Vigésimo Aniversario

Me congratulo por este vigésimo aniversario del Periódico Reforma. He tenido la fortuna de ser colaborador desde su inicio y siempre me sentí identificado con este gran proyecto de periodismo abierto, valiente y crítico. Me acuerdo hace dos décadas cuando me visitó Jorge Meléndez para explicar el proyecto e invitarme a ser colaborador invitado con un artículo mensual. Me entusiasme por la idea tanto del periódico en sí como escribir para el público en general.

Tuve la fortuna de una buena aceptación desde el principio, por lo que el periódico me invitó a tener una columna regular una vez por semana a principios de 1995. En ese entonces, preparaba muy bien mi artículo y tardaba hasta tres días en redactarlo. La idea de escribir algo similar una vez a la semana se me hizo una tarea enorme, casi como trabajo de medio tiempo. Sin embargo, en aquel entonces Sergio Sarmiento me comentó que entre más escribes mucho más fácil es. Decidí aceptar el reto y descubrí que tenía toda la razón. Un año después, me extendieron la invitación de escribir dos veces por semana, la cual no titubeé en aceptar de inmediato.

Al revisar mi archivo histórico, veo que mi tema más recurrente ha sido la marcha de la economía mexicana. Siempre me ha gustado analizar a fondo los indicadores económicos, con énfasis en lo que realmente indican. Al principio, escribí mucho sobre la necesidad de tener cifras corregidas por estacionalidad y trataba de explicar cómo mejoraría nuestro análisis de la coyuntura. Pedía al INEGI que elaborara nuevos indicadores indispensables para el buen análisis, como un índice de confianza al consumidor, y que introdujera mejorías importantes en otros, como la tasa de desempleo. Defendí la introducción de los indicadores cíclicos, que aparentemente estuvieron a punto de desaparecer a principios del sexenio de Fox. Abogué por la autonomía del INEGI, que por motivos políticos tardó más de diez años de lo que debió haber tardado.

En segundo lugar, encuentro una gran cantidad de artículos sobre la política monetaria, la inflación y el papel del Banco de México, en especial en los primeros años de autonomía y el largo camino hacia la adopción de “inflación por objetivos”. Constantes peticiones de mayor transparencia, explicaciones del famoso “corto” y el análisis de los integrantes de la Junta de Gobierno. El tema de Fobaproa, el rescate bancario y la reprivatización de la banca. El régimen de flotación del peso, las decisiones de política monetaria y el debate sobre el objetivo prioritario del banco central.

Después de haber escrito un poco más de mil artículos, en 2008 me enfrenté por primera vez a la censura. No crean que fue por parte del periódico, que siempre ha respetado la libertad de expresión. Más bien fue por parte de HSBC, la institución en donde colaboraba desde 2004. A partir de 2008 me pidieron que me encargara del análisis económico de toda América Latina, trabajo interesante ya que involucraba la supervisión del análisis de los 18 países principales de la región. Por lo mismo, empecé a escribir de vez en cuando sobre la coyuntura y perspectivas de otros países. Fueron dos artículos en especial que llamaron la atención, uno sobre Argentina y otro sobre Honduras. En ambos casos, la institución se molestó ya que existiera la posibilidad de dañar las relaciones con los gobiernos respectivos, a pesar de que escribía lo que todos ya sabían y que los artículos no circularan en esos países.

El artículo referente a Argentina todavía tiene vigencia, ya que era una crítica a la política económica de los Kirchner. Entre muchos temas, uno era la falta de credibilidad de las cifras oficiales de inflación. El de Honduras versaba sobre la política económica del Manuel Zelaya y la oportunidad perdida después del esfuerzo realizado por su antecesor Ricardo Maduro. Con la reflexión que permite el tiempo, ambos artículos se quedaron cortos en cuanto a su alcance.

A raíz de estos artículos, la institución me pidió que cada artículo lo mandara a Londres un día antes para primero traducir al inglés y después decidir si era apropiado. En mayo de 2008 pensé que era mejor pedir un sabático del periódico, ya que no podía escribir sin libertad de expresión. Dos años después decidí que había concluido mi ciclo en HSBC y presenté mi renuncia. En ese momento creí que podría volver al periódico con facilidad, pero me encontré con las puertas cerradas. Por fortuna en abril de este año recibí una invitación para regresar. De nuevo me siento en casa y muy contento de volver a tener este espacio.

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