El Indicador IMEF: los primeros 100 boletines

A mediados de 2003 formamos un nuevo Comité Técnico en el IMEF con la intención de construir un indicador que nos ayudara a anticipar el rumbo de la economía.  La idea era reproducir para México el ISM Manufacturero de Estados Unidos, que era uno de los índices de difusión más exitosos de aquel país.  Después de platicar la idea con el Banco de México y con el INEGI, encontramos apoyo del último, que estaba interesado en que alguna institución fuera del sector público construyera un indicador económico relevante.  En diciembre de ese año firmamos un convenio de colaboración con el INEGI mediante el cual nos brinda asesoría técnica, funciona como aval y participa como secretario dentro de nuestro comité.

Una de las ventajas más significativas de construir un indicador fuera del alcance del sector público es la eficiencia.  Mientras que el INEGI canaliza millones de pesos cada año a la elaboración de cada uno de sus encuestas, el IMEF ha logrado mantener un indicador de calidad mediante un presupuesto simbólica.  Desde un principio, la encuesta se levanta 100% vía Internet, por lo que se evita el costo de encuestadores, mientras que el mantenimiento y elaboración de los cálculos se lleva a cabo de tal forma que el IMEF no tiene que asignar un apartado presupuestal específico.  El trabajo del Comité es voluntario y altruista, por lo que no se pagan salarios u honorarios.

En enero de 2004 levantamos nuestra primera encuesta con la participación de 17 socios del IMEF.  A partir de entonces cada mes agregamos más participantes, hasta llegar a tener una masa crítica suficiente hacia mediados de año.  Aunque los encuestados son en su mayoría ejecutivos de finanzas socios del IMEF, también participan empresarios con perfiles distintos.  Después de considerar 2004 como un periodo de prueba, a partir de enero de 2005 “oficializamos” los resultados e inició formalmente el Indicador IMEF.  A mediados de 2006 organizamos un magno evento para lanzar el indicador y darlo a conocer al público.  Con el apoyo del INEGI, logramos que fuentes importantes de información y datos económicos, como Reuters y Bloomberg, dieran a conocer en tiempo real los resultados.  Desde entonces, el Indicador IMEF no sólo ha ganado presencia y prestigio internacional, sino también reconocimiento de muchas instituciones como un indicador importante y relevante.

El Indicador IMEF realmente no es un solo indicador, sino varios.  De entrada, partimos de los dos básicos: el Manufacturero y el No Manufacturero.  El primero representa el desenvolvimiento de las industrias manufactureras y de la construcción, que son los sectores 31-33 y 23 de las actividades secundarias del Sistema de Clasificación Industrial de Norteamérica (SCIAN) y que representa (en promedio) alrededor de una tercera parte del PIB.  El INEGI construye un indicador similar llamado el Indicador de Pedidos Manufactureros.  El segundo incorpora la mayoría de las actividades terciarias, que en conjunto pueden llegar a reflejar aproximadamente 65% de las actividades productivas, en especial el comercio (15%) y servicios (casi 50%).  No existe en México otro indicador similar de las actividades terciarias, por lo que su contribución al análisis coyuntural del país es única.

Partiendo de estos dos indicadores básicos, contamos además con los mismos ajustados por tamaño de empresa.  La comparación del no ajustado y el ajustado nos ayuda a analizar la contribución a las actividades productivas, ya que las empresas de menor tamaño son mucho más susceptibles al ciclo económico.  Por ejemplo, en la recesión de 2008-2009 fue mucho más notoria la caída en la producción de las pequeñas y medianas empresas.

Cada uno de los cuatro indicadores mencionados, además de los subíndices correspondientes, tienen series desestacionalizadas, ajustadas por efecto calendario y de tendencia-ciclo.  Estas series nos permiten ver si las variaciones observadas son de índole estacional y cuáles son las tendencias marcadas.  Como en casi cualquier indicador (pero más en los índices de difusión), es sumamente importante fijar nuestra atención y análisis en la tendencia y no simplemente en el último dato.  De lo contrario, corremos el riesgo de sobre-analizar el último mes en cuestión.

Una de las ventajas del Indicador IMEF es que en el momento de dar a conocer la cifra del mes, se incluye un pequeño análisis sobre las causas probables y las implicaciones inmediatas del dato, mediante la publicación de un boletín técnico.  El Comité del Indicador se reúne cada último jueves del mes para discutir los últimos datos (preliminares) y las implicaciones para la coyuntura.  De esta manera, la contribución al análisis económico va más allá de la simple entrega de un dato; se complementa con el significado mediante la visión de un grupo de expertos.  El primer boletín técnico del Indicador IMEF se emitió en abril de 2004, por lo que en agosto de este año divulgamos el número 100.  Los integrantes del Comité son en su mayoría economistas especializados en el análisis macroeconómico de México y provienen de los sectores privado, público y académico.

Como cualquier indicador que se emite por primera vez, es difícil ganar la aceptación y reconocimiento de los usuarios.  Dado que el Indicador IMEF no fue construido por el INEGI o alguna otra institución de carácter oficial, algunos analistas tomaron el proyecto con escepticismo al principio.  Sin embargo, cuando el Indicador anticipó la recesión de 2008, ganó de inmediato el reconocimiento y a partir de entonces ha sido uno de los más vigilados.  Incluso, existe la anécdota de que uno de los medios impresos más prestigiosos había vetado la cobertura del Indicador, ya que no le encontraba ningún valor mediático.  Sin embargo, a partir del momento en que el boletín llevó de encabezado que ya estábamos en recesión, el medio no sólo empezó a cubrir los resultados, sino muchas veces hasta en su primera plana.

Unos días antes de que el IMEF diera a conocer su boletín con la noticia de la recesión, el Presidente Nacional del IMEF tuvo una visita con el Secretario de Hacienda, que entre otros temas cubiertos, hablaron de lo bien que iba la marcha de la economía.  Cuando el Comité decidió encabezar su boletín con la noticia de la recesión, el Presidente  titubeo, ya que no lo consideraba políticamente correcto contradecir al Secretario inmediatamente después de una visita de cortesía.  Sin embargo, la idea central del Indicador prevaleció, que es la de anticipar cambios de rumbo en la economía, y el boletín se publicó sin censura alguna.  Posteriormente el propio Presidente del IMEF reconoció la importancia de proceder tal cual y asegurar la independencia de un indicador que no refleja la opinión subjetiva del Comité, sino un análisis basado en datos duros.  Posteriormente, cuando el Indicador confirmó que la recesión había llegado a su fin y que comenzaba la etapa de recuperación, hasta el propio Presidente de la República lo incluía en su discurso.

El Comité ha encontrado muchos valores analíticos en los diversos indicadores.  Por ejemplo, el Indicador Manufacturero tiene una mayor correlación con la actividad exportadora del país, que está muy ligado al ciclo manufacturero.  En cambio, el Indicador No Manufacturero refleja mucho más la marcha de la economía interna, cuya influencia principal radica en el comportamiento del comercio y de los servicios.  De esta manera, el Indicador Manufacturero inició su descenso desde mediados de 2006, aproximadamente de medio año antes de que Estados Unidos iniciara oficialmente su recesión.  Posteriormente, su tendencia negativa empezó a acelerarse alrededor de cuatro meses antes de que se anunciara la quiebra de Lehman Brothers, fecha que dio inicio a la agudización de la crisis.

En cambio, el Indicador No Manufacturero marcó una tendencia declinante hasta los primeros meses de 2008, después del Manufacturero, ya visiblemente afectado por la desaceleración en la actividad exportadora, pero mucho antes de que los efectos de la recesión tuvieran oportunidad de perjudicar a la economía interna.  Éste tocó fondo en enero de 2009, para iniciar una tendencia hacia la recuperación que coincidió con el comportamiento del ciclo económico.

La credibilidad, transparencia e integridad del Indicador IMEF siempre han sido características intrínsecas impuestas por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas.  Por lo mismo, el Comité ha sido muy celoso en asegurar que se apliquen todos los principios y normales especiales que el Fondo Monetario Internacional (FMI)  ha establecido a nivel mundial para la divulgación de datos.  Tanto el INEGI como el Banco de México han buscado cumplir con exactitud con todas las normas existentes, al igual que con los estándares internacionales para la construcción de indicadores.  El IMEF ha seguido su ejemplo mediante el cumplimiento cabal de los mismos.

Estas normas contienen cuatro dimensiones para todos los datos: cobertura, periodicidad y puntualidad; acceso al público, integridad; y, calidad.  Abarcan la divulgación periódica y puntualidad específica de los datos, la presentación de calendarios anticipados y reglas específicas para dar a conocer la información en forma simultánea a todas las partes interesadas.  Por lo mismo, el calendario de divulgación del Indicador IMEF se da a conocer por anticipado para todo el año y se basa en reglas preestablecidas: se dan a conocer las cifras cada mes el día primero hábil del mes a las 12 horas.  Si el día primero coincide con viernes, sábado, domingo o día festivo, se da a conocer el siguiente día hábil.  Al mismo tiempo en que se divulga el boletín de prensa, se publican los resultados en la página de Internet.  El marco metodológico y las condiciones en que se generan las estadísticas, incluyendo los aspectos relativos a la confidencialidad de la información, la metodología específica y las fuentes empleadas para su elaboración, están disponibles en la página oficial del Indicador y del IMEF.

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