Confianza Empresarial

El INEGI acaba de informar que los indicadores de confianza empresarial entraron todos de nuevo a la zona de pesimismo en noviembre, el último mes del sexenio de EPN. El umbral que separa el optimismo del pesimismo relativo es 50; la confianza empresarial del sector manufacturero se ubicó en 49.9, la de comercio en 48.8 y la de construcción en 47.9 puntos. Lo que es notorio es que la confianza de los tres sectores empezó el sexenio pasado en niveles elevados, todos en la zona de optimismo. En enero de 2013, la manufacturera estaba en 56.7, mientras que la de comercio y construcción llegaron a sus picos de 58.9 y 55.8, respectivamente, en abril del mismo año.

La historia del sexenio fue muy parecida para los tres sectores. Después de registrar niveles máximos en 2013, se observaron tendencias declinantes continuas a lo largo del sexenio, entrando a la zona de pesimismo a principios de 2015 y registrando sus niveles mínimos a principios de 2017, después de que el gobierno decretó el gasolinazo y se oficializó la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos. A partir de allí hubo una mejoría marginal, de tal forma que los empresarios del sector manufacturero manifestaron niveles de confianza que rayaban en el umbral de 50, mientras que los de comercio y la construcción hicieron lo mismo a partir de julio, después de los resultados del proceso electoral.

La confianza empresarial empezará el nuevo sexenio en niveles muy deteriorados en comparación al inicio del sexenio anterior. Aunque sí se ha observado un ligero deterioro en estos dos últimos meses, resulta vital subrayar el hecho de que más que por una falta de confianza en el gobierno que arranca, es la culminación del proceso cumulativo de desconfianza que se generó a lo largo del sexenio anterior. Por ejemplo, la confianza manufacturera disminuyó 13.6 puntos porcentuales desde su punto máximo del sexenio a su mínimo y ahora se ubica 6.8 puntos por debajo del arranque del sexenio anterior. La del comercio disminuyó 17.9 puntos de su máximo a su mínimo y ahora esta 10.1 puntos por abajo del inicio del sexenio de EPN. Por último, la de la construcción cayó 16.4 puntos en el mismo lapso y ahora su nivel está 8.0 puntos por debajo del observado hace seis años.

Los subíndices de estos indicadores de confianza que muestran los niveles más bajos son los relacionados a la percepción empresarial sobre el momento actual para invertir. Por ejemplo, en una escala de 0 (pesimismo total) a 100 (optimismo total), los empresarios del sector comercio reportan un nivel de 24.4, equivalente a 30.7 puntos porcentuales por debajo del inicio del sexenio de EPN.

Otro indicador que mostró un deterioro similar a lo largo del sexenio que acaba de concluir proviene de la pregunta que realiza Banxico en su encuesta mensual a especialistas en economía en torno a si ahora es el momento adecuado para invertir. En noviembre de 2012, 45 por ciento de los encuestados pensaban que era buen momento para invertir, mientras que tan solo 10 por ciento veían que era mal momento. Para la misma pregunta ahora en noviembre de 2018, solo 7 por ciento ven el momento como apropiado para invertir, mientras que 59 por ciento piensan que es mal momento y el 33 por ciento restante no están seguros.

Una de las grandes decepciones del sexenio pasado fue el nivel tan bajo de la inversión fija bruta, tanto del sector privado que estuvo estancado en los últimos tres años, como del sector público que mostró una continua caída año tras año a lo largo de los últimos ocho años. Si el nuevo gobierno quiere que la economía regrese a la senda del crecimiento sostenido, tiene que fomentar la confianza y crear los incentivos adecuados para que la inversión vuelva ser uno de los motores principales de crecimiento. Los empresarios siempre han mostrado mayor optimismo en la situación económica de sus empresas que en la del país en general, seguramente porque sus empresas están directamente bajo su supervisión, mientras que la situación económica del país depende de las políticas públicas y de un entorno jurídico-político fuera de su control. También siempre han mostrado los empresarios mucho mayor optimismo en torno al futuro, tanto de su empresa como del país, en la relación a su percepción sobre la actualidad. Esto último es quizás lo que el nuevo gobierno debería aprovechar.

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