El Principio Básico

Una parte central de las plataformas electorales de los últimos tres presidentes han sido las reformas. Fox los prometió en materia energética, laboral, fiscal y financiera, argumentando que serían el pilar del crecimiento económico sostenido. Sin embargo, nunca tuvo mayoría en el Congreso, ni supo cómo negociar con la oposición. Calderón buscó la aprobación de lo que se podía, más no lo que se necesitaba. Terminó proponiendo reformas tan “light” que a la luz quedó claro que de poco sirvieron. A pesar de proponer lo que querían las mayorías, los dos presidentes panistas nunca lograron las alianzas necesarias y cayeron víctimas de faltas de consensos y pleitos políticos.

Finalmente, llegó Peña Nieto con un poco más de respaldo en el Congreso, aparentemente más oficio de político y mejor habilidad para negociar. De nuevo, ofreció perseguir una serie de reformas que motivarían el crecimiento económico, generarían empleos y combatirían la informalidad. Logró un pacto con la oposición con el fin de aprobar una agenda común y se puso a trabajar. Los primeros cien días de su administración fueron sorprendentes, llamando la atención del mundo. El “Momento México” despejó y pronto estábamos por arriba de los BRIC’s como uno de los países que más prometía.

Pero poco después terminó la luna de miel. Primero, nos encontramos de nuevo con la mala suerte de un entorno externo adverso, que provocó una desaceleración significativa en las exportaciones. Segundo, salió a cuenta la novatez del gobierno, que no supo resolver los problemas profundos que aquejaban al sector de la construcción, gastar lo aprobado por el Legislativo, ni instaurar la confianza en el sector privado para empezar a invertir. De pronto, vimos como la economía pasó de una atonía, a un estancamiento y de allí a una ligera recesión.

Pero no todo quedó en lo económico. Después de un breve periodo en que la mayoría de los políticos parecían poner primero los intereses comunes de la nación, les empezó a ganar el carácter. Primero saltó al escenario Cordero, fragmentando al PAN y buscando poner todas las piedras posibles en el camino para que Peña Nieto no pudiera tener éxito en lo que la administración pasada fracasó. Después llegó de nuevo López Obrador para tratar de dividir a la izquierda y evitar su colaboración en el Pacto para México. En una primera aproximación, ninguno logró su objetivo y parecía que la aprobación de las reformas seguiría su curso. Pero ya no queda tan claro y parece que el camino por adelante será muy tortuoso.

El problema de fondo es la democracia disfuncional que tenemos. El principio básico de una democracia es que mandan las mayorías. Acude toda la población en edad a votar para elegir nuestros representantes, a los que conferimos la responsabilidad de proponer, discutir y en su caso aprobar nuestras leyes. En algunos casos estaremos a favor y en otros en contra, sin embargo, debemos aceptar las decisiones mayoritarias aún en los casos en que no concuerda con nuestra visión e ideología.

Nuestra democracia se convierte en disfuncional en el momento en que las minorías no respetan las decisiones de las mayorías. Empecemos con la Reforma educativa. La CNTE, una clara minoría dentro del Sindicato de los maestros (que tampoco representan una mayoría), no acepta la Reforma y busca sabotear a como dé lugar las resoluciones de la Reforma. No importa si significa que no haya clases, que no mejoré la calidad de la educación o que se atenta contra los derechos de los demás (decisiones que aprueban las mayorías).

Pronto tendremos resoluciones de materia Hacendaria y Energética. El PAN ya manifestó que no está de acuerdo y que llevará a cabo manifestaciones (pacíficas) en contra de las modificaciones fiscales. No importa si son aprobados o no por una mayoría en el Congreso, elegido democráticamente para representar a la población. El PAN, que representa una minoría no está dispuesto que impere la decisión de la mayoría. AMLO ya prometió llevar a cabo toda una serie de actos de desobediencia civil, incluyendo bloquear el acceso de los legisladores a sus recintos. Aunque representa una minoría, no está dispuesto a aceptar la decisión mayoritaria de un Congreso elegido democráticamente. Terminamos con Miguel Mancera. No está dispuesto a poner orden en una ciudad para proteger a las mayorías ante los actos de minorías que claramente violan los derechos de los demás.

Nuestra democracia no será funcional hasta que todos aceptemos el principio básico de la democracia. ¿Cuándo será?

2 thoughts on “El Principio Básico”

  1. Por un comentario en la radio que escuche de usted es que lo busque e investigue en internet, y no me queda mas que decirle, que buenos articulos realiza y que gran economista mexicano, soy estudiante de Administracion financiera y estare visitando frecuentemente su pagina.
    Saludos.

¿Y tú qué opinas?