El Mercado Laboral

Sin lugar a duda, 2016 fue otro a帽o complicado, pero no ser谩 hasta el pr贸ximo martes 31 de enero que tengamos la estimaci贸n oportuna del crecimiento econ贸mico del cuarto trimestre en particular y del a帽o en general. Aunque se espera que el a帽o habr谩 crecido alrededor de 2.0 por ciento, todav铆a no queda claro. En la 煤ltima encuesta de expectativas a instituciones financieras de Citibanamex del viernes pasado, sale a relucir que hay instituciones que estiman 2.2 por ciento (como Santander, Scotiabank y JP Morgan), mientras que Valmex (la Casa de Bolsa del Grupo Baill茅res, due帽o del prestigiado ITAM) anticipa 1.7 por ciento. Es muy inusual que existe una discrepancia tan amplia a estas alturas, faltando menos de un par de semanas para conocer el dato. Pero lo que s铆 sabemos es que mejor贸 algo el consumo de los hogares, mientras que hubo una desaceleraci贸n significativa en las exportaciones y en la inversi贸n privada. El gasto de gobierno, como siempre no pint贸 ni para bien ni para mal.

A pesar de haber sido un a帽o mediocre en cuanto al crecimiento econ贸mico (otra vez), existen amplias se帽ales de que hubo mejoras en el mercado laboral. La primera son los 732,591 empleos adicionales registrados en el IMSS, que el gobierno ha presumido como la m谩xima creaci贸n de empleos formales en la historia para un a帽o. Sin embargo, si tomamos en cuenta el crecimiento de la poblaci贸n, podemos ver que es fundamentalmente un fen贸meno demogr谩fico. Si lo comparamos con el crecimiento del PIB, vemos que fue un buen esfuerzo, solo superado por 2013. Pero de nuevo, fue m谩s m茅rito del poco crecimiento; en los a帽os que la generaci贸n de empleo del IMSS ha superado por mucho el crecimiento del PIB, siempre han sido a帽os de bajo crecimiento. De hecho, dado que el crecimiento econ贸mico es un promedio y no valor fin de a帽o, deber铆amos comprar el cambio promedio del empleo con el PIB. En este caso los mejores a帽os fueron 2001 y 2002, a帽os de nulo crecimiento. Al final de cuentas, el m茅rito del incremento en el empleo formal fue resultado de una gran fiscalizaci贸n de las empresas por parte del IMSS. No es que hubo 鈥渃reaci贸n鈥 de empleos formales, sino m谩s bien se inscribieron en el IMSS muchos empleos ya existentes. En el mejor de los casos hubo un proceso de formalizaci贸n, pero no de creaci贸n.

Otro dato sobresaliente fue que la tasa de desempleo urbano de fin de a帽o sin ajustar por estacionalidad (4.05 por ciento), fue la m谩s baja desde diciembre de 2006, es decir, de los 煤ltimos diez a帽os. Igual, la tasa promedio anual (4.66 por ciento) fue la m谩s baja desde el mismo a帽o. La tasa de desempleo nacional promedio de 2016, que incluye zonas rurales sin mercados laborales, fue la m谩s baja (3.882 por ciento) desde 2008 (3.884 por ciento). La tasa de subempleo promedio de 2016, que considera aquellos que trabajan menos horas a la semana por razones de mercado, fue 7.64 por ciento, la m谩s baja desde 2008. Por 煤ltimo, la brecha laboral, que combina el desempleo, el subempleo y el desempleo disfrazado, tambi茅n mostr贸 una mejor铆a notable.

Si bien es cierto que hubo una mejor铆a en los indicadores de desempleo, queda claro que la desocupaci贸n no es uno de los problemas m谩s importantes del mercado laboral mexicano. La gran mayor铆a de los mexicanos tienen trabajo, mientras que los que no pudieran tenerlo f谩cilmente. El problema es que la gran mayor铆a de los empleos son de muy baja remuneraci贸n, es decir, no de la calidad y productividad que nos gustar铆a que tuvieran. De hecho, los empleos creados en los 煤ltimos a帽os son de menor remuneraci贸n que las que se creaban antes. Por ejemplo, la tendencia de la tasa de condiciones cr铆ticas de ocupaci贸n, una tasa complementaria que calcula el INEGI para tratar de medir el porcentaje de personas que laboran bajo condiciones cr铆ticas, muestra una tendencia al alza desde finales de 2014, justo cuando la tasa de desempleo abierto empieza a mejorar. Pero el mejor ejemplo de todo lo observamos en las tasas de desocupaci贸n por entidad federativa: Oaxaca y Guerrero muestran tasas de fin de a帽o de 1.8 por ciento, las m谩s bajas de toda la Rep煤blica. La raz贸n es que la pobreza y falta de educaci贸n en esos estados obligan a aceptar el trabajo que sea al salario que sea, adem谩s de que la mayor铆a vive en zonas rurales donde no mercados de trabajo y viven del autoconsumo o agricultura de subsistencia. Pero eso s铆, 隆no hay desempleo!

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