El Mercado Laboral

Podemos afirmar que 2017 no fue realmente un buen año para el crecimiento económico, ya que la tasa de 2.1 por ciento del PIB es la segunda más baja de los últimos ocho años. También sabemos que fue mal año para la inflación, ya que la tasa de 6.8 por ciento fue la más elevada de los últimos 17 años. Ambos indicadores sugieren que 2017 fue muy malo para el mercado laboral, sin suficiente crecimiento para generar empleo y con una merma significativa en el poder adquisitivo del salario.
Sin embargo, hubo dos datos que sobresalen y sugieren lo contrario. Primero, los registros del IMSS señalan una creación de empleo importante de 802 mil personas, 4.3 por ciento más que el año anterior, superado tan solo en 2006 y 2012. Segundo, la tasa de desempleo urbano que reporta el INEGI promedió 3.99 por ciento de la PEA en 2017, la tasa más baja para cualquier año desde que existe la encuesta actual a partir de 2005. Si hubo una creación récord de empleos y la tasa de desempleo registró su mínimo histórico, entonces el año debió ser muy bueno para el mercado laboral. ¿Será?
Los datos del IMSS se tienen que analizar con mucho cuidado, ya que no representan la totalidad del mercado laboral (faltan los informales) ni todo el mercado formal (hay muchos formales que no están inscritos en el IMSS). Si el IMSS tiene 19.6 millones de afiliados (promedio del cuarto trimestre) y el INEGI reporta 52.9 millones de ocupados, entonces la cobertura del IMSS es del 37.1 por ciento de la población ocupada. Además, una buena parte del incremento en los registros no es empleo nuevo, sino la afiliación de personas que ya contaban con trabajo, sea formal o informal. A partir de la reforma laboral de 2012 y la reforma fiscal de 2014, cambiaron los incentivos para que empresas tuvieran a sus empleados inscritos en el IMSS, mientras que el propio instituto hizo una campaña para incrementar sus registros. Si tomamos la tasa de crecimiento de la población ocupada de 1.4 por ciento, reportada por el INEGI en la ENOE, como buena, entonces significa que 2.9 por ciento del crecimiento de afiliados en el IMSS fueron personas previamente ocupados, por lo que no se puede considerar creación de empleo.
El INEGI acaba de divulgar los datos de la ENOE para 2017. Lo primero que sobresale es que la tasa de desempleo alcanzó un mínimo histórico. El promedio de los cuatro trimestres de la población desocupada disminuyó 10.6 por ciento en 2017 respecto a 2016, de tal forma que la tasa de desempleo nacional registró 3.4 por ciento en promedio el año pasado. Esta tasa prácticamente implica que estamos en una situación de pleno empleo. En otras palabras, casi no existe desempleo abierto en el país, salvo al que podríamos denominar desempleo friccional. Entonces, ¿significa que le fue bien al mercado laboral?
Los datos del IMSS sugieren que sí, ya que el incremento en el número de trabajadores registrados de 4.4 por ciento en promedio para el año, más que compensó la caída real en el salario medio de cotización de -1.2 por ciento, de tal forma que la masa salarial real del IMSS (que es el número de trabajadores multiplicado por el salario real) aumentó 3.2 por ciento en el año. Lo interesante es que los datos de la ENOE confirman un aumento en la masa laboral real, aunque no de la misma magnitud. Si multiplicamos el ingreso por hora trabajada por el número de horas trabajadas, encontramos que hubo un incremento de 5.0 por ciento en los ingresos laborales en 2017. No obstante, tenemos que restarle la inflación para calcular los ingresos reales, que resulta que disminuyó -1.2 por ciento en el año. Dado que la población ocupada remunerada creció 1.7 por ciento en el año, tenemos una expansión en la masa laboral real de 0.7 por ciento para 2017. Esta cifra se ubica por debajo del promedio de los últimos doce años, aunque por lo menos no es una tasa negativa.
En 2017 hubo un pequeño avance, ya que la mejora en el empleo logró compensar la caída en el poder adquisitivo. ¿Qué podemos esperar para 2018? Dado que nos ubicamos muy cerca a una situación de pleno empleo, lo más probable es que ahora el ajuste sea por el lado del salario, es decir, no aumentará tanto el empleo, pero los salarios reales deberían crecer. Ojalá sea cierto, ya que los ingresos laborales reales por persona ocupada en 2017 se ubicaron -15.7 por ciento por debajo del nivel observado en 2007.

¿Y tú qué opinas?