Articulos sobre la economía Mexicana
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El Consumo de los Hogares

Noviembre 14th, 2014 | Posted by Jonathan Heath in Arena Publica - (1 Comments)

Justo un día antes de que empezara la cuarta edición del ya famoso “Buen Fin”, el INEGI dio a conocer las cifras relacionadas al consumo privado en el mercado interior para agosto. La noticia no fue del todo positivo, ya que disminuyó el consumo -0.28 por ciento respecto a julio, mientras que la tasa anual se redujo a 1.3 por ciento de 2.5 por ciento en el mes anterior. También se reporta una tendencia que, aunque todavía positiva, muestra una desaceleración importante desde marzo; en agosto avanza a un ritmo mensual de apenas 0.1 por ciento. Ante la noticia, Banamex dijo que se confirma “que la recuperación del consumo perdió impulso en los últimos meses”.
No hay duda de que el consumo permanece débil. De hecho, la serie de tendencia-ciclo del INEGI avanzaba a un ritmo promedio mensual de 0.41 por ciento en el primer trimestre; disminuye a 0.22 por ciento en el segundo y ahora avanza 0.09 por ciento en lo que va del tercero. Hemos visto un deterioro marcado en el ingreso personal disponible desde hace varios años. Primero, por una inflación relevante mayor al salario medio; segundo, ante la generación de empleos con salarios más bajos de los que se perdieron hace algunos años en la gran recesión; y tercero, a raíz de la Reforma Hacendaria que aumentó impuestos y limitó el otorgamiento de prestaciones. En adición a la merma observada en los ingresos, las familias se encuentran ahora más endeudados, lo que limita sus posibilidades de consumir bienes y servicios. Al final de cuentas, hemos visto que todos estos factores han contribuido a una disminución en la confianza del consumidor, que se ubica en niveles de mucho pesimismo.
Las cifras merecen un análisis más detenido para tratar de determinar si realmente estamos ante un nuevo deterioro del consumo, o bien, simplemente se mantiene el patrón de un consumo que avanza a pasos muy lentos. Lo primero que tenemos que considerar es que la serie original del consumo privado (como prácticamente en cualquier indicador) contiene una distorsión por los efectos de calendario. En el caso del consumo, si tomamos el valor absoluto de las diferencias entre la serie original y la corregida por los efectos, entre enero de 2010 y agosto de 2014 observamos un promedio mensual de 0.87 puntos porcentuales, es decir, casi un punto porcentual de diferencia cada mes.
En el caso de agosto, la diferencia fue de 0.97 puntos porcentuales, ya que la serie original muestra un crecimiento anual de 1.28 por ciento y la corregida una tasa de 2.25 por ciento. Esta última señala que la tasa anual de agosto (redondeado a un punto decimal es apenas 0.1 puntos porcentuales menor al promedio observado en los últimos seis meses, mientras que se ubica 0.4 puntos porcentuales por encima del promedio observado en los primeros ocho meses del año. Sin embargo, si tomamos el promedio del avance mensual (de la serie ajustada por estacionalidad), encontramos que la tasa anualizada es de 3.4 por ciento.
En conclusión, podemos decir que el consumo de los hogares avanza, pero a un ritmo todavía lento. Las cifras del ANTAD de octubre muestran una mejoría en relación a los meses anteriores, pero todavía permanecen débiles. El Buen Fin dará un respiro temporal, pero no promete ser punto de inflexión. Lo que si queda claro es que las exportaciones muestran un mayor dinamismo y la inversión privada empieza a responder, mientras que el consumo privado contribuye muy poco y el gasto público permanece en terreno negativo.
El próximo viernes (21 de noviembre) conoceremos el crecimiento del IGAE para septiembre y el PIB para el tercer trimestre. Anticipamos una tasa positiva para el PIB, pero menor a la observada en el segundo trimestre. El próximo miércoles sabremos si el Banco de México modificará su proyección de crecimiento del año, que hasta ahora lo mantiene entre 2.0 y 2.8 por ciento (punto medio 2.4 por ciento). Con la información que contamos hasta ahora, es factible que modifiquen su rango ligeramente hacia abajo, posiblemente en un par de puntos decimales.

Las exportaciones del sector automotriz han crecido en promedio a tasas de dos dígitos desde fines de 2009. Sin embargo, el resto de las exportaciones manufactureras perdieron su dinamismo al empezar 2013 y en 20 meses tuvieron un crecimiento anual promedio de tan solo 2.3 por ciento. El resultado fue que por casi dos años, las exportaciones no petroleras crecieron a una tasa anual promedio inferior a 5 por ciento, insuficiente para inyectar dinamismo a la economía interna. La buena noticia es que en septiembre 2014 tanto las automotrices como el resto de las manufactureras crecieron con tasas de dos dígitos por primera vez desde octubre de 2012. La AMIA reportó que las exportaciones de automóviles rebasaron 257 mil en el mes, para que las exportaciones del sector registraran 10.3 por ciento más que hace un año. Ahora también respondieron el resto de las manufacturas con una tasa de 11.7 por ciento. En el pasado, hemos visto que cuando las no petroleras crecen a estas tasas, la economía interna se dinamiza.
Sabemos que el consumo de los hogares se encuentra estancada ante las limitaciones que enfrenta el ingreso personal disponible, por lo que seguramente será el último componente de la demanda agregada en crecer a tasas mayores. Esto deja a la inversión fija bruta (IFB) como el elemento que necesita contagiarse primero del dinamismo de las exportaciones. Aunque la información es más atrasada, el INEGI reportó el lunes que creció 0.4 por ciento en agosto, el quinto mes consecutivo con un avance positivo, para ya alcanzar una tasa de 4.3 por ciento superior al mismo mes del año anterior. Aunque todavía no es la tasa elevada que caracteriza a la IFB en tiempos de mayor actividad económica, por lo menos ya vemos un sólido regreso a terrenos positivos.
Uno de los elementos de la IFB que empieza a responder muy bien es la adquisición de equipo de transporte nacional, que alcanzó una tasa anual de 9.0 por ciento en agosto. El contraste con la compra de equipo de transporte importado es muy notorio, ya que éste último disminuyó -0.7 por ciento respecto al nivel que tenía en el mismo mes del año anterior. De hecho, el de transporte nacional es el elemento más dinámico de toda la IFB, ya que su nivel es de 162.4 (62.4 por ciento superior al promedio de 2008), mientras que el de transporte importado es el menos con su nivel de 77.6 (-22.4 por ciento por debajo del promedio de 2008). En general, el equipo de transporte representa el 8.2 por ciento del total de la IFB del país, siendo la importada ligeramente más importante (51.1 por ciento) que la nacional. Sin embargo, el crecimiento acelerado de la nacional respecto a la importada, nos hace pensar que en la siguiente actualización de ponderadores, esta relación se volteará.
Cuando observamos la adquisición de maquinaria y equipo distinto al transporte, encontramos que la relación es al revés. La compra de maquinaria importada crece ahora a un ritmo de 7.5 por ciento anual, mientras que la nacional apenas registró un avance de 0.4 por ciento anual. La maquinaria y equipo distinto al de transporte representa 23.6 por ciento del total de la IFB, mientras que la importada representa 76.3% de toda la maquinaria. En general, la compra de maquinaria y equipo total (tanto de transporte como lo demás y tanto nacional como importada) equivale al 31.8 por ciento de toda la IFB.
Esto significa que el resto de la IFB (el 68.2 por ciento) es construcción. Dentro de la construcción, 45.6 por ciento es residencial y 54.4 por ciento no residencial. La buena noticia es la construcción residencial ya se ubica 8.0 por ciento por encima de su nivel de hace un año. La mala es que a pesar de la buena recuperación, todavía se ubica -7.3 por ciento por debajo de su nivel promedio de 2008. La no residencial permanece estancada, pues es donde radica la mayor parte de las obras de ingeniería civil identificada con la inversión pública. La no residencial se ubica en -0.1 por ciento por debajo de su nivel de hace un año y -1.5 por ciento menor al nivel promedio observado en 2008.
En conclusión, podemos decir que la IFB empieza a mostrar señales de recuperación. Sin embargo, cuando realizamos un análisis más detallado de sus componentes, encontramos un comportamiento todavía heterogéneo. Por un lado, va muy bien la recuperación de la construcción residencial, la adquisición de equipo de transporte nacional y la compra de maquinaria importada. Pero por el otro lado, sigue muy mal la construcción no residencial, la compra de equipo de transporte importada y la adquisición de maquinaria nacional.

La Actividad Industrial

Noviembre 11th, 2014 | Posted by Jonathan Heath in Arena Publica - (0 Comments)

Las cifras de la actividad industrial de septiembre fueron reportadas por el INEGI el martes, 11 de noviembre. Interesante observar como diferentes medios, analistas e instituciones interpretaron los datos. Arena Pública dio a conocer un poco antes, una nota publicada por Banamex que decía que el consenso de mercado anticipaba una tasa anual de 3.5 por ciento, que sería bienvenida ya que los últimos cinco meses anteriores no ha superado una tasa de 2 por ciento anual. Posteriormente, cuando se informó que la tasa había sido de tan solo 3.0 por ciento, Arena Pública dijo que “decepcionó”, a pesar de que la tasa fue del doble que en agosto, “cuando se registró una tasa anual de 1.4 por ciento”. Monex comentó también que el resultado había decepcionado ya que la tasa anual fue apenas 2.2 por ciento, ya con cifras corregidas por efectos de calendario. Finalmente, la SHCP puso en Twitter que la producción industrial tuvo su mayor incremento anual en septiembre de los últimos seis meses, apoyado por el incremento anual de 5.1 por ciento de la construcción, el mayor desde mayo de 2012.
Sin contar todavía con las noticias que aparecerán al día siguiente, queda claro que podemos interpretar los datos como buenos o muy decepcionantes, dependiendo a quién le hacemos caso y que tasa tomamos. En realidad, el reporte da para todos. Los que quieren ver el lado positivo pueden partir del enfoque de SHCP, mientras que los que se quieren decepcionar (de nuevo) pueden leerlo como Monex. En lo particular, creo que los números fueron regulares, ni tan buenos ni tan malos.
Lo primero que debemos tomar en cuenta es que el INEGI advierte que las cifras fueron revisadas desde enero de 2011, al incorporarse la última información estadística básica disponible (las cifras anteriores eran preliminares) y al realizar una conciliación de los cálculos mensuales con los anuales de las Cuentas Nacionales. Recuerdan que mientras el PIB anual de 2013, que parte de las Cuentas de Bienes y Servicios del Sistema de Cuentas Nacionales creció 1.4 por ciento, las cifras trimestrales del PIB todavía tienen una tasa de 1.1 por ciento. Al observar esta discrepancia, era de suponer que tarde o temprano el INEGI llevaría a cabo una conciliación de ambas series. Esto significa que cualquier comparación con cifras de meses (o años) anteriores debe hacerse con las series revisadas y no contra las preliminares. Por ejemplo, cuando Arena Pública dice que la tasa de septiembre fue lo doble que en agosto, cuando se registró una tasa anual de 1.4 por ciento, debería tomar en cuenta que la tasa de agosto ya fue revisada a la baja a 1.1 por ciento. También cita a Banamex que dijo que los últimos cinco meses anteriores no habían superado una tasa de 2 por ciento anual, pero las cifras revisadas de junio (2.1 por ciento) y de julio (2.0 por ciento) señalan lo contrario.
Lo segundo que deberíamos hacer es realizar las comparaciones de tasas anuales a partir de la serie (revisada) corregida por efectos de calendario, ya que en muchos casos las variaciones entre un mes y otro se explican mediante números diferentes de días laborales y no tanto por crecimientos reales. Por ejemplo, las tasas anuales de los nueve meses de 2014, calculados sin tomar en cuenta estos efectos, presentan una varianza significativa, con tasas de -0.9 por ciento (abril) hasta 3.9 por ciento (marzo), mientras que las mismas tasas corregidas por los efectos de calendario solo varían de 0.4 por ciento (marzo) hasta 2.4 por ciento (mayo). De hecho, si examinamos las tasas anuales corregidas de abril a la fecha (los últimos seis meses), encontramos muy poca variación, de 1.9 por ciento (julio) a 2.4 por ciento (mayo). De hecho, la tasa anual corregida de septiembre (2.2 por ciento) no es muy diferente al promedio observado en los últimos seis meses (2.1 por ciento). En este sentido, una primera conclusión es que la producción industrial parece estar avanzando a un ritmo lento pero bastante regular.
Sabemos que el motor principal de las actividades secundarias en México proviene de la demanda por nuestras exportaciones no petroleras, principalmente de Estados Unidos. Resulta interesante comparar la producción industrial de ambos países, partiendo de una base común (enero 2008 = 100 para los dos países). Encontramos que la producción industrial de México siempre había tenido un avance mejor, pero ahora en septiembre encontramos que por primera vez desde enero de 2008, Estados Unidos supera a México. Sin embargo, la comparación no es válida, ya que mientras el INEGI incluye la construcción dentro de la producción industrial, Estados Unidos lo presenta aparte.
Por lo mismo, para hacer una comparación correcta, debemos comparar la producción manufacturera solamente. En este caso, partiendo de enero 2008 = 100 para ambos países, encontramos que Estados Unidos registra un nivel de 100.03 en septiembre 2014, mientras que México se ubica en 109.83. En otras palabras, después de 81 meses Estados Unidos recupera apenas todo el terreno perdido y por fin regresa a producir lo mismo que hacía a principios de 2008. En cambio México produjo 9.8 por ciento más que hace 81 meses. Sin embargo, la brecha entre ambos países era mucho más grande hasta principios de 2013, cuando Estados Unidos empieza a mostrar tasas de crecimiento sistemáticamente mayores a las de México.
A pesar de que México no ha crecido a la par que Estados Unidos en los dos últimos años, la producción manufacturera ha crecido en promedio este año alrededor de 3.4 por ciento, tasa que se compara favorablemente con el promedio de 1.2 por ciento en 2013. No obstante, si queremos ver una mejoría en las actividades secundarias, donde más necesitamos observar una recuperación es en la construcción, que entró en una verdadera crisis desde mediados de 2012. Las tasas anuales corregidas de la construcción salieron de terreno negativo a partir de junio de este año y en septiembre registró un avance de 4.6 por ciento. Sin duda, ya estamos en proceso de recuperación en el segmento de la edificación después de la crisis de 2013. Aunque el INEGI todavía no reporta la tasa anual corregida de septiembre, ya agosto crecía a un ritmo de 7.8 por ciento (con cinco meses en terreno positivo). Sin embargo, todavía el nivel se sitúa 7.2 por ciento por debajo del pico alcanzado en noviembre de 2012. En cambio, el segmento de las obras de ingeniería civil, identificada con la inversión pública, se mantiene en terreno negativo con una tasa anual corregida de -1.9 por ciento (siendo que la SHCP divulgó que la inversión pública federal aumentó 17.1 por ciento en términos reales).
¿Conclusión? La producción manufactura avanza a ritmo todavía lento pero constante y mejor que el de hace un año. La construcción muestra ya una recuperación importante, pero sólo en el segmento de la edificación, mientras que la obra pública todavía no logra pintar. Suponiendo que el cuarto trimestre logra registrar tasas anuales corregidas alrededor de 3.0 por ciento, veremos que las actividades secundarias habrán avanzado alrededor de 2.0 por ciento en 2014. A estas alturas, difícilmente veremos un avance significativamente mayor.

El Unico Motor

Noviembre 5th, 2014 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (0 Comments)

La semana pasada, comentábamos que en los últimos meses hemos visto muchos indicadores que señalan que la economía ha mejorado, después de un largo periodo (22 meses) de un estancamiento inusual. Lo que más ha destacado y busca empujar al resto de la economía son las exportaciones no petroleras, en especial las del sector automotriz. La inversión privada empieza a reaccionar un poco, mientras que el consumo de los hogares avance a pasos muy lentos. Finalmente, el gran ausente ha sido el gasto público, que a pesar de que la SHCP presume gran despendio, todavía no ha logrado pisar terreno positivo. Con la información con que contamos a la fecha, es casi un hecho de que el crecimiento del tercer trimestre va a desilusionar un poco, por lo que tan solo quedan los últimos tres meses del año para registrar una tasa que implica el comienzo de una recuperación a fondo.
Si bien puede empezar a crecer un poco más el consumo privado, debemos reconocer que parte de una debilidad intrínseca a raíz de un ingreso personal disponible mermado. La incertidumbre mundial limitará la inversión privada, mientras que el gasto público permanece como la gran incógnita. Esto significa que nos quedamos (como siempre) con un solo motor de crecimiento para reactivar a la economía: las exportaciones no petroleras. En septiembre crecieron 11.6 por ciento, la tasa más elevada desde octubre 2010. Todo apunta a que el tropiezo que registró la manufactura en agosto fue más bien una excepción y no un cambio de tendencia. En este sentido, apuntamos la semana pasada, que si las exportaciones no petroleras muestran crecimiento sostenido de dos dígitos en los siguientes meses, será posible ver una mejoría notable en el desempeño general de la economía en un futuro ya no muy lejano.
El lunes tuvimos excelentes noticias al respecto. El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) dio a conocer los resultados del Indicador IMEF Manufacturero para octubre. Resulta que registró 54.8 puntos, su nivel más elevado desde mayo 2012. Si consideramos el mismo indicador pero ajustado por tamaño de empresa, el nivel se ubicó en 55.2 puntos, el más alto desde julio 2010. Si analizamos los subíndices del Indicador, sobresale que los “nuevos pedidos” llegaron a 57.6 puntos, que sólo se ha alcanzado en cinco ocasiones en los últimos siete años, mientras que “producción” se quedó en un sólido 56.6. Más aún, el subíndice de “empleo”, uno de los más débiles, también registró una mejoría importante.
El Indicador IMEF es un índice de difusión, que abarca niveles en un rango de cero a cien con un punto medio de 50. En principio, el umbral de 50 puntos divide a la actividad económica manufacturera en una zona de contracción (por debajo de 50) y una de expansión (por encima), aunque en la práctica se ha visto que niveles entre 47 y 50 son consistentes con un crecimiento positivo, aunque sumamente débil. El Indicador se construye mediante cinco preguntas cualitativas sobre los nuevos pedidos, producción, empleo, entrega de productos e inventarios en relación al mes anterior. Es un indicador muy oportuno, ya que los resultados del mes se reportan el primer día hábil del mes siguiente. Históricamente, hemos visto que niveles por debajo de 45 puntos son consistentes con una recesión, mientras que un registro mayor a 55 puntos implica una economía en franca expansión. Los resultados de octubre nos dicen que la industria manufacturera, liderada por las exportaciones no manufactureras, empiezan a entrar en una fase de mayor expansión, que aunque con cierto rezago, debe reactivar a la economía interna.
El Indicador IMEF No Manufacturero, que abarca comercio y servicios, aumentó 0.4 puntos en octubre para llegar a 52.2 puntos. Es apenas el segundo mes de los últimos ocho, que ha superado los 52 puntos. Significa que las actividades terciarias crecen, pero todavía a un ritmo relativamente lento. Los subíndices de nuevos pedidos (54.2) y producción (53.2) alcanzaron niveles aceptables, sin embargo, el del empleo (49.2) permanece estancado.
Ya tenemos nuestro único motor encendido. Si el gobierno pudiera encontrar el camino para que el gasto público crezca ya en acorde a los recursos registrados y la inversión pública a crecer como debería de ser, la actividad económica pudiera empezar a responder. Sin embargo, el INEGI reporta que en el segundo trimestre, el gasto público real fue el más bajo de los últimos 17 trimestres, mientras que la inversión pública muestra una tendencia negativa en los últimos cuatro años. ¿Qué podemos esperar?