Entendamos qué es la inflación

Lo más seguro es que la cifra de inflación de junio, que va a dar a conocer el Banco de México la próxima semana (7 de julio), sea una tasa negativa. Esto significa que vamos a tener una disminución en el nivel de precios por tercer mes consecutivo. Para la mayoría de las personas este es algo que simplemente no se puede creer, ya que constantemente sentimos cómo nuestro ingreso alcanza para menos cada mes. La Encuesta Sobre la Confianza del Consumidor que levanta cada mes el INEGI hace la pregunta (comparando con los 12 meses anteriores), ¿Cómo cree usted que se comporten los precios en el país en los siguientes 12 meses?. La respuesta es contundente: más del 95% de los entrevistados creen que los precios van a subir más ahora de lo que subieron en el pasado reciente.

Sin embargo, los últimos datos de inflación han sorprendido a la baja. La tasa mensual de mayo fue la más baja (-0.74%) para un mes desde que empezó el INPC en 1969, mientras que cuatro de las últimas cinco quincenas registraron tasas negativas. Aunque nos dicen que este fenómeno se explica primordialmente por la diminución en precios agrícolas y la entrada en vigor de los subsidios a la electricidad de verano, muchas personas no lo pueden creer y requieren mayor explicación.

De entrada, tenemos que recordar que la definición de inflación es un aumento generalizado y sostenido en los precios. Para medirlo se hace una recopilación de una gran cantidad de precios en la economía, que se ponderan por el patrón de gasto promedio de las familias. El resultado es el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), en el cual el número reportado es el equivalente a una fotografía de los precios en un momento dado. La variación de un mes a otro es el cambio en los precios, a lo que llamamos “inflación”.

De inmediato tenemos que hacer varias connotaciones. Primero, el patrón de gasto de cada familia difiere, por lo que agrupar a todas las familias en un promedio puede esconder diferencias abismales de una a otra. Por ejemplo, la baja en las tarifas eléctricas en el verano es sumamente importante para un hogar de clase media que vive en Hermosillo, pero prácticamente irrelevante para una familia que vive en una zona rural de Oaxaca. La diferencia puede llegar a ser enorme: en mayo la inflación mensual disminuyó 9.04% en Hermosillo, mientras que aumentó 0.41% en el Puerto de Veracruz; el promedio nacional fue -0.74%, que no tiene nada que ver con una cifra o la otra.

Pero quizá más importante aún es que el cambio en el INPC de un mes a otro es una aproximación a la inflación, pero en realidad no puede distinguir entre aumentos generalizados y sostenidos en los precios versus aumentos aislados y de una vez por todas que resultan de circunstancias totalmente ajenas al propio fenómeno de la inflación. Para esto debemos entender la diferencia entre los cambios en precios relativos y lo que es inflación. Un precio relativo es el precio de un bien (o servicio) en relación a todos los demás precios. Si sube un solo precio, no es un aumento generalizado; si suben algunos precios de una sola vez, no son aumentos sostenidos. Por lo mismo, cuando suben las tarifas eléctricas en noviembre por el término de los subsidios de verano, no podemos decir que es inflación; es un acomodo en un precio relativo.

Los precios de los bienes y servicios están cambiando constantemente en función de la demanda y de la oferta en cada mercado. Si hay una sequía en alguna zona que afecta la producción de jitomates, su precio debe aumentar en relación a otros precios simplemente para reflejar la situación coyuntural de ese mercado. Igualmente, si existe una mayor demanda por un buen vino ya que se descubrió que fue mucho mejor que el de la cosecha anterior, es lógico esperar que sube su precio. Este tipo de acomodo en los precios no sólo es natural, sino que deseado en una economía que se rige por un sistema de precios.

En cambio, la inflación se da por un aumento en la demanda agregada de la economía, donde típicamente hay más dinero correteando el mismo número de bienes. En este caso la única forma de ajuste es que suban todos los precios hasta llegar a un cierto tipo de equilibrio. El problema fundamental es distinguir entre el fenómeno de mayor demanda agregada y ajustes particulares en los mercados (normalmente asociados a fenómenos por el lado de la oferta). Si el conjunto de precios suben por un exceso de demanda agregada, es inflación y debiera ser correspondido por una política monetaria restrictiva. Pero si algunos precios suben por acomodos en la oferta y demanda muy particular de sus mercados y hacen que el promedio ponderado de los precios sube, realmente no hay nada que hacer.

Es justamente en este sentido que el Banco de México y los interesados en la economía están siempre analizando las cifras del INPC mes con mes. Resulta imprescindible entender qué motivó el incremento en los precios cada mes, para saber si es resultado de una mayor demanda agregada o un conjunto de acomodos aislados en ciertos precios.

Uno de los instrumentos analíticos es diferenciar lo que se llama la parte subyacente del incremento en precios del resto, el no subyacente. Lo último es el conjunto de precios de ciertos bienes y servicios que tienen una alta volatilidad, tanto a la baja como a la alza, como por ejemplo, los precios agrícolas. Estos precios suben al parejo de los demás ante una mayor demanda agregada, pero típicamente sus variaciones obedecen más a cuestiones coyunturales de clima que a presiones constantes por el lado de la demanda. Por lo mismo, vale la pena analizar estos precios aparte, ya que en la mayoría de los casos encontramos que en estos meses pueden bajar, pero en los siguientes vuelven a subir, acción que no debemos confundir propiamente con inflación.

Por ejemplo, en conjunto total de precios disminuyó 0.6% en los últimos tres meses, sin embargo, los que pertenecen al grupo de precios subyacentes aumentaron 0.5% en el mismo periodo. Por lo mismo, podemos ver que realmente no tenemos una inflación negativa, sino únicamente un promedio de precios a la baja debido a que ciertos precios aislados bajaron.

 

¿Y tú qué opinas?