Articulos sobre la economía Mexicana
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La semana pasada propuse una lista de diez características que debería tener un gobernador ideal del Banco de México, en una actualización del mismo ejercicio que hice hace 20 años. En aquella ocasión, califique a Francisco Gil Díaz (9.5), Jesús Marcos Yacaman (9.25), José Julián Sidaoui (9.0), Guillermo Ortiz Martínez (8.5), Eduardo Fernández (7.5) y Carlos Ruiz Sacristán (6.9). Al final, vimos que no fue designado el mejor calificado, aunque terminó haciendo excelente labor. Al escoger los candidatos a calificar en esta ocasión, empecé por los más mencionados y después por los más obvios (como actuales subgobernadores). Sin embargo, también incluyó uno o dos no muy mencionados, pero si bien calificados.

En esta ocasión empiezo con calificar al actual Secretario de SHCP, José Antonio Meade Kuribreña. De entrada, cumple con todos los requisitos legales al ser mexicano por nacimiento sin otra nacionalidad, no tiene más de 65 años cumplidos (tiene 48 años de edad), goza de reconocida competencia en materia Financiera y ha ocupado cargos de alto nivel relevantes por más de cinco años. De su experiencia relevante está la de Consar, IPAB, Financiera Rural, Director General de Banca y Ahorro en SHCP, subsecretario del Ramo y Secretario de SHCP. No ha sido sentenciado por delitos intencionales o inhabilitado para ejercer en el servicio público o el sistema financiero mexicano.

1.- Es economista de profesión (ITAM) con mención honorífica y también abogado (UNAM), con doctorado en Economía de la Universidad de Yale (calificación 10).

2.-  Su formación es ortodoxa, primero al estudiar en el ITAM y Yale y segundo, lo ha demostrado a través de su carrera profesional. La Universidad de Yale (junto con Harvard, Princeton, Pennsylvania, Columbia, Brown, Dartmouth y Cornell) pertenece al grupo de universidades conocidas como “Ivy League”, que se distinguen por su excelencia académica del más alto nivel en los Estados Unidos (calificación 10).

3.- No tiene experiencia directa en funciones específicas de banca central, pero sí en funciones cercanas y en banca en general. También tiene experiencia en funciones de política económica diferente a la monetaria derivada de su trabajo en Consar, IPAB, Banrural, Relaciones Exteriores, Desarrollo Social y en especial en la SHCP (calificación 8)

4.- Tiene los conocimientos necesarios de mercados, tanto nacionales como internacionales y domina la interrelación entre la estabilidad financiera y la tradicional estabilidad monetaria, mediante su experiencia en SHCP y en especial al presidir el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (calificación 9).

5-. No hay duda de que tiene plena capacidad de liderazgo, pero no queda claro su independencia y habilidad para tomar decisiones aisladas de los intereses políticos. No necesariamente hay objeción por venir de SHCP, ya que tanto Ortiz como Carstens hicieron trabajo excelente al frente del Banco. Pero sí tiene una gran mancha en el manejo del caso de Paloma Merodio para la Junta de Gobierno del INEGI (calificación 5).

6.- Tiene mucha habilidad política, sin pertenecer a ningún partido político. Ha trabajado con presidentes del PAN y del PRI. Sin embargo, aspira ser candidato del PRI a la presidencia, lo cual pone este punto en un contexto muy diferente (calificación 6).

7.- Nunca ha transitado por el Banco de México, salvo en asistir a las Juntas de Gobierno (sin voto). Ha pasado por muchos puestos de la burocracia, con experiencia genérica como la mayoría de los funcionarios públicos (calificación 7).

8.- No es pariente, compadre o amigo personal del presidente, como para pensar que su designación pondría en riesgo la consolidación de una autonomía institucional (calificación 9).

9.- Es una persona con aceptación nacional y hasta cierto punto, de aceptación de (algunos) partidos de oposición, legisladores y medios de comunicación (calificación 8.5).

10.- Al haber pasado dos veces por la SHCP y por la Secretaría de Relaciones Exteriores, podemos decir que goza de una aceptación internacional. No hay duda de que la comunidad internacional y en especial la financiera, verían con buenos ojos su designación (calificación 10).

La calificación final de José Antonio Meade es de 8.25 y lo coloca como candidato medio para el puesto de Gobernador del Banco de México. La semana entrante toca a Luis Videgaray Caso.

El Ministro Zedillo

mayo 16th, 2016 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en El Ministro Zedillo)

Publicado en Reforma el 28 de septiembre de 1999

 

La revista Euromoney sorprendió a todos la semana pasada al otorgarle a José Angel Gurría el premio del Secretario de Finanzas del año.  Más que otorgarle a México un reconocimiento, reveló su ignorancia sobre la operación política actual de nuestro país.

Debemos admitir que el Presidente Ernesto Zedillo es realmente diferente a todos los presidentes que hemos tenido a lo largo de nuestra historia.  Para empezar, es el único que nunca hizo nada para llegar a ser Presidente.  No es miembro de la familia revolucionaria, como la gran mayoría de los presidentes que han surgido después de la Revolución.  No cumple con los requisitos que hace tiempo delineó el politólogo norteamericano Peter Smith en su libro “Los Laberintos del Poder”.  La mayoría de los analistas políticos dirían que ni siquiera es político.

Precisamente de esto último nace el odio y falta de comprensión de muchos politólogos hacia el Presidente.  Tratan de entenderlo desde la óptica de un político y a través de la teoría política.  Sin embargo, la lógica de Ernesto Zedillo no es la de un político, sino más bien la de un economista.  Es en este sentido que podríamos decir que Zedillo como Presidente es buen economista, más no un buen político.  Por lo mismo, es más fácil que un economista entienda al Presidente y las acciones que ha realizado a través del sexenio, que los politólogos tradicionales que han dedicado años a analizar las figuras presidenciales y el presidencialismo en México.

A muchos le queda claro que al Presidente no le gusta la política política y le fascina la política económica.  Resulta fácil imaginarnos un día en Los Pinos con Ernesto Zedillo y varios miembros de su Gabinete haciendo antesala.  El primero pasa y le empieza a explicar el problema de Chiapas y la necesidad de resolver el conflicto cuanto antes.  Zedillo lo interrumpe y le dice que lo vea con Roberto Albores.  Pasa el segundo y le trata de explicar la gravedad de la huelga de la UNAM y el daño que pudiera terminar por ocasionar.  Igual lo interrumpe y le dice que es asunto del Consejo Universitario.

Así pasa con uno y otro hasta que le toca turno a José Angel Gurría.  Inmediatamente le dice que cierre la puerta y empieza a remangarse la camisa.  Desaparece su gesto de aburrimiento y sonríe.  Antes de permitirle la palabra a Gurría empieza a explicarle algunos nuevos aspectos de la política macroeconómica.  Al llegar al tema de la política cambiaria, pide que los acompañe Guillermo Ortiz para que juntos le expliquen a Gurría lo que van hacer.

La fama de José Angel Gurría proviene de su habilidad de negociador inclusive antes de la crisis financiera de 1982.  El fue quien viajó por todo el mundo contratando deuda en el transcurso del sexenio de López Portillo.  Posteriormente participó en todas las renegociaciones, que fueron como cinco en la década de los ochenta.  Su buen desempeño lo colocó como Subsecretario de Hacienda en un puesto creado especialmente para él.  Finalmente, Zedillo lo pone como Secretario de Hacienda pensando que haría muy buen papel negociando con la Cámara de Diputados ya dominada por la oposición.

Sin embargo, tenemos que reconocer que como economista Gurría no está en las mismas ligas que Ernesto Zedillo o Guillermo Ortiz.  Precisamente, Zedillo nombra a Ortiz Gobernador del Banco de México porque sale sobrando en Hacienda.  Dicen por ahí que Zedillo escribió partes enteras del Pronafide de su puño y letra.  En cambio, poner a Ortiz en el Banco de México hacía mucho sentido ya que así Zedillo podría confiarle toda la autonomía necesaria pues sabía que es un buen economista que piensa igual que él.  Al final de cuentas, ¿qué haría Zedillo si no se ocupara de la política económica?  Es su pasión, lo que realmente sabe bien y lo que le gusta hacer.

Es con esta misma lógica que podemos entender la política económica del gobierno.  Zedillo llegó al poder sumergido en una gran crisis económica que le restó todo margen de maniobra.  Tuvo que emprender maniobras totalmente impopulares para sacar al país de una gran recesión lo más rápido posible.  Ya que lo logró, por más cosas buenas que llegara hacer, ni con milagros podría restablecer el poder adquisitivo que los mexicanos tuvimos antes de 1995.  De allí su frustración y su obsesión por evitar una nueva crisis económica en el año 2000.

Con toda la lógica de un buen economista, Zedillo se sentó a analizar todas las crisis anteriores y a hacer una lista de todas sus causas.  De allí en adelante se puso a diseñar políticas para evitar cada punto en su lista.  Difícilmente podemos pensar en alguna acción de política económica que haya realizado el Presidente sin consultar su lista.  Es tanta su obsesión por evitar la crisis, que podríamos apostar que primero estaría dispuesto a que perdiera el PRI antes de permitir un descalabro económico.

Sus críticos han señalado que su estrategia se ha limitado al ámbito económico y que no le ha dado el peso suficiente a lo político.  Puede ser cierto, pero de nuevo hay que recordar que su lógica es de economista y por lo mismo, tiende a subestimar los peligros políticos.

¿Es sana esta obsesión?  Hasta cierto punto habría que admitir que sí.  Por primera vez en 30 años parece que vamos a terminar el sexenio sin desequilibrios macroeconómicos y el próximo Presidente, sea quien sea, va poder iniciar su sexenio con el pie derecho.  Difícilmente podríamos estar en esta situación sin que Ernesto Zedillo hubiera estado algo menos que obsesionado con el tema.

La parte negativa es que existen demasiados problemas políticos sin resolver.  Nuestras instituciones políticas se encuentran en un estado sumamente frágil, justo cuando nos enfrentamos a las elecciones más significativas casi de todo el siglo.  Resulta difícil argumentar que no ha faltado liderazgo político en un momento clave.  Sin embargo, si pudiéramos elegir de nuevo al Presidente para 1995, a la luz de todo lo que ha pasado, Zedillo sería un excelente candidato con todo y lo que no pudo hacer.

La situación macroeconómica del país está en una situación envidiable para afrontar los riesgos del año entrante.  Esto es justamente lo que pretende reconocer la revista Euromoney.  Sin embargo, se equivocaron al otorgárselo a José Angel Gurría.  El receptor del premio de Ministro de Finanzas del año es Ernesto Zedillo.