El Crecimiento del Primer Trimestre

El INEGI dio a conocer que el crecimiento del PIB para el primer trimestre del año fue 4.6% respecto al mismo trimestre de 2011 y 1.3% respecto al trimestre anterior (este último a partir de la serie ajustada por estacionalidad).  Estas son muy buenas noticias, ya que no sólo es una tasa mayor a lo que esperaban la mayoría de los analistas, sino que apunta al hecho de que la desaceleración que observamos hacia fines del año pasado fue únicamente un fenómeno temporal.  El INEGI apunta que este trimestre fue el de mejor crecimiento de los últimos seis (a tasas anuales); de hecho, salvo los tres primeros trimestres de 2010 (que fueron muy buenos por el efecto rebote después de la recesión), este es el mejor desde el tercer trimestre del 2006.

El desempeño de la actividad económica en los primeros tres meses del año es realmente una excelente noticia, dado que la economía de Estados Unidos no está creciendo al mismo ritmo.  A pesar del poco dinamismo norteamericano, nuestras exportaciones crecieron a dos dígitos en el trimestre y siguen siendo el motor principal de crecimiento.  Pero más importante aún es que se revierte la tendencia de una desaceleración que habíamos observado en los dos trimestres anteriores.  Las cifras desestacionalizadas señalan que después de crecer 1.4, 1.2 y 0.7% en cada uno de los trimestres anteriores respectivamente, ahora se acelera el crecimiento a una tasa de 1.3%.  Si anualizamos esta tasa (como se acostumbra en Estados Unidos), obtenemos 5.3%, que sería el crecimiento en todo el año si cada uno de los trimestres crecieran igual.

Es interesante observar como algunos ven el resultado.  Por ejemplo, el muy respetado columnista y conductor Sergio Sarmiento, ofrece una explicación equivocada a partir del hecho de que desconoce el hecho que las cifras del PIB en México se reportan en forma diferente que en Estados Unidos.  Compara el crecimiento de 1.3% de México con el de 2.1% de Estados Unidos y llega (implícitamente) a la conclusión de que crecimos menos que nuestro principal socio comercial.  Sin embargo, para comparar tasas necesita anualizar la de 1.3% de México (que da 5.3%), o bien, trimestralizar la de 2.1% de Estados Unidos (que da alrededor de 0.5%).  También llega a la conclusión de que la economía mexicana se está desacelerando.  Aquí creo que simplemente vio mal el dato del trimestre anterior, ya que dice que fue 1.7% cuando el INEGI lo reporta en 0.7%.

Al observar las cifras en el boletín de prensa y observar que las actividades primarias crecieron 6.8%, las secundarias 4.5% y las terciarias 5.0%, inmediatamente brinca la interrogante de cómo fue que crecimos 4.6%, ya que el promedio ponderado de los tres sectores es más elevado.  En promedio, las actividades agrícolas representan alrededor de 3.5% del PIB, la industria 30.5% y el comercio y los servicios el 66% restante.  Si calculamos el promedio ponderado nos da una tasa de 4.9%, mayor al 4.6% que reporta el INEGI que creció el PIB.

Este misterio se resuelve al considerar que los tres sectores básicos de la economía no comprenden el 100% del PIB, sino aproximadamente 98.5%.  El restante se ubica en dos rubros llamados “impuestos a los productos netos” y “servicios de intermediación financiera medidos indirectamente” (que en realidad es como un renglón de errores y omisiones).  Mientras que el primero creció al mismo ritmo que el PIB, el segundo (que siempre es un flujo negativo) aumentó 12.2%, haciendo que el PIB creciera 4.6 en vez de 4.9%.  ¡Complicaciones de la contabilidad nacional!

Otra consideración interesante que pasó desapercibido por muchos es que al presentar las cifras del primer trimestre de 2012, el INEGI aprovechó para revisar las cifras anteriores desde 2009 a la fecha.  Las tasas de crecimiento de 2010 y 2011 cambian marginalmente a tal grado que no se percibe si se redondea a un punto decimal.  Sn embargo, la de 2009 cambia sustancialmente, ya que en vez de una caída de 6.24%, ahora resulta que fue -5.95%.  En principio, una diferencia de aproximadamente dos puntos decimales no es mucho, pero en este caso sí lo es ya que se comparan las tasas de 1995 y 2009 para ver cuál fue el año que más se desplomó el PIB.  En las revisiones anteriores, el INEGI modificó la tasa de -6.12% a -6.24%, una centésima más negativa que la de -6.23% de 1995.  Ahora con esta modificación resulta que la caída de 1995 fue mayor a la de 2009.

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