La Economía Interna

La agrupación tradicional de la economía es en tres tipos de actividades: las primarias (la explotación de recursos naturales), las secundarias (transformación de bienes) y las terciarias (distribución de bienes y suministro de servicios).  La primera consiste en agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza.  Estas actividades se sitúan en primer término porque aprovechan los recursos de la naturaleza que no han sufrido una transformación previa.  Aunque su rendimiento puede mejorar mediante el uso de fertilizantes, el mejoramiento de las razas del ganado y la cría de peces en medios controlados, su crecimiento depende en gran medida de factores climatológicos.  Por lo mismo, se considera básicamente exógeno a los ciclos económicos.

Las actividades secundarias consisten en las industrias manufactureras, construcción minería, la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, y el suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final.  El dinamismo de la manufactura proviene principalmente de las exportaciones no petroleras, mientras que la construcción es uno de los componentes más importantes de la inversión bruta fija.  La minería mexicana está dominada por el petróleo, mientras que las demás actividades secundarias tienen su propio comportamiento con algo de influencia del ciclo económico.

A pesar de que nos enfocamos principalmente en la conducta de las industrias manufactureras cuando abordamos el tema del crecimiento económico, las actividades terciarias representan alrededor de dos terceras partes de la actividad económica mexicana.  Si consideramos la característica exógena de las primarias y la dependencia del exterior de las secundarias, podemos decir que las terciarias representan el meollo de la economía interna.

Cuando pensamos en estas actividades, lo primero que viene a la mente es el comercio, en especial por la directa e intensa interacción con la transformación de bienes.  Sin embargo, la suma del comercio al por mayor y al por menor representa sólo alrededor de 15% del PIB.  Esto significa que el suministro de servicios comprende básicamente la mitad de la actividad económica del país.  Si dejamos al lado las actividades financieras y gubernamentales, el resto (el suministro de servicios privados no financieros) representa alrededor del 40% del PIB y es la parte subyacente de la economía interna mexicana.

El mejor (aunque prácticamente único) indicador de este componente fundamental es el Índice agregado de ingresos por la prestación de servicios privados no financieros que produce el INEGI.  Desafortunadamente el indicador sólo existe a partir de 2005, por lo que su desempeño anterior a esa fecha es un misterio.  Sin embargo, podemos ver que después de cierto estancamiento en 2005, tuvo un crecimiento cercano a 20% en los próximos dos años.  De nuevo tuvo un comportamiento lateral durante la mayor parte de 2008, para después sufrir una contracción significativa (y al parejo del resto de la economía) en 2009.  Aunque tuvo un rebote importante a principios de 2010, estos servicios han tenido un desempeño bastante mediocre en el último año; el nivel de marzo de 2011 es prácticamente el mismo que observamos en enero de 2010.  Aunque la economía logró crecer 5.5% el año pasado, los servicios privados no financieros parecen haberse estancado.

¿Cuáles son los servicios que han impedido la plena recuperación de la economía interna?  El INEGI desglosa al indicador en 9 sectores, de los cuales cinco muestran recuperaciones difíciles, todavía muy por debajo de los niveles observados antes de la crisis de 2008-2009; dos están prácticamente a los mismos niveles de antes, aunque no mostraron caídas importantes en la recesión; y únicamente dos están ya en una nueva etapa de expansión.

Los dos de buen desempeño son los servicios relacionados a la salud y los profesionales, científicos y técnicos.  Estos últimos incluyen servicios legales, de contabilidad y auditoría, diseño especializado, diseño de sistemas de cómputo, consultoría administrativa, publicidad, encuestas de opinión e investigación de mercados.  Los dos sectores que están al mismo nivel que antes son los de información en medios masivos y los de esparcimiento, recreativos y deportivos.  En cambio, los que todavía muestran dificultades son los de transporte, inmobiliarios y de alquiler, de apoyo a los negocios y manejo de desechos, los servicios educativos, y de alojamiento temporal y preparación de alimentos y bebidas.  Estos últimos cinco representan entre el 67 y 75% del total de los servicios suministrados por el sector privado no financiero.

Habría que explorar las razones por las cuales estos cinco sectores no han logrado un buen desempeño.  Algunas hipótesis son que los transportes podrían estar afectado por la inseguridad pública; los servicios inmobiliarios por el estancamiento en la construcción y baja penetración del crédito; los desechos por la todavía baja prioridad que le dan las empresas; los servicios educativos por el alto costo y la mala calidad; y el alojamiento temporal (hoteles) y restaurantes por la inseguridad y el incremento en los precios de los alimentos.  Habría que anotar que hay servicios de menor prioridad para los hogares que otros, por lo que no responden con igual rapidez a la recuperación económica general de la economía.

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