Presiones Cambiarias

El INEGI informó el jueves que la inflación de la primera quincena de agosto fue 0.14%, ligeramente menor al consenso del mercado que era 0.18%.  El dato en si no causó mucho interés, ya que anualizado implica una tasa de 3.32% que no es mucho mayor al objetivo de 3.0% del Banco de México, mientras que la tasa quincenal fue muy cerca al promedio de las primeras quincenas de agosto de los últimos diez años.  La tasa anual (de doce meses) aumentó ligeramente a 4.45% de 4.39% simplemente porque la tasa del mismo periodo del año pasado fue anormalmente bajo (0.09%).  Los precios de los alimentos procesados, que es el componente que más ha preocupado últimamente, aumentaron tan sólo 0.07% (que anualizado es apenas 1.69%) y contribuyó únicamente con 0.01% a la inflación quincenal.  Los precios de las frutas y verduras disminuyeron 1.76%, reduciendo la tasa anual del rubro a la mitad de lo que se situaba apenas hace tres quincenas.

Los medios resaltaron que la inflación registró su nivel más alto de las últimas 40 quincenas (desde la última quincena de diciembre de 2010), principalmente por el alza en el precio del huevo pero también por incrementos en las colegiaturas y los energéticos.  Sin embargo, la nota requiere un poco más de análisis ya que el reporte de esta quincena tiene algunas diferencias con los anteriores.

De entrada, no es la tasa más elevada de las últimas 40 quincenas, ya que la tasa anual de la primera quincena de julio fue 4.44595% contra la de esta quincena de 4.44586%.  En segundo lugar, el subíndice de educación (colegiaturas) registró una disminución en su tasa anual al ubicarse en 4.28% de 4.62% en la quincena anterior, ya que las colegiaturas aumentaron mucho menos este año que en 2011.  En tercer lugar, aunque sí es cierto que los energéticos explican una parte del incremento, realmente no es noticia nueva, ya que lo ha sido en forma constante desde hace tiempo atrás.  Finalmente, aunque el precio del huevo obtuvo el primer lugar en la lista de los productos con precios que más aumentaron, su subíndice (pecuarios) no registró un nuevo máximo en el año y se ubica en uno de los rubros de mayor variación por lo que podemos estar seguro que bajará en las próximas quincenas.

¿Cuál es en realidad la noticia en este reporte?  De entrada, es que lo que explica la inflación en esta quincena es muy diferente a lo que ha estado explicando la inflación a lo largo del año.  El componente no subyacente solo aumentó 0.07% y su contribución a la tasa de 0.14% fue de apenas 0.02 puntos porcentuales.  A pesar de los aumentos en los precios del huevo y de los energéticos, las disminuciones en los precios de las frutas y verduras y el nulo incremento en las tarifas autorizadas por el gobierno neutralizaron este componente.

En cambio, la inflación subyacente registró su nivel más elevado desde la primera quincena de septiembre de 2010 al llegar a 3.70%, resultado de los incrementos en los precios de las mercancías (cuya tasa anual llegó a 5.27% y es la más elevada desde la segunda quincena de febrero de 2010).  Aunque los precios de los alimentos procesados explican la mayor parte del incremento anual, en esta ocasión son los precios de las mercancías no alimenticias que más aumentaron.  De hecho este subíndice por sí sólo explica 0.09% del total de 0.14%.  Si observamos la lista de los productos que más aumentaron, encontramos que sólo un precio de este subíndice (automóviles) se encuentra en la lista y únicamente explica 0.01%.  Esto significa que hubo aumentos generalizados en las mercancías no alimenticias, lo que realmente explica la inflación de esta quincena.

La razón por la cual se divide la inflación subyacente en mercancías y servicios es que los primeros son bienes comerciables mientras que los segundos no son comerciables.  Esto significa que lo que más influye en los precios de las mercancías son los precios internacionales y el tipo de cambio, mientras que lo que explica los incrementos en los precios de los servicios son los salarios, la inflación esperada (expectativas) y la brecha del producto.  Por lo mismo, tenemos que llegar a la conclusión de que las presiones inflacionarias expuestas en este reporte provienen de efectos rezagados de la depreciación de la moneda observada en los meses anteriores.

Posiblemente lo más importante de un reporte de inflación es primero distinguir los factores principales que explican el incremento en precios y después valorar si son presiones permanentes o temporales.  Si bien es cierto que el tipo de cambio ha disminuido en los últimos dos meses, el promedio de los últimos doce meses se ubica muy por encima de los niveles observados en años anteriores.  Esto significa que las presiones cambiarias sobre los precios de las mercancías pudieran ser algo más que un simple fenómeno temporal.

Como casi siempre ocurre, la clave para que la inflación fin de año se ubique por debajo del umbral de 4% seguramente será el comportamiento de los precios agrícolas por su gran volatilidad.  Sin embargo, existe el peligro de que los precios de las mercancías sigan al alza, incluso ubicándose por encima de 4% en los próximos meses.  Aquí definitivamente habría que ponerle luz ámbar señalando precaución y estar atentos de este fenómeno.

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