó ingresos a los hogares en vez de reducir impuestos, justo cuando la economía se encontraba en una situación precaria. Eliminó incentivos para las empresas en el momento en que habría que fomentar más la inversión. En vez de aplicar una política fiscal contra cíclica, se instrumentó una pro cíclica, que frenó la actividad económica y perjudicó a la mayoría de los mexicanos. Peor aún, la SHCP presumió un aumento significante en el gasto público y en especial en la inversión pública, que terminó siendo sumamente ineficiente, a tal grado que no tuvo repercusión alguna en el PIB. Para muchos, la reforma es la causa principal del crecimiento económico mediocre que tuvimos el año pasado.

Aun así, mucha de la evidencia en contra de la reforma había sido anecdotario, o bien, formulado mediante la opinión reiterativa de muchos analistas y empresarios. Sin embargo, ahora aparece un estudio de fondo realizado por Kantar Worldpanel México, que es una agencia de investigación de mercados, que aporta evidencia dura de los efectos sobre los hogares. Esta empresa monitorea cuidadosamente los patrones de consumo de 8,500 hogares mexicanos, escogidos de tal forma que representan al 97 por ciento de la población urbana del país. Registra cada semana las compras de los hogares de más de 70 categorías de productos, por lo que se puede considerar, sin duda, como una autoridad calificada para emitir juicios sobre los efectos de los impuestos a alimentos y bebidas a raíz de la reforma hacendaria.

De entrada, Kantar encontró que el comportamiento del consumo en las familias en 2014 fue similar a cuando el país se ha encontrado en crisis, es decir, similar a lo ocurrido en la gran recesión de 2008-2009. Dado que el 30 por ciento del presupuesto de los hogares se gasta en productos gravados con los nuevos impuestos a alimentos y bebidas saborizantes, se dio una redistribución del presupuesto con el resultado de que se redujo el gasto en bienes de cuidado personal y del hogar. En otras palabras, se pagó en promedio 13 por ciento más por los bienes gravadas con la idea de no consumir menos, mientras que se sacrificó el consumo de otro tipo de bienes para que les alcanzara. En vez de consumir menos de los alimentos de alto contenido calorífico, los hogares redistribuyeron su gasto de tal manera que pudieron consumir lo mismo de este tipo de productos y menos de otros bienes no gravados. Los bienes sacrificados fueron fundamentalmente en las categorías de cuidado del hogar y cuidado personal.

Al final de cuentas, el resultado fue que los hogares gastaron más en productos gravados por los nuevos impuestos, pero se llevaron menos volumen, mientras que gastaron menos en otras categorías. El efecto final fue que todos perdieron: unas categorías perdieron gasto mientras que otras perdieron volumen. Los consumidores cambiaron a marcas más económicas y compraron tamaños más pequeños, mientras que repartieron su gasto entre un mayor número de establecimientos, tanto formales como informales. Este resultado es compatible con los datos que fue reportando la ANTAD a través del año.

En el proceso, Kantar encontró que los niveles socioeconómicos más bajos fueron los más afectados. También encontró que las tienditas de la esquina fueron severamente afectadas, ya que 52 por ciento de sus ventas son de productos que pagan los nuevos impuestos. En general, se encontró que estas tienditas vendieron menos volumen en 2014 comparado con el año anterior. Dado que más de 600 mil familias dependen de estos negocios para subsistir y la mayoría provienen de niveles socioeconómicos medios y bajos, hubo una afectación negativa para un segmento importante de la población. Kantar concluyó que no hay evidencia de que la medida ayudó en parte a resolver el problema de obesidad en el país, pero definitivamente afectó de manera importante la economía de los hogares mexicanos.

El estudio de Kantar Worldpanel México, las cifras de ventas de ANTAD y los cálculos del ingreso personal disponible de los hogares mediante datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), apuntan hacia una afectación severa del consumo de los hogares el año pasado, con un impacto todavía mayor en los niveles socioeconómicos más bajos. El gobierno prometió hace un par de años que si se aprobaran todas las reformas estructurales, a estas alturas del sexenio ya estaríamos creciendo al 5 por ciento anual. En cambio, el crecimiento observado en estos últimos dos años se ubica por debajo del escenario inercial (sin reformas) y a menos de la mitad del promedio observado en los últimos tres años del sexenio anterior.

El gobierno justificó el diseño recaudatorio de la reforma como un instrumento para incrementar el gasto social en apoyo a las familias más necesitadas y reducir la dependencia de los ingresos petroleros, mientras que impuso mayores impuestos a los alimentos más consumidos para combatir la obesidad. Sin embargo, encontramos que los efectos nocivos se concentraron en los hogares socioeconómicos más bajos, no ayudó en reducir la obesidad y todavía existe gran dependencia en los ingresos petroleros como podemos atestiguar con los recortes anunciados en el presupuesto. Así, ¿cómo puede defender el gobierno esta reforma?

Perspectivas Económicas 2015

enero 5th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Perspectivas Económicas 2015)

Lo que limitó el crecimiento en 2013 fue la combinación de factores externos e internos. Entre los internos hubo una crisis en la construcción, una disminución en el gasto público, una contracción en la inversión privada y una disminución en el ingreso de los hogares. Para 2014, mejoró visiblemente el entorno externo, la construcción empezó su largo camino de recuperación y la inversión privada mostró una tendencia positiva. Sin embargo, el gasto público siguió a la baja a pesar de una reforma hacendaria recaudatoria y mayor endeudamiento público, mientras que cayó aún más el ingreso personal disponible ante las medidas fiscales del gobierno. En 2013 crecimos 1.4 por ciento, mientras que se estima que en 2014 habremos crecido 2.1 por ciento. Significa que el crecimiento promedio de los dos primeros años de Peña Nieto se situará alrededor de 1.8 por ciento, por debajo del crecimiento promedio de los cuatro presidentes anteriores, pero por encima del promedio de los dos primeros años de Vicente Fox y de Felipe Calderón.
¿Qué podemos esperar para 2015? De entrada, el Banco de México estableció su rango para el crecimiento del PIB en 3.0 a 4.0 por ciento, mientras que la SHCP anticipa un rango no muy diferente de 3.2 a 4.2 por ciento. Ambas instituciones esperan un entorno favorable con mayor crecimiento en Estados Unidos, lo que seguirá impulsando la demanda externa por nuestras exportaciones, y una paulatina recuperación del gasto interno. Se espera que la construcción siga su curso de recuperación, mientras que la inversión privada crezca algo más que en 2014, con más certidumbre en torno a las posibilidades que ofrecen las reformas estructurales. A pesar de las diferencias entre el cálculo de la inversión pública reportada por la SHCP y el de la inversión en construcción de Cuentas Nacionales publicada por el INEGI, tarde o temprano debemos ver los recursos destinados a la inversión por el gobierno federal reflejado en una aportación mayor al PIB. Como plantea el Banco de México, el Plan Nacional de Infraestructura 2014-2018 contempla diversas obras de gran envergadura, que sugiere un panorama alentador para el sector de la inversión en construcción.
Si todo va en la dirección que esperan las autoridades, ¿por qué no esperar una tasa de crecimiento mayor a 4 por ciento? El problema central es que en los últimos dos años han fallado miserablemente las proyecciones iniciales de crecimiento. Antes de arrancar 2013 pensábamos que íbamos a crecer 3.5 por ciento y terminamos con 1.4 por ciento; en 2014 anticipábamos casi 4 por ciento y ahora parece ser que cerraremos el año con tan solo 2.1 por ciento. En principio, si ahora ponemos sobre la mesa que en 2015 vamos a crecer 3.5 por ciento, nadie nos va a creer. Sin duda, la proyección de consenso de los economistas iniciados en el tema se ha depreciado mucho. Me imagino que la mayoría de la población no anticipa para 2015 un año mejor que 2014.
¿Qué podría detener o limitar la mejoría anticipada por el gobierno y la mayoría de los analistas en 2015? El Banco de México apunta cuatro riesgos principales: un entorno externo menos favorable, una disminución adicional en el precio del petróleo que haga necesario un ajuste al gasto público, más volatilidad en los mercados financieros internacionales y un impacto negativo mayor de los acontecimientos sociales recientes sobre la actividad económica. Sin embargo, creo que falta el riesgo principal: que continúe el estancamiento en el consumo de los hogares a raíz de un deterioro adicional en el ingreso personal disponible.
No hay duda que la Reforma Hacendaria exasperó las familias. Mermo su poder adquisitivo, incrementó los precios de artículos que le gusta consumir, aumentó muchos impuestos y crispó su confianza. Sin embargo, la tendencia a la baja en el ingreso personal empezó hace seis años, a raíz de incrementos en los precios de los alimentos y de la generación de empleos menos remunerados en comparación a los que se perdieron en la gran recesión. El consumo privado representa alrededor del 68 por ciento del PIB. Si no crece mucho, o bien, incluso disminuye, será muy difícil observar una mejoría en la tasa de crecimiento de la actividad económica.
Posiblemente el reto más importante que enfrenta el gobierno es el de cómo impulsar la recuperación del ingreso personal disponible. En vez de implementar políticas que disminuye el consumo, que desalienta los hogares y que sulfura las familias, debería pensar en cómo incentivar la inversión, reforzar el poder adquisitivo y cultivar la confianza del consumidor.

El Cierre de 2014

enero 5th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Cierre de 2014)

Al igual que 2013, este año fue una gran decepción. Después de arrancar el año con una expectativa de 3.5 por ciento, el crecimiento económico de 2013 terminó en 1.39 por ciento, como resultado de múltiples factores tanto externos como internos. Terminamos un año sumamente complicado con expectativas de una mejoría en 2014, gracias a que esperábamos mayor dinamismo en Estados Unidos, una recuperación en el sector de la construcción, la finalización de las reformas estructurales (y su consecuente impacto positivo en la inversión privada) y un aumento en el gasto público, especialmente en la inversión pública. Las incógnitas giraban alrededor de la Reforma Hacendaria, que claramente estuvo diseñada para restarle dinamismo a la economía al perjudicar el ingreso disponible de los hogares y limitar los incentivos de inversión de las empresas. Aun así, empezamos el año pensando que podíamos crecer cerca de 3 por ciento, mientras que el gobierno proyectaba mayor optimismo con su expectativa de 3.9 por ciento.
Desgraciadamente, empezó mal el año. Estados Unidos sufrió condiciones climatológicas adversas en los primeros meses, que limitaron la demanda por nuestras exportaciones y ocasionaron una caída de 2.1 por ciento en el PIB de su país. Sin la reactivación de nuestro principal motor de crecimiento, muchos analistas empezaron a revisar a la baja las estimaciones de crecimiento del año, ya por debajo de 3 por ciento. Pero aun así, México logró casi replicar el crecimiento del trimestre anterior (1.5 por ciento anualizado) en el primer trimestre de 2014, al crecer 1.4 por ciento (anualizado, para comparar las tasas con las de Estados Unidos).
El lado positivo fue que la adversidad que afrentó Estados Unidos fue temporal, ya que en los dos trimestres siguientes mostró crecimientos vigorosos de 4.6 y 3.9 por ciento, respectivamente. Las exportaciones no petroleras crecieron durante el resto del año y se proyecta que terminaran el año con una tasa de dos dígitos. El sector automotriz mostró mucho dinamismo y se estima que podrá haber crecido en el año más de 20 por ciento. Las exportaciones no automotrices lograron reactivarse a lo largo del año, por lo que parece que tendrá un avance mayor al 10 por ciento al concluir 2014. Aunque la mayor parte de las exportaciones fueron a Estados Unidos, las dirigidas al resto del mundo pasaron a tasas positivas ya en la segunda mitad del año.
Internamente, la industria de la construcción tocó fondo a finales de 2013 y empezó su recuperación al iniciar 2014. La edificación privada empezó a crecer, aunque no a tasas aceleradas, mientras que los trabajos especializados de la construcción avanzaron en línea con la recuperación en las remesas. Sin embargo, las obras civiles de ingeniería, identificadas con la inversión pública, mantuvieron su tendencia negativa a lo largo del año. Al final de cuentas, el impulso de la construcción privada ayudó a que la inversión privada creciera en el año, mientras que la inversión pública terminó con cifras negativas.
El comportamiento sólido de las exportaciones, la reactivación de la construcción y el inicio de una tendencia positiva de la inversión privada contribuyeron a una mejoría en 2014 respecto a 2013. El gasto público y en especial la inversión pública fueron los lastres del año, ya que ambos terminaron el año con tasas negativas, a pesar de los esfuerzos del gobierno federal por canalizar mucho más recursos que antes. Mientras que la SHCP reportaba a lo largo del año crecimientos reales importantes, el INEGI registró disminuciones en el gasto público, tanto corriente como de capital. A pesar de varias hipótesis al respecto, la dicotomía entre las finanzas públicas de la SHCP y las cuentas nacionales del INEGI terminó siendo la gran incógnita del año.
El último factor que sobresale y es el más importante por su peso en la economía es el consumo de los hogares, que quedó prácticamente estancada en el año. Los efectos adversos de la Reforma Hacendaria fueron mucho mayores a los estimados, incluso por el propio sector privado. Provocó una disminución significativa en el ingreso personal real y una merma importante en la confianza de los consumidores. Para los analistas, quedó muy difícil diagnosticar bien el desempeño del ingreso a lo largo del año, por la falta de un indicador relevante del INEGI. Sin embargo, recomiendo que vean la Gráfica 22d (página 29) del último Informe Sobre la Inflación de Banxico; la caída en el ingreso promedio real es verdaderamente impresionante.
Así estamos por concluir el año con un crecimiento estimado de 2.1 por ciento.