Articulos sobre la economía Mexicana
Header

Las Proyecciones Económicas

febrero 26th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en Las Proyecciones Económicas)

La profesión económica ha intentado predecir el rumbo futuro de la actividad económica desde hace siglos. Sin embargo, realmente no se convirtió en una ciencia (¿o arte?) hasta que empezamos a tener una medición estadística formal de la economía. El primero en desarrollar la primera estimación oficial del ingreso nacional de un país fue Simon Kuznets, quien se le reconoce ahora como el padre de la contabilidad nacional. En 1934, Kuznets presentó sus cálculos de las cuentas nacionales de Estados Unidos para 1929 a 1932, que posteriormente fue extendido a años anteriores hasta 1869. Su aportación fue tan valiosa, que fue reconocida con apenas la tercera edición del Premio Nobel en Economía en 1971.
Uno de los economistas que más aprovechó el trabajo de Kuznets fue Lawrence Klein, quien se le acredita como el padre de los modelos macroeconométricos, cuyo uso principal fue anticipar el rumbo de la economía. Klein fue el fundador de Wharton Econometrics Forecast Associates (WEFA), una empresa de antaño que se dedicó a desarrollar modelos de gran escala para países en todo el mundo. Mediante el uso de las computadoras centrales (mainframe), WEFA llegó a producir proyecciones económicas en forma sistemática para más de 60 países. Al igual que Kuznets, su aportación fue reconocida con el otorgamiento del Premio Nobel en Economía en 1980.
El padre de los modelos macroeconométricos de gran escala para México fue Abel Beltrán del Río. Alumno de Klein, Beltrán del Río desarrolló su primer modelo para la economía mexicana a mediados de los sesenta del siglo pasado, a partir del cual fundó el Centro de Investigación Econométrica de México (CIEMEX-WEFA). Fueron famosos sus reuniones trimestrales, casi siempre en un hotel de playa patrocinado alternativamente por algún miembro, en las cuales se juntaban alrededor de 300 personas para discutir los escenarios base y alternativos de la economía mexicana.
Habría que hacer notar que Kuznets, Klein y Beltrán del Río tuvieron en común una larga asociación con la Universidad de Pennsylvania. Kuznets (1901-1985) fue profesor en Pennsylvania de 1931 a 1954. Klein (1920-2013) fue profesor a partir de 1958 hasta su jubilación y fue el fundador de WEFA, que nació en la misma Universidad. Beltrán del Río (1930-2010) obtuvo su doctorado de Pennsylvania y trabajó en WEFA prácticamente toda su vida posterior.
Fueron varios acontecimientos que cambiaron para siempre el rumbo de la profesión de las proyecciones económicas. Hasta fines de los ochenta, las proyecciones eran anuales, ya que el INEGI todavía no había desarrollado cuentas nacionales trimestrales y escaseaban los indicadores mensuales de coyuntura. Sin embargo, la información de alta frecuencia empezó a florecer a partir de los noventa y de allí la posibilidad de analizar más a fondo la marcha de la economía en el corto plazo.
Lo segundo fue la introducción (a principios de los ochenta) y después el uso más intensivo (a principios de los noventa) de las computadoras personales. Anteriormente, se necesita una computadora central para explotar los modelos macroeconométricos de gran escala. Sin embargo, las PC’s democratizaron el desarrollo de modelos para proyectar la economía, lo que abrió el paso para modelos más pequeños y con metodologías alternas. De hecho, con el tiempo desaparecieron los de gran escala, que utilizaban las cuentas nacionales como el punto neurológico y consistían en cientos de ecuaciones que replicaban el comportamiento estructural de la economía. En su lugar ahora predominan modelos econométricos pequeños que utilizan técnicas estadísticas sofisticadas, pero que a su interior son como “cajas negras”. Finalmente, el hecho de que ahora cualquier economista puede desarrollar proyecciones en una computadora personal dio pie a la desaparición de las grandes empresas como WEFA y CIEMEX.
Puede ser que los modelos macroeconométricos de gran escala eran demasiado elaborados. Contenía cientos de ecuaciones para proyectar muchas variables de poca utilidad. Sin embargo, su encanto era que siempre nos decía los porqués. Si el PIB subía, la inflación bajaba o el consumo se mantenía, se podía analizar cada ecuación que relacionaba una variable con otra para obtener respuestas y así armar una historia. Sus fortalezas eran la consistencia y la lógica económica. Los que manejaban estos modelos llegaban realmente a entender las relaciones multifuncionales de todas las variables de la economía.
En lo particular, extraño estos modelos y encuentro la profesión de proyectar la economía mucho menos divertida que antes.

El Crecimiento de 2014

febrero 24th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Arena Publica - (Comentarios desactivados en El Crecimiento de 2014)

El INEGI anunció que el crecimiento económico de 2014 fue 2.1 por ciento, el número esperado por todos. En esta ocasión ya no hubo sorpresas, pues era muy difícil que el mes que faltara para completar el año fuera lo suficientemente malo para que las matemáticas dieran una tasa menor, o bien, que sorprendiera mucho al alza para alcanzar 2.2 por ciento. Lo único que hubiera podido haber sucedido es que el INEGI incorporara información nueva en los periodos anteriores (previamente reportados), de tal manera en que las tasas de los primeros tres trimestres resultaran diferentes. Sin embargo, no fue el caso ya que las cifras anteriores sufrieron solo modificaciones marginales.

Así terminamos el año creciendo 0.3, 1.0, 0.5 y 0.7 por ciento, respectivamente, para cada uno de los cuatro trimestres del año. Crecimos más que Estados Unidos en el primer y último trimestre del año y menos en el segundo y tercero, pero en el año en su conjunto nuestras vecinos terminaron con una tasa (2.4 por ciento) mejor que nosotros. Estados Unidos empezó el año muy mal con una caída de -2.1 por ciento en el primer trimestre, a raíz de condiciones climatológicas adversas. Sin embargo, se repuso su economía y terminaron relativamente bien. Su desempeño favorable ayudo a impulsar nuestras exportaciones no petroleras, que de nuevo terminaron el año como nuestro principal motor de crecimiento.

De nuevo, fue un año mediocre que no solo desilusionó a la población en general, sino que puso en evidencia la dificultad de anticipar el rumbo de la economía. Ya nos pasó en 2013, cuando el consenso para el crecimiento a principios de año era alrededor de 3.5 por ciento y solo logramos crecer 1.4 por ciento. Para 2014 habíamos pensado que el crecimiento podría estar cerca de cuatro por ciento, cuando la realidad nos dijo que no, solamente 2.1 por ciento. Por segundo año consecutivo, la tasa de crecimiento resultó ser alrededor de dos puntos porcentuales menores a lo previsto, un margen demasiado amplio.

A la institución que más le ha llovido es la SHCP. Pero para ser justo, le fallamos todos. Si consultamos la Encuestas de Expectativas de Banamex de hace exactamente un año, el consenso (la mediana de 24 instituciones financieras) señalaba 3.4 por ciento de crecimiento para 2014. La expectativa más optimista era de HSBC (4.1 por ciento), mientras que la más pesimista fue Vector (2.3 por ciento). Pero aunque Vector se veo muy pesimista en ese momento, aun así quedó por arriba. Peor aún, solo dos instituciones más (Invex y Signum) anticipaban crecimiento menor a 3.0 por ciento (2.9 y 2.8 por ciento, respectivamente). Podemos consultar otras encuestas y encontramos resultados similares. Incluso, las instituciones internacionales como la OCDE, Banco Mundial y FMI fallaron igual.

Si nadie le atinó, ¿por qué le reclamamos más a la SHCP? La respuesta es simple: es juez y parte. No solo participa en este juego de los pronósticos, sino que mediante su política económica influye en el resultado. Es el ente encargado de promover una política contra cíclica, es decir, bajar los impuestos cuando la economía está estancada e incrementar la inversión pública. Sin embargo, impulsó una reforma fiscal con aumentos de impuestos y su gasto público tuvo muy poco impacto en el PIB. En adición a las decisiones de finanzas públicas, fue la SHCP quien impulsó las famosas reformas estructurales y prometió al país que ahora si era el momento de México.

¿Por qué pensábamos que íbamos a crecer más? Anticipábamos que muchos de los factores que contribuyeron a la desaceleración del 2013 se iban a revertir. Aunque así pasó con la industria de la construcción y a las exportaciones no petroleras, algo pasó con el gasto público. La SHCP nos iba informando que estaba gastando cada vez más y más, pero las cuentas nacionales indicaban lo contrario. Aunque fue mucho más notorio con la inversión pública, el gasto corriente que realizaba la SHCP no tuvo impacto en el PIB en 2014. No conoceremos los componentes por el lado de la demanda (consumo privado, inversión y gasto público) hasta dentro de un mes, pero todo parece señalar que la inversión pública y el gasto público (gasto corriente) serán los únicos con tasa negativa, o si no, con las tasas más bajas.

También esperábamos una recuperación más robusta en la inversión privada. El gobierno vendió muy bien la idea de que las famosas reformas estructurales atraerían mucha inversión, tanto extranjera como interna. Sin embargo, no fue así. La confianza que pudieron haber generado fue nulificada por los escándalos políticos, por la continua violencia y la rampante corrupción. Al final, la inversión privada creció, pero no lo suficiente como para considerarse motor de crecimiento.

El otro factor fue el consumo de los hogares. Aunque sabíamos que la reforma fiscal tendría un impacto negativo en el consumo privado, no estábamos tan al tanto del desgaste del ingreso familiar que se venía gestando desde 2010. ¿Por qué? Principalmente por falta de datos. El INEGI no calcula el PIB por el lado de los ingresos, por lo que no produce indicadores relevantes de ingresos familiares. Sin embargo, viendo los salarios promedio de cotización del IMSS y los microdatos de la ENOE del INEGI empezamos a intuir (aunque ya muy tarde) que las familias no tenían el poder adquisitivo necesario para contribuir más al crecimiento económico.

Todas las proyecciones para 2015 anticipan una mejoría en relación al 2014. La expectativa más pesimista (de nuevo de Vector) es de 2.3 por ciento, superior al crecimiento del año pasado. Aunque hemos visto una revisión a la baja, el consenso de ahora es 3.1 por ciento, que representa un punto porcentual completo por encima del 2.1 por ciento de 2014. El Banco de México estableció un rango de 2.5 a 3.5 por ciento, mientras que la SHCP sostiene su rango (que ahora se ve exageradamente optimista) de 3.2 a 4.2 por ciento. Pero después de dos años de mucha desilusión, ¿por qué insistimos que sí vamos a crecer más? En especial, ante un entorno muy complicado caracterizado por la baja en el precio del petróleo, recortes en el presupuesto público y tensiones geopolíticos en todo el mundo.

No olvidemos las elecciones de medio sexenio. Es casi un hecho de que ahora vamos a empezar a sentir ese gasto público. Pero sabemos que será temporal. ¿Qué pasará en la segunda mitad del año? ¿Será suficiente el impulso inicial para motivar al resto de la economía, o se apagara de nuevo? El impacto del gasto público y en especial de la inversión pública serán claves para estimular la economía. El problema es que los recortes vienen más por el lado de la inversión, por lo que el balance final no queda claro.

Pero la incógnita más grande radica en el consumo de los hogares. En el corto plazo, no parece que pudiera cambiar la tendencia, más que mediante creación de empleos derivados de la inversión privada. Pero las últimas estadísticas señalan que los nuevos empleos son de baja remuneración, con poco impacto macroeconómico. La confianza del consumidor no cambia. La tasa de desempleo urbano no disminuye. Obviamente vamos estar muy atentos a los primeros indicadores de este trimestre, pero si no empieza a levantar más la actividad económica, podemos desde ahora pronosticar revisiones continuas a la baja en las expectativas de crecimiento para el año.

La Inversion Publica

febrero 18th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en La Inversion Publica)

Desde principios de este sexenio, la SHCP ha tenido problemas con el gasto público y en especial con la inversión pública. Primero, a principios de 2013 hubo un subejercicio exagerado en el gasto. Posteriormente, la SHCP anunció que ya estaba ejerciendo según el presupuesto, pero aun así terminó siendo uno de los factores que contribuyó al mediocre desempeño económico ese año. Durante casi todo el año pasado, la SHCP reportó un incremento real significante en su gasto, en el cual siempre destacaron las tasas elevadas en la inversión física. Sin embargo, cuanto volteábamos a cotejar las cifras con las cuentas nacionales del INEGI, no solamente sobresalían grandes discrepancias, sino que resultaba que la inversión pública fue disminuyendo sistemáticamente durante todo el año pasado. Todavía no tenemos las cifras del cuarto trimestre, pero es muy probable que la inversión pública termina 2014 como el único componente del PIB con una contribución negativa al crecimiento.
La SHCP emite un reporte mensual de las finanzas públicas. Durante todo 2014 destacó que la inversión en capital del gobierno federal creció a tasas reales anuales superiores a 20 por ciento. Incluso, en algunos meses el crecimiento superó 30 por ciento. El INEGI da a conocer el desglose del PIB por sus componentes cada tres meses. La inversión pública de las cuentas nacionales llegó a su pico en el último trimestre de 2010. A partir de 2011 muestra una clara tendencia a la baja, llegando a un punto mínimo en el último trimestre de 2012. Durante 2013 muestra un crecimiento cercano a cero por ciento, mientras que a partir de 2014 de nuevo muestra una clara tendencia a la baja. El punto mínimo de los últimos 15 trimestres se registra en el segundo de 2014.
Pero, ¿cómo puede ser que el INEGI reporta un desempeño negativo, mientras que la SHCP nos dice que ha crecido a tasas reales muy elevadas? En principio, la diferencia tan marcada en los números se presta mucho a la sospecha. La respuesta es que ambas instituciones utilizan criterios diferentes para su clasificación, cobertura, registro y valoración. Muchos conceptos que la SHCP considera inversión, no lo son en las cuentas nacionales, cuya metodología proviene del Manual del Fondo Monetario Internacional. El INEGI se apega a los estándares internacionales, mientras que parece ser que la SHCP básicamente lleva su contabilidad como quiera.
La primera diferencia es la cobertura. La SHCP reporta la inversión física del gobierno federal, mientras que el INEGI abarca todas las instancias de gobierno, incluyendo el estatal y local. El gobierno federal representa 13.2 por ciento de la Formación Bruto de Capital Fija (FBCF), mientras que el sector público en general abarca 21.2 por ciento. La segunda diferencia es el método de cálculo. Mientras que el INEGI contabiliza las obras ejecutadas en forma devengada, la SHCP reporta los flujos de efectivo del gasto y financiamiento. Esto significa que si la SHCP transfiere recursos a un fondo de inversión de otra instancia de gobierno, lo considera “inversión”, mientras que el INEGI simplemente lo ve como una transferencia de un bolsillo a otro. El INEGI no lo va a contabilizar como inversión hasta que los ladrillos, las varillas y el cemento ya estén en su lugar.
Otra diferencia fundamental es la clasificación sectorial. El Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN) clasifica inversión propia como parte del sector en sí y no como parte de la construcción en general. Mientras que los números no son tan diferentes entre la CFE y la inversión en el sector, ni tampoco entre la SCT y su sector correspondiente, existe mucha discrepancia entre la inversión de Pemex y la obra pública en el ramo correspondiente. Mientras que el INEGI clasifica la construcción de pozos petroleros de Pemex como parte del sector minero y no como construcción pública, las discrepancias provienen de la exploración en los pozos no productivos, que SHCP clasifica como inversión y el INEGI no.
Es muy probable que la tendencia negativa de la inversión pública continúa durante 2015, ya que la mayoría de los recortes presupuestales que anunció la SHCP a raíz de la caída en el precio del petróleo es en este tipo de gasto. Muchos analistas ya han revisado a la baja sus expectativas de crecimiento para este año. Hoy dará a conocer Banxico el rango de crecimiento esperado para el 2015, mientras que la SHCP hará lo mismo el viernes, después de que el INEGI nos informa del crecimiento del último trimestre de 2014 y del año en su conjunto. Hay que estar atentos.

La Venta de Automóviles

febrero 11th, 2015 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico (Reforma) - (Comentarios desactivados en La Venta de Automóviles)

La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) anunció que la producción de vehículos ligeros en el país registró un máximo histórico al llegar a 266,424 unidades en enero de este año. Esta cifra ya coloca a México por encima de Brasil como el máximo productor de automóviles de América Latina. También reportó que la exportación de este tipo de vehículos llegó a 204,907 unidades en el mismo mes, lo cual significa un incremento de 15.2 por ciento respecto al mismo mes del año pasado. La AMIA dice que es el mejor nivel histórico de exportaciones para un mismo mes (enero), pero lo más importante es que el promedio de los últimos doce meses llegó a 222,489 unidades, que es un nuevo máximo histórico para un periodo similar.
Podemos apreciar la recuperación del mercado de exportaciones al observar que el nivel actual de los últimos doce meses representa un crecimiento de 123.6 por ciento respecto al nivel observado en noviembre de 2009, que fue el peor mes en lo que fue la gran depresión de hace seis años. El impulso de las exportaciones mexicanas de automóviles proviene fundamentalmente de más líneas de producción a partir de la reestructuración que hubo en la industria automotriz de Estados Unidos como resultado de la recesión. Ahora producimos muchos automóviles en México para exportar a Estados Unidos, que antes se producían en ese país. Sin embargo, el crecimiento actual ya no proviene exclusivamente de ese factor, sino de una recuperación en forma del mercado automotriz de nuestros vecinos: la venta de vehículos ligeros en Estados Unidos aumentó 13.7 por ciento en enero respecto al mismo mes del año anterior.
México ha aprovechado muy bien el crecimiento desorbitado en las ventas de vehículos en Estados Unidos. Sin embargo, nuestras exportaciones no han crecido tanto como las de Corea del Sur (18.8 por ciento) y las de “otros” países (19.9 por ciento). Incluso, las ventas de automóviles producidos en Canadá y Estados Unidos aumentaron 17.1 por ciento. Los países que han pedido mercado son principalmente Alemania con una disminución en ventas de -9.0 por ciento y Japón con una caída de -0.4 por ciento. No obstante, lo más importante es que el mercado estadounidense en sí está mostrando mucho dinamismo y lo estamos aprovechando.
Resulta interesante ver la descomposición por países de nuestras exportaciones. Mientras que aumentó 15.2 por ciento en el último año, exportamos 35.8 por ciento más a Canadá, 20.5 por ciento más a Chile y aumentos muy grandes (pero a partir de bases muy pequeñas) a Italia (1244.6 por ciento) y a Arabia Saudita (157.4 por ciento). En cambio, hemos visto disminuciones a Argentina (-61.3 por ciento), Brasil (-18.4 por ciento), Colombia (17.1 por ciento), Alemania (-10.1 por ciento) y China (-5.0 por ciento). Se debe considerar que estas cifras solo abarcan la exportación de vehículos terminados, por lo que faltan los vehículos pesados (como tractocamiones) y todo lo que representa la industria de autopartes (que representa alrededor de la mitad del mercado).
Las exportaciones de la industria automotriz son claves para México, ya que representa casi una tercera parte de las exportaciones no petroleras del país. Son uno de los motores de crecimiento más importantes del país, ya que inyecta dinamismo a la economía interna, que no ha mostrado un buen desempeño en los últimos dos años. Sin embargo, la mejor noticia que reporta la AMIA ahora no es de la producción total o de las exportaciones, sino de las ventas al mercado nacional. Después de alcanzar niveles máximos en 2006, el mercado interno sufrió un descalabro mayor en la recesión de 2008-2009, que mantuvo deprimido las ventas por muchos años. Entre que las autoridades permitieron la importación de coches chocolates y después autorizaron la importación de vehículos chatarra, en México la compra de automóviles nuevos per cápita llego a niveles muy por debajo de otros países como Argentina y Brasil.
Afortunadamente, la venta de automóviles ha crecido a dos dígitos en los últimos siete meses y ahora en enero alcanzó una tasa anual de 21.3 por ciento. Por primera vez en ocho años, el promedio móvil de doce meses registró un nuevo máximo histórico, es decir, la venta de los últimos doce meses rebasó en enero por primera vez la venta máxima que se había alcanzado en noviembre de 2006. Esta noticia es extraordinaria, ya que representa un dinamismo importante de la economía interna, que como todos saben, bien nos hace falta. Pudiera representar el comienzo del mayor crecimiento tan anhelado. ¿Será?