Índice de Miseria

Arthur Okun, un economista norteamericano, fue el jefe de asesores económicos del Presidente Lyndon Johnson en la década de los sesenta. Le podemos acreditar la simplificación de la definición de una recesión (dos trimestres consecutivos de una caída en el PIB) para los medios para transmitir políticamente la idea de que la economía no se encontraba en recesión. También inventó el Índice de Miseria, que consiste en la simple suma de la tasa de desempleo y la tasa de inflación, al suponer que ambos constituyen costos económicos y sociales para un país.
El promedio del Índice de Miseria en Estados Unidos durante la gestión de Johnson (1963 a 1968) fue 6.8 por ciento. Posteriormente, registró niveles de dos dígitos en promedio durante las cinco siguientes presidencias, alcanzando su máximo de 22.0 por ciento en junio de 1980 bajo la presidencia de Jimmy Carter. Los siguientes dos presidentes, William Clinton y George W. Bush, lo mantuvieron de nuevo en un solo dígito, hasta que volvió a subir a 10.8 (promedio) durante el primer periodo de Barak Obama. El último dato (julio 2014) lo coloca en 8.1 por ciento.
En el caso de México, el índice siempre se mantuvo en niveles muy elevados hasta los últimos años de la gestión de Ernesto Zedillo, principalmente por las elevadas tasas de inflación que existían en el país en las últimas décadas del siglo pasado. No obstante, observó una clara tendencia hacia el final de su administración, debido a la baja continua en la inflación y la mejoría sistemática en la tasa de desempleo. Aun así, empieza una nueva era con el sexenio de Vicente Fox, cuando ya se consolida la estabilización macroeconómica del país.
Fox empezó su gestión con un nivel de 11.7, que bajo rápidamente a 7.8 por ciento al final de su primer año. El promedio de su sexenio se ubicó en 9.2 por ciento, mientras que logró mantener el índice en el terreno de un dígito en 61 de un total de 72 meses (de los cuales seis fueron al principio de su gestión). En cambio, Felipe Calderón vio un incremento en el promedio durante su gobierno al llegar a 10.1 por ciento en promedio, registrando niveles de dos dígitos en 36 de sus 72 meses. Aunque Calderón logró mantener la tasa de inflación en 4.4 por ciento promedio, por debajo del 9.0 por ciento de Fox, tuvo una tasa de desempleo mayor (5.8 por ciento) que Fox (4.4 por ciento).
Esto significa que Fox logró un mejor desempeño en su sexenio en comparación a Calderón, ya que los números del primero fueron mejores que del segundo. Mientras que Fox mantuvo el índice dentro de un rango de 6.8 a 11.8 (con promedio de 9.2 por ciento), Calderón se manejó en un nivel entre 8.2 a 13.1 (promedio de 10.1 por ciento). Fox empezó su gestión con 11.7 y terminó con 8.7 por ciento, una disminución de trescientos puntos base a lo largo de su sexenio. En cambio, Calderón empezó con 8.3 y terminó con 10.2 por ciento, un incremento de 190 puntos.
¿Cómo se comparan los dos sexenios anteriores con los (casi) primeros dos años de Peña Nieto? En sus primeros 20 meses ha obtenido un promedio mejor que Calderón (9.7 por ciento) con solo 4 meses en terreno de dos dígitos. Aun así, sus números todavía no han sido tan buenos como los de Fox. No obstante, se espera una mejoría en los siguientes años mediante una inflación menor (sin aumentos mensuales en la gasolina) y una disminución en la tasa de desempleo (como resultado de más crecimiento económico en los siguientes años).
El índice es un indicador interesante en sí, sin embargo, estudios en Estados Unidos han mostrado que el desempleo genera más descontento entre la sociedad que la inflación. Esto significa que el índice no pondera adecuadamente la miseria atribuible al desempleo. Un estudio publicado en 2001 para Estados Unidos señala que la gente estaría dispuesta a cambiar un punto porcentual menos de desempleo por 1.7 puntos porcentuales más de inflación. Precisamente por eso es que existe un doble mandato para la Reserva Federal.
El Índice de Miseria pondera las dos variables que la política monetaria busca minimizar en Estados Unidos. Aunque en México la Constitución dice que el Banco de México solo debe enfocarse en la inflación, hemos visto que en la práctica existe una especie de doble mandato, en la cual el Banco Central busca abatir la inflación pero al menor costo posible a la actividad económica. A pesar de que en los veinte años de autonomía, Banxico no ha logrado consolidar su objetivo de 3.0 por ciento de inflación, sus acciones señalan que en el corto plazo también ha velado por minimizar el desempleo.

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