Diez Años de Autonomía del INEGI

El INEGI cumple ahora diez años de autonomía. Enhorabuena. Sin embargo, mucho más allá de felicitar al instituto y a todos sus integrantes, es momento de sentirnos sumamente orgullosos. Es de las pocas instituciones que tenemos en el país que es admirado a dentro y a fuera por expertos en estadísticas y que tiene una reputación sólida en todas sus contrapartes a nivel mundial.

México es el primer país miembro de la OCDE en solicitar al organismo un examen externo por un grupo de expertos de países sobre la implementación de buenas prácticas estadísticas. Sin embargo, 25 países de la OCDE (todos de Europa), han realizado estudios de autoevaluación, en el marco de un acuerdo europeo sobre el Código de Buenas Costumbres de Estadísticas Oficiales. Los únicos de la OCDE que no han realizado un esfuerzo ni siquiera de autoevaluación son Australia, Canadá, Chile, Israel, Japón, Corea, Nueva Zelanda y (obviamente) Estados Unidos.

El resumen principal es que se juzga a México a nivel general como un país que cumple con un alto grado todas las recomendaciones internacionales sobre las buenas prácticas estadísticas. El estudio contiene sugerencias para mejorar todavía más, pero recalca que son básicamente mejorías marginales. Muchas de las sugerencias van dirigidos a procesos burocráticos como, por ejemplo, una proliferación excesiva de comités técnicos nacionales y la recopilación oportuna y veraz de la información proveniente de algunos estados y gobiernos locales. Ve puntos potenciales de fricción entre los proveedores de la “información de interés nacional” y algunas provisiones legales dentro de un sistema legal altamente prescriptiva, que se podría simplificar. Posiblemente una de las sugerencias más importantes proviene del hecho de que la edad promedio de los trabajadores del INEGI es de 50 años. Recomienda otorgar condiciones de trabajo más flexibles para los mayores y asegurar que cuenta con las fuerzas nuevas suficientemente capacitadas.

También resulta de interés que el reporte contiene recomendaciones para los demás países miembros del Comité en Estadística y Política Estadístico (CSSP) para también mejorar. Pone como ejemplo, la conformación y operación de la Junta de Gobierno del INEGI, junto a estudiar a México para ideas de como proteger mejor la autonomía y la integridad de la función estadística. Pone México como ejemplo a seguir, en especial para los países de América Latina.

El INEGI no solo cumple diez años de su autonomía, sino además 35 años de haberse fundado. Me tocó justo el proceso de su creación cuando regresé de estudiar un posgrado en el exterior. Vi al INEGI nacer y crecer, siempre desde el principio como gran usuario. Por ejemplo, la introducción de una serie de PIB trimestral arrancó por allí de 1988. La incorporación, poco a poco, de estadísticas de mayor frecuencia (indicadores mensuales) empezó a transformar al instituto y al acervo de estadísticas disponibles. No teníamos idea de lo que eran ajustes estacionales y su importancia hasta ya bien iniciado la década de los noventa. También me tocó la mudanza de la mayor parte del instituto a Aguascalientes a mediados de los ochenta, después de que el temblor de 1985 destruyó una parte importante del acervo de datos. Fui invitado al INEGI para múltiplos seminarios sobre datos por Carlos Jarque, Antonio Puig, Gilberto Calvillo, Eduardo Sojo y Julio Santaella. Todos muy capaces, por lo que agradezco todo lo que he aprendido de ellos.

Después de la crisis del tequila en 1995, México pasó por un mal momento. Muchos analistas en el exterior acusaron al Banco de México de ocultar cifras de reservas internacionales, al INEGI de maquilar la tasa de desempleo y modificar cifras a petición del gobierno y al gobierno federal de privilegiar la entrega de información. Esta crisis motivó al FMI a establecer normas específicas para la divulgación de datos, que ha la fecha México cumple con exactitud con todas las normas existentes, al igual que con los estándares internacionales para la construcción de los indicadores. Estos esfuerzos llevaron a una mejoría notable en la calidad y transparencia de las estadísticas mexicanas.

Por último, vino la autonomía en 2008, después de un largo proceso de debate y discusión. Este proceso ha ayudado a aislar el INEGI de presiones externas y en especial del gobierno. La OCDE le otorga muy buena calificación. Felicidades.

¿Y tú qué opinas?