La Tasa de Desempleo en México

El Observatorio Económico de México

Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco

La Tasa de Desempleo en México

                                                                                                              Por Jonathan Heath

La tasa de desempleo siempre ha sido uno de los indicadores macroeconómicos más importantes en la mayoría de los países. Sin embargo, por razones complejas nunca ha gozado de una aceptación generalizada en México. Por ejemplo, el Banco de México prácticamente lo ignora, dado que casi nunca lo menciona en sus reportes trimestrales y es ausente en sus anuncios de política monetaria. Existe la percepción de que los números no son muy confiables, se construyen mediante metodologías dudosas y que son manipulados por el gobierno para esconder una realidad difícil.

La Tasa de Desempleo Urbano de México

 

Las dificultades empezaron con los primeros esfuerzos para medir el desempleo en 1972 con la Encuesta Nacional en Hogares (ENH), que fue reemplazada rápidamente por la Encuesta Continua de Mano de Obra (ECMO) con modificaciones metodológicas y cobertura distinta. Esta a su vez fue sustituida por la Encuesta Continua sobre Ocupación (ECSO) y en 1983, por la Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU).  Finalmente, en 2005 el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI) introdujo de nuevo otra, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Todos estos esfuerzos son incompatibles unos con los otros, por lo que no contamos con una serie de tiempo larga. Al final, después de más de 40 años tratando de medir el desempleo, solo tenemos series comparables para los últimos nueve años (y reconstruida desde noviembre 1996) y aun así, es un esfuerzo ignorado por muchos.

El problema más grande es que la tasa promedio de todos los estudios resulta ser una de las más bajas del mundo, algo que intuitivamente no corresponde con nuestro estado de desarrollo o con la tasa tan baja de crecimiento económico que ha tenido el país a lo largo de las últimas tres décadas. Este hecho ha llamado la atención fuera de México, motivando muchos cuestionamientos y estudios que han buscado averiguar si obedece a peculiaridades estructurales del mercado laboral mexicano, el uso inadecuado de las recomendaciones y estándares internacionales o de problemas de medición.

Tasas de Desempleo de México y Estados Unidos

 

 

En un principio se pensaba que la definición que utiliza el INEGI era muy estrecha, ya que considera a una persona empleada con una hora de trabajo a la semana.  Sin embargo, esta definición no es del INEGI, sino la recomendada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), según la XIII Conferencia Internacional de Estadísticos de Trabajo (CIET) de 1982. De hecho, el INEGI cumple con todas las recomendaciones y estándares generales internacionales de estadísticas laborales. Por lo mismo, las diferencias tienen que involucrar cuestiones más sutiles.

Uno de los estudios más conocidos fue elaborado por Susan Fleck y Constance Sorrentino, del Buró de Estadísticas Laborales (Bureau of Labor Statistics) de Estados Unidos en 1994. Esta investigación encontró una lista de diferencias menores con las encuestas de nuestro país vecino en torno a las maneras de plantear ciertas preguntas y el tratamiento de ciertas circunstancias. Por ejemplo, los trabajadores ausentes y las personas que estaban por iniciar un trabajo, se clasificaban como empleados en México pero no así en Estados Unidos. El estudio encontró que si todas las diferencias se corrigieran en las encuestas mexicanas, la tasa de desempleo promedio aumentaría por casi un punto y medio porcentual. No obstante, aun así México registraría una tasa de desempleo más baja que la mayoría de los países de la OCDE y de muchas economías emergentes.

En general, México ha tratado de seguir los estándares y recomendaciones internacionales, aunque no siempre los han adoptado con rapidez. Por ejemplo, el diseño de la ENOE, que arrancó en 2005, eliminó casi todas las diferencias señaladas por Fleck y Sorrentino nueve años antes e incorporó muchas recomendaciones realizadas por la OCDE y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Tal como se anticipaba, la tasa de desempleo urbano aumentó en promedio cerca de 1.5 puntos porcentuales. Sin embargo, el INEGI decidió incorporar a las comunidades rurales (que consiste principalmente de familias que se dedican al autoconsumo y que realmente no participan en el mercado laboral) para construir una tasa “nacional” que reemplazara la tasa urbana. El resultado fue que la nueva tasa nacional promediaba más o menos lo mismo que la tasa urbana anterior, por lo que la mayoría de los analistas no se percataron de las mejorías. A pesar de todos los esfuerzos por mejorar la encuesta y publicar una tasa de desempleo más creíble, a la fecha sigue ignorado por muchos analistas.

Otra desilusión fue que a pesar de que la ENOE incorporó en 2005 todas las preguntas pertinentes para reportar la nueva tasa de informalidad laboral que fue recomendado en la decimoséptima Conferencia Internacional de Estadísticos Laborales en 2003, el INEGI tardó casi diez años para darla a conocer en México. En teoría, el INEGI obtuvo su autonomía del gobierno en 2008 para evitar manipulaciones políticas y ganar más confianza y credibilidad en sus estadísticas. Sin embargo, fue notorio que la administración anterior había impedido la publicación de esta tasa embarazosa (que señala que cerca del 60 por ciento de todos los trabajos a nivel nacional son informales), cuando el INEGI la dio a conocer a los pocos días de haber concluido el sexenio.

Tasa de Desempleo Nacional versus Urbano

 

 

A pesar de todo, la mayoría de los estudios serios señalan que la razón principal por la cual la tasa de desempleo en México es tan baja es por las características estructurales del mercado laboral, más que por diferencias metodológicas o fallas en las encuestas. Por ejemplo, mientras que en Estados Unidos hay una clara correlación negativa entre el nivel educativo y la tasa de desempleo (entre mayor es el nivel educativo, más bajo es la tasa de desempleo), en México esta correlación es positiva. El segmento de la población mexicana con la tasa de desempleo más baja es la que no tiene terminada la educación primaria y que se asocia con los sectores más pobres de la economía. Las razones principales son dos: 1) una parte importante de la población sin educación primaria completa radica en comunidades rurales, viven del autoconsumo y no se consideran desempleados; 2) el segmento más pobre de la población no pueden darse el “lujo” de estar sin empleo, por lo que están dispuestos a aceptar cualquier tipo de trabajo, sin importar el pago. Entre mayor sea el nivel educativo, la gente tiene mayores aspiraciones, lo que los lleva a durar más tiempo buscando un trabajo adecuado a su “estatus” en la sociedad. También, los niveles educativos más altos están correlacionados con niveles de riqueza más elevados, lo que permite gastar más tiempo en la búsqueda de trabajo. Al final de cuentas, el desempleo se determina más por el lado de la oferta que por el lado de la demanda.

La misma característica estructural aparece en otras formas de ver los datos. Por ejemplo, los niveles de desempleo más bajos se ubican en los estados más pobres, con más comunidades rurales, menos industrializados y mayores niveles de informalidad.  Lo mismo se puede observar por tamaño de ciudad: entre más grande la ciudad, más elevado es la tasa de desempleo. En general, se observa que los estados con más ciudades grandes, mayor ponderación manufacturera y mayores niveles de educación, son los que están asociados con mayores tasas de desempleo. En todos los casos, las correlaciones son significativas.

Dos características adicionales ayudan a explicar las tasas de desempleo relativamente bajas en México. No existen mecanismos de seguros de desempleo o redes de seguridad que proveen ingresos a los buscadores de empleo. Esto implica un mayor incentivo para recortar el tiempo de búsqueda y aceptar cualquier tipo de trabajo, aunque pague menos de lo que la persona que buscaba esperaba. En general, estudios laborales muestran que los mecanismos de pago al desempleo crean incentivos perversos para incrementar el desempleo, dado que al percibir dinero en lo que una persona busca trabajo, reduce la urgencia de encontrarlo rápidamente.

Hasta aquí hemos visto varios factores estructurales que explican las diferencias entre economías desarrolladas y emergentes, pero aun no queda claro por qué es más baja la tasa de desempleo en México en comparación a la mayoría de los demás países latinoamericanos. Hasta hace pocos años, los flujos de inmigración netos entre México y Estados Unidos han sido muy elevados, promediando más de medio millón de personas al año. Esto provee a México una válvula de escape muy importante del desempleo en el país, al transferir la presión laboral de México hacia el exterior. La proximidad a los Estados Unidos y los flujos elevados de inmigración, diferencian a México de sus vecinos al sur.

El fórum internacional más importante para formular definiciones, recomendaciones y estándares en materia de indicadores laborales son las Conferencias Internacionales de Estadísticos de Trabajo (CIET), organizado por la OIT y llevado a cabo cada cinco años. Algunos de estas conferencias han sido verdaderamente históricos al establecer definiciones esenciales, proponer referencias y proveer guías consensuadas. Por ejemplo, en 1982, la XIII CIET estableció la definición estándar internacional de desempleo que se utiliza al día de hoy, que incluye el criterio de trabajar una hora a la semana para delimitar el empleo del desempleo y la condición de tener que estar buscando “activamente” un trabajo. En 1993, la XV CIET formuló la definición del sector informal, mientras que en 2003 la XVII CIET acordó la metodología para calcular la tasa de informalidad laboral.

En 2008 la CIET decidió examinar a fondo la relevancia y bases conceptuales de las estadísticas laborales. Estos esfuerzos culminaron en la XIX CIET, en octubre de 2013 en Ginebra, Suiza. De estas dos conferencias salieron las recomendaciones más relevantes e históricamente significativas de los últimos 30 años. Se trabajó en definir mejor las diferentes formas de trabajo y la relación con el Sistema de Cuentas Nacionales. En especial, algunos de los cambios sugeridos son en especial muy relevantes para México. De implementarse, la tasa de desempleo de México podría aumentar entre uno y uno y medio punto porcentual. Las resoluciones incluyen subconjuntos más claras y definidas de actividades laborales, conocidos como formas de trabajo, clasificaciones novedosas de la población en términos del estatus de la fuerza laboral y formas principales de trabajo y medidas de subutilización laboral.

Específicamente, el cambio más importante será el de excluir la producción de subsistencia (autoconsumo) del empleo, es decir, individuos que trabajan en sus propias unidades económicas para producir bienes para el consumo exclusivo de sus hogares o familias, no se considerarán parte de las estadísticas laborales. Esto significa que la mayor parte de la población rural dejará de contabilizarse como parte de la fuerza laboral. El resultado será que los estados más pobres (como Chiapas, Guerrero y Oaxaca) verán una revisión significativa al alza en sus tasas de desempleo, mientras que los estados más desarrollados (como Nuevo León y Baja California) verán cambios apenas marginales. Al final de cuentas, deberemos ver una tasa de desempleo más creíble y realista.

Otro cambio importante, que afectará a la mayoría de los países, es la introducción del concepto de “fuerza de trabajo potencial”. Esta categoría no solo incluye a los desempleados que activamente buscan trabajo, sino también a los desalentados, que han dejado de buscar trabajo en forma activa, pero están dispuestos a trabajar. En otras palabras, las personas que dejan de buscar trabajo ante la frustración de no encontrar una oportunidad, dejan de forma parte de la fuerza laboral para convertirse en parte de la población económicamente inactiva, pero ahora con la nueva definición seguirán formando parte de la fuerza laboral potencial. Esta nueva categoría abre la puerta a nuevas y más amplias definiciones de desempleo, que a su vez deberán apoyar a gobiernos en su formulación de políticas públicas.

¿Qué falta hacer en México para obtener mejores estadísticas de la naturaleza y tamaño de la fuerza laboral? Primero, el INEGI debe incorporar relativamente rápido las nuevas recomendaciones sin permitir la interferencia política que pudieran aplazar las modificaciones. Esto ayudará a mejorar la confianza y credibilidad en las capacidades e independencia del INEGI. Segundo, los cambios no deberán introducir de nuevo alguna discontinuidad en las series existentes, que terminan por entorpecer las comparaciones de datos en los diferentes estudios. Este ha sido uno de los problemas mayores del INEGI, a lo cual no ha encontrado una solución eficaz. Tercero, la tasa de desempleo deberá aumentar por lo menos un punto porcentual en promedio para ganar la muy necesitada credibilidad en sus estadísticas. Cuarto, los medios deberán aprender rápidamente cómo entender y reportar los nuevos indicadores laborales correctamente, algo que ha siempre ha faltado. Esto requiere un esfuerzo mayor del INEGI y otras instituciones relevantes (incluyendo la academia) para extender y mejorar la cultura económica y estadística entre la población. Finalmente, instituciones (en especial el Banco Central) debe empezar a utilizar la tasa de desempleo como un indicador económico y social serio, en vez de concentrar su atención en indicadores menos incluyentes (como los registros del Seguro Social).

1 comentario en “La Tasa de Desempleo en México”

  1. Guillermo Herdocia M.

    Magnifica informacion.el sr. Heath siempre muy objetivo y honesto en sus trabajos.
    Solo agregaria que el INEGI no puedeseguir retrasando la información casi 5 años en todo. La información que aporta es caduca casi desde que se publica. .ecesitamos un organismo mas agil y dinamico ya.

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