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Los PMI de Mexico

mayo 27th, 2016 | Posted by Jonathan Heath in Otras publicaciones - (Comentarios desactivados en Los PMI de Mexico)

Un PMI[1] es un indicador de difusión[2], que ayuda a anticipar la evolución de la economía en el corto plazo. Consiste en una cuantificación de respuestas cualitativas, de modo que es un indicador muy oportuno que señala en general la dirección que probablemente tomará la actividad económica, tal como posteriormente la describirá el PIB. Se construye mediante una encuesta mensual a los gerentes de compras de empresas manufactureras, que consiste en cinco preguntas muy sencillas. Dado que su oportunidad (típicamente el primer día hábil del mes siguiente) y su frecuencia (mensual) son mayores a las cifras del PIB, se utiliza para evaluar y proyectar el crecimiento de la economía en el muy corto plazo. Por lo mismo, es un indicador que puede influir en el comportamiento de los mercados financieros, incluyendo al de valores.

En México existen tres indicadores PMI: el Indicador IMEF Manufacturero[3], el Indicador de Pedidos Manufacturero del INEGI[4] y el Índice de Gerentes de Compras (IGC) de Markit[5]. Son instrumentos creados para tener una idea de cómo se podría comportar la actividad económica en anticipación a las mediciones más acabadas de la misma, como el Producto Interno Bruto (PIB) o el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE). Los medios y muchos analistas siguen la publicación de estos indicadores regularmente y muchos lo consideran para sus decisiones económicas en los mercados y en la economía. Aquí la pregunta es si verdaderamente son instrumentos útiles para anticipar la actividad económica o simplemente otro experimento fallido de los economistas para disipar la incertidumbre del futuro. Específicamente, ¿qué tan bien se correlaciona el PMI con el crecimiento del PIB?

Antecedentes para Estados Unidos y China

Recientemente, Yili Chien y Paul Morris de la Reserva Federal de San Luis se plantearon la misma pregunta para los PMI de las economías de Estados Unidos y China[6]. Ellos calcularon el grado de asociación[7] para medir la efectividad de anticipación del PMI con el PIB. Su conclusión es que el PMI es un buen indicador, aunque no perfecto, de la condición económica actual de ambos países. El estudio de Chien y Morris grafica la relación entre el ISM[8] de Estados Unidos con una frecuencia trimestral y la tasa de crecimiento trimestral del PIB a partir del primer trimestre de 2005. Encuentran una correlación positiva significativa de 0.75 entre ambas que, de acuerdo con ellos, confirma lo encontrado por Evan Koenig en un estudio realizado en 2002[9].

Para un PMI, un valor mayor a 50 sugiere que el sector manufacturero creció respecto al mes anterior, mientras que un nivel inferior a 50 significa que disminuyó[10]. Para el caso específico de Estados Unidos, cuando el ISM tiene un valor superior a 50, la tasa de crecimiento del PIB tiene un valor positivo muchas más veces que negativo. Estudios econométricos indican que cuando el valor es de 42 o menor, la economía entra en una fase de recesión. Al existir una correlación positiva de 0.75 entre el ISM y la tasa de crecimiento del PIB de Estados Unidos, el valor oportuno del ISM ofrece una señal adelantada del crecimiento económico.

En seguida, Chien y Morris realizan el mismo cálculo para el caso de China, dado el interés que ofrece su economía al ser “causante de la actual debilidad económica mundial”. Encuentran que el PMI chino[11] y su PIB también guardan una relación robusta, al tener un coeficiente de correlación de 0.73. Sin embargo, un valor de 50 para el PMI de China no es indicativo de una tasa de crecimiento cercana a cero para el PIB, ya que China ha experimentado una tasa de expansión muy elevada en los últimos 25 años.

Chien y Morris señalan que el PIB de China es más sensible a los cambios en su PMI que en el de Estados Unidos, ya que un aumento de 50 a 55 puede incrementar la tasa de crecimiento de 5 a más de 15 por ciento. En Estados Unidos, un cambio similar no afectaría al PIB en esa magnitud. En la muestra examinada, en la mayoría del periodo el PMI de Estados Unidos es mayor al de China, sin embargo, la tasa de crecimiento del PIB de Estados Unidos siempre es menor. Los autores concluyen que es resultado de que ambos países se encuentran en diferentes etapas de desarrollo. China no solamente crece mucho más que Estados Unidos en promedio, sino que además su tasa es mucho más volátil, lo que da un rango mayor de tasas de crecimiento que corresponden a un rango más acotado del PMI.

Así pues, los autores concluyen con base en estos resultados que los PMI son buenos indicadores, aunque no perfectos, de la condición económica actual de un país.

Aplicación a México

En México existen tres PMI, que básicamente pretenden medir lo mismo. El primero fue elaborado por el IMEF a partir de 2005 y se llama el Indicador IMEF Manufacturero[12]. Su elaboración, metodología y marco conceptual son idénticos a los del ISM de Estados Unidos, mediante muestras muy parecidas. En el caso del IMEF, la mayoría de los encuestados son ejecutivos de finanzas y socios de la institución, mientras que en el caso del ISM, los encuestados son gerentes de compras o de abastecimiento y socios de la institución. En ambos casos las muestras son entre 350 y 400 empresas. El indicador desestacionalizada[13] se da a conocer en dos formas: sin ajustar y ajustada por tamaño de empresa, incluyendo en cada caso la tendencia-ciclo. El IMEF da a conocer sus resultados mediante un boletín técnico mensual que, en adición a las cifras, incluye un análisis de la coyuntura.

El segundo PMI mexicano lo construye el INEGI en colaboración con el Banco de México y aunque es similar al ISM, se elabora mediante una encuesta mucho más grande, basada en información derivada de los censos económicos[14]. El INEGI aplica una ponderación distinta a las cinco preguntas como lo hacía el ISM hace algunos años atrás. En este caso, por el tamaño de su muestra, el INEGI elabora siete índices adicionales que representan una desagregación del sector manufacturero. La información se divulga en varias formas, aunque los datos se pueden consultar en el Banco de información Económica (BIE) en su página de Internet.

Finalmente, el tercer PMI lo calcula una consultoría internacional, Markit, que construye índices similares para más de 30 países y que vende a instituciones financieras. La muestra utilizada consiste en más de 300 empresas manufactureras, estratificado por grupo de la Clasificación Industrial Estándar con base en la aportación industrial al PIB mexicano. A diferencia del IPM de INEGI y del Indicador IMEF, solo considera tres posibles respuestas y no publica a detalle su metodología. Sus datos son desestacionalizados[15] pero no existen series de tendencia-ciclo. Los datos históricos no están disponibles al público, sino solo mediante una suscripción pagada o por medio de una terminal de Bloomberg.

Para ver qué tan buenos son los PMI de México realizamos el cálculo de coeficientes de correlación en línea con la metodología utilizada por la Reserva Federal de San Luis. Por el lado de los PMI usamos siete distintas series: cuatro del IMEF (las series ajustadas por estacionalidad y las de tendencia-ciclo, ajustadas y sin ajustar por tamaño de empresa), dos del INEGI (la serie ajustada por estacionalidad para la totalidad del sector manufacturero y la tendencia-ciclo) y una de Markit (ajustada por estacionalidad). Primero calculamos los coeficientes de correlación con las series de producción manufacturera, de actividades secundarias y del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) con frecuencia mensual y después para los mismos indicadores, incluyendo el PIB, con frecuencia trimestral.[16]

Resultados Mensuales

Los resultados a partir de series mensuales fueron en general muy pobres para las series ajustadas por estacionalidad. La mejor correlación del Indicador IMEF fue 0.44 entre la serie ajustada por tamaño de empresa y el IGAE, mientras que la mejor del IPM del INEGI fue de 0.41 también con el IGAE. En ambos casos se encontraron que las correlaciones mejoraban marginalmente entre más agregado fuera el indicador de actividad económica, es decir, los coeficientes más bajos fueron para la producción manufacturera y la las más elevadas fueron para el IGAE total. En el caso del IGC de Markit, todas las correlaciones resultaron negativas y muy cercanas a cero.

Sin embargo, cuando se calcularon las correlaciones a partir de las series de tendencia se encontró una mejoría notable. La correlación entre las tendencias del Indicador IMEF sin ajustar por tamaño de empresa y el IGAE fue de 0.77 (gráfica 1), mientras que la del IPM del INEGI con el IGAE fue de 0.68. Dado que Markit no proporciona series de tendencia-ciclo, no se realizaron los cálculos correspondientes.

 

Gráfica 1: Tendencia-ciclo del Indicador IMEF Manufacturero y el IGAE

 

La primera conclusión es que, a nivel de datos mensuales, los PMI mexicanos no son tan buenos para anticipar la actividad económica en general, pero sí para marcar la tendencia-ciclo. En particular, el mejor PMI mensual es la tendencia-ciclo del Indicador IMEF Manufacturero (sin ajustar por tamaño de empresa), que funciona muy bien para anticipar la tendencia-ciclo del IGAE. La correlación de éste último es, incluso, superior a la del ISM Manufacturero de Estados Unidos del estudio de Chien y Morris. Los resultados de todas las correlaciones mensuales se muestran en el cuadro1 a continuación:

 

Cuadro 1: Coeficientes de correlación de series mensuales

Coeficientes de correlación Mensual
Manufactura Actividades secundarias IGAE
IMEF Sin ajustar por tamaño 0.2710 0.2981 0.3856
IMEF Ajustada por tamaño 0.2854 0.3205 0.4393
IMEF Tendencia-ciclo sin ajustar 0.6226 0.7141 0.7675
IMEF Tendencia-ciclo ajustada 0.5502 0.6205 0.6573
IPM 0.3550 0.3884 0.4118
IPM Tendencia-ciclo 0.6094 0.6471 0.6849
Markit -0.0402 -0.1512 -0.0358

 

 

Resultados Trimestrales

El estudio de Chien y Morris utiliza datos de frecuencia trimestral para poder calcular la correlación con el PIB. Para obtener resultados comparables con su estudio, convertimos todas las series de los distintos PMI a una frecuencia trimestral mediante promedios de cada periodo. Al trimestralizar los datos, se tiene la ventaja de suavizar las variaciones más elevadas de las series mensuales. Intuitivamente, si las series mensuales de tendencia tuvieron mejores correlaciones que las series normales, deberíamos esperar mejor resultados con las series trimestrales, que en ambos casos se obtienen una varianza menor. De nuevo, calculamos los coeficientes de correlación de todos los PMI de series ajustadas por estacionalidad y de tendencia-ciclo con las series de producción manufacturera, de actividades secundarias y del IGAE, en adición al PIB.

En prácticamente todos los casos, sí obtuvimos mejores resultados. Al igual que con las series mensuales, se obtuvieron mejores correlaciones entre más agregada fuera la serie, es decir, de producción manufacturera al IGAE y también, con las series de tendencia. De la misma manera, el Indicador IMEF registró mejor correlación que el IPM del INEGI, aunque ambos PMI obtuvieron correlaciones satisfactorias. De nuevo, el IGC de Markit obtuvo muy mal resultados, entre correlaciones negativas y coeficientes muy cercanos a cero.

Se pueden observar los resultados de las correlaciones con las series trimestrales ajustadas por estacionalidad en el cuadro 2 a continuación:

Cuadro 2: Coeficientes de correlación de series trimestrales ajustadas por estacionalidad

Coeficientes de correlación Trimestral
Manufactura Actividades secundarias IGAE
IMEF Sin ajustar por tamaño empresa 0.6398 0.7576 0.8101
IMEF Ajustada por tamaño empresa 0.6485 0.7218 0.7721
IPM 0.6380 0.7072 0.7324
Markit -0.2042 -0.0814 0.2257

 

La mejor correlación que se encontró fue entre el Indicador IMEF Manufacturero sin ajustar por tamaño de empresa y el IGAE, de 0.81, seguida por el IPM del INEGI de 0.77, ambos resultados muy buenos. En cambio, el IGC de Markit tuvo una correlación de 0.23 con el IGAE, lo que nos dice que no hay realmente una relación entre el nivel del indicador y la actividad económica. Incluso, con las series de producción manufactura y de actividades secundarias, las correlaciones fueron negativas.

Los resultados de los cálculos de las series trimestrales de tendencia-ciclo se pueden ver en el cuadro 3 a continuación:

 

Cuadro 3: Coeficientes de correlación de series trimestrales de tendencia-ciclo

Coeficientes de correlación Tendencia-ciclo Trimestral
Manufactura Actividades secundarias IGAE
IMEF Tendencia-ciclo sin ajustar por tamaño empresa 0.7174 0.7904 0.8642
IMEF Tendencia-ciclo ajustada por tamaño empresa 0.6542 0.6927 0.7393
IPM Tendencia-ciclo 0.7456 0.6963 0.6798

 

Con las series de tendencia-ciclo se obtuvo la mejor correlación de todas las pruebas, un coeficiente de 0.86 entre el Indicador IMEF Manufacturero sin ajustar por tamaño de empresa y el IGAE (ver gráfica 2). Al mismo tiempo, se observa una correlación elevada de 0.79 del mismo indicador con las actividades secundarias. En este caso, el IPM del INEGI obtuvo su mejor correlación, de 0.75, con la producción manufacturera y contrario a las demás pruebas, la correlación disminuye con una mayor agregación. No se realizaron los cálculos correspondientes con el IGC de Markit al no contar con series de tendencia-ciclo.

 

Gráfica 2 – Tendencia trimestral del Indicador IMEF versus crecimiento trimestral
de la tendencia del IGAE

En el eje vertical se mide el crecimiento trimestral de la serie tendencia-ciclo del IGAE, mientras que en el eje horizontal se mide la tendencia-ciclo del Indicador IMEF Manufacturero. El periodo bajo cuestión es de 2006-I a 2016-I.

 

Finalmente, se calcularon las correlaciones de los PMI con el PIB. La mejor relación se encontró entre el Indicador IMEF sin ajustar por tamaño de empresa y el PIB mediante una correlación de 0.81, comparada con el IPM del INEGI de 0.70. Curiosamente, las correlaciones fueron menores con las series de tendencia-ciclo, de 0.76 para el Indicador IMEF y de 0.67 para el IPM del INEGI. La correlación entre el IGC de Markit y el PIB fue de 0.23, lo que nos dice que el PMI de Markit es francamente malo, es decir, no funciona para lo que fue diseñado.

Los resultados de las correlaciones con el PIB se reproducen en el cuadro 4 a continuación:

Cuadro 4: Coeficientes de correlación con el PIB

Coeficientes de correlación PIB
Ajustada por

estacionalidad

Tendencia-

ciclo

IMEF Sin ajustar por tamaño empresa 0.8079
IMEF Ajustada por tamaño empresa 0.7646
IMEF Tendencia-ciclo sin ajustar por tamaño empresa 0.7589
IMEF Tendencia-ciclo ajustada por tamaño empresa 0.6040
IPM 0.6961
IPM Tendencia-ciclo 0.6665
Markit 0.2300

 

En cada caso se aplicaron ejercicios de regresión lineal para obtener la relación entre ambas variables. En los dos casos con mejores resultados, la tasa de crecimiento trimestral del IGAE y la tasa trimestral de la tendencia-ciclo del IGAE, se obtuvieron coeficientes similares de 0.33, que significa en términos generales cada punto adicional del Indicador IMEF sugiere una mejoría de 0.33 puntos porcentuales del IGAE. No obstante, hay que tener cuidado en aplicar esta relación, ya que los índices de difusión no fueron diseñados para tal propósito.

El Indicador IMEF No Manufacturero

El Institute of Supply Management (ISM) de Estados Unidos no solamente produce su PMI manufacturero sino, además mediante la misma metodología, tiene un indicador para el sector no manufacturero. En el caso de México, el IMEF hace lo mismo, pero desafortunadamente ni el INEGI, Markit o alguna otra institución hacen lo mismo. No obstante, vale la pena preguntar si el Indicador IMEF No Manufacturero tiene las mismas capacidades de anticipar la trayectoria de las actividades terciarias, el IGAE y el PIB. Por lo mismo, realizamos los mismos cálculos para este indicador.

Los resultados obtenidos no fueron muy diferentes del Indicador Manufacturero. Aunque no necesariamente se encontraron mejores resultados a mayor nivel de agregación, lo demás estuvo en línea con los PMI: en cuanto a los datos mensuales no se encontraron tan buenos coeficientes para las series normales pero buenos resultados con las series de tendencia; y finalmente, mejores resultados con el IGAE que con el PIB. La mejor correlación de todas se obtuvo entre las series de tendencia-ciclo del Indicador IMEF No Manufacturero sin ajustar por tamaño de empresa y las actividades terciarias, de 0.82.

Los resultados de las correlaciones del Indicador IMEF No Manufacturero con las series mensuales, trimestrales y de tendencia se reproducen en el cuadro 5 a continuación:

Cuadro 5: Coeficientes de correlación del Indicador IMEF No Manufacturero

Coeficientes de correlación Mensuales Trimestrales Tendencia-ciclo trimestral PIB
Actividades terciarias IGAE Actividades terciarias IGAE Actividades terciarias IGAE Ajustada

estacionalidad

Tendencia-ciclo
IMEF Sin ajustar por tamaño 0.3687 0.3705 0.7234 0.7445 0.7240
IMEF Ajustada por tamaño 0.3132 0.3058 0.7322 0.7410 0.7030
IMEF Tendencia-ciclo sin ajustar 0.7482 0.7445 0.8199 0.8179 0.6806
IMEF Tendencia-ciclo ajustada 0.7016 0.7173 0.7806 0.7990 0.6514

 

Conclusiones

En el estudio de Chien y Morris de la Reserva Federal de San Luis, se marcó que coeficientes de correlación de 0.75 para Estados Unidos y 0.73 para China eran parámetros que llegaban a la conclusión de que los PMI en cada país respectivamente eran buenos indicadores, aunque no perfectos, para anticipar la trayectoria del PIB. Aplicando la misma metodología y el mismo criterio para los tres PMI que existen para México, podemos concluir que el Indicador IMEF y el IPM del INEGI son buenos indicadores, aunque no perfectos, e incluso ligeramente mejores que sus contrapartes de Estados Unidos y China, mientras que el IGC de Markit falla en su intento de ser relevante para el propósito por lo cual fue construido.[17]

En términos generales, aunque no siempre, los PMI de México funcionan mejor para anticipar la trayectoria de indicadores de actividad económica a nivel más agregado, mientras que también funcionan mejor mediante tendencias que con series normales. También es notorio que funcionan mejor con series trimestrales que con las mensuales. No obstante, hay excepciones. Aunque los PMI del IMEF y del INEGI funcionan bien, en el margen el Indicador IMEF parece ser el mejor para el caso de México. El mejor de todos, es la tendencia-ciclo del Indicador IMEF Manufacturero como indicador para anticipar la trayectoria de la tendencia-ciclo del IGAE trimestral, con un coeficiente de correlación de 0.86.

Como complemento, el Indicador IMEF No Manufacturero es muy buen indicador para anticipar las actividades terciarias y el IGAE. En particular, la tendencia-ciclo de este indicador funciona mejor para predecir la tendencia-ciclo de las actividades terciarias. En general, el Indicador IMEF es el mejor PMI manufacturero de México para anticipar el IGAE total, mientras que el No Manufacturero funciona muy bien para las actividades terciarias. Resulta interesante que el Indicador IMEF tenga tan buenos resultados comparado con su similar del INEGI, siendo que la muestra del INEGI es muchísimo más grande y su presupuesto es sumamente mayor.

[1] PMI viene del inglés “Purchasing Managers’ Index” y existe para la mayoría de los países desarrollados y varios en desarrollo.

[2] Véase el capítulo 9 “Indicadores de Difusión” del libro “Lo que Indican los Indicadores”, publicado por el INEGI en http://www3.inegi.org.mx/sistemas/biblioteca/ficha.aspx?upc=702825003406

[3] El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) es una asociación civil sin fines de lucro con más de 1,500 altos directivos financieros de empresas mexicanas como socios: www.imef.org.mx

[4] Se elabora mediante información recolectada en la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE) en colaboración con el Banco de México. Se puede consultar en: http://www3.inegi.org.mx/sistemas/biblioteca/ficha.aspx?upc=702825003894

[5] Markit es una empresa consultora global que prevé servicios de información financiera. Calcula PMI para más de 30 países: www.markit.com/Product/PMI.

[6] Chien & Morris (2016), “PMI and GDP: Do they correlate for the United States? For China?”, Economic Synopses, 2016 Number 6, Federal Reserve Bank of St. Louis, https://research.stlouisfed.org.

[7] Tomado de la estadística, los economistas y otras profesiones llaman a esto “correlación”. Toma un valor entre 1.0 y -1.0, que cuando toma el valor de 1 indica que el grado de asociación es perfecta, cuando es 0 no existe asociación alguna y cuando toma valor de -1 la asociación es perfectamente inversa. En este caso, se busca un valor positivo cercana a 1.

[8] El PMI de Estados Unidos es publicado por el Institute for Supply Management (ISM) desde 1948 y se conoce como el Indicador ISM. Se puede consultar en el www.instituteforsupplymanagement.org

[9] Koenig, Evan F. “Using the Purchasing Managers’ Index to Assess the Economy’s Strength and the Likely Direction of Monetary Policy.” Federal Reserve Bank of Dallas Economic and Financial Policy Review, 2002, 1(6), en http://dallasfed.org/assets/documents/research/efpr/v01_n06_a01.pdf.

[10] Ver Domínguez, Lorena (2005), “Índices de Difusión: una aplicación práctica a México”, Universidad Panamericana, Escuela de Economía, México, D.F.

[11] El PMI de China lo calcula la “Federación China de Logística y Compras”. Se puede consultar en el Buro Nacional de Estadísticas de China en: http://www.stats.gov.cn/english/PressRelease/201602/t20160201_1314222.html.

[12] Ver Jonathan Heath y Lorena Domínguez (2004), “Marco Conceptual y Metodológico del Indicador del Entorno Empresarial Mexicano IMEF, en http://www.iieem.org.mx/Marco_conceptual_y_metodologico.pdf.

[13] El modelo de series de tiempo que se utiliza para la desestacionalización y el cálculo de la tendencia-ciclo lo realiza el INEGI para el IMEF.

[14] La muestra asciende a 2,070 empresas de más de 100 personas ocupadas a nivel nacional.

[15] Aparentemente, aplica un modelo de ajustes estacionales ad-hoc, que no necesita una serie de por lo menos cinco años para estudiar el patrón estacional, como sí lo exige los modelos de ARIMA X-12 que utiliza el IMEF y el INEGI.

[16] En el caso del Indicador IMEF y el IPM de INEGI se utilizaron las series de 2006 a 2015, mientras que para Markit de abril de 2011 hasta fin de 2015 (Markit inicia el cálculo del IGC para México a partir de esa fecha). Todas las series son ajustadas por estacionalidad, tanto de frecuencia mensual como trimestral.

[17] Parte de la explicación de los malos resultados del indicador de Markit puede ser que solo cuenta con observaciones a partir de mediados de 2011 a la fecha, que es un periodo en que no se ha presentado una recesión.

El tipo de cambio cerró el año en 17.2487 pesos por dólar y ya para el final de la primera semana de 2016 estaba en 17.9283. Parece inminente que pronto entrará al terreno de los 18 pesos. Ciertamente, el mercado cambiario ha mostrado mucho nerviosismo, que difícilmente se puede justificar. El 31 de diciembre de 2014 estaba en 14.7414, por lo que sostuvo un aumento de 17.0 por ciento en el año. Sin embargo, si tomamos en cuenta que a principios de junio de 2014 estaba en 12.8462, el aumento acumulado en aproximadamente un año y medio llega a 39.6 por ciento. En buena medida, ha sido resultado del fortalecimiento del dólar contra la mayoría de las monedas del mundo, por lo que las explicaciones deben provenir principalmente del exterior. No obstante, en los últimos meses hemos visto ya nerviosismo interno, que rebasa los limites de lo que pudiera dictaminar los fundamentos de la economía.

Queda claro que nadie anticipaba esta depreciación. Según la Encuesta de Expectativas de Banamex, que se levante cada 15 días entre alrededor de 25 instituciones financieras, el consenso (mediana) del mercado a mediados de 2014 era que el tipo de cambio terminaría 2015 en 12.68 pesos. En ese momento, la institución más pesimista, Scotia Bank, lo vea en 13.40, mientras que JP Morgan anticipaba 12.25 pesos para el cierre del año. Hace un año (7 de enero de 2015), cuando el tipo de cambio esta acercándose a los 15 pesos, el consenso estaba en 14.00 para fin de año, siendo el más pesimista Nomura (15.00) y el más optimista BBVA Bancomer (13.00). A pesar de una tendencia alcista que lleva ya año y medio y sitúa al tipo de cambio cerca de los 18 pesos, la última encuesta (7 de enero de 2016) prevé que la paridad terminará este año en 17.00 pesos. Todas las instituciones encuestadas anticipan una apreciación respecto al tipo de cambio de ahora, ya que la más pesimista, Monex, piensa que estará en 17.87 pesos a fines de diciembre. Más sorprendente, CIBanco anticipa que estará en 15.30 pesos en doce meses.

¿Por qué esperan todas las instituciones una apreciación este año? Primero, porque la depreciación actual refleja un claro sobre ajuste, mucho más allá de lo que dictaminan los fundamentos. Segundo, porque el comportamiento histórico de los últimos 21 años (desde que existe el régimen cambiario actual) siempre ha señalado que el peso se aprecia lentamente después de una aguda depreciación. Tercero, anticipan políticas monetaria y cambiaria más restrictivas, que evitaran una mayor debilidad. Finalmente, porque no quieren admitir la posibilidad de que continúe la debilidad del peso todo el año.

¿Es posible que el tipo de cambio termine el año por encima de los 18 pesos? Definitivamente. En años anteriores, vimos una entrada espectacular de inversión extranjera de portafolio a raíz de la política monetaria expansionista sin precedente de la Reserva Federal y otros bancos centrales. Ahora que empieza un nuevo ciclo de ésta política no debemos esperar que los flujos de capital sean tan favorables. Esto implica una nueva mezcla entre la oferta y demanda de divisas, que fácilmente puede mantener el tipo de cambio en los niveles actuales o incluso, todavía a un nivel mayor.

Anticorruptometro

abril 23rd, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Otras publicaciones - (Comentarios desactivados en Anticorruptometro)

Reactivación

julio 29th, 2014 | Posted by Jonathan Heath in Otras publicaciones - (Comentarios desactivados en Reactivación)

Desde que arrancó este sexenio, el desempeño de la actividad económica ha sido decepcionante. Hemos visto una combinación de factores, tanto internos como externos, que han frenado el crecimiento desde el año pasado. No obstante, anticipábamos una mejoría en 2014, aunque desde principios de año se señalaba que sería más hacia mediados de año en que se percibirían los adelantos. Pues ya concluyó la Copa Mundial e iniciamos la segunda mitad del año, momento idóneo para preguntarnos si hay o no signos de reactivación.
Como sabemos, empezamos mal el año con una reforma hacendaria nefasta y un entorno externo desfavorable. En vez de instrumentar una política fiscal que apoyara la actividad económica, la Secretaría de Hacienda presentó una serie de medidas de carácter recaudatorio, sin combatir la informalidad, eliminando incentivos a la inversión y restando poder adquisitivo a muchos segmentos de la población. Al mismo tiempo, Estados Unidos enfrentó condiciones climatológicas sumamente adversas, con consecuencias negativas en la actividad económica. El resultado fue una caída abrupta en la confianza, tanto de los hogares como el empresarial, que tuvo su reflejo en un desempeño desfavorable en el consumo y en la inversión.
El desempeño de la actividad económica del primer trimestre fue tan débil que prácticamente todos los analistas tuvieron que revisar a la baja sus expectativas de crecimiento para el año. El Banco de México anunció que bajaba su proyección del PIB para 2014 a 2.8 por ciento (de 3.5 por ciento) unos días antes de conocer el crecimiento oficial del primer trimestre. Sin embargo, después de conocer la cifra el Banco admitió que internamente se tuvo que reducir todavía más su proyección recién revisada (que darán a conocer hacia fines de agosto). Por lo mismo, la Junta de Gobierno decidió bajar de nuevo la tasa de política monetaria (a 3.0 por ciento) para apuntalar más al crecimiento económico.
La decisión se concentró principalmente en el desempeño negativo de marzo, que vio una disminución de 0.61 por ciento respecto al mes anterior. Sin embargo, en abril la actividad económica rebotó 1.25 por ciento, fundamentalmente como resultado de una mejoría significativa en las actividades terciarias (comercio y servicios). El dato sorprendió a todos e hizo pensar a algunos que quizás la decisión del Banco de México fue algo prematuro. Por lo mismo, ha existido mucha expectativa en torno a los datos de mayo y junio, en esperar de ver si podemos confirmar ya el inicio de una recuperación en serio, o si lo que vimos en abril fue simplemente un rebote aislado en un entorno todavía frágil.
En sí, la reactivación depende primero de una mejoría en el entorno externo, para que las exportaciones no petroleras vuelvan a tomar su lugar como el motor principal de crecimiento económico. En principio, la evidencia apunta a un resurgimiento importante en las exportaciones automotrices y aunque un poco menos dinámico, en las exportaciones manufactureras no automotrices. En segundo lugar, necesitamos que los efectos negativos de la reforma fiscal se vayan disipando y que la inversión pública estimule la industria de la construcción. Esta parte parece mucho más difícil, ya que el gobierno no quiere dar marcha atrás en las medidas que han dañado a la actividad económica, ya que ha apostado a que el gasto público acelerado pronto ayudará al crecimiento y que en el mediano plazo, las otras reformas eventualmente provendrán una base para estimular la inversión privada.
Los primeros datos duros que tenemos de mayo tipifican muy bien la problemática actual. La producción industrial creció tan solo 0.11 por ciento respecto al mes anterior, la tasa marginal más baja de los primeros cinco meses del año. Sin embargo, si examinamos los dos componentes principales, manufactura y construcción, vemos dos comportamientos muy distintos. La producción manufacturera creció 0.40 por ciento respecto a abril y su tasa de los últimos doce meses (corregido por efectos de calendario) ya se ubica en 4.8 por ciento. Si la producción crece en el resto del año al mismo ritmo que el observado en estos cinco meses, terminará más de 12 por ciento por encima del nivel de diciembre de 2013. Su buen comportamiento obedece al resurgimiento de la demanda externa por nuestros productos.
En cambio, la producción del sector de la construcción disminuyó 0.13 por ciento en mayo respecto a abril y se mantiene en terreno negativo en lo que va del año. Los dos segmentos más importantes mostraron tasas negativas: la edificación cayó -0.33 por ciento, mientras que la construcción de obras de ingeniería civil retrocedieron -1.72 por ciento. No obstante, la edificación (tanto residencial como no residencial) muestra un balance positivo en lo que va del año; si creciera en el resto del año al ritmo actual, terminaría 4.44 por ciento por encima del nivel observado en diciembre del año pasado. Aunque no es una tasa muy dinámica (en términos de la historia del sector), ya muestra signos de recuperación (modestos) de lo que fue una etapa verdaderamente difícil.
Ante esto, lo que verdaderamente llama la atención es el comportamiento de las obras de ingeniería civil, asociado a lo que es la inversión pública. Por un lado, los reportes de finanzas públicas que emite la Secretaría de Hacienda presumen de aumentos extraordinarios en el gasto público y en especial en la inversión física del gobierno. Sin embargo, parece que existe un especie de doble contabilidad, ya que no solamente no se percibe un mayor gasto público, sino que las obras civiles disminuyeron 1.72 por ciento en mayo respecto a abril y se ubican en -6.2 por ciento por debajo del nivel de hace doce meses. Si la producción en este rubro continua el resto del año al mismo ritmo que en estos primeros cinco meses, terminará el año -15.2 por ciento por debajo del nivel observado en diciembre pasado.
Por último, todavía no se percibe una mejoría notable en el consumo de los hogares. Las ventas reportadas por la ANTAD en junio continúan por debajo de los niveles reales observados hace un año. Las ventas internas de automóviles alcanzadas por la AMIA en junio se ubican en apenas 0.5 por ciento por encima del nivel registrado en el mismo mes del año pasado. El Indicador IMEF No Manufacturero de junio mostró su sexto mes al hilo con una tendencia a la baja, lo que refleja una pérdida continua de dinamismo en los sectores de comercio y servicios.
Las expectativas de crecimiento del PIB para 2014 de los analistas de instituciones internacionales y financieras se ubican en un rango de 2 a 3 por ciento, muy por debajo del casi 4 por ciento que se esperaba a principios de año. Sin embargo, hasta la proyección más pesimista implica una recuperación en la segunda mitad del año. Aun en el caso de que terminemos 2014 más cerca de 2 que de 3 por ciento, significa que en los seis meses que restan del año estaremos creciendo ya cerca de 4 por ciento anual, lo que nos posiciona muy bien para empezar 2015 con muchas mejores perspectivas. No obstante, aún queda mucha incertidumbre y camino por recorrer.
Ante este escenario, ¿qué deben hacer los ferreteros? A principios de año recomendamos proceder con mucha cautela, asegurando que su situación fiscal no los perjudicara ante los cambios fiscales y cuidando niveles de inventarios. Ya a mediados de año, deberíamos de haber absorbido los impactos fiscales y el comienzo lento. Ante la pregunta sobre cómo ven el clima de negocios para las actividades productivas del sector privado en los próximos meses, 78 por ciento de los encuestados respondieron que ya lo ven mejor, mientras que 22 por ciento dijeron que esta igual que hace seis meses; sin embargo, nadie respondió que está peor. También se preguntó sobre la coyuntura actual para efectuar inversiones, de los cuales 56 por ciento ya respondieron que es buen momento; 33 por ciento dijeron no estar seguros, mientras que 11 por ciento todavía opinaron que es mal momento. Las respuestas a esta encuesta mensual efectuado por el Banco de México ya reflejan más optimismo sobre el comienzo de la recuperación en relación a los meses anteriores.
Prácticamente todos anticipan una recuperación en la segunda mitad del año. La incógnita que permanece a estas alturas es más bien sobre su intensidad, es decir, si la recuperación aun será relativamente débil, o bien, si ya experimentaremos crecimiento de fondo. En principio, parece ser que avecinan mejores tiempos y deberíamos estar posicionados para aprovecharlos, sin embargo, aun así no dejemos de avanzar con cautela.