Criterios Generales

La semana pasada, la SHCP entregó al Poder Legislativo el Paquete Económico para 2015, que incluye los Criterios Generales de Política Económica (CGPE). Este documento es el sustento de la iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos para el próximo año. Después de una lectura rápida (perdón, pero son como 200 páginas de mucho rollo), me llamó la atención dos aspectos: la revisión hacia bajo de la estimación de crecimiento para el PIB en 2015 y el déficit público que propone el Ejecutivo.
Cuando empezó la administración actual hace un par de años, la SHCP nos dijo que el crecimiento “inercial” con buena perspectiva externa era alrededor de 4.0 por ciento. Sin embargo, si es que se aprobara una serie de reformas estructurales pudiéramos crecer por arriba de 5.0 por ciento anual. En 2013 se estimaba que pudiéramos crecer 3.5 por ciento y ya para 2014 estaríamos cerca del 4.0. Ya con reformas, el gobierno nos dijo que a partir de 2015 creceríamos 4.7 por ciento y en los subsecuentes años todavía más.
No obstante que ya se veía que el Pacto para México permitiría aprobar las reformas, prácticamente todas las encuestas señalaban expectativas de mucho menor crecimiento en los siguientes años. La razón que se daba era que era muy difícil a priori estimar el impacto de las reformas en el crecimiento. Habría que esperar para ver el contenido de las mismas y de las leyes secundarias antes de cualquier revisión hacia arriba. Solo Banorte se atrevió a decir que creceríamos 5.0 por ciento en 2015 gracias a las reformas. Incluso, ni siquiera el Banco de México tenía una mayor estimación a raíz de las reformas.
Pues finalmente se aprobaron todas las reformas y conocemos todas las leyes secundarias, por lo que ahora ya todos pueden mejorar sus expectativas. La primera noticia es que la SHCP decide revisar un punto porcentual completo su expectativa, pero ¡a la baja! Ya con once reformas estructurales, nos dice SHCP que vamos a crecer 3.7 por ciento en 2015, por debajo de la tasa inercial y por debajo del promedio de los tres últimos años del sexenio anterior.
Lo segundo que llama la atención es que en CGPE de 2013 el gobierno nos dijo que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) llegaría a 37.0 por ciento del PIB ese año y posteriormente bajaría a 35.4 por ciento en 2018. Ahora nos dice que fue 40.4 por ciento en 2013 y llegará a 42.3 por ciento en 2018, ¡6.9 puntos porcentuales mayores al compromiso de hace dos años!
Peor aún, para cumplir con la Ley de Responsabilidad Hacendaria, en vez de reducir el déficit hasta llegar a un presupuesto balanceado, el gobierno simplemente propone cambiar la definición de balance fiscal. Hace unos años, el gobierno dijo que dejaba de incluir parte del gasto (la inversión de Pemex) en la definición para llegar al “balance”. Muy fácil, si no puede cumplir, mejor cambiar la definición. Ahora vuelve a lo mismo, dejará de incluir en el gasto en 2015 la inversión en CFE y otras entidades para dizque cumplir con la reducción en el déficit y cambia la definición de los RFSP para llamar ahora “financiamiento” a lo que se consideraba gasto (adquisición y venta de activos financieros no liquidas). De esta manera, nos presenta una “reducción” en los RFSP de 0.2 puntos porcentuales del PIB (de 4.2 a 4.0 por ciento), a pesar que el Saldo Histórico de la deuda aumentará 1.1 puntos (de 42.2 a 43.3 por ciento del PIB).
México ha tenido problemas estructurales serios de endeudamiento excesivo a lo largo de su historia. Desde que nacimos como República en 1823 ya teníamos una deuda externa que no podíamos pagar. El problema era tan serio que prácticamente no se pudo resolver hasta 1942 mediante el Acuerdo Suárez-Lamont, que logró una quita de la deuda de alrededor de 90 por ciento con 30 años para pagar, siendo los primeros 20 de gracia. Sin embargo, empezamos de casi cero en la década de los sesenta hasta llegar de nuevo a una proporción explosiva a principios de los ochenta. De nuevo, tardamos más de una década en resolver el problema (también mediante quitas de la deuda), hasta volver a tener niveles controlables. Sin embargo, a partir de 2007 empezamos de nuevo a viajar por el largo camino sinuoso del sobreendeudamiento. De seguir esta trayectoria, enfrentaremos otra crisis en algunos años más.
Nada más en México se puede tener un déficit fiscal de 4.0 por ciento del PIB y cumplir con una ley que dice que debe ser cero. Nada más aquí se pueden aprobar reformas estructurales para promover el crecimiento y crecer menos.

1 comentario en “Criterios Generales”

  1. José Francisco García Loyola

    «El prometer no empobrece», aunque yo opino que si pero empobrece a los ya de por si vapuleados contribuyentes. Muy buen reportaje, muy claras las cifras.

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