La Decisión de Política Monetaria

El viernes pasado, 27 de abril de 2012, la Junta de Gobierno de Banxico anunció que dejaba su tasa de referencia en 4.5% y así, continua el periodo presente de relajamiento monetario que ya lleva 33 meses sin cambios.  Desde hace tiempo los analistas de mercado han previsto que el banco central no modificaría su postura actual.  Sin embargo, en esta ocasión había algo de especulación sobre el anuncio, ya que alrededor de seis o siete instituciones financieras preveían una baja en la tasa de política monetaria.  La razón venía de la lectura de las minutas de la Junta de Gobierno, que después de analizar los balances de riesgos, decía que podría ser aconsejable un relajamiento de la política monetaria.

Al final de cuentas, el anuncio del viernes pasado dice que la Junta considera que la postura actual es conducente a alcanzar el objetivo de inflación, sin perjuicio (implícito) de las perspectivas de crecimiento.  Aun así, se reitera su mensaje central de que seguirá atenta a la evolución de los mercados para hacer las adecuaciones necesarias, ya sea mayor relajamiento si el balance de riesgos fuera desfavorable al crecimiento económico, o bien, de apretar las condiciones monetarias si se detectara presiones generalizadas en los precios.

La Constitución manifiesta claramente que la prioridad del Banco de México es procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, léase, abatir permanentemente la inflación.  Muchas personas, incluyendo Andrés Manuel López Obrador, han manifestado su deseo de que el banco central tenga doble objetivo, no sólo controlar la inflación, sino también velar por el crecimiento económico y la creación de empleo, tal como lo tiene la Reserva Federal en Estados Unidos.

Sin embargo, el tener un objetivo prioritario no está peleado con un segundo y en el fondo, realmente no hay mucha diferencia en cómo conducen la política monetaria en ambos países.  En ambos casos existen los dos objetivos.  La diferencia es que en Estados Unidos la Reserva Federal le da mayor prioridad (implícita) al control inflacionario, mientras que aquí el Banco de México tiene los mismos dos objetivos, aunque el segundo no es explícito.

¿Esto qué significa?  En los dos países se reconoce los límites y alcances de la política monetaria.  Se sabe que es el instrumento ideal para controlar la inflación, mientras que puede coadyuvar al crecimiento económico en el corto plazo, pero su contribución fundamental es mediante un ambiente de estabilidad macroeconómico.  Esto significa que nunca van a permitir un ambiente de inflación, ya que sus efectos desestabilizadores no sólo van en perjuicio del poder adquisitivo, sino también en contra del ambiente macroeconómico que fomento el crecimiento económico.  No obstante, cuando no existen presiones inflacionarias, es posible llevar a cabo una política monetaria más laxa que pudiera estimular la inversión y el crecimiento económico mediante tasas más bajas.

Si uno estudia las decisiones de política monetaria en Estados Unidos, queda evidente que la Reserva Federal nunca ha bajado su tasa objetivo cuando existen amenazas o presiones inflacionarias, aun en casos de estancamiento o bajo crecimiento económico.  Al enfrentar sus dos objetivos, siempre le ha dado prioridad a la estabilidad de precios.  Por lo mismo, no es necesario cambiar su mandato ya que queda claro los alcances y limitaciones de sus políticas.

En México podemos ver lo mismo.  Si leemos las minutas de las juntas de gobierno, los anuncios de política monetaria y demás documentos que respaldan sus decisiones, siempre vemos el análisis de los balances de riesgo, tanto de inflación como de crecimiento económico.  Desde que se implementó la política actual de tener una tasa objetivo para el mercado interbancario (a principios de 2008), hemos visto que el Banco se ha inclinado mucho más por una postura laxa que por una restrictiva.  Por ejemplo, ha mantenido la tasa de política monetaria en 4.5% por más de mil días consecutivos a pesar de que todavía no ha alcanzado el objetivo permanente de una tasa de inflación de 3%.  Sin embargo, dado que la inflación se ubica por debajo de 4% y no existen presiones inflacionarias importantes, la Junta de Gobierno ha preferido mantener una política relativamente laxa conducente al crecimiento económico de corto plazo, ya que sabe que no va en perjuicio de la estabilidad macroeconómica actual.

Sin dudas, el comportamiento de Banxico es compatible con un doble mandato, pero siempre con el cuidado suficiente para procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda.

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