Las Expectativas de Crecimiento

La economía mexicana creció 1.1 por ciento en 2013, sustancialmente por debajo de lo que originalmente se esperaba. Según la mayoría de las encuestas de expectativas se anticipaba una tasa de crecimiento de 3.5 por ciento a principios del año pasado. Sin embargo, las proyecciones se fuera revisando a la baja paulatinamente en el transcurso del año, hasta registrar una expectativa de apenas 1.2 por ciento un par de meses antes de concluir el año.

Fueron muchos factores que contribuyeron al deterioro continuo de la tasa esperada. Desde mediados de 2012, Europa entró de nuevo en recesión, mientras que Estados Unidos sufrió una desaceleración importante de su producción manufacturera. Originalmente se esperaba que la actividad económica externa se recuperara, algo que no fructiferó hasta fines de 2013. En adición a esta baja demanda externa, Argentina y Brasil decidieron imponer un techo mucho más bajo a las importaciones de automóviles procedentes de México. El resultado fue una expansión mínima en las exportaciones no petroleras mexicanas, que limitó severamente a la producción manufacturera mexicana. Aunado a esta desaceleración, las remesas familiares disminuyeron a lo largo del año, contribuyendo a caída en los ingresos de los hogares en ciertas regiones y estratos.

Desde antes del fin del sexenio, la actividad mexicana interna empezó a resentir una disminución en la inversión pública y privada, mientras que el consumo de los hogares dejó de crecer. A principios de 2013 el gasto público disminuyó significativamente, primero ante un proceso de consolidación fiscal propuesto en el presupuesto de 2013 y después, por un subejercicio del gasto, especialmente evidente en la primera mitad del año. La industria de la construcción se desplomó en sus tres vertientes por cambios drásticos en la política pública de vivienda y por la disminución en la inversión pública en obras civiles y de infraestructura. El sector privado mantuvo a lo largo del año una actitud cautelosa, primero ante el cambio de gobierno y después ante la multitud de reformas y cambios en las reglas del juego, que resultó en una disminución importante en la inversión. En adición a todo lo anterior, en agosto el INEGI introdujo un cambio de base en las cuentas nacionales, que resultó en una revisión significativa a la baja en las cifras de crecimiento de la primera mitad del año.

Aunque el conjunto de factores se fueron conociendo con antelación, su magnitud y continuo deterioro fue algo que no se anticipó adecuadamente, ni por el gobierno, ni por las instituciones internacionales, ni por los analistas del sector privado que se dedican a estudiar las perspectivas económicas del país. El resultado fue un proceso alargado y penoso de revisiones continuas a la baja en las proyecciones económicas, hasta terminar el año con una tasa que representaba menos de una tercera parte de la expectativa original.

En principio, todos los factores mencionados son de carácter temporal, es decir, su efecto negativo debería disiparse con el tiempo, dándole a la economía la oportunidad de crecer de nuevo cerca del 4.0 por ciento. De esta forma, cuando el gobierno empezaba a preparar el presupuesto para 2014 con una estimación de crecimiento de 3.9 por ciento para el año, la mayoría de las encuestas de expectativas coincidían. Sin embargo, al conocer el contenido de la reforma hacendaria, muchos analistas empezaron a revisar a la baja sus proyecciones, de tal forma que la expectativa de consenso ya se ubicaba mucho más cerca de 3.0 que de 4.0 por ciento antes de finalizar el primer trimestre del año.

 

Expectativas de Crecimiento del PIB para 2014:

Antes y Después de Conocer los Datos del Primer Trimestre

                                                                            Antes           Después

Oficial SHCP                                                       3.9%                2.7%

Oficial Banxico                                                     3.5%                2.8%

FMI                                                                       3.0%                n.d.

Banco Mundial                                                     3.0%                2.3%

OCDE                                                                  3.4%                n.d.

Encuesta IMEF                                                    3.0%                2.6%

Encuesta LatinFocus                                           3.1%                n.d.

Encuesta Consensus Economics                        2.9%                n.d.

Encuesta EMED                                                  3.1%                n.d.

Encuesta Banxico                                                3.0%                2.8%

Encuesta Banamex                                             3.0%                2.8%

Fuente: recopilación propia de fuentes originales de cada Encuesta o Institución.

 

No obstante ante esta revisión, tanto la SHCP como Banxico mantuvieron sus estimaciones sin cambio. Banxico ha mantenido la práctica desde hace tiempo de revisar sus proyecciones económicas sólo cada tres meses, en la presentación de su Informe Trimestral sobre la Inflación. Pero a partir del año pasado, Banxico decidió tomar más tiempo en preparar su Informe, por lo que pospusieron la fecha de entrega por tres semanas. Sin embargo, no queda claro que si las autoridades monetarias se dieron cuenta o no, pero al cambiar su calendario la presentación se estableció para apenas unos días antes de conocer los datos del PIB. De esta manera, Banxico tuvo que estimar el crecimiento de marzo para realizar su proyección del PIB del primer trimestre y del año en su conjunto. Al final, resultó que la actividad económica de marzo se desplomó (disminuyó 0.81 por ciento respecto al mes anterior), por lo que su nueva estimación de 2.8 por ciento quedó todavía elevada. Esto quedó evidente cuando anunció una semana después que se reducía en 50 puntos base la tasa de política monetaria ante la debilidad observada en el consumo y la inversión.

A partir del año pasado, la SHCP adoptó una práctica similar (aunque no oficial), de revisar sus números sólo cuando se presentaran nuevas cifras sobre el crecimiento del PIB trimestral. Las autoridades hacendarias decidieron hacer esta práctica oficial a partir de este año, pero desafortunadamente fue evidente mucho antes de conocer las cifras finales del trimestre que el crecimiento sería mucho menor. Aun así, la SHCP decidió revisar a la baja su proyección para el año a 2.7 por ciento, una tasa que implica una recuperación significativa en la segunda mitad del año.

Aunque a los pocos días de conocer las cifras del PIB del primer trimestre, se levantaron varias de las encuestas de expectativas, parece que todavía no se ha asimilado el pobre desempeño de los primeros meses del año y la debilidad que todavía muestran el consumo de los hogares y la inversión privada. Aunque las exportaciones no petroleras muestran ya una recuperación interesante, todavía no queda claro que si será suficiente o no para apuntalar una recuperación generalizada.

Por lo pronto, las primeras encuestas que se han dado a conocer señalan que el crecimiento de 2014 se ubicará en un rango de 2.3 a 2.8 por ciento. Pero aun así, estos números implican una recuperación importante, es decir, la actividad económica tendrá que mostrar tasas relativamente elevadas en los dos últimos trimestres del año simplemente para evitar que la tasa del año se ubique por debajo de 2.0 por ciento. Por lo mismo, no debe de sorprender que veamos todavía más revisiones a la baja en los siguientes meses.

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