Todos Unidos por el Vino Mexicano

Después de diez años, el Congreso finalmente aprobó la Ley de Fomento a la Industria Vitivinícola para el país. Al final, la votación fue por unanimidad y tuvo el apoyo constante y competo de la Conago. Celebro la ocasión, aunque todavía no entiendo por qué necesitamos una ley para fomentar el vino, en especial, cuando la ley ni siquiera abarca quizás lo más crucial que se necesita: un cambio en la ley de ingresos del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se aplica al vino. El gobierno cobra por cada botella de vino una tasa de 26.5 por ciento (siempre y cuando no tenga más de 14 grados de alcohol), más 16 por ciento de IVA, equivalente a una tasa efectiva de 47 por ciento. Sin embargo, existen muchos vinos que tienen un poco más de alcohol. Por ejemplo, si una botella tiene 14.2 o 14.5 por ciento de alcohol, paga 30 por ciento de IEPS más 16 por ciento de IVA, equivalente a 51 por ciento de impuesto efectivo. ¿Cómo podemos fomentar un producto caro? ¿Cómo queremos competir así con el resto del mundo?

El Consejo Mexicano Vitivinícola, junto con otras organizaciones afines han estado promoviendo que el gobierno considere el vino como complemento alimenticio, justo para manejar un uso distinto del IEPS. Sin embargo, en estas épocas de consolidación fiscal aunado a las promesas de todos los candidatos a no modificar impuestos, esta idea suena como un sueño. En este sentido el problema de fondo no quedará resulto. ¿Cómo promover el vino en el país con una tasa impositiva que gira alrededor del 50 por ciento? El mensaje que manda el gobierno es contradictorio. Por un lado, manda el mensaje mediante el IEPS que es un producto nocivo para la salud, pero por otro lado aprueba una ley de fomento.

De entrada, el consumo anual per cápita en México no llega a un litro, exageradamente por debajo de casi todo el mundo. Wikipedia nos pone como por el lugar 150 del mundo, donde la gran mayoría de los países que consumen menos son musulmanes, cuya religión lo prohíbe. Una persona muy conocedora de las estadísticas del vino una vez me dijo que más del 90 por ciento de la población mexicana nunca consume vino. Algo así como el 80 por ciento de todo el vino consumido en el país queda en un segmento de la población que no rebasa el medio millón de personas. El vino es un producto elitista por diseño de políticas públicas. ¿Cómo queremos promover un producto que el propio gobierno dice que es nocivo y elitista? Da pena la posición gubernamental, en especial porque México tiene excelente vino y potencial para producir mucho mejor y mucho más.

En el marco de la aprobación del Ley de Fomento a la Industria Vitivinícola, productores, asociaciones afines, empresarios y gobierno lanzan ahora una campaña “Todos Unidos por el Vino Mexicano”. Nos dicen que el vino mexicano tiene una participación del 29.3 por ciento del mercado interno frente a los vinos importados y que tienen una meta para llegar al 45 por ciento dentro de 15 años. Admiten que la oferta total del vino mexicano no alcanza para más, ya que la producción es limitada. Por lo mismo, una parte integral de la campaña para que se pueda consumir más vino mexicano en nuestro país es producir mucho más.

Aún así, falta una parte fundamental en la campaña. Antes de buscar que se consume más vino mexicano, necesitamos que se consumo más vino. Una primera etapa de la campaña debería ser la promoción del vino, independientemente de su origen. Si solo consumimos 0.96 litros per cápita en el país y éste se concentra en un segmento muy reducido de la población, será difícil promover el vino mexicano en general.

Aún así, el consumo del vino ha crecido significativamente en el país. Hace diez años, no llegábamos al medio litro anual per cápita, mientras que ahora se consume lo doble. Por otro lado, hace 15 años había alrededor de 30 casas productores de vino en México; hoy la cifra ya rebasa 200. Hace veinte años, la gran mayoría de los restaurantes que presumía tener una carta de vinos no ofrecía mexicanos; ahora casi no existe uno que no tenga varios (si no es que muchos) en su carta. Vivimos en estos tiempos un gran crecimiento en la producción y en el consumo de vino, pero hasta ahora ha sido a pesar del gobierno y no gracias a.

¿Funcionará esta nueva ley? ¿Logrará sus objetivos la nueva campaña de “Todos Unidos por el Vino Mexicano? Yo por lo menos estoy poniendo mi parte.

¿Y tú qué opinas?