Indicadores Coincidentes y Adelantados

El tema económico del momento sigue siendo el estancamiento de la actividad económica de los últimos cuatro trimestres y la posibilidad de que continúe en la segunda mitad del año. Hemos visto cómo desde principios de año, se han revisado sistemáticamente las expectativas de crecimiento para el año hacia la baja. Empezamos el año pensando crecer 3.5 por ciento. Cuando ya conocimos el comportamiento del primer trimestre, se había revisado a 3.1 por ciento. Con el paso de los siguientes meses fue evidente que el segundo trimestre estaría igual o peor que el primer y el consenso bajó a 2.7 por ciento.

Cuando el INEGI dé a conocer el crecimiento del segundo trimestre el 20 de agosto, es casi un hecho de que el consenso se revisará de nuevo a la baja, posiblemente alrededor de 2.5 por ciento (o menos). Sin embargo, si tomamos como buena la estimación de SHCP, el consenso aun así implica cierta reactivación de la actividad económica en la segunda mitad del año y será imperativo que se acelere el crecimiento en estos meses y no hasta el último trimestre del año.

El INEGI dio a conocer el martes 6 los indicadores que utilizan para construir los índices coincidentes y adelantados. Mediante el enfoque de “ciclos de crecimiento” que utiliza la OCDE, se define periodos del ciclo en función de las desviaciones de la tendencia de largo plazo (que es igual a 100 a lo largo del tiempo). En el caso del Índice Coincidente, que se construye mediante seis indicadores que “coinciden” con el ciclo económico, su valor no solo ha disminuido por once meses consecutivos, sino que registró en mayo su nivel más bajo de los últimos 25 meses al registrar un valor de 100.0196. Puede ser que todavía no se ubica por debajo de 100, pero cuatro de sus seis indicadores sí lo están. Si vemos su trayectoria en una gráfica, queda claro que su tendencia sigue a la baja y al no ser que algo cambia, debería entrar en la zona de “recesión” muy pronto.

En el caso del Índice Adelantado, vemos que efectivamente “adelantó” el estancamiento actual al ubicarse por debajo de 100 entre agosto y noviembre del año pasado. Sin embargo, a partir de diciembre rebasa este umbral y ha marcado una tendencia al alza desde entonces. En principio, está señalando cierta recuperación en la actividad económica a partir del tercer trimestre. El problema es que su “crecimiento” ha sido muy efímero y a junio apenas se ubica 100.212, es decir, marginalmente por encima de 100.  Es más, cuatro de sus seis componentes todavía se ubican por debajo de 100. Por lo mismo, lo que nos está diciendo el indicador adelantado es que la economía mexicana no va caer en recesión, pero que su crecimiento en la segunda mitad del año será muy bajo.

El INEGI también publica indicadores coincidentes y adelantados con el enfoque clásico de ciclos económicos, como los utilizados por el NBER en Estados Unidos. Esta escuela visualiza el ciclo mediante tres etapas mucho más claras de recesión, recuperación y expansión. La recesión empieza en el momento en que la economía registra un punto máximo y empieza a disminuir (enero 2008). La recuperación arranca cuando se toca fondo y empieza de nuevo el crecimiento (mayo 2009). La recuperación se convierte en expansión cuando se rebasa el punto máximo anterior (junio 2012). El problema es que la expansión arrancó justo cuando la economía empieza a desacelerarse, por lo que ha experimentado un comportamiento muy mediocre: de junio 2012 a la fecha ha crecido apenas 0.6 por ciento.

Por lo pronto, el comportamiento de los indicadores coincidentes y adelantados apunta a que el crecimiento económico de 2013 va ubicarse mucho más cerca de 2 que a 3 por ciento. En principio, los analistas que anticipan más crecimiento en la segunda mitad del año tienen sus esperanzas puestas en una mayor reactivación de la economía de Estados Unidos en general y a un mejor desempeño de los sectores manufactureros que están más vinculados a las exportaciones mexicanas en particular. Sin embargo, las últimas revisiones para el crecimiento económico de nuestro vecino han sido a la baja, lo que pone en duda de que se materializa pronto un mayor dinamismo.

Por lo pronto, los indicadores más oportunos de julio no anticipan cambio de rumbo al inicio del tercer trimestre: el Indicador IMEF Manufacturero se ubica por debajo del umbral de 50 puntos, consistente con una contracción, por tercer mes consecutivo; el Indicador IMEF No Manufacturero mantiene su tendencia negativa; y la AMIA reporta una disminución de 7.3 por ciento en sus exportaciones.

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