La Opinión del Consumidor

La semana pasada el INEGI dio a conocer las cifras de junio de la Encuesta Nacional sobre la Confianza del Consumidor (ENCO) con ciertas mejorías y una mayor apertura. Los cambios principales fueron comentados aquí mismo en esta columna. Dijimos que el presentar ahora la información como “indicador”, que muestra el balance de las respuestas, es una forma mucho más transparente y analítica de presentar los resultados, por lo que no hay más que felicitar al INEGI.

Sin embargo, pudo haber sido mejor. Como lo comenté la semana pasada, el INEGI optó por conservar la forma anterior de presentar los datos (en índice) y ahora complementa la información al presentar el “balance” (como siempre se ha presentado el indicador de confianza empresarial). En su momento, comenté que “continuar con la publicación del índice tradicional sólo va crear confusión, sin contribuir con mayor valor analítico”. Dicho y hecho, si uno hace un examen de los diferentes medios, encontramos que todos reportaron resultados diferentes y muchos todavía utilizaron los índices anteriores sin entender la valiosa información nueva. Esto lo vamos a ver en el futuro todos los meses. Siempre vamos a ver dos resultados distintos, pero peor aún, es muy probable que en un momento dado el Indicador reporta una mejoría y el índice una disminución (o viceversa). Entonces, ¿Qué debemos entender? Sin lugar a dudas, el INEGI debe desaparecer cuanto antes el índice y reportar solo el Indicador.

La segunda falla fue presentar las diez preguntas adicionales como “índices” en vez de “indicadores”. Esta apertura de información es buena, pero no podemos comparar los resultados entre sí, lo cual es absurdo. En estas preguntas, viene información muy valiosa, que puede ser aprovechada analíticamente. Por ejemplo, se pregunta ¿algún miembro de este hogar o usted están planeando comprar un automóvil nuevo o usado en los próximos dos años?” México es hoy en día una potencia de la industria automotriz en nivel mundial, sin embargo, las ventas internas son muy bajas comparadas con otros países. El conocer esta información debería ser de mucha utilidad para la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) y la Asociación Nacional de Distribuidores de Automóviles (ANDA).

El índice correspondiente a las intenciones de comprar un automóvil mostraba un nivel de 52.6 hace un año, siendo la referencia de que en enero 2003 era igual a 100. Ahora, un año después hemos visto que ha aumentado a 77.1 puntos, un incremento de 24.5 puntos, uno de las mayores mejorías de todos los índices. Esta información es muy coherente con el aumento en las ventas internas de vehículos que hemos visto en los primeros seis meses del año. La AMIA reportó hace poco que la venta se ubica 27.1 por ciento por encima del año anterior.

Sin embargo, esta información sería mucho más valiosa si el INEGI lo presentara en forma de “indicador” en vez de índice, es decir, sin la referencia a enero 2003 y en una escala de cero a 100. Si fuera así, encontraríamos que si bien ha mejorado, el indicador apenas aumentó de 7.9 en junio del año pasado a 11.6 en junio del presente, un incremento en 3.7 puntos. Lo que pasa es que de las 15 preguntas que se hacen en la Encuesta Nacional de Confianza del Consumidor (ENCO), esta es la que siempre refleja mayor pesimismo. Recordemos que el valor es de un escala de 0 a 100, donde 50 es el umbral de un balance hacia el optimismo. El valor de 11.6 es exageradamente baja. De hecho, el 86.0 por ciento de los encuestados contestaron que sus posibilidades de comprar un automóvil ahora son “mucho peor”. La gente ve un poco mejor las posibilidades de comprar, construir o remodelar su casa en los próximos dos años, que la de comprar un automóvil.

La información detrás de estos “índices” es muy valiosa e interesante. Por ejemplo, las posibilidades de comprar una casa es de interés para el sector inmobiliario; la de las posibilidades de ahorrar para el sector financiero; la de las posibilidades económicas para salir de vacaciones en los próximos doce meses para el sector turismo; y las posibilidades en el momento para comprar ropa, zapatos y alimentos para la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD). En una escala de cero a 100, estos “indicadores” marcan 14.0, 48.0, 24.7 y 30.2 puntos, respectivamente.

He argumentado que el INEGI debería ser totalmente transparente en el manejo de la ENCO desde hace más de diez años. La apertura de la semana pasada fue un paso enorme. Pero ya es tiempo que dé el paso completo.

¿Y tú qué opinas?