Artículos y comentarios sobre la Economía Mexicana
Header

De todos los indicadores económicos que se dan a conocer en Estados Unidos, posiblemente el más importante es la tasa de desempleo.  Lo consideraría por encima del crecimiento del PIB, ya que refleja más el bienestar de las familias que la actividad económica.  Es más importante que toda la población (en edad de trabajo) tenga un empleo y percibe suficiente ingresos que el crecimiento, ya que una expansión en la actividad económica no necesariamente implica una mayor generación de empleos.  Al mismo tiempo, el crecimiento del PIB es un promedio que no dice mucho acerca de la distribución de ingreso o el bienestar de las familias.

También es muy importante ya que es uno de los primeros indicadores que se dan a conocer y con su divulgación empieza el reto de armar el rompecabezas de la marcha de la coyuntura.  Típicamente la tasa de desempleo se da a conocer el primer viernes de cada mes.  Es de las variables que más puede influenciar el comportamiento de los mercados si es que se aparta mucho de la expectativa.

En cambio, en México la mayoría de los analistas le otorga muy poca importancia.  Prácticamente no hay reacción de los mercados, aún en el caso de que la cifra reportada resulta ser muy diferente a la esperada.  Únicamente los medios le dan un lugar en las primeras planas, pero siempre y cuando la tasa sea mayor al mes (o año) anterior.

¿Por qué?  ¿No debería ser igual de importante como en Estados Unidos?  En principio, sí, sin embargo, la historia de las encuestas de desempleo no ha sido tan afortunada, mientras que la forma de presentar los resultados en los boletines de prensa deja mucho que desear.

De inicio se debe enfatizar que la estructura del mercado laboral en México es muy distinta al de Estados Unidos.  Por ejemplo, mientras que en Estados Unidos la tasa de desempleo disminuye entre mayor sea el grado de educación, en México sucede lo contrario.  En buena medida este fenómeno es un reflejo de las aspiraciones mismas que se desarrollan cuando una persona logra una mayor educación.  Sin educación, no hay muchas esperanzas de conseguir mejor empleo, mientras que las necesidades son abrumadoras.  Las diferencias entre la oferta y demanda de empleos va en aumento vis a vis la educación de la persona.

También es fundamental entender que el empleo y desempleo son conceptos de una economía de mercado.  Si no hay un mercado en donde una persona puede ofrecer sus servicios, no puede existir el desempleo.  Hace siglos, cuando no había manufactura ni una economía de servicios, la gran mayoría de la población vivía del autoconsumo y por definición no eran empleados ni desempleados.  La concepción misma del mercado laboral va muy de la mano con el grado de desarrollo de un país.  Esto significa que no debemos mezclar el empleo/desempleo urbano (donde por definición existe mayor desarrollo) con el rural (donde no sólo existe menor desarrollo sino también mayor autoconsumo).  Esto se puede observar claramente en México al ver que no sólo aumenta el desempleo a la par de la educación, sino también a la par con el tamaño y desarrollo de las ciudades.

Los primeros esfuerzos por medir el desempleo en México se iniciaron en 1972 con la Encuesta Nacional en Hogares (ENH), que a partir de 1973 se empezó a levantar bajo el nombre de Encuesta Continua de Mano de Obra (ECMO).  Al poco tiempo se afinó el cuestionario y siguió aplicándose bajo el nombre de Encuesta Continua sobre Ocupación (ECSO).  La ECSO se mantuvo de 1974 a 1984 con frecuencia trimestral y con criterios más amplios a la que se maneja ahora.  Con la idea de incorporar recomendaciones internacionales, a partir de 1983 se empezó a aplicar una encuesta mensual, más afinada, que se llamó la Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU).  Esta encuesta se utilizó hasta 2004, pero con múltiples rediseños (en 1985, 1987, 1989 y 1999) y cambios de cobertura: empezó con tres ciudades y se fue extendiendo poco a poco hasta llegar a 48 en 2003.  Finalmente en 2004 se tomó la decisión de reducir la cobertura a 32 ciudades.

Todos los cambios anteriores hicieron que la continuidad analítica de la encuesta se perdiera.  Si uno quisiera compara la tasa de un mes de 1997 con una de 2001, no quedaba muy clara su validez.  Al mismo tiempo, había suficientes diferencias de definiciones con encuestas de otros países y muchas recomendaciones de organismos internacionales por aplicar.  Por ejemplo, un estudio realizado en 1994 por expertos de Estados Unidos decía que si México actualizara sus definiciones y incorporara todas las recomendaciones internacionales, la tasa promedio aumentaría entre un uno y uno y medio puntos porcentuales.

Todos estos rediseños, cambios de cobertura y cuestionamientos metodológicos llevaron a muchos analistas a descartar la información publicada cada mes.  A la par, se fueron gestionando varios mitos acerca de la encuesta: de que estaba manipulada, se utilizaba definiciones equivocadas y la metodología mexicana era de creación propia.  Posiblemente uno de los problemas de fondo es que nunca se hizo un intento serio de explicar las diferencias estructurales del mercado mexicano vis a vis otras economías.

El INEGI trabajó arduamente en una nueva encuesta que incorporara la gran mayoría de las mejorías y recomendaciones de la OCDE, la OIT, las Naciones Unidas, el FMI y otros organismos internacionales, hasta desarrollar la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) que se empezó a aplicar a partir de 2005.  Al comparar los resultados de la ENOE con los de la encuesta anterior, se encuentra de entrada que la tasa de desempleo urbana aumenta en promedio 1.3 puntos porcentuales, muy en línea con lo que el estudio de 1994 había vaticinado.  Aunque presentaba de nuevo un corte en las series históricas, por lo menos se contaba con una serie que ya difícilmente representaba las debilidades antes mencionadas.

Los resultados de la nueva encuesta muestran que las tasas de desempleo de Estados Unidos y México no son tan diferentes en tiempos de expansión en ambas economías.  Si Estados Unidos entra en recesión, tiende a tener una tasa mayor a la de México.  De igual forma, cuando México entra en recesión (sin que coincida con una en Estados Unidos) como en 1995, la tasa en México suele ser mayor a la de su vecino.

En principio, la introducción de la ENOE debería haberle otorgado mucha mayor credibilidad a la tasa de desempleo en México.  Sin embargo, se cometió el grave error de incorporar la tasa rural a la urbana para producir una tasa “nacional”.  Al mezclar las dos (que representan dos problemáticas distintas), la tasa nacional disminuye y ya no se percibe las diferencias introducidas con la encuesta.  Al no observar diferencias con las anteriores, la nueva encuesta y sus mejorías pasaron desapercibidas.

A pesar de haber presentado la ENOE desde 2005, los boletines de prensa siguen presentando los mismos errores al no enfatizar la tasa de desempleo urbana.  Si vemos uno de los boletines, por ejemplo, el del 23 de marzo con datos de febrero, encontramos que no se menciona la tasa de desempleo [nacional] hasta el tercer párrafo, sino que antes se menciona información mucho menos relevante como la tasa de participación y el porcentaje de empleados.  Pero peor aún, no se habla de la tasa urbana hasta la página 7 y mediante un párrafo pequeño y sin gráfica.  En otras palabras, el boletín enfatiza primero aspectos poco relevantes como para distraer la atención y evita casi por completo hablar de lo más importante y significante para la economía mexicana, que es la tasa de desempleo urbana.

Este viernes, 20 de abril, se va dar a conocer los indicadores oportunos de ocupación y empleo.  Habría que ignorar la tasa nacional y buscar directamente la tasa urbana.  Más importante aún, habría que ver la tendencia de esta tasa para realmente conocer la evolución de este indicador.  Debería ser el indicador económico más importante que da a conocer el INEGI.  Desafortunadamente, la mayoría de los analistas y el público en general no lo ve así.

Aunque la mayoría de los interesados seguramente estarán de vacaciones esta semana, sí habrá noticias interesantes sobre la marcha de la economía en estos tres días.  Hoy lunes, conoceremos los datos de la encuesta mensual de percepción sobre la seguridad pública y el indicador IMEF (manufacturero y no manufacturero) para marzo; mañana martes, las cifras de la encuesta de opinión del sector manufacturero (el indicador de confianza del productor y el indicador de pedidos manufactureros) y la encuesta de confianza del consumidor para marzo; y el miércoles, los números del sistema de indicadores cíclicos (adelantado y coincidente).

Los indicadores que se divulgarán hoy y mañana son importantes porque son los primeros datos de lo que pasó en marzo.  Mientras que todavía no tenemos todos los datos de enero y sabemos de algunos de febrero, vamos a conocer estos indicadores llamados de “difusión”, que tienen la característica de ser de los más oportunos de todos.

El primero que se publicó hoy en la mañana fue el índice de percepción sobre la seguridad pública, que aunque no es un indicador estrictamente económico, influye en la toma de decisiones tanto de las personas como de las empresas.  El INEGI reportó que el dato del índice total fue 98.9 y que fue mayor al mismo mes del año pasado (93.7).  Sin embargo, si analizamos un poco más de cerca los datos que se dieron a conocer, vemos que hubo una disminución no sólo en el índice total respecto al mes anterior, sino también en cada uno de los subíndices conformados por las cinco preguntas de la encuesta.

Ver los datos de las series originales de esta forma (respecto al mes anterior) sólo es válido si no existiera un patrón estacional identificado.  Dado que esta encuesta empezó apenas en abril del 2009, únicamente contamos con 36 observaciones, insuficientes para identificar algún tipo de estacionalidad.  Aun así, es difícil pensar que nuestra percepción sobre la seguridad pública tenga un impacto significativo en función del mes en que nos encontremos.

Independientemente de una supuesta influencia estacional o no, resulta interesante analizar este índice y sus componentes sin igualar abril 2009 a 100, es decir, ver las series en su forma original (como debe ser tratándose de índices de difusión) en una escala de 0 a 100.  Esto nos permite ver los números con un cierto promedio ponderado de las respuestas y ubicar qué tan pesimistas u optimistas se encuentra la gente.  También permite así comparar las respuestas de una pregunta con otra.

De entrada resulta que el dato de 98.9 puntos que nos da a conocer el INEGI, es en realidad un nivel de 37.9, que nos dice que la opinión general que tiene el público sobre la seguridad pública es relativamente pesimista.  El rango de este indicador a fluctuado entre un máximo de 39.5 (junio 2009) y un mínimo de 35.2 (noviembre 2010), por lo que la cifra de marzo de 2012 se ubica muy cerca de la medía del rango.  Lo que “jala” hacia arriba (mayor optimismo) son las respuestas sobre la percepción futura de la seguridad, tanto la personal como la del país, ya que ambos índices se ubican en 45.3 y 42.5, respectivamente.  En cambio, lo que “jala” hacia abajo (mayor pesimismo) es la pregunta sobre qué tan confiado se encuentra uno para caminar solo en la tarde en su colonia, que tiene un nivel de 29.9, no muy lejos de su nivel mínimo de 28.2 registrado en abril del 2010.

También hoy lunes se dieron a conocer los datos del Indicador IMEF.  En este caso, el manufacturero baja un poco, mientras que el no manufacturero sube.  Sin embargo, lo más importante es observar sus tendencias; en ambos casos, se mantiene tendencias laterales alrededor de 53.1 y 53.4 para el manufacturero y el no manufacturero, respectivamente, en el transcurso de los primeros tres meses del año.  Estos datos representan niveles ligeramente mayores en ambos indicadores, en especial en el manufacturero.  La interpretación es que la actividad económica mantiene un buen nivel de crecimiento, mostrando señales de recuperación en relación a la desaceleración observada hacia fines del año pasado.

Mañana conoceremos los indicadores de confianza tanto del productor como del consumidor.  En ambos casos venimos de tendencias laterales desde hace alrededor de un año, con cambios marginales positivos en los últimos meses que pudieran ser señales de nuevas tendencias al alza.  Los datos que se darán a conocer serán importantes, ya que si suben, empezaríamos a tener evidencia de un incipiente recuperación en la confianza que eventualmente podría ayudar a las decisiones de inversión y consumo en miras a mayor actividad económica.

También se dará a conocer el índice de pedidos manufacturero, que es un indicador similar al IMEF manufacturero, aunque con mayor varianza.  Dado que el del IMEF ha adelantado que se mantiene la tendencia lateral en niveles consistentes con una expansión, esperemos que este dato lo pueda confirmar.

La Construcción

Marzo 30th, 2012 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico - (0 Comments)

El INEGI reportó hoy, viernes 30 de marzo, que el valor de producción generado por las empresas constructoras disminuyó 1.3 por ciento en enero respecto al mes anterior, lo cual lleva a un incremento de 3.1 por ciento respecto a enero del año pasado.  Hace un par de semanas (13 de marzo) ya nos había informado que la construcción había crecido 0.8 por ciento en enero (eliminando el efecto estacional), lo que implicaba un avance anual de 4.8 por ciento.  Regresando de Semana Santa (10 de abril), se va divulgar el crecimiento de la construcción, que es un componente importante de la inversión fija bruta.  En ese momento nos vamos a enterar que creció a una tasa distinta al 3.1 y al 4.8 por ciento que ya nos dijeron.

Cada mes el INEGI da a conocer tres distintas tasas de crecimiento para la construcción.  Primero, cuando da a conocer la producción industrial, ya que la construcción representa 20 por ciento de las actividades secundarias.  Como a las dos semanas divulga los resultados de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC), la cual proporciona información sobre el valor de la producción del sector.  Finalmente, casi un mes después de haber informado sobre la actividad industrial, publica los datos en torno a la inversión fija bruta (IFB), de la cual la construcción representa el 66.1%.  Si uno no conoce bien las diferencias entre las tres cifras, no sólo puede prestarse a la confusión, sino que puede derivarse en un análisis erróneo del sector.

De entrada, el valor de la producción que reporta la ENEC es en miles de pesos constantes (a precios de diciembre del 2003), que se obtiene al deflactor los valores nominales por el índice de precios al productor de la construcción, mientras que las otras dos series se reportan mediante índice base 2003.  Si comparamos el valor reportado con el de cuentas nacionales, observamos que son números muy distintos, siendo el primero alrededor de una séptima parte del segundo.  El boletín de prensa advierte que el comportamiento de esta variable puede diferir del proveniente de las cuentas nacionales, ya que este último considera además la autoconstrucción que realizan las empresas que se ubican en las distintas actividades económicas, así como la construcción que realizan los hogares.

El ENEC y las encuestas con otros nombres que se aplicaban antes, siempre han mostrado problemas muestrales.  Por ejemplo, subsistieron dos encuestas (ENICO y ENSFIC) para el periodo 2000-2002 y uno indicaba un valor de producción promedio de un poco más del doble que el otro.  Posteriormente, hubo dos encuestas (la ENEC original y la ENEC nueva) que se levantaron para 2006-2011 y de nuevo los valores de la nueva son casi el doble de los de la original.  Una parte intrínseca del problema es que las empresas constructores se dan de baja con mucha frecuencia y luego reaparecen con otra razón social y configuración.

Queda claro que los resultados de la ENEC reflejan un subconjunto del sector.  Pero si es así, ¿cómo es que se reportan las cifras del sector en su totalidad (en la producción industrial) dos semanas antes?  ¿Significa esto que el INEGI no utiliza la información de la ENEC para la elaboración de la actividad industrial?  ¿Qué valor analítica aporta la ENEC en adición a la que conocimos a mediados de marzo?  Estas preguntas lleva a la mayoría de los analistas a no considerar los resultados de la ENEC para entender la coyuntura.

Pronto conoceremos otro dato de la construcción para enero, el que proviene de la inversión fija bruta (IFB).  ¿Le debemos hacer caso?

En principio, las cifras de la construcción que reporta el IFB se obtienen de los mismos índices incorporados a la elaboración de la producción industrial.  No obstante, existen algunas diferencias básicas entre ambas series, ya que no toda las actividades de construcción se consideran inversión y viceversa.  Algunos de los trabajos especializados (subsector 238 de la clasificación SCIAN) abarcan labores menores relacionadas con la construcción, pero de escala más baja, que incluye reparaciones menores y trabajos de pintura y yeso; este tipo de actividades se consideran como gasto corriente y no de capital.

Al mismo tiempo, existen algunas actividades que el SCIAN clasifica en otros sectores aunque se consideran como obras de construcción, por lo cual se tienen que incluir al considerarlas como gasto de inversión.  Éstas se registran como construcción por cuenta propia de cada sector.  Un claro ejemplo son las obras de perforación de pozos por parte de Pemex; al contabilizar su producción se clasifican como actividad petrolera (dentro del sector de minería) y no como construcción propia que, sin embargo, se incluye en el subíndice de construcción al constituir el indicador de inversión.

En cada tipo de obra, el SCIAN agrega los servicios referidos como administración y supervisión de obras, además de otros servicios relacionados con la construcción, pero ninguno de éstos son parte de la formación bruta de capital fijo, aunque sí se integran en el valor de la producción de la construcción (sector 23 del SCIAN).

Por último, otra diferencia entre la inversión y el valor de producción en construcción es en cuanto al tratamiento de los precios.  Mientras el subíndice de construcción de la actividad industrial hace su evaluación a precios básicos, el subíndice de la inversión fija se refiere al gasto en construcción valuado a precios comprador, por lo que incluye impuestos a los productos y margen de intermediación.

En resumen, las cifras reportadas a mediados de marzo (producción industrial) son las mejores para entender el valor de producción del sector de la construcción en su conjunto.  Los datos reportados a fin de marzo sirven sólo para observar un poco más cerca a un subsector de la construcción relacionada más a la parte formal de la industria.  Finalmente, las series que conoceremos el 10 de abril funcionan para analizar las decisiones de inversión en su conjunto y no tanto para conocer más a fondo la actividad de la construcción.

Las noticias que se dieron a conocer sobre la actividad económica esta semana fueron en general muy positivas.  Primero, las ventas al por menor de enero crecieron 0.9% (casi 11% a tasa anualizada) y después, el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) del mismo mes creció 0.5% mediante buenas actuaciones en las actividades secundarias y terciarias.  Sólo las actividades primarias no presentaron tasas positivas, pero debemos considerar que éstas siempre presentan una alta volatilidad y representan la parte menor de las actividades económicas.  En conjunto, la economía registró mejores cifras que las esperadas y este primer mes del año sugiere que la desaceleración del trimestre anterior fue algo temporal.

No obstante, la tasa de desempleo de febrero registró un incremento sorpresivo, a tal grado que regreso a 5.2%, que era la tasa observada en septiembre del año pasado.  La tasa urbana, que es mucho más relevante para el mercado laboral, regresó a 6%, que era el nivel que se había visto en julio y agosto de 2011.  Sin embargo, la tendencia de la tasa muestra una dirección lateral en los últimos cuatro meses.

Debemos recordar que la tasa de desempleo tiene la característica de ser un indicador rezagado en una fase de recuperación.  La razón es que las empresas tratan de mejorar sus utilidades después de una recesión y aprovechar la reducción de costos que implementaron para mejorar su productividad.  Cuando ya deciden contratar, mucha gente que había dejado de buscar trabajo regresa al mercado laboral, lo que dificulta que baje rápidamente el desempleo.  También es probable que la desaceleración de la actividad económica del trimestre anterior no ayudó a que las empresas empezaran a contratar más mano de obra.

Es importante no sobre analizar el aumento en la tasa de desempleo.  Un dato no marca tendencia y debemos recordar que este indicador en particular muestra una muy elevada volatilidad.  Por lo mismo, igual podemos observar una mejoría en marzo y el restablecimiento de la tendencia a la baja.

El dato que sorprendió de nuevo fue la inflación, ya que la tasa de la primera quincena fue apenas 0.05%.  Después de que las primeras dos quincenas del año fueron muy elevadas, hemos experimentado tres quincenas consecutivas con tasas muy bajas.  Sin embargo, de nuevo hubo disminuciones muy marcadas en ciertos precios de frutas y verduras, que igual ahora bajan que después suben.  En especial, el precio del jitomate cayó significativamente.  Por lo pronto, la inflación no nos debe preocupar mucho, salvo algunos precios en particular.

En general, las noticias que hemos acumulado hasta ahora sugieren que el comportamiento del primer trimestre del año va ser mejor a lo anticipado.  Si estas buenas noticias pueden mejorar la confianza del productor, deberíamos observar más inversión en los siguientes meses, que sigue como una de las variables más rezagadas.  Las empresas tienen liquidez, pero hasta ahora la incertidumbre las ha enfrenado.  El problema es que todavía existen muchas incógnitas, en especial, en torno a la evolución de las economías de China, Japón y la Unión Europea.

La semana entrante conoceremos las cifras de la balanza comercial de febrero.  Aquí será importante ver si las exportaciones no petroleras siguen creciendo, ya que la demanda externa es vital para promover lo que es casi nuestro único motor de crecimiento, y las importaciones, que reflejan la demanda interna.

Las noticias económicas de la semana pasada fueron mixtas, pero todavía con un ligero sesgo hacia lo positivo.  En Estados Unidos hubo una sorpresiva disminución en la confianza del consumidor debido a los precios de petróleo que siguen en aumento.  También la producción industrial de febrero no fue tan buena como se esperaba, aunque hubo una revisión al alza para enero.  Sin embargo, la percepción sobre la marcha de la economía mundial ha mejorado, por lo que varios analistas e instituciones han revisado al alza sus expectativas de crecimiento para varios países.  En México, la ANTAD reportó buenas ventas para tiendas comerciales para febrero, incluso mejor que lo reportado para enero.

Esta semana conoceremos las ventas de establecimientos comerciales al por menor y al por mayor, junto con indicadores de servicios (miércoles 21), la inflación de la primera quincena de marzo (jueves 22), el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) para enero (viernes 23) y la tasa de desempleo abierto para febrero (viernes 23).

Bajo la nueva clasificación sectorial (SCIAN) que utiliza el INEGI, las ventas al por menor son las que se hacen directamente al consumidor final, mientras que al por mayor son las que se hacen a un intermedio, por lo que ya no se utilizan las definiciones anteriores de menudeo y mayoreo (que implicaban tratos diferentes en precios al considerar el volumen de venta).  Dado que las ventas al por menor implican compras del consumidor, este indicador es considerado el más importante.  En diciembre se había reportado una disminución significativa respecto a noviembre, por el efecto del “buen fin” en noviembre.  Siempre se reportan menos ventas en enero respecto a diciembre, por lo que es importante enfocarnos a las cifras ajustadas por estacionalidad, que anticipamos una tasa muy cercana a cero.

Al mismo tiempo, el INEGI dará a conocer el índice agregado de ingresos por la prestación de servicios privados no financieros.  Recomendamos observar la tendencia del indicador, pero sin otorgar mucha importancia a la tasa en sí.  La razón es que este indicador se construye con una muestra y ponderación distinta a la de las actividades terciarias de las cuentas nacionales en donde se calcula el crecimiento del PIB.  Por lo mismo, su valor es meramente indicativo de una tendencia y no se presta mucho para una buena estimación de los servicios.  Al respecto, es mejor utilizar la tasa de crecimiento de las actividades terciarias que se reporta en el IGAE.

Después de una tasa de inflación inusualmente elevada en enero y sorprendentemente baja en febrero, esperamos para marzo una tasa más “normal”.  Aunque anticipamos para la primera quincena una tasa de 0.16% para la inflación general, será más importante enfocarnos en la tasa subyacente, que elimine las distorsiones de los precios agrícolas y se concentra más en las presiones que se generan por el lado de la demanda.  En principio, esperamos una tasa de 0.13%, muy por debajo del reportado en el mismo periodo del año pasado (de 0.24%).

El viernes conoceremos las cifras del IGAE para enero.  Con base a los resultados de varios indicadores que ya conocemos (como la producción industrial y varios indicadores de comercio y servicios), anticipamos un repunte en la tasa anual (superior a 4%) y un incremento cerca de 1% en la tasa ajustada por estacionalidad.  Hasta ahora, los datos nos dicen que el primer trimestre del año deberá resultar mejor a lo que se anticipaba apenas hace un par de meses.

Finalmente, el INEGI dará a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo el viernes.  Como siempre, recomendamos enfocar la atención en la tendencia de la tasa de desempleo urbana (y no la nacional) por ser más relevante para explicar la marcha de la economía y el comportamiento del mercado laboral.  La tasa nacional incluye el desempleo rural, que refleja una problemática distinta y se incorpora para bajar la tasa y presentar al público la ilusión de una tasa menor a la realidad; en cambio, la tasa urbana es mejor reflejo de lo que sucede en los mercados.  Los resultados mensuales siempre presentan una varianza muy elevada, por lo que a veces sus variaciones reflejan distorsiones en la muestra y no cambios reales en la tasa; en cambio, la tendencia elimina este ruido.

Desde que la tasa alcanzó su máximo de 7.9% en septiembre de 2009, hemos visto una tendencia a la baja, aunque muy lenta.  Por ejemplo, la tasa de enero de 2012 de 5.8% todavía se encuentra muy por arriba de la tasa promedio de 4.8% que se observó entre 2005 y 2008, a pesar de que la recuperación empezó hace casi tres años.  Anticipamos que la tendencia a la baja se mantendrá en febrero, aunque será importante observar una disminución más rápida para recuperar niveles observados en años anteriores.

Después de una buena dosis de cifras positivas, terminamos la semana pasada con la noticia de que el ISM manufacturero de Estados Unidos fue 52.4, menor a lo esperado.  Sin embargo, el lunes de esta semana arrancamos con un reporte muy buen del ISM no manufacturero en 57.3, sustancialmente mejor a lo esperado.  En si el balance de indicadores de Estados Unidos ha mejorado mucho y tenemos que estar atentos a las noticias de esta semana para ver si se confirma el buen rumbo para consolidar las expectativas de una expansión económica de nuestros vecinos.  En particular, tendremos un conjunto de noticias relacionadas con el mercado laboral, que últimamente ha exhibido señales de fortaleza.  La más importante de todas será la tasa de desempleo que se anuncia el viernes 9 de marzo.

En México empezamos la semana con la noticia de que el Índice de Confianza del Consumidor tuvo un comportamiento básicamente lateral (disminuyó 0.06%) con todavía una tendencia creciente.  Dado que la expectativa era de una caída de 0.2%, la noticia no fue mala.  El índice registró una tendencia lateral durante prácticamente todo 2011 y apenas empieza a tornarse positivo a partir de este año.  Es importante que se consolide esta nueva tendencia, para confirmar el buen comportamiento del mercado interno.

En el resto de esta semana conoceremos información de los indicadores cíclicos de diciembre y enero (miércoles), la información acerca de la inversión fija bruta para el cierre del año (miércoles) y la tasa de inflación para febrero (jueves).  De estos datos, el menos importante es la inversión fija bruta ya que la cifra que se dará a conocer pertenece a diciembre y es prácticamente el índice menos oportuno de la familia de indicadores coyunturales que produce el INEGI.  No obstante, su tendencia era creciente hasta noviembre y será importante observar que siga así.

Los indicadores cíclicos también han sido de los últimos en difundirse.  Por ejemplo, ahora se dará a conocer el Indicador Coincidente de diciembre.  Sin embargo, desde hace como seis meses, se da a conocer el adelantado un mes antes, por lo que ahora conoceremos la cifra de enero.  También uno puede ir consultando la página del INEGI para ver los componentes de ambos con anticipación, ya que se actualizan en su momento sin esperar a que salga el indicador compuesto.

Aquí lo que nos debe interesar es la evolución de los indicadores adelantados, ya que tres (de los seis) están en territorio de “recesión”, que significa que registran una desaceleración y están creciendo por debajo de su tendencia de largo plazo.  Estas son el Índice de Precios y Cotizaciones de Bolsa Mexicana de Valores en términos reales, la tasa de interés interbancaria de equilibrio (TIIE) y el tipo de cambio real.  No obstante, dado el buen desempeño del S&P-500 en Estados Unidos, anticipamos buena evolución de la Bolsa Mexicana.  El TIIE casi no se ha movido dado que la postura de política monetaria de Banxico no ha cambiado en mucho tiempo.  Finalmente, aunque la apreciación del tipo de cambio real puede frenar marginalmente las exportaciones, su cambio se debe a una renovación de los flujos de inversión extranjera de portafolio a raíz de una menor percepción de riesgo.

No obstante, el indicador que más nos interesa en esta semana es el dato de inflación para febrero.  En principio, la primera quincena fue muy baja por lo que se espera una tasa anual menor en febrero que la observada en enero.  Sin embargo, fue resultado de la baja en precios de frutas y verduras, que igual suben que bajan.  En cambio la inflación subyacente, que marca la tendencia de mediano plazo y que obedece más a factores propios de la demanda agregada, aumentó considerablemente por lo que nuestra atención deberá fijarse más en ésta que en la tasa general.

El análisis de la coyuntura mensual empieza con algunos indicadores más oportunos y poco a poco se va ampliando al incorporar más información según el calendario de divulgación de los datos.  Uno de los primeros indicadores cuantitativos en un mes dado es la información acerca de la balanza comercial.  La evolución de las exportaciones nos dice cómo va la demanda externa por nuestros bienes, que es el motor de crecimiento más importante de la economía mexicana.  Las importaciones reflejan el dinamismo de la actividad económica interna.  Por último, la balanza comercial es un indicador (de muchos) sobre los flujos de divisas del país.  Por lo mismo, es información vital para analizar la marcha de la economía.

La mayoría de los indicadores económicos señalan una cierta desaceleración de la actividad económica en el último trimestre del año pasado.  Una de las preocupaciones principales de los analistas es saber si esta desaceleración va continuar o si sólo fue un fenómeno temporal.  El INEGI divulgó las cifras de la balanza comercial para enero, que sugiere que la desaceleración continua, ya que las exportaciones no petroleras disminuyeron 0.94% y las importaciones no petroleras -0.41%, respecto a diciembre.

El mismo día, se dieron a conocer la tasa de desempleo urbano de enero, que fue 5.7%.  Aunque fue menor a la de enero de hace un año, las cifras desestacionalizadas señalan que fue 0.17 puntos porcentuales superiores a diciembre pasado.  Hoy (lunes) conocimos los datos de empleo en el sector manufacturero y se confirma la tendencia negativa que existe desde hace seis meses.

En conjunto, los tres indicadores nos dicen que la desaceleración (aunque no en forma grave) continúa en el primer mes del año.  Por lo mismo, tendremos que estar atentos al resto de datos de enero que estarán saliendo en las próximas semanas y las primeras de febrero que saldrán en estos días.  El jueves (1 de marzo) conoceremos los Indicadores IMEF manufacturero y no manufacturero, mientras que el viernes se divulgarán los indicadores que emanan de la encuesta de opinión manufacturero.  Estos son el índice de confianza empresarial y el indicador de pedidos manufactureros.

El conjunto de datos que salen en estos dos días son importantes, ya que tienen la virtud no sólo de ser muy oportunos, sino también de tener la característica de adelantados.  Esto significa que su desempeño en febrero nos debe adelantar la tendencia que deberíamos esperar en los próximos meses.  Dado que anticipamos que la desaceleración perdure en el primer trimestre, pero se disipe en el segundo, esta información será vital para ver si podemos continuar con esta hipótesis.

El dato de mayor relevancia de Estados Unidos será la tasa de desempleo de febrero, que conoceremos este viernes.  En principio, se espera que continúe la mejoría que hemos venido observando desde hace ya varios meses.  De ser así, será una muy buena señal de que la economía norteamericana podrá seguir en su trayectoria actual y no caer en una desaceleración o estancamiento que todavía esperan algunos analistas.