El Doble Mandato

Existe buena posibilidad de que la Junta de Gobierno del Banco de México anuncia mañana una baja en la tasa de política monetaria.  Salvo una institución (Bank of America Merrill Lynch), todos los encuestados por Banamex opinan que el banco central bajará la tasa antes de que termine el año.  Mientras que Banorte piensa que la disminución será de 75 puntos base, todos los demás anticipan una disminución de 50 puntos.  Mientras que Bank of America piensa que el siguiente movimiento será un aumento de 25 puntos en octubre de 2014, los demás (21 instituciones) anticipan una baja este año: 8 en marzo, 4 en abril, 5 en junio, 2 en julio y 2 en septiembre.

La razón principal ha sido las declaraciones del Gobernador Agustín Carstens en diversos foros al respecto, aunque también han influido las últimas publicaciones del instituto que muestran claramente un sesgo hacia una mayor expansión monetaria.  Es notorio que la decisión no será unánime, ya que el Subgobernador Manuel Sánchez ha dicho que él no ve necesario un mayor relajamiento, en especial ante el hecho de que las expectativas de inflación se encuentran ancladas por encima del objetivo puntual de 3.0%.  Sin embargo, Manuel parece ser el único “hawk” (gavilán, que se le dice a los que le dan mayor prioridad al combate de la inflación) de la junta, mientras que Carstens, Roberto del Cueto y Javier Guzmán son “doves” (los que dan menos prioridad).  No queda claro si los últimos dos son realmente “doves” o simplemente “yes men” de Carstens, pero el que sí parece empezar a distanciarse de Carstens y establecer su propio criterio es Manuel Ramos Francia.  Por lo mismo, era muy importante para Carstens la entrada a la Junta de una persona que le respondiera casi incondicionalmente y que no fuera independiente.  Al final de cuentas, se conformó un balance favorable para Carstens que le permitirá tener pleno control sobre las decisiones de política monetaria.

La Junta de Gobierno empezó a relajar la posición monetaria a partir de enero de 2009 cuando redujo el objetivo de la tasa de política de fondeo a 7.75% de 8.25% y terminó en julio del mismo año cuando lo dejó ya en 4.50%.  Por lo mismo, la tasa ha permanecido en 4.50% por 44 meses consecutivos.  En el mismo lapso, la tasa promedio de inflación fue 3.96%, por lo que representa una tasa de interés ligeramente positiva en términos reales.  Durante el mismo tiempo, la curva de rendimientos se ha ido aplanando poco a poco, reflejando expectativas menores de inflación en el mediano y largo plazos.

¿Por qué tomar la decisión de relajar la política monetaria hasta ahora?  Primero, la inflación fue influida por varios choques que hicieron que la tasa se apartara de su supuesta tendencia convergente al objetivo de 3% y ahora parece estar más mejor encaminado.  Segundo, el crecimiento económico era más sólido y no mostraba la debilidad que se ha presentado en los últimos trimestres.  Las últimas cifras de inflación muestran una tasa general no tan lejos del objetivo, mientras que la tasa subyacente se ha ubicado por debajo de 3% por primera vez en su historia.  Finalmente, los instrumentos de corto plazo como el Cete a 28 días sostienen tasas incluso por debajo de la tasa de fondeo

No es una decisión fácil.  No queda muy claro que una disminución en la tasa de fondeo tenga un efecto real y perdedero sobre la actividad económica, mientras que se argumenta que la mejor contribución que pueda hacer la política monetaria al crecimiento económico es la de establecer un ambiente propicio (estabilidad de precios) para la toma de decisiones de inversión y generación de empleos.  Sin embargo, no todos opinan igual, dado que argumentan que menores tasas de interés fomentan mayor crecimiento económico.

Justamente de este argumento nace la idea de que los bancos centrales deberían tener un doble mandato, es decir, procurar la estabilidad de precios y promover el crecimiento económico.  Aunque la Constitución establece claramente una sola prioridad para el Banco, muchos argumentan que se debería cambiar para introducir un doble mandato y siempre señalan como ejemplo la Reserva Federal de Estados Unidos.  El debate a favor y en contra del doble mandato ha persistido a través del tiempo y en momentos se ha vuelto intenso.  Personalmente, pienso que el debate es irrelevante.

Si mañana anuncian una disminución en la tasa de política monetaria, será porque la (mayoría de) la Junta considera que la postura todavía será conducente a alcanzar el objetivo de inflación, mientras que al mismo tiempo apoyará las perspectivas de crecimiento.  Si leemos los anuncios pasados y los reportes trimestrales de inflación, encontraremos que siempre ha existido un análisis por igual de los balances de riesgo de inflación y de crecimiento económico.  Esto significa que el Banco siempre considera las posibilidades de apoyar el crecimiento, siempre y cuando no sea en perjuicio de la inflación.

En Estados Unidos, la Reserva Federal hace prácticamente lo mismo.  Siempre busca apoyar el crecimiento económico mientras que la inflación esté bajo control.  En los (pocos) momentos en que existen presiones inflacionarias junto con debilidad económica, la Reserva no ha vacilado en atacar primero las presiones inflacionarias, ya que sabe que a la larga la inflación también perjudicará al propio crecimiento económico.

Al final de cuentas, el tener un solo objetivo prioritario no está peleado con un segundo y en el fondo, realmente no hay mucha diferencia en cómo conducen la política monetaria en los dos países.  En ambos casos existen los dos objetivos.  La diferencia es que en Estados Unidos la Reserva Federal le da mayor prioridad (implícita) al control inflacionario, mientras que aquí el Banco de México también persigue apoyar el crecimiento económico, aunque no sea de manera tan explícita.

¿Esto qué significa?  En los dos países se reconoce los límites y alcances de la política monetaria.  Se sabe que es el instrumento ideal para controlar la inflación, mientras que puede coadyuvar al crecimiento económico en el corto plazo, pero su contribución fundamental es mediante un ambiente de estabilidad macroeconómico.  Esto significa que nunca van a permitir un ambiente de inflación, ya que sus efectos desestabilizadores no sólo van en perjuicio del poder adquisitivo, sino también en contra del ambiente macroeconómico que fomenta el crecimiento económico.  No obstante, cuando no existen presiones inflacionarias, es posible llevar a cabo una política monetaria más laxa que pudiera estimular la inversión y el crecimiento económico mediante tasas más bajas (

Mañana viernes sabremos cuál fue la decisión de las autoridades monetarias.  Es difícil pensar que una reducción de 50 puntos base tendrá un efecto positivo en el corto plazo sobre la actividad económica, pero no será factor que contribuye a una mayor inflación, mientras que seguramente ayudará a fortalecer la confianza en momentos en que la economía parece estancarse.  Ya veremos…

1 comentario en “El Doble Mandato”

  1. No se sí en verdad el Banco de México este preocupado por el desempeño reciente de la actividad económica, parece ser más un medida dirigida a contener la entrada de capitales especulativos.

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